En la mitología babilónica, Tiamat es la diosa del Caos y la Creación; una diosa-monstruo primitivo de importante participación en el poema épico Enûma Elish que narra el origen del mundo.
Antes de que el cielo y la tierra tuviesen nombre (carecer de nombre equivalía a no existir), existía la diosa del agua salada, Tiamat, principio femenino, madre de todo los que existe; representada con el mar como las potencialidades del caos primigenio.
También se habla de su forma como dragón hembra, de por sí maléfico según las leyendas.
Tiamat se unió con Apsu, el principio masculino y el agua dulce, y dieron nacimiento a los dioses y los animales, pero los nuevos dioses perturbaban a su padre y decidió destruirlos. Aunque uno de ellos, Ea, el dios de la magia, se anticipó a los deseos de su padre haciendo un conjuro y derramando el sueño sobre él, para luego matarlo.
Apsu permaneció en un largo sopor (por eso es que el agua dulce está quieta) pero Ea no pudo contra la poderosa Tiamat. Esta, enfurecida por la muerte de su esposo, creó una legión de demonios y los puso bajo la orden de Kingu, su nuevo esposo y uno de sus hijos, para combatir a los dioses.
Ante la amenaza, Marduk fue nombrado por los dioses para enfrentar a Tiamat, pero accedió con la condición de ser nombrado “príncipe de los dioses o dios supremo”. Entonces los dioses le cedieron todos sus poderes a Marduk para poder vencer a Kingu, quien se quedó paralizado de miedo al verlo llegar, y luego a Tiamat, a la que hizo dejar la boca abierta con un vendaval y lanzó una flecha dentro del estómago.
Después de la batalla, la sangre de Kingu se esparció y de ella nacieron los humanos.
Mientras, el cuerpo de Tiamat acabó encadenado en los pozos del abismo y partido a la mitad por Marduk. De su mitad superior se creó el cielo y de su mitad inferior, la tierra firme, y a su vez, sus lágrimas se convirtieron en las nacientes del río Tigris y el Éufrates, dentro de los cuales florecieron las antiguas civilizaciones mesopotámicas hace siete mil años.
Esta leyenda de Enûma Elish está recogida de unas tablillas de caracteres cuneiformes datadas del año 1200 a. C.
Belén de arena de Las Canteras, que es el mayor que se realiza en España y que, por cuarto año consecutivo, se presenta en La Playa de Las Canteras.
La Sociedad de Promoción de la ciudad, en colaboración con el Patronato de Turismo de Gran Canaria, ha decidido realizar una apuesta más por la cultura, concretamente, por la escultura en arena para la promoción turística de la Playa de Las Canteras en los meses de invierno.
La estampa navideña que ofrece el gran Belén de arena se convierte en un atractivo más para el público grancanario y para los que visitan Las Palmas de Gran Canaria en estas fechas.
En esta ocasión, siete de los mejores escultores de arena del mundo vuelven a asombrarnos de nuevo con su maestría al modelar más de 300 toneladas de arena para representar las estampas más significativas de la Navidad.
El escenario, frente a la Plaza Saulo Torón, ocupa unos 600 metros cuadrados de espacio y en el se puede observar el trabajo que realizarán los escultores españoles Etual Ojeda (considerado el padre del arenismo y uno de los mejores del mundo) junto a Óscar Rodríguez Vila, el portugués Pedro Mira da Silva, el irlandés, Fergus Mulvany, los daneses Martin Tulinius y Peter Busch-Jensen y el holandés Wilfred Stigjer.
Ciertas piedras y especialmente la que los originarios llaman MELIMILLA (cuatro oros). Se conocen algunas en el Neuquen como la que existe en los caminos que parten de San Martín de los Andes a Chile y del Lago Lacar hacia Huahum.
Esta piedra es negra y aurífera, pero incluyen en la denominación a otras que poseen cavidades naturales aprovechadas por los viajeros para depositar pequeñas ofrendas en bolsitas que contienen azúcar, sal, yerba, pan… y a veces monedas.
Creen firmemente que la CALCURÁ tiene en su interior el alma de un brujo aprisionada y que como es de naturaleza perversa, el caminante debe brindarle tributos, la ofrenda se completa con un rezo. Uno de los más conocidos dice así:
"PIEDRA MELIMILLA, dejame pasar te lo ruego y te tengo esta luz encendida, para ti la tengo,
dejame pasar, soy amigo sincero, no mato, no robo animales, vengo de buen padre y bien sabe la MACHI quien soy, dejame pasar que te traeré un regalo de Chile"
Esta leyenda presenta varias versiones, muestra diferentes períodos presentes en ella, precolombino, hispánico con influencia de la evangelización jesuita y moderno.
Los guaraníes enseñaron a los españoles como utilizar la yerba mate, la bebían como medicina, absorbiendo mediante una caña agua fría mezclada con estas hojas.
Los Jesuitas la cultivaron en las colonias que poseían, la leyenda original se tranforma.
Dios acompañado por San Juan y San Pedro bajó a la tierra y se puso a viajar.
Un día, después de una jornada penosa, llegaron a casa de un viejito, padre de una hija joven y bella, a quien quería tanto que para que se conservara siempre inocente fue a vivir con ella y su mujer en medio del bosque espeso, en donde aún no había penetrado hombre alguno.
El viejito era sumamente pobre, pero, a pesar de eso, tratándose de forasteros, los hospedó lo mejor que pudo, y mató en su obsequio la única gallina que tenía y se la sirvió en la cena.
Al ver esta acción, y cuando quedaron solos, Dios preguntó a San Pedro y San Juan qué harían ellos en su lugar, a lo que contestaron ambos que premiarían largamente al viejito.
Dios, entonces, lo hizo llamar, y le dijo estas palabras, "Tu que eres pobre has sido generoso, yo te premiaré por esto. Tú posees una hija que es pura e inocente y a quien quieres mucho; yo la haré inmortal, para que jamás desaparezca de la tierra".
Y Dios la transformó en la planta de la yerba mate, y desde entonces la yerba existe, y aunque se corte vuelve a brotar.
Otra versión con raíces colonizadoras atribuye a Santo Tomas el descubrimiento del uso de la yerba mate. Los guaraníes les contaron a los Jesuitas que había estado en la tierra el Pai Zumé, un hombre sabio que realizaba milagros, y les había revelado los beneficios medicinales de esta planta.
Lo que interpretaron los religiosos fue que a los indígenas se les había aparecido el apóstol Santo Tomas, por lo que comenzaron a difundir esta versión cristiana del origen de la yerba mate.
Una versión precolombina cuenta que Tupá- dios del bien- estaba visitando la tierra, cuando llego a la casa de un viejo pobre y le pidió alojamiento.
Para atender a su huésped el viejito sacrifico la única gallina que tenia, le dio de comer a Tupá y lo albergo en su casa.
En agradecimiento el dios le obsequio un arbusto y le indico su uso.
Las hojas debían tostarse antes de ser ingeridas en forma de líquido.
Era el caa-guazú, que en Guarini significa “yerba esplendida”.
Otra versión –una de las mas difundidas entre los guaraníes- tiene como protagonistas a Yací (la luna) y Araí (una nube), quienes bajaron a la tierra convertidas en dos bellas jóvenes. Cuando estaban en la profundidad de la selva misionera, un yaguareté intento atacarlas. Un viejo indio, que estaba observando al felino, le disparo una flecha mortal, pero el animal no murió e intento un segundo ataque, el viejo ensayo otro disparo y esta vez la flecha fue certera, el yaguareté cayo muerto.
Al acercarse al lugar, el anciano comprobó que las dos jóvenes ya no estaban, habían regresado a los cielos sin que el pudiera verlas. Esa misma noche, nuevamente con forma humana, Yací y Araí se hacen presentes ante el anciano para premiar su buena acción.
Le cuentan que habían dado nacimiento a una planta “que acerca los corazones y ahuyenta la soledad” llamada Caá, y que esta debía ser tostada antes de ser ingerida, para contrarrestar su efecto venenoso.
Desde entonces, como reconocimiento a la buena acción de un hombre (cualquiera de los que viven en estas leyendas), Caá permanece entre nosotros como símbolo de amistosa hermandad.
En la "modernidad" en épocas en que se instaló el sistema de semi-esclavitud en los obrajes, se agregan elementos, la diosa de la yerba es rubia y se casa con los mensúes que cosechan la yerba si hacen un pacto con ella.
El pacto se realiza de esta forma: el mensú anota su nombre en una hoja de papel y una fecha en que concurrirá a la cita con ella y lo deja en el monte. Ese día se interna en el yerbatal, la diosa lo prueba para estar seguro de que es un hombre valeroso, él jura no vincularse sexualmente con ninguna mujer y hacen el amor.
Desde entonces, cada día que el mensú sale a cosechar las hojas, puede acostarse a descansar porque ella las recoge por él. Luego, aprovechando que es invisible para los demás, lo ayuda a llevar el fardo con la cosecha hasta el obraje y cuando lo pesan, se sienta sobre la balanza para que a él le paguen más.
Si algún día el mensú la traiciona, ella lo mata.
Cada vez que en los yerbatales muere algún hombre joven y vigoroso (lo que es muy común dado que están expuestos picaduras de arañas y víboras), se corre la voz de que tenía hecho pacto con la Caá y no lo cumplió.
Amanece en los horizontes sobre las aguas del Paraná se mece silenciosa la barca pequeña, buscando sin apuro su rumbo hacia el norte, en la cubierta, en fila como prisioneros.
Decenas de hombres duermen su borrachera, sin saber el final que le depara el destino, la noche anterior, bebían y reían junto a la guaina, en el boliche “el mita’í”, (cabaret muy conocido en la bajada vieja de posadas. Allí entre polcas y chamames. Mujeres de la vida entregan un poco de ilusión, a cambio de unas monedas, qué a duras penas le sacan, ha los menchos de la región. Que buscan paliar su dolor en esas noches serenas.
...Pero la plata es muy poca. Apenas alcanza para unas cañas. Y entre vahos de alcohol, aprovechan los capangas yerbateros, para darles un adelanto de plata a cambio de contratarlos por pocos días en las cosechas del monte.
En ese momento solo importa el dinero.
El alcohol no les permite analizar la situación, y darse cuenta que los capangas, cómo buitres están esperando que muera la presa, y así cuando el mencho esta inconsciente, lo trasladan hasta el barco que los llevara a los yerbatales.
Una vez llegados al destino, son despertados entre gritos y empujones, y al escuchar la sentencia del capanga mayor, se dan cuenta de la realidad, de la cruel y triste realidad, que esta estampada en el papel que firmaron. Y saben que nadie escapa del monte. Los que trataron fueron encontrados muertos a balazos.
Y así con resignación, cada uno recibe el machete que será desde es momento su herramienta de trabajo, con él cortaran el camino en la espesura de la selva. Concluyendo la misión cuando se encuentra los frondosos árboles del oro verde guaraní.
Después vendrá el desgajo, llevarla hasta un claro y pelar las ramas del “caá”. Las hojas juntadas se atan en el “raído” que será pesada en la dudosa balanza de la compañía, el pago de la misma se anota en la libreta, en ella el “mensu” tendrá también anotado el gasto de cada día, porque el único almacén de los alrededores, también les pertenece a “ellos”. Que con un hábil manejo de números, siempre será más lo que se deba que las ganancias.
Por tal motivo son muy pocos quienes escapan de ese martirio, los años pasan, la ley nunca llega, y “añamembuy”, suerte “yagua”, solo con la muerte se sale de este infierno.
Relato hablado del “indio guaraní” Caetano Geloso ex combatiente de la guerra del Paraguay contra Bolivia, para el programa radial “entre pesca y chamame” (del autor) Córdoba enero 1999.
El relato anterior parecería sacado de una novela imaginaria, pero fue la triste realidad vivida por varios guaraníes hasta cerca del año 1957, donde algunos cosecheros para acortar los tiempos realizaban un conjuro hacia la “caá yarií”. Obteniendo mayor cosechas en los “raídos”. Y así pagar sus deudas saliendo pronto del infierno.
Extraído de HISTORIA DEL MATE ARGENTINO, Historias y leyendas, atención del Sr. Alfredo Häefele. http://knol.google.com/k/el-mate#
La palabra "villancico" deriva de la denominación (villanos) dada a los habitantes de las villas, para diferenciarlos de los nobles o hidalgos.
En España, el origen de los villancicos se halla en una forma de poesía preferentemente cultivada en Castilla, parecida al zéjel.
Esta es una forma de composición o métrica popular de los musulmanes españoles.
(Por ej.: "Zéjeles del Cancionero de Aben Guzmán").
Antes de denominarse villancicos, recibieron también los nombres de "villancejos" o "villancetes".
Estas canciones de Navidad son muy valoradas por la Iglesia Católica.
Y la más antigua data del siglo IV: "Jesus refulsit omnium", atribuida a San Hilary de Poitiers.
Más tarde, la música navideña cristiana del Medioevo, siguió las tradiciones del "Canto Gregoriano", mientras que en el Renacimiento italiano, surgió una forma de canciones navideñas más alegre y juguetona.
De algún modo, ellas se acercan más a los posteriores villancicos que hoy conocemos.
En inglés, los villancicos son denominados "carols".
La palabra tiene su origen en el francés "caroler", que significa bailar haciendo un anillo o círculo (similar a nuestra "ronda").
Dichas canciones se interpretaban en latín, su contenido era religioso y, debido a su adopción por los países protestantes, las tradiciones musicales de Navidad se intensificaron.-
El cuadro de las Campanas de Huesca fue pintado al óleo en 1880 por el palentino José Casado del Alisal (1832-1886) durante su estancia en Roma.
Dimensiones: 4,69 x 3,62 m. Actualmente es propiedad del Museo Nacional de Arte Moderno, que lo cedió en depósito al Ayuntamiento de Huesca en 1950.
La Leyenda de la Campana de Huesca aparece por primera vez en la crónica de San Juan de la Peña (s.XIV).
En ella se cuenta cómo durante el reinado del rey aragonés Ramiro II el Monje (1134-1137), los nobles menospreciando la autoridad real, tenían al reino sumido en el desorden civil.
El monarca decidió pedir consejo al que había sido su maestro en el monasterio francés de San Ponce de Tomeras, cuando profesó en él como monje.
El antiguo preceptor condujo al mensajero al huerto del monasterio y, por toda respuesta, cortó las coles que más sobresalían.
Ramiro, enterado de lo sucedido, pensó que el huerto simbolizaba su reino, y que las coles eran sus súbditos.
Acto seguido, convocó Cortes en Huesca, con el pretexto de hacer una campana que se oyera en todo el reino.
Cuando los principales nobles iban llegando a palacio, los hombres del rey los detenían y decapitaban en una de las salas.
De esta forma fueron ejecutados quince ricos hombres aragoneses, mientras el resto de la nobleza huía despavorida de la ciudad. Tras ello Ramiro II consiguió imponer la paz en el territorio.
La Campana de Huesca, ¿es sólo una leyenda trágica o esconde un trasfondo histórico?
La historia del gobernante que solicita consejo sobre cómo afianzar su poder y obtiene un misterioso mensaje, acerca de plantas prominentes que son cortadas, tras lo que se decide ejecutar a sus súbditos más poderosos, aparece ya en distintos autores de época griega y romana.
Ello parece indicar que la leyenda de la Campana de Huesca recogida en la Crónica de San Juan de la Peña, dos siglos posterior al reinado de Ramiro el Monje, se basa en estos modelos antiguos.
Lo anterior parece apuntar a un carácter meramente legendario para la historia de la campana.
No obstante, por otras fuentes históricas sabemos que sí ocurrió algo extraño con la nobleza en este momento.
Los Anales Toledanos Primeros dan esta noticia para el año 1136 durante el reinado de Ramiro II: "Mataron las potestades en Huesca". Y por la crónica de un historiador árabe, Ibn Idari, conocemos que el monarca aragonés ordenó decapitar a siete de sus principales nobles. Estos habían asaltado una caravana de mercancías que proviniente de tierras islámicas, se dirigía a Huesca, con lo que habrían violado el tratado de paz que Ramiro el Monje concertó con el gobernador musulmán de Valencia y Murcia.
Estos hechos están, probablemente, en el origen histórico de la leyenda de la Campana de Huesca.
Posteriormente fueron embellecidos en la Crónica de San Juan de la Peña a partir de historias tomadas de la Antigüedad clásica.
Esta crónica no es el último hito literario en la evolución de esta leyenda oscense.
Un buen número de obras en verso y prosa le han sido dedicadas.
De entre ellas puede destacarse un drama de Lope de Vega, titulado La Campana de Aragón, y una novela histórica que tuvo bastante éxito en el siglo pasado, La Campana de Huesca escrita en su juventud por el que luego sería presidente de Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo.
La escena representada en el cuadro de Casado del Alisal recoge el momento en que, ante los ojos entre atónitos y espantados del resto de sus nobles, Ramiro II muestra su terrible campana: las cabezas cortadas forman un círculo en el suelo y la del cabecilla principal está colgada de una cuerda a modo de badajo.
De acuerdo con la tradición, el lugar en que se sucedieron tan sangrientos hechos es la sala más baja del torreón del palacio de los reyes de Aragón, que forma parte en la actualidad del Museo Provincial.
El muérdago es una flor Navideña cuyo origen remonta al origen Pagano.
Los sacerdotes de druida usaron esta flor Navideña doscientos años antes del nacimiento de Cristo en sus celebraciones de invierno.
Ellos reverenciaron la flor ya que esto no tenía ningunas raíces aún permaneció verde durante los meses fríos de invierno.
Los celtas antiguo creyeron que el muérdago tenía poderes de curación mágicos y lo usó como un antídoto para el veneno, la infertilidad, y a la sala de malos espíritus.
Esta planta de flor Navideña también se considera como un símbolo de paz.
Se cree que los que se besaron bajo el muérdago durante la Navidad tenían la promesa de felicidad y buena suerte en el año siguiente.
- Nombre científico o latino: Viscum album
- Nombre común o vulgar: Muérdago.
- Familia: Viscaceae.
- Origen: Europa. Especie espontánea de la Península Ibérica.
- Hojas persistentes, de consistencia bastante coriácea, forma oblonga linear o lanceolada.
- Flores sésiles de color amarillento, reunidas en la formación de ramilletes terminales o axilares.
- Frutos: bayas sésiles, globosas, blanquecinas; de contenido viscoso.
Durante la Edad Media comenzaron a incorporarse los villancicos en los festejos navideños.
Durante esta época, los banquetes eran el punto central de las celebraciones.
En 1552 los puritanos británicos prohibieron la Navidad.
Y aunque el festejo navideño volvió a Inglaterra en 1660 con Carlos II, los rituales desaparecieron hasta la época victoriana.
Los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos.
La costumbre de cantar villancicos, aunque de antiguos orígenes, procede fundamentalmente del siglo XIX.Al Norte de Argentina encontramos.
EL HUACHITORITO.
Corresponde a unos de los numerosos villancicos danzados que tienen lugar en las compañías de los Pastores de Navidad, que recorren el pueblo visitando y saludando los "Nacimientos", frente a los cuales realizan sus "mudanzas" al son de quenas, o guitarras, violines o acordeones, acompañado por bombo y caja.
HUACHITORITO. Este baile se realiza en el interior de las casas durante la Navidad, cuando los vecinos, al son de villancicos, pasacalles, etc., visitan los "nacimientos" hogareños (pesebres).
En el Huachitorito intervienen varias parejas. La coreografía del baile puede ser en filas de a dos, o bien formando un círculo que rodea a las parejas que se van alternando en el centro.
El hombre hace las veces de toro y la mujer Io torea con un pañuelo rojo que desata de su cintura.
Todas las figuras son dirigidas por un caporal o caporala, por medio del toque de una campanilla.
La presente versión musical fue recopilada por Calatambo Albarracín en el interior de Iquique.
Se cuenta que en la diócesis de Mira un vecino de San Nicolás se encontraba en tal pobreza que se decidió a exponer a sus tres hijas vírgenes a la prostitución para sacar de ese vil mercado el sustento para él y para ellas....
Sin dinero no podían pagar la dote de una, por lo que ninguna se podía casar.
Para evitar aquel inhumano lenocinio, San Nicolás tomó una bolsa con monedas de oro y, al amparo de la oscuridad de la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de aquel hombre.
Con el dinero se casó la hija mayor.
San Nicolás hizo lo mismo para favorecer a las otras dos hermanas.
En la segunda ocasión, tras ser tirada la bolsa sobre la pared del patio de la casa del pobre, esta se enredó en la ropa que se tendía para secar...
El padre se puso al acecho en la ventana, descubrió a su bienhechor y le agradeció su caridad.
Se narra también que San Nicolás resucitó a tres niños que habían sido asesinados y desechados en un barril de sal.
Las antiguas leyendas de los niños y los regalos por la chimenea y las medias dieron lugar en Alemania, Suiza y los Países Bajos a la leyenda del "niño obispo" y sobre todo a la costumbre de que San Nicolás trae secretamente regalos para los niños el 6 de diciembre, día en que la Iglesia celebra su fiesta.
Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Amsterdam, que convirtieron al santo "papista" en un mago nórdico.
Su nombre fue abreviado, no solo a San Nic, sino también a Sint Klaes o Santa Claus.
La figura de Papá Noel -también llamado Santa Claus, Sinterklaas o Père Noel, según el país- está inspirada en la vida del obispo de Mira (la actual Turquía), conocido hoy como San Nicolás, quien fue muy popular por su bondad y por su generosidad con los pobres.
Se llamaba Nicolás de Bari y nació en el siglo IV. Su aspecto distaba bastante del que hoy se le atribuye. Se lo representaba como un hombre de complexión delgada y gran estatura que vestía como un sacerdote.
El hecho de que se lo represente con tres bolsas doradas se debe a que, según cuenta la leyenda, Nicolás de Bari supo en una ocasión que uno de sus vecinos se encontraba en bancarrota y que estaba desesperado por no tener la dote de su hija, comprometida para casarse en fecha próxima.
Al conocer las tribulaciones de su vecino, Nicolás dejó una bolsa con monedas de oro como un obsequio en la casa del mercader.
La boda se celebró sin contratiempos.
Desde entonces cobró fuerza la costumbre de intercambiar regalos en Navidad.
En el año 1087 los restos de San Nicolás fueron llevados a Bari (Italia), donde se construyó una iglesia en su nombre, pero curiosamente en Italia no es San Nicolás quien trae los regalos de Navidad sino una bruja buena.
En el siglo XII la tradición católica de San Nicolás se expandió por Europa, mezclándose con celebraciones similares.
Hacia el siglo XVII emigrantes holandeses llevaron la costumbre a Estados Unidos.
Aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de San Nicolás, la imagen familiar de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes es una invención estadounidense de estos años.
Hasta que el escritor inglés Clement Moore lo imaginó en un trineo llevado por ocho renos, Papá Noel repartía sus regalos a pie o montado en un caballo.
Pero además, no siempre tuvo la imagen universal que se conoce hoy.
El nuevo aspecto de tan querido símbolo navideño, un hombre regordete de sonrosadas mejillas y larga barba blanca, se debió al arte del caricaturista norteamericano del siglo XIX Thomas Nast, quien representó así a Santa en una ilustración.
En 1931 una marca de gaseosas le encargó al diseñador Haddon Sundblom que dibujara un Papá Noel para su campaña navideña. Esa imagen quedó en el imaginario popular y luego ya nadie lo imaginó de otra forma.
La escena que representa el nacimiento de Cristo se fue completando con el paso del tiempo.
A principios del siglo IV se representaba a Cristo en un pesebre y había solamente una vaca y un asno.
A fines del siglo IV se agregó una estrella.
La Virgen María, recién a partir del año 431, con el Concilio de Efeso, apareció en el centro de la imagen.
Fue San Francisco de Asís quien popularizó la costumbre de armar un pesebre. En su viaje a Belén, en el año 1220, quedó asombrado por la manera en que se celebraba allí la Navidad. Entonces, cuando regresó a Italia, le pidió autorización al Papa Honorio III para representar el nacimiento de Jesús con un pesebre viviente.
A partir de ese momento, la tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo.
Buena parte de la tradición del árbol de Navidad se origina en una leyenda europea, esta es una de las varias que se cuentan.
Se dice que durante una fría noche de invierno, un niño buscaba refugio. Lo recibieron en su casa un leñador y su esposa y le dieron de comer.
Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Y así fue: aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.
Por su parte, los germanos vestían sus árboles en invierno (cuando perdían hojas) para que los espíritus buenos que en ellos habitaban regresaran pronto. Los adornos más comunes eran manzanas o piedras pintadas. Se dice que éste fue el origen de los adornos.
Las bolas de cristal se incorporaron alrededor del año 1750 en Bohemia.
La costumbre del árbol se extendió por Europa y América durante el siglo XIX.
El Familiar tiene rasgos propios que le dan plena ciudadanía en nuestra cultura, en la que su imagen más difundida es un perro negro (el color de la muerte y del pecado), de refulgente mirada (hay quien dice que echa fuego por la boca y los ojos) y largas uñas, capaces de desgarrar a la víctima en un santiamén. Aunque con menor frecuencia, toma asimismo la forma de otros animales, como cerdo, viborón, tigre, puma, oveja, burro, caballo y hasta de una mujer.
Su aspecto es siempre terrible, pero no se distancia mucho de la naturaleza, si exceptuamos el caso de una serpiente de dos cabezas que merodeaba el campo santiagueño.
Cualquiera sea la forma que asuma, el Familiar se alimenta con carne humana.
El patrón de estancia o dueño de ingenio (al parecer los únicos que prohijan a este animal) tendrá que suministrarle un peón al año, que es su ración mínima, aunque hay pactos que establecen una dieta más nutrida.
La leyenda está muy difundida en las provincias de Tucumán, Salta y Noroeste de Catamarca, con irradiaciones hacia Jujuy y Santiago del Estero.
Pero por el lugar que ocupa en la vida cotidiana de los campesinos, más que una leyenda parece una realidad.
Dichos perros se multiplicaron demasiado hacia fines del siglo XIX, con el auge de la industria azucarera. Los dueños de ingenios se enriquecieron de la noche a la mañana y la mentalidad popular encontró pronto la explicación.
Había ojos de fuego que se paseaban por la noche del cañaveral.
Espantosos ruidos de cadenas.
Feroces y fugitivas formas que dejaban al pasar un fuerte olor a azufre.
Y peones golondrinas que desaparecían de pronto, sin despedirse. Corría entonces el rumor de que en los sótanos o en la chimenea del ingenio había un perro negro.
A veces el patrón lo soltaba para que eligiera la víctima a su gusto, en correrías que enloquecían a los demás perros y que sólo el canto del gallo podía interrumpir.
En otros casos, el peón, llevado con engaños por el patrón, le era entregado.
Si el patrón no cumplía con el pacto, él mismo iba a parar a las fauces del diabólico animal.
Fue tal la difusión de esta leyenda, que el ingenio que no tuviera un Familiar podía considerarse de poca importancia.
Nada le hacen las balas ni el filo de los machetes, al Familiar.
Sólo retrocede ante la cruz del puñal. Es decir, cede al poder del signo y no del arma.
Hay quien dice que se opone al progreso, citando como ejemplo al ya famoso Familiar del ingenio Santa Ana, de Tucumán, que echó en las vías del ferrocarril que unía a este ingenio con Río Chico y la red nacional, el mismo día de su inauguración, impidiendo el paso del primer convoy.
Bibliografía.
Adolfo Colombres:
Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina.