Cuenta Félix Coluccio que este personaje de las costas del río Salado, en Santiago del Estero, debió vivir alrededor de 1785.
Este shalaco tenía campos y gran fortuna, con tesoros guardados en tinajones y ataúdes, los cuales, enterrados, ocultaban oro, plata y demás bienes de valor incalculables.
Se cuenta que lo visitaba un ser que vivía en la selva con varias formas, a veces como hombre, otras como toro con crines brillosas y astas doradas, y que se paseaba por todo el pago que formaban parte de Bandera Vieja, balando de una forma muy particular. El Toro Supay, o Toro Yacu.
Cuando muere Amovindo, el millonario estanciero, el toro llegó y reuniendo en un santiamén los animales del lugar, se alejó llevándoselos junto a todas las riquezas acumuladas hacia el monte.
Vocabulario:
Shalaco: Saladino/Saladina, de la costa del Río Salado de la Pcia de Santiago del Estero. Generalmente suele emplearse en sentido despectivo por: ignorante, atrasado, incivil…
El duende es uno de los personajes míticos de mayor popularidad dentro del folklore del NOA.
El pueblo a partir de elementos culturales europeos ha creado una leyenda aureolada de travesuras y picardías, muy comedido en los infortunios humanos.
Dicen que su origen fue el ángel más bello del cielo, pero tenía el defecto de meterse en todas las cuestiones del Padre Eterno, por esta causa, Dios se sintió molesto y para deshacerse de él lo condenó al infierno, pero como la Virgen María lo quería mucho rogó al Señor revoque esta drástica medida; por esta causa Dios le ordenó bajar a la tierra a mezclarse con los hombres; quitándole toda su belleza física, haciéndolo petiso y cabezón, muy delicado para el sol, por lo que tiene que usar un sombrero de alta copa y anchas alas, andar sólo de día y en particular a la siesta.
Como el duende fue castigado por desobediencia, entonces con ese sentimiento de culpa persigue a los niños que no respetan las órdenes paternas, así durante los insoportables calores, cuando el sol quema como fuego, él sale de su cubil para castigar a los changos que en recuas, salen a robar sandías, melones; frutas y bañarse en ríos, estanques y acequias.
Otras de las grandes cualidades del duende es su dedicación al sexo femenino; siempre elige las mujeres más hermosas, esta cualidad ya la trajo desde el cielo, porque antes era el ángel más bello que había en la corte celestial.
Las siestas en las provincias del norte y noroeste, es una institución.
Para los grandes, naturalmente, que la dedican a descabezar un sueño. Encuentran en la siesta descanso reparador, paréntesis en relajamiento en el trajinar cotidiano.
En cambio para los niños, la siesta es todo lo contraria, es la hora de andar por las quintas, por el campo, por el cerro, honda en mano, en busca de pájaros, cuises, chelcos o lagartijas, pues es la edad de las primeras aventuras, cualquier bicho es bueno para el blanco del hondazo.
Es la hora que sale el Chiqui, que es el duende jefe de duendes. Es el más malo de todos. Aunque, como buen duende que es, tiene siempre en sus maldades un algo de travesura.
Muchos lo han visto, sobre todo las muchachas a los que él gusta aparecérsele, para regalarles fruta o flores o pájaros vivos, pero es malo con los muchachos que andan a la siesta por el monte.
“...El Chiqui sabe cómo vengarse de quienes lo olvidan. Es el que tiene atado el viento y lo suelta, tiene en la mano los secretos del rayo y lo enciende, Illapa, el rayo cae sobre los cactus, los algarrobos y los destruye. Tiene las riendas del agua y la suelta o la sujeta, si quiere mandar inundaciones o declarar la sequía...”.
Si la fascinación os hace instrumento de las pasiones de un mal monarca o sus agentes, un compatriota vuestro que ha consagrado sus más preciosos días al bien de la patria, viene a desegañaros, sin otro interés que el de la verdad y la justicia.
Fernando, después de los sacrificios que los españoles le prodigaron, oprime a la España con más furor que los franceses cuando la invadieron. Los hombres que más trabajaron por su restauración y por la libertad de ese ingrato, arrastran hoy cadenas, están sumergidos en calabozos, o huyen de su crueldad. Sirviendo, pues, a tal príncipe servís al tirano de vuestra nación; y ayudando a sus agentes en el nuevo mundo, os degradáis hasta constituiros verdugos de un pueblo inocente, víctima de mayor crueldad por iguales principios, que los que distinguieron al pueblo español en su más gloriosa época ¡soldados americanos del rey Fernando!...
¡Qué triste experiencia tenéis de la Metrópoli, y qué dolorosas lecciones habéis recibido de los malos españoles que para oprobio de los buenos han venido hasta aquí a subyugaros, y enriquecer a costa vuestra!...
Uníos, pues, a nosotros; y los laureles que ceñirán vuestras sienes, serán un premio inmarchitable superior a todos los tesoros.
Imagen del Cristo Crucificado de Muruhuay Santuario
Existen numerosas leyendas que explican la aparición del Cristo Crucificado de Muruhuay, la más conocida es la siguiente:
Después de caer derrotados en los campos de Junín por las tropas patrióticas, el 6 de agosto de 1824, muchos soldados españoles salieron huyendo, fue así como llegó a la zona de Muruhuay un oficial que temía ser descubierto y victimado por los peruanos.
Su permanencia en el lugar era penosa, estaba asustado, estaba enfermo y no tenía que comer.
Su desesperación lo llevó a trazar la efigie del Cristo Crucificado en la faz de una roca, haciendo uso de su espada. Todas las noches le oraba y pedía clemencia.
Una noche, un humilde campesino notó que dos velas alumbraban el cerro, cuando se acercó vio la sorprendente imagen.
Inmediatamente avisó a sus patrones y al párroco, pero estos no le creyeron, por el contrario lo reprendieron diciéndole que eran alucinaciones producto de sus borracheras, y amenazaron castigarlo.
Pero, el indiecito insistía y se desesperaba, anta esto, ante esto el párroco decidió acudir al lugar y verificó que lo que le habían referido era cierto.
El Chiqui era el dios al que adoraban los autóctonos; el historiador Montesinos, dice: “chi” es cosa parada, “qui” partícula que significa ambigüedad, luego chiqui es, cosa doble, llena de falsía. El origen del Chiqui lo encontramos en la mitología peruana y que luego fue adoptado en todo el Valle Calchaquí, "...para el logro feliz de cualquier empresa, el indio tenía que invocarle, sino las cosas salían al revés. Imposible era la vida de la tribu, en la aridez de la llanura, sin el sustento de la algarroba y el maíz y había que implorar al Chiqui para que la cosecha fuera buena..."
Todas las inclemencias del tiempo (sequía, huracanes, temblores, etc.) que azotara con furia sus cultivos y cosechas era obra del Chiqui, el demonio Calchaquí (la tradición conservaba no hasta hace mucho tiempo que cada vez que aparecía un remolino de viento, la forma de hacerlo desaparecer era hacer la señal de la cruz, ya que el diablo estaba presente en el remolino).
En su homenaje se ofrecían las cabezas de los animales cazados, estas cabezas sin duda alguna son la emulación de las cabezas de humanos que se sacrificaban para aplacar su furia. Sobre este tema debemos aclarar que las comunidades indígenas en el Período Temprano (250 - 500 d. C.) y luego en el Período Medio (700 - 1.000 d. C.) con la cultura Ciénaga y Aguada, más tardíamente, representaban en su cerámica una compleja simbología, que representa las cabezas cortadas de sus enemigos, en la trilogía: guerrero - cabeza trofeo - felino. Las bacanales del Chiqui también se celebraban cuando sobrevenían las grandes sequías o sea cuando se evaporaba la humedad de la tierra, porque el sol quemaba (Intirupas tian), era el grito de la tribu sedienta, por ello los indios levantaban en alto sus cántaros vacíos en demanda de enseñaban a los cielos, haciendo saltar las cabezas sacrificadas de los animales, rociando con agua el suelo seco y tirando maíz molido, almidón, signos de fertilidad y fecundidad, tan grave debió haber sido la embriagues de éstos pueblos de indios que el Rey, S.M.D. Carlos 2º, por Real Cédula de 1.679, habla de la borrachera de los indios londinenses que no permitían la asimilación de la doctrina (cristiana), manifestando entre otros motivos fundados de la traslación (expatriación del pueblo indio): "...los inconvenientes que resultaban de asistir en ella y particularmente el de continuar los indios la idolatria antigua y otros vicios de embriaguez que ejercitaban con brebaxes fuertes que hacían de la algarroba que había en abundancia...".
Lo concreto que los Londres (de 1679 a 1689) estaban rodeados de tupidos y frondosos algarrobales que los indios desde que oían el silbo melancólico de los coyuyos que anunciaban la madurez de las vainas, se embriagaban con la aloja, el licor fermentado que da el algarrobo.
La representación del Chiqui en Andalgalá
El Chiqui en Andalgalá y en todo el Noroeste Argentino está representado por el duende, el relato de nuestros mayores perdura hasta la actualidad y da vida a un mito que sobrevive de generación en generación, dicen que anda a la siesta por el monte, tiene una mano de hierro y otra de lana, con esta lleva regalos a las mujeres, con la de hierro castiga a los changos. Es chiquito y usa un sombrero grande de alas muy altas, tiene en la cara siempre una sonrisita de picardía, cuando te corre y si hay una acequia con agua, te resguarda de su maldad, porque el duende no puede tocar el agua, ya que es bendita.
Su procedencia es el Perú y anda por estas tierras, vigilando las siestas, que es la hora que descansa la gente y la tierra trabaja, madurando a la algarroba, también se abren las flores, etc. El Jueves y Viernes Santo aprovecha para salir todo el día, valiéndose que el Hijo de Dios agoniza y luego muere, por ello ésos días es muy peligroso salir a cualquier hora.
“El Chiqui también era el dador de la lluvia, que era lo que con amor le pedían los indios...”.
Era muy utilizado por nuestros padres y abuelos el término "Esta hecho un basilisco", o "Es un basilisco", en referencia a cuando alguien está como endiablado, enloquecido, enfurecido.
Este reptil es un animal muy extraño, semejante a una lagartija con un solo ojo redondo y sin párpados, en la frente.
En otros casos lo representan como una animal con cabeza de gallo y cuerpo de serpiente (seguramente proveniente de la mitología europea).
El Basilísco.
Dice la leyenda que nace de los huevos pequeños y sin yema que ponen algunas gallinas y en algunas regiones se comenta que de los huevos puestos por gallos viejos.
Paleari completa este concepto diciendo que nace de "un huevo sin yema puesto por un gallo y empollado por un sapo sobre el estiércol".
El basilisco puede esconderse en cualquier recoveco de la casa y la persona que lo vea al ojo puede morir de inmediato o quedar ciega.
Una forma de combatir a este prodigio es lograr que se observe en un espejo y muera del espanto.
La muerte del basilisco
Hay que tener cuidado de destruir los huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.
Nos dice Antonio Paleari, en su completísimo Diccionario mágico jujeño, que el término proviene del griego "basiliskós", que significa reyezuelo, rey con menguado reino.
Es interesante la relación que hace el mismo Paleari entre este extraño ser y los animales de la mitología azteca, maya o chibcha; quizá estableciendo alguna relación primitiva entre las distintas civilizaciones y sus mitos.
En la zona de Jujuy y parte de la puna el reptil es semejante a cualquier lagarto, pero en la zona de los valles y parte de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca, muchos paisanos aseguran que tiene un solo ojo en la frente, como hemos referido anteriormente.
Así como un espejo mata al basilisco, Paleari nos dice que el monstruo también muere si es visto antes por un hombre.
Por la blanda arena que lame el mar Su pequeña huella no vuelve mas, Un sendero solo de pena y silencio llego Hasta el agua profunda, Un sendero solo de penas mudas llego Hasta la espuma.
Sabe Dios que angustia te acompaño Que dolores viejos callo tu voz Para recostarte arrullada en el canto De las caracolas marinas La cancion que canta en el fondo oscuro del mar La caracola.
Te vas alfonsina con tu soledad Que poemas nuevos fuiste a buscar ...? Una voz antigua de viento y de sal Te requiebra el alma y la esta llevando Y te vas hacia alla como en sueños, Dormida, alfonsina, vestida de mar ...
Cinco sirenitas te llevaran Por caminos de algas y de coral Y fosforecentes caballos marinos haran Una ronda a tu lado Y los habitantes del agua van a jugar Pronto a tu lado.
Bajame la lampara un poco mas Dejame que duerma nodriza en paz Y si llama el no le digas que estoy Dile que alfonsina no vuelve ... Y si llama el no le digas nunca que estoy, Di que me he ido ...
Te vas alfonsina con tu soledad Que poemas nuevos fuiste a buscar ...? Una voz antigua de viento y de sal Te requiebra el alma y la esta llevando Y te vas hacia alla como en sueños, Dormida, alfonsina, vestida de mar ...
En una lujosa mansión, habitaba solo con sus criados un joven caballero apuesto y valeroso. Poseía una gran fortuna heredada de sus padres que el joven derrochaba continuamente en fiestas y devaneos amorosos.
No tenía temor a Dios ni al diablo, siempre estaba envuelto en disputas y retos.
Un día paseaba por el campo deseoso de encontrar alguna aventura nueva.
De pronto, destacando sobre el verdor de la hierba, encontró una calavera humana.
Sin respeto alguno, le dio un puntapié, la hizo rodar, jugó con ella y se burló de los restos; cuando ya se marchaba, se volvió y le dijo:
Calavera, -esta noche estás invitada a cenar conmigo.
Con voz de ultratumba, la calavera le respondió:
-No os voy a despreciar, estad seguro de que esta noche iré cenar con vos.
Muy impresionado quedó el caballero ante aquella respuesta sepulcral, marchando muy preocupado y triste, repasando sus muchos y grandes pecados que ahora le pesaban de una forma jamás sentida.
Tan angustiado se sentía que a la mitad del camino, dirigiéndose a un convento, pidió confesión. El sacerdote escuchó también cual había sido la causa de su conversión... aquella extraña calavera. El confesor le dio la absolución y le impuso varias reliquias, entre las cuales se encontraban un trozo de la cruz de Cristo. Más reconfortado, marchó el caballero a casa.
Esperó pacientemente que llegara la noche y la hora de la cena. Al anochecer se oyeron unos aldabonazos y envió al criado a abrir la puerta, pensando que podía ser algún amigo...
Desde la habitación en que se encontraba pudo oír como se abría la puerta y una voz cavernosa decía así:
-Dile a tu amo que he venido a cenar con él, que me invitó esta mañana.
Serenamente, el caballero dijo:
-Déjale entrar, será bien recibido.
Por la puerta apareció un esqueleto que infundía terror. Le seguía el criado, pálido y demacrado, casi a punto de desmayarse de miedo.
El caballero, aún también preso del pánico, tenía una gran serenidad y fortaleza, confiando en las reliquias que el sacerdote le había dado. Acercándose a la calavera, le invitó amablemente a sentarse en su mesa y a participar de su cena.
Más la calavera le dijo que no quería cenar, que había ido a llevárselo a la iglesia donde ella también lo iba a invitar.
Sin atreverse a contrariarla, el caballero la siguió. El reloj daba las doce campanadas de medianoche... la iglesia estaba desierta y, en medio de ella, había una mesa preparada, alumbrada por la tenue luz de una vela. Junto a la mesa, una losa levantada mostraba una sepultura abierta.
La calavera le dijo al joven:
-Ven conmigo, cenaremos juntos, que yo te invito.
Pero el joven declinó acercarse, y le dijo:
-Todavía no tengo licencia de Dios y no quiero enterrarme vivo.
Furiosa, la calavera le respondió:
-Si no llevaras unas reliquias que representan a Cristo, quieras o no te haría quedar ahí dentro para siempre, donde ibas a sufrir eternos martirios. Yo en la tierra fui profano e incrédulo como tu, sin respetar nunca nada sagrado. Como castigo me veo penando por los siglos de los siglos. Cuando te encuentres un hueso humano, llévalo a enterrar en sagrado, piadosamente mientras rezas un padrenuestro por su alma. Que mi pena te sirva de escarmiento, esto es lo que debes hacer, si quieres que los demás lo hagan contigo, porque serás medido con la misma medida que midieres.
Cuando terminó de hablar, se metió en la sepultura, cayendo pesadamente sobre ella la losa levantada.
Después de este incidente, el caballero, totalmente arrepentido, tuvo una vida ejemplar hasta el resto de sus días.
A este extraño árbol, con forma de botella, ciertas tribus de la zona del río Pilcomayo, lo llaman "Mujer" o "Madre pegada a la tierra" y esto viene porque...
En una antigua tribu que vivía en la selva, había una jovencita muy linda, a la cual codiciaban todos los hombres, pero ella sólo amaba a un gran guerrero.
Y se enamoraron profundamente... hasta que cierto día la tribu entró en guerra.
El partió a la contienda y ella quedó sola prometiéndole amor eterno...
Pasó mucho tiempo y los guerreros no volvían... mucho tiempo después, se supo que ya no lo harían.
Perdido su amor... la joven cerró todo sentimiento pues la herida abierta en su corazón ya no podría sanar... Se negó a todo pretendiente... Una tarde se internó en la selva, entristecida, para dejarse morir...
Y así la encontraron unos cazadores que andaban por allí... muerta en medio de unos yuyales.
Al querer alzarla para llevar el cuerpo al pueblo, notaron, asombrados que de sus brazos comenzaron a crecer ramas y que su cabeza se doblaba hacia el tronco. De sus dedos florecieron flores blancas. Los hombres salieron aterrados hacia la aldea.
Unos días después, se internaron los cazadores y un grupo más al interior de la selva y encontraron a la joven, que nada tenía de muchacha, sino que era un robusto árbol cuyas flores blancas se habían tornado rosas.
Comentan que esas flores blancas lo eran por las lágrimas de la joven derramadas por la partida de su amado y que se tornaban rosas por la sangre derramada por el valiente guerrero.
Es un perverso personaje de la mitología colombina, descrito como un ser feo, zoomorfo, con un solo ojo, cuatro orejas y rabo, con funciones de demonio, malgeniado y cruel; también cuentan que había sido castrado y que tenía una fuerza similar a la de Hércules.
Estuvo gobernado por el terror durante cien años y al morir exhaló una nube hedionda que cubrió toda la tierra, marchitó las flores y apestó las mismas fieras. Se dice que este "dios borrachín" se divertía escondiendo los ríos debajo de la tierra y cierto día se devoró tres luceros, por lo que los dioses se enojaron. Luego de ello se escondió en las nubes, pero Quemuenchatocha, el dios del aire, lo derribó de una bofetada y no pudo escapar a su castigo.
En la zona de Cotapachi vivía Kawillaka, una diosa de asombrosa belleza de quien los dioses mayores y menores, Huacas y Huillcas, perdidos de amor estaban.
Un dios particularmente prodigioso y hábil transformista de nombre Cuniraya Huiracocha, se fijó en ella enamorándose con pasión casi humana, y la deseó irremediablemente.
Kawillaca, que nunca se había dejado tocar por un hombre, tejía bajo la sombra protectora de un árbol de lúcumo.
Entonces, se dice que Cuniraya Huiracocha, sabio como era, se subió a aquel árbol convertido en pájaro y allí encontró un fruto maduro donde puso su esperma haciéndolo caer delante de ella.
Ella, sin vacilar, atraída por el suculento fruto, lo engulló contenta.
Se dice que a los nueve meses dio a luz como toda mujer. Así parió, virgen como se hallaba.
Durante más o menos un año crió sola a su hijo, preguntándose siempre quién sería el padre.
Cuando el niño comenzaba a caminar a gatas, convocó a todos los dioses mayores y menores para que pudiera identificarse al progenitor.
Cuando llegaron al lugar donde residía Kawillaca, todos los huacas y huillcas, muy enamorados, querían atribuirse la paternidad.
Ante la dificultad de resolver la incógnita de la paternidad, Kawillaca decidió soltar a la wawa dejando que el niño reconozca a su padre por sí mismo, a quien se le dirigiría gateando para subirse en su regazo.
Y así lo hizo, pero cuando la doncella vio que el padre elegido por el niño era el andrajoso del rincón, ella exclamó: “Ay de mí ¿cómo he podido yo dar a luz el hijo de un hombre tan miserable?” y huyó con el niño rumbo a una laguna.
Entonces Cuniraya Huiracocha dijo: “¡Enseguida me ha de amar!” y, vistiéndose con un traje de oro, empezó a seguirla. “Hermana Kawillaca”, la llamó, “mira hacia aquí, ahora soy muy hermoso”, y se irguió iluminando la tierra.
Pero Kawillaka no volvió el rostro hacia él.
Con la intención de desaparecer para siempre por haber dado a luz el hijo de un hombre tan horrible y sarnoso, se dirigió hacia un lago y llegó al sitio donde, en efecto, todavía se encuentran dos piedras semejantes a seres humanos.
El hecho de su petrificación convirtió a Kawillaka en una nueva Pachamama.
Entonces el dios Cuniraya Huiracocha ordenó a su hijo el Inca realizar un culto en honor a su amada, durante los días de agosto en que el calendario agrícola andino fija el tiempo para la preparación de la siembra.