miércoles, 30 de abril de 2008

LEYENDA DE EL DORADO





Cada vez que se posesionaba un nuevo cacique, los muiscas organizaban una gran ceremonia.

El heredero, hijo de una hermana del cacique anterior, quien antes de esto se había purificado ayunando durante seis años en una cueva donde no podía ver el sol, ni comer alimentos con sal, ni ají, ni mantener relaciones sexuales con mujer alguna, era conducido a la vera de la laguna donde los sacerdotes lo desvestían, untaban su cuerpo con una resina pegajosa, lo rociaban con polvo de oro, le entregaban su nuevo cetro de cacique, un propulsor de oro y lo hacían seguir a una balsa de juncos con sus usaques o ministros y los jeques o sacerdotes, sin que ninguno de ellos, por respeto, lo mirara a la cara.

El resto del pueblo permanecía en la orilla donde prendían fogatas y rezaban de espaldas a la laguna, mientras la balsa navegaba en silencio hacia el centro de la laguna. Con los primeros rayos del sol, el nuevo cacique y su séquito arrojaban a la laguna oro y esmeraldas como ofrendas a los dioses. El príncipe, despojado ya del polvo que lo cubría, iniciaba su regreso a la tierra, en tanto resonaban con alegría tambores, flautas y cascabeles.

Después, el pueblo bailaba, cantaba y tomaba chicha durante varios días.

martes, 29 de abril de 2008

LA APARICIÓN DEL MAÍZ


Arte Muisca



Había una vez un grupo de familias muy pobres. Un día un miembro de ella llevó al mercado unas mantas y las cambió por unos gruesos y brillantes granos de oro que depositó en una bolsa.

Poco después un ave negra le arrebató la bolsa y los granos de oro cayeron a la tierra.

El dios Bochica los enterró.

Más tarde el hombre los volvió a encontrar convertidos en plantas.

Al querer arrancar una de ellas, la misma ave lo atacó y le arrancó las barbas para colocársela a los frutos de esas plantas.

Los vecinos se enteraron y probaron esos granos que parecían de oro y éstos les agradaron.

Desde ese día machacaron el maíz con unas piedras llamadas “manos de moler” sobre otras llamadas “metates”. Prepararon así harina, arepas, mazamorra, envueltos.

Desde entonces los hombres del pueblo se quedaron sin barba.

lunes, 28 de abril de 2008

SOBRE EL ORIGEN DE LOS MUISCAS

Mito, Arte Rupestre.

En una época no había nada sobre la tierra. La primera que la habitó fue una mujer joven y fuerte que salió de la laguna de Iguaque por entre la niebla helada y el viento sonoro del páramo. Se llamaba Bachué y llevaba de la mano a un niño de tres años.

Ambos bajaron al valle y construyeron una casa donde vivieron hasta que el niño creció y pudo casarse con Bachué. Tuvieron muchos hijos (a veces Bachué tenía cuatro o seis a la vez), con lo que comenzó a poblarse el territorio muisca.

Bachué le enseño a cultivar la tierra y a adorar los dioses. Después de muchos años, Bachué y su esposo, ya viejos, regresaron a la laguna de Iguaque donde se despidieron de la multitud que, llorando, los veía partir.

De repente los ancianos se transformaron en dos inmensas serpientes y desaparecieron bajo las aguas tranquilas de la laguna.

Bachué se convirtió en la diosa de la fertilidad, la que hacía que la tierra diera frutos y las familias tuvieran muchos hijos.

domingo, 27 de abril de 2008

LA MISTERIOSA CUEVA DEL CHIVATO


En Valparaíso, en los terrenos que hoy ocupa el edificio del Diario “El Mercurio”, desde 1899, existía una cueva excavada en la roca de singular origen. Algunos vecinos aseguraban que su existencia se debía a cateos mineros realizados en tiempos coloniales; otros pensaban que su origen se debía a causas naturales, posiblemente producto de la continua acción del mar; pero los más creían que su nacimiento obedecía a los invencibles poderes del demonio.

La caverna estaba situada muy cerca de unas peligrosas rompientes en donde el mar azotaba con furia. Se comentaba que allí en ese misterioso lugar, el Diablo, transformado en un Chivo maligno, se acercaba al Océano en busca de sirenas que, de tiempo en tiempo, venían hasta los roqueríos a peinar sus húmedas cabelleras.

Cueva del Chivato, como se la denominó desde el siglo XVII, tomó posesión en la fértil imaginación del pueblo y se fue transformando en un bullente aquelarre de brujos, con poderes sobrenaturales y pleno de extraños y desgraciados acontecimientos.

Muy pronto la Cueva del Chivato tomó dimensiones fabulosas y eran muy pocas las personas que se aventuraban de noche a pasar por su fatídico boquerón.

Ubicada en un rocoso promontorio en el faldeo del Cerro Concepción, la cueva quedaba junto al obligado camino que debían seguir quienes transitaban entre el Puerto y el Almendral o viceversa.

La población porteña aseguraba que, de noche, se aparecía el Maligno transformado en un enorme Chivo dueño de tan potente mirada, que podía hipnotizar y petrificar a sus víctimas impidiéndoles cualquier intento de fuga.

Los que lograban huir, lo hacían tan desesperadamente que morían destrozados entre las abruptas rompientes o escapaban abandonando tras sí todas las pertenencias que portaban.

Al camino que pasaba por la Cueva del Chivato se le bautizó posteriormente con el nombre de “Calle del Cabo”, sendero que terminaba en la Quebrada de Elias, actual Plaza Anibal Pinto.

Entre los siglos XVII y XVIII, sólo un reducido número de humildes casas, se levantó en el sector que era el paso obligado de jinetes, carretas, calesas y coches. Todos preferían hacer la jornada diurna, porque la nocturna arriesgaba a infortunados encuentros con el “Maligno”. Tanto fue el terror que creó esta leyenda, que en 1814, la policía optó por crear un farolito sobre una estaca para brindar algo de visibilidad al rocoso promontorio.

Casi a fines del siglo XVIII, don Joaquín de Villaurrutia, prestigioso comerciante vasco adquirió todos los terrenos y casas ubicadas en la Calle del Cabo, incluyendo la misteriosa Cueva del Chivato. De inmediato, se procedió a dinamitar el peñón donde estaba situada la caverna para construir los edificios que servirían de bodegas para sus transacciones comerciales. Cuando la fortuna comenzó a sonreírle, también la desgracia comenzó a ensañarse con él. Innumerables problemas políticos, monopólicos y hasta guerreros comenzaron a preocuparlo.

Villaurrutia, logró ser dueño de una fragata con la que deseaba mantener el régimen colonial, pero muy pronto cayó en poder de los patriotas durante gloriosos acontecimientos producidos en 1821. Aún así la mala suerte siguió a la nave la que fue destruida durante un violento temporal que la estrelló en los roqueríos que existían frente a la Cueva del Chivato en 1839.

Corría el año 1833, cuando don José Waddington compró una gran parte del Cerro Concepción, incluyendo los terrenos de la Cueva del Chivato y otros en la Calle del Cabo, hoy calle Esmeralda. El comerciante inglés ordenó nuevas demoliciones del fatídico promontorio haciendo desaparecer definitivamente la legendaria Cueva.

Según la tradición, los maleficios del antro maldito alcanzaron también la riqueza de Waddington, muerto en 1876, a los 84 años.

Se cuenta que en 1830, un grupo de marineros ingleses ingresaron a la Cueva del Chivato, expulsando de ella a un grupo de vagos y delincuentes de la peor calaña, que habían ubicado allí su centro de operaciones, ellos eran y no otros, los autores de todos los delitos atribuidos al “maléfico” chivo.

El 19 de Julio de 1978, un grupo de autoridades encabezadas por el Intendente y Alcalde de la ciudad, procedieron a descubrir una placa en recuerdo del el lugar donde existiera la Cueva del Chivato.

sábado, 26 de abril de 2008

MITOS, LEYENDAS... QUE SON?

El mito (del griego mythos, cuento) es un relato tradicional protagonizado por personajes sobrenaturales (dioses, semidioses, monstruos) o extraordinarios (héroes).

Los mitos forman parte del sistema religioso de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas, y dan un respaldo narrativo a las creencias fundamentales de dicha comunidad.

Leyenda es una narración con una mayor o menor proporción de elementos imaginativos y que generalmente quiere hacerse pasar por verdadera o fundada en la verdad, o ligada en todo caso a un elemento de la realidad.

Se transmite habitualmente de generación en generación, casi siempre de forma oral, y con frecuencia son transformadas con supresiones, añadidos o modificaciones.

Las leyendas urbanas son historias o cuentos extravagantes, pero verosímiles, que circulan de boca en boca como si se trataran de verdades indiscutibles.

El espíritu de morbo, superstición y atracción de la leyenda urbana podría tener relación con una especie de imaginario urbano común, global, cada vez más parecido, como consecuencia del sistema de valores imperante

Son autocontroles sociales

Por el Lic. Edgardo Argibay Sociólogo, docente de la cátedra de Problemas sociales de nuestros tiempos, en la Univ Nac de Santiago del Estero.

Cada cierto tiempo aparecen en las sociedades, cierto tipo de mitos, que en realidad son generados como una especie de controles, autocontroles sociales, que se generan por la propia comunidad ante distintos problemas que se generan en la misma comunidad, como por ejemplo la violencia juvenil, la disgregación de la familia, drogadicción, inseguridad, alcoholismo.

Las mismas sociedades tratan de generar algunos controles sociales e instalan especies de mitos. Así como este caso, o como los que ya se vieron del Petiso Sombrerudo, el Pitufo Enrique, en la cultura santiagueña ya tenemos muchos como el Kakuy, el Almamula, y en ellos se instala la cuestión de la culpa.

En este caso concreto, generaría un fenómeno donde la misma sociedad estaría generando los premios y castigos a los casos que se dan, donde hay una ausencia de instituciones que debieran generen los controles sociales que hacen falta.
El tema de la magia negra o el espiritismo, también forma parte de las creencias populares.

El imaginario popular está relacionado con todo esto, porque seguramente un fenómeno de este tipo se va a relacionar con estas cosas.

Se crea incluso una psicosis en los planos social y familiar, que se encarga de actuar donde no actúan las instituciones.

Aquí tendríamos un mito, que trabaja en función de la falta.

Hay una cuestión psicológica social. Estas historias siempre pasan.

Seguramente no va a pasar mucho tiempo en que el mito va a quedar como una historia más, como el viejo de la bolsa o el Petiso Sombrerudo.

Esto atraviesa transversalmente a todas las clases sociales, no hay clases sociales en las que se quede instalado el mito.

Los mitos trabajan así, no dejan de ser un tema para la charla en cualquier ámbito.

viernes, 25 de abril de 2008

CHIMINICHAGUA


Según las creencias chibchas, Chiminichagua, es el ser supremo, omnipotente y creador del mundo. Una divinidad bondadosa y universal, la única luz que existía cuando todo era noche.
En el principio del mundo todo estaba en tinieblas y solamente reinaba la luz de Chiminigagua.

Cuando el dios creador quiso difundir la luz por todo el universo, creó dos grandes aves negras y las lanzó al espacio. Cuando estas aves echaban aliento o aire por los picos, esparcían una luz incandescente, con la cual todo el cosmos quedó iluminado.

Así se hizo la luz y se crearon todas las cosas del mundo.

En el proceso de creación de todo lo existente en el universo, Chiminigagua señaló la importancia de adorar al sol Suhá y a su mujer y compañera Chía, o la luna.

La adoración al sol y a la luna, para los Chibchas, era la adoración a Chiminigagua, el ser supremo.

jueves, 24 de abril de 2008

LA PICARDÍA DEL ZORRO



Un zorro viejo, ya casi ciego, bebía junto a un arroyo. Cuando se dio cuenta el jaguar estaba sobre él, sujetándolo con sus garras.

-Te tengo, Zorro- le dijo-. ¡Me servirás de almuerzo!

-Estoy gastado y flaco- contestó el viejo pícaro-; mi carne, además, ya está muy dura. No comerías mucho. Te llevaré donde abunda la caza. ¡Verás que gordos tapires!

-¡Pues vamos ya!


Y así fue: el jaguar derribó un gigantesco mborebí y estaba hartándose con su carne cuando el viejo Zorro le tiró de la cola para decirle:

-Ahora, amigo, págame con algo; ¡dame por lo menos la vejiga de este animal!

-¡Y confórmate con ella!- replico el felino, arrojándole lo que le pedía y sin dejar de comer.

El Zorro, entonces, infló la vejiga, la llenó de grandes moscardones de la selva, y la ató a la cola del jaguar, que seguía comiendo.

-¡Escucha, amigo!- le advirtió-. ¿No oyes un rumor, como de una jauría de perros que se acerca?

Sólo entonces el felino detuvo sus mandíbulas.

-Algo escuchó, como un zumbido lejano- le dijo-.

¿Por qué no te fijas, a ver qué es?...

El Zorro se alejó un buen trecho mientras el tigre seguía devorando el inmenso mborebí.

-Son muchos perros; y además... ¡cazadores con arco y flechas!- aseguró jadeante el Zorro, que volvió a la carrera-. ¡Huyamos!.

Salieron disparando, el jaguar siempre seguido por el mormullo de perros que se acercaban; pero el Zorro se perdió en un recodo del camino, para regresar al rico almuerzo abandonado por su crédulo amigo.


miércoles, 23 de abril de 2008

LA CACICA DE GUATAVITA




Guatavita era el nombre de uno de los más poderosos caciques muiscas, cuya esposa principal fue sorprendida siendo infiel. El cacique hizo matar a su rival y obligó a su esposa a comer en público el corazón de su amante.

Asustada, la cacica tomó en brazos a su hija y huyó hasta la laguna de Guatavita donde se arrojó.

El Cacique, arrepentido, pidió a un sacerdote que rescatara a su mujer con sus poderes pero todo fue inútil. La cacica entonces se convirtió en la diosa tutelar de la laguna a quien los muiscas, supremos cultores del agua desde los albores mismos de su civilización, transformaron en un adoratorio de cuatro kilómetros de circunferencia, 400 metros de diámetro y 20 metros de profundidad, a una altura de 3.199 metros sobre el nivel del mar, en donde, por medio de los sacerdotes o chuques, tributaban permanentemente a la diosa titular, quien, en forma de serpiente, de tiempo en tiempo salía a la superficie para recordarle a la gente la necesidad de plegarias, para renovarles su fe, en fin, para exigirles sacrificios y votos de toda especie.

Las ofrendas se hacían, por lo general, en figurillas de oro, tiradas por los creyentes y entregadas al sumo sacerdote para que éste, a su vez, sirviera de intermediario ante la diosa acuática, lo que hacia en medio de complicada liturgia, para después arrojarlas al seno de la laguna, donde moraba la diosa quien, satisfecha con las plegarias y las ofrendas, aplacaba su cólera, otorgaba perdón, era generosa con quienes la veneraban.

Este notable suceso daría origen a la ceremonia religiosa y política, conocida, desde la Colonia hasta hoy, como la leyenda de “El Dorado”.

martes, 22 de abril de 2008

LAKSHMI, LA VICTORIOSA




Al este del monte Zent-Lhamo, en un jardín resplandeciente, vive la Santa Lakshmi, Diosa de la Felicidad. Por medio de una interminable labor embellece sus siete velos de paz. Todos los hombres saben esto. ¡Todos los hombres rinden honor a la Diosa Lakshmi!

Pero todos temen a su hermana, Siva Tandava. Ella, la Diosa de la Destrucción, está llena de malicia, es terrible y destructiva.
La propia Siva Tandava vino de detrás de las montañas. La Terrible se dirigió directamente a la morada de Lakshmi. Cuidadosamente, la temible diosa se acercó al palacio de la luz y, bajando la voz, llamó a Lakshmi.

Lakshmi dejó a un lado sus preciosos velos y se acercó a recibirla. Y detrás de ella venían sus doncellas, de pechos voluminosos y caderas redondeadas.

Laskshmi, caminando, se descubrió el cuerpo. Sus ojos eran grandes, su cabello oscuro. Sus brazaletes eran de oro. Sus varios collares, de perlas. Las uñas de Lakshmi eran del color del ámbar. Sobre sus pechos y hombros y en su abdomen y hasta sus pies tenía ungüentos de hierbas sagradas especiales.

Lakshmi y sus doncellas son tan resplandecientemente puras como las imágenes del Templo de Mathura después de la tormenta.

Pero toda la justicia se debilitó ante la visión de la temida Siva Tandava, pues era muy aterradora, aun en su aparente humildad. De sus quijadas caninas salían colmillos amenazadores. Su cuerpo era tan rojo y tan desvergonzadamente velludo que resultaba indecente a la mirada. Ni siquiera los brazaletes de rubíes rojos como la sangre podían embellecer a Siva Tandava. Cualquiera podría imaginar que se trataba de un hombre.

La Terrible habló:

—"¡Salud a ti, Lakshmi, la justa, mi pariente cercana! Has creado mucha felicidad y bienestar.

Hasta has llevado a cabo tu tarea con demasiado celo. Has ordenado los templos con oro. Has enriquecido la tierra con jardines. ¡Tú, Protectora de la Belleza!

Has creado a los ricos y a los generosos. Has creado a los pobres, que no reciben nada y, sin embargo, se regocijan. Has ordenado un comercio pacífico. Has sembrado entre los hombres todos los vínculos benévolos. Has imaginado distinciones gozosas y frágiles para el hombre. Has colmado los corazones de las personas con la conciencia gozosa de su superioridad y orgullo. ¡Eres generosa!

Tus doncellas son tiernas y cariñosas. Tus jóvenes son fuertes y ambiciosos. Con gozo, las personas crean según su propia semejanza. Las personas se olvidan del cambio y la destrucción. ¡Salud a Ti!

Tranquilamente observas la procesión humana. Y te queda poco por hacer. ¡Me preocupo por ti, mi pariente cercana! Sin una labor, sin preocupaciones, tu cuerpo se pondrá pesado. Y las preciosas perlas se descolorarán sobre él. Tu rostro brillará y tus encantadores ojos parecerán de bovinos.

Luego, las personas olvidarán traerte agradables ofrendas. Ya no te traerán flores sagradas. Y ya no encontrarán excelentes trabajadores para Ti mismo. Y se enredarán todos los designios sagrados. Las personas no pueden permanecer inactivas. ¡Heme aquí, realmente preocupada por ti, Lakshmi, mi pariente cercana!

Durante largas noches he imaginado una labor para Ti. Somos parecidas. No prestes atención al exterior. Me resulta difícil esperar la prolongada destrucción del tiempo. Unámonos y aniquilemos todas las estructuras humanas. Destruyamos todos los gozos humanos.

Expulsemos todas las estructuras acumuladas por los hombres. Las personas perciben débilmente las fronteras.

Quítate Tus siete velos de paz. Y entonces me regocijaré y de inmediato llevaré a cabo mis tareas, para que puedas inflamarte de fervor y creación. Y nuevamente derramarás lágrimas benévolas por los hombres y otra vez podrás fabricar aún más velos ornamentales para Ti Crearás ornamentos aún más ricos. ¡Tú, la inagotable dadora! Otra vez las personas Te buscarán.

Humilladas, aceptarán nuevamente Tus dones con gratitud.
Concebirás para los hombres tantas pequeñas y nuevas condiciones e insignificantes invenciones que hasta los más tontos se creerán inteligentes e importantes. No temo a la maldición humana y ya percibo las gozosas lágrimas que los hombres Te ofrecen.

¡Piénsalo seriamente, Lakshmi, mi pariente cercana! Mis pensamientos Te son útiles y para mí. Tu hermana, están llenos de gozo."

Siva Tandava tiene un astuto poder. ¡Piénsalo! Recordó las guerras pasadas y las miserias humanas. ¡Piénsalo! Otra vez deseó evocar sobre la tierra la destrucción a través del mal. ¡Piénsalo! Qué nociones malvadas volvieron a despertar en esta mente maliciosa.

Sin embargo, Lakshmi no ofreció una palabra como respuesta. En silencio, sólo con un gesto, rechazó el proyecto malvado de Siva Tandava.
Entonces, una vez más, la Diosa perversa, preparada con amenazas y haciendo crujir sus colmillos y olvidando todas sus propuestas benévolas comenzó:

—"¡Tonta Lakshmi! Te rodeas de estas pacíficas bordadoras. Aprecian las pequeñas paredes de sus miserables hogares. Dedicadas a sus designios terrenales, olvidan mirar hacia las estrellas. Las personas no pueden comprender aquello que viene en paz. Honran el trueno y el rayo.

Tus antiguos altares están cubiertos de fétida grasa. Tu belleza no puede vivir en medio del polvo de las casas viejas. El tiempo destruye los mejores designios y el moho cubre el mejor dibujo. ¡Sígueme! Te enseñaré un coro tal de vanidad que Tu sabiduría quedará aturdida."

Siva Tandava pronunció todas estas cosas tremendas. Y los terremotos partieron la tierra con sus convulsiones. Y las islas se hundieron en los océanos. Y surgieron montañas nuevas. Pero Lakshmi rechazó todos los ofrecimientos de Siva Tandava.

La Diosa Santa respondió:

— "Para darte alegría sólo a ti y causar pena a los hombres no me rasgaré los velos. Con una delicada red ensalzaré a la humanidad. De entre todos los corazones nobles, reuniré excelentes trabajadores.

¡Bordaré nuevos signos en mis velos! Los más bellos, los más preciosos, los más poderosos. Y en estos signos, en las imágenes de las bestias y aves más nobles, en los contornos de las flores resplandecientes y en las hierbas curativas, enviaré a los corazones de todos, mis más benévolas invocaciones. Evocaré desde el abismo el mayor fuego creador. Y con una llama rampante protegeré los luminosos esfuerzos del Espíritu."

Así lo ordenó Lakshmi.

Del resplandeciente Jardín se alejó Siva Tandava, derrotada. ¡Regocijaos!

Ahora, Siva Tandava esperará, con una violenta furia, a larga destrucción del tiempo. Con una ira incalculable, a veces aplasta la tierra y entonces mueren hordas le personas.

Pero Lakshmi, siempre a tiempo, arroja sus benditos velos. Y sobre las cenizas de quienes han muerto, se reunirán los hombres otra vez.

Se unirán en una solemne procesión.

La justa Lakshmi adorna sus velos con los nuevos siglos sagrados. Y desde el espacio, enciende un nuevo Fuego.

lunes, 21 de abril de 2008

ALEGORIA CHINA



Un caminante transitaba por un camino de cornisa, cuando de repente perdió pie y resbaló hacia el abismo.

Antes de caer pudo aferrarse a la rama de un arbusto que crecía al borde del precipicio. En esa incómoda posición, miró hacia arriba y vio a un león y a un tigre dispuestos a devorarlo si retornaba al camino.

También observó que dos ratones estaban royendo la raíz del arbusto.

Abajo, en total verticalidad, corría un río plagado de cocodrilos para completar tan tétrico panorama.

En el momento en que discurría sobre las pocas posibilidades de hacer que le quedaban, vio un fruto maduro entre las ramas y no encontrando nada mejor que hacer en ese instante, lo arrancó, lo comió y se permitió disfrutarlo ya que el fruto resultó dulcísimo.

FINAL: el león y el tigre se trabaron en lucha y se mataron mutuamente. En esta lucha sacudieron el arbusto por lo cual los ratones cayeron al río.

El hombre pudo entonces trepar hasta el camino y seguir satisfecho y alegre su marcha.

¿No hubiera sido una pena que se hubiera perdido el placer de saborear la dulce fruta?

domingo, 20 de abril de 2008

LA LOBA




Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto.

Como en los cuentos de hadas de la Europa del este, la vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla.

Es circunspecta, a menudo peluda y siempre gorda, y, por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compañía. Cacarea como las gallinas, canta como las aves y por regla general emite más sonidos animales que humanos.

Podría decir que vive entre las desgastadas laderas de granito del territorio indio de Tarahumara. O que está enterrada en las afueras de Phoenix en las inmediaciones de un pozo.

Quizá la podríamos ver viajando al sur hacia Monte Albán en un viejo cacharro con el cristal trasero roto por un disparo. O esperando al borde de la autovía cerca de El Paso o desplazándose con unos camioneros a Morella, México, o dirigiéndose al mercado de Oaxaca, cargada con unos haces de leña integrados por ramas de extrañas formas.

Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba.

La única tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos.

Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al fuego y piensa qué canción va a cantar.

Cuando ya lo ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo.

La Loba canta un poco más y la criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.

La Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar.

La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.

En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas.

Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te has extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te enseñara una cosa... una cosa del alma.



Clarissa Pinkola Estés
Mujeres que corren con los lobos

sábado, 19 de abril de 2008

EL NOMBRE DEL HUAGURUNCHO


Nevado Huaguruncho (5723 m) in the Cordillera Oriental of Peru.
Photo taken from the gold district of Huachón during the 2005 field trip of the SEG student chapters of the University of Geneva and the ETH Zürich. Photograph ©: R. Moritz (1.10.2005)




Al contener la rebelión de los Tarumas en Tarma, subiendo al Oráculo de Palcamayo en el Chinchaysuyo hacia el lago de los gatos (lago Junín) para luego dirigirse al norte, el Inka Yupanqui observó en el oriente al gran colmillo blanco y de nieve y lo adoró y dio gracias por darle la victoria en sus batallas y exclamó: “vayan a ver que quiere ese Wajoruncho”, bautizándolo con ese nombre, castellanizado hoy como Huaguruncho o Huagurunchu, quedando en el olvido el nombre ancestral de Huacaronäh, la Apu tutelar de Yaneshas,

Pumpus, y Yaros de Chichaycocha y de Yungas; ordenando que un grupo de orejones y sacerdotes se dirigieran a hacer reverencias al nevado y luego al pie, para divisar la puesta de sol del este y el ocaso en el oeste, erigieron una plaza circular ceremonial con su piedra de sacrificios en el centro y el templo de Inkatana en una especie de abrigo gigantesco de la Apu, muy cerca a unas cuatro lagunas, allí instalaron un círculo con la figura del Inti o quizá la Chakana símbolo mágico religioso que reflejaba el sol consagrando ese lugar como centro energético del poder Inka y oráculo por su conexión con Pachakamak, los místicos orejones y sacerdotes comprendieron, en su diálogo con los apus tutelares que esta era la parte central del Tawantinsuyu y limite natural del Chinchaysuyo y el Antisuyo. Con la caída del Imperio Inka en manos de los calzonasos (españoles), tras su huída del Qosqo, la casta de orejones místicos y sacerdotes inkas que una vez llegaron vía las grutas del Nevado procedentes de la Ciudad sagrada del Paititi o Dorado, luego de usar sus poderes y transportar el templo al interior de una gruta y esconder los mayores tesoros de los inkas, cruzaron en una barcaza una laguna subterránea del Huaguruncho y se perdieron en el tiempo.

Los oráculos de Pachakamak e Inkatana habían profetizado la caída de los inkas.

Wiracocha y la Pachamama con su jerarquía de dioses tutelares ancestrales: apus, jirkas, wamanis, chutillos, que antes castigaron a los aymaras, ahora lo hacían con los quechuas por a haberlos olvidado en su culto.

Exploraciones e Investigaciones:
LIC. LUIS PAJUELO CHÁVEZ
ONGD PRO PERU
pajueloluis@hotmail.com
Cel. Movistar 63 9654960
www.ninagaga.com
www.huaguruncho.com

viernes, 18 de abril de 2008

EL CASTILLO DE LOS AMANTES TRÁGICOS


A principio del siglo xx una joven rica, Lucía Giordano, conoce a un violinista, Angel Lemos, y el romance no tardó en surgir.

Se casaron el 1º de abril de 1911 en la casa perteneciente a la familia, denominada hoy “el castillo de los bichos” por las esculturas que se encuentran en la casona, ubicada en el barrio de Villa del Parque, exactamente en campana al 2300, cerca de las vías del ferrocarril.

Cientos de invitados disfrutaron del banquete y de la fiesta que duró hasta la madrugada.

Cuando la pareja debía irse, advirtió que el auto que los llevaría estaba unos pasos más atrás de la casa cruzando las vías.

Lamentablemente el matrimonio murió atropellado por el tren.

Isabelino Espinosa, de la Junta de Estudios Históricos de Villa del Parque, cuenta que los ocasionales ocupantes de la casona salían despavoridos, asustados por los gritos desgarradores de una joven mujer y un violinista.

jueves, 17 de abril de 2008

ANDRES CHAZARRETA



Nació el 29 de mayo de 1876 en Santiago del Estero.

En 1889 ingresó en la Escuela Normal y 6 años después egresó como Maestro.

Fue Prof del Internado Muñoz, Dir de la Esc San Francisco, La Merced y de la nocturna del Círculo Católico de Obreros. Fue también Secretario del Consejo de Educación, Cajero de la Dirección de Rentas, Prof del Internado Rivadavia y Subdirector de las escuelas Nº 18 y Nº 19 del Regimiento de Infantería.

En 1902 estudió solfeo y profundizó su aprendizaje de guitarra.

Su labor docente le sirvió para recorrer el interior provincial y descubrir las bellas canciones del folclore santiagueño. A partir de entonces se convirtió en un ardiente autor, recopilador y difusor de las melodías norteñas, que fue recreando con su instrumento preferido.

Una de sus recopilaciones más famosas es "La Zamba de Vargas", a la que le hizo arreglos en 1906 y que fue magistralmente grabada en guitarra, décadas después, por Atahualpa Yupanqui.

El escritor Leopoldo Lugones, después de escucharlo en Santiago del Estero, publicó en 1914 en una revista francesa un elogioso artículo que produjo el reconocimiento internacional del folclorista.

En 1921 llegó a Buenos Aires con un importante grupo de músicos, cantantes y bailarines. Se presentó en un teatro y fue un impacto para provincianos, porteños e inmigrantes. Era la primera visión y audición del folclore norteño en la metrópoli, que hasta entonces sólo conocía los ritmos lentos del sur, entonados por Carlos Gardel y Agustín Magaldi.

La compañía de Chazarreta, que tomó el modelo del circo criollo en giras por el norte del país, tuvo el apoyo masivo del público, lo cual le permitió llegar a más de 150 presentaciones.

Creó una Orquesta Nativa con la que grabó varios discos, formó una compañía de chicos y hasta concretó una Academia de Danzas en Buenos Aires.

Grabó más de 400 composiciones, entre las que se destacan dos joyas llamadas "La 7 de abril" y "Criollita santiagueña", que le dieron el prestigio que se merecía por su ardua labor para imponer definitivamente la música norteña en todo el país.

Su vida familiar y afectiva conoció el dolor y la angustia de la muerte. Su primera esposa, Gabriela Grijera Lescano falleció al intentar vanamente dar a luz a su primogénito. Pero la música le devolvió la alegría y se casó posteriormente con una de sus alumnas, Anita Palumbo, con quien tuvo 4 hijos: Agustín, Ana Mercedes, Josefina y Andrea, quienes actualmente están a cargo de la Casa Museo que lleva su nombre.

Sin duda, fue el investigador más importante de la música popular argentina. Desarrolló una invalorable labor durante medio siglo, contribuyendo a la difusión y afianzamiento del arte nativo.

Murió el 24 de abril de 1960, siendo "el Patriarca del folclore argentino".

miércoles, 16 de abril de 2008

EL TRAUCO



El Trauco, es un hombre pequeño, no mide más de ochenta centímetros de alto, de formas marcadamente varoniles, de rostro feo, aunque de mirada dulce, fascinante y sensual; sus piernas terminan en simples muñones sin pies, viste un raído traje de quilineja y un bonete del mismo material, en la mano derecha lleva un hacha de piedra, que reemplaza por un bastón algo retorcido, el Pahueldún, cuando está frente a una muchacha.

Es el espíritu del amor fecundo, creador de la nueva vida, padre de los hijos naturales.

Habita en los bosques cercanos a las casas chilotas.

Para las muchachas solteras, constituye una incógnita que les preocupa y las inquieta.

Según opinión de unas, se trata de un horrible y pequeño monstruo, que espanta y de cuya presencia hay que privarse, a toda costa.

Otras opinan distinto y manifiestan, que si bien es feo, no es tan desagradable, sino, muy por el contrario, atractivo...

Otras en lucha tenaz y permanente, dicen haberlo eliminado de sus pensamientos, en los que alguna vez vibró quemando sus entrañas...

Las madres toman todas las precauciones, para evitar que sus hijas, ya “solteras”, viajen solas al monte, en busca de leña o de hojas de “radal”, para el “caedizo” de las ovejas, qes generalmente es en el curso de estas faenas, cuando “agarra”, o con más propiedad “sopla”, con su “pahueldún”, a las niñas solitarias, pero nunca si van acompañadas, aún de sus hermanitos menores.

El Trauco no actúa frente a testigos... está, siempre alerta, pasa gran parte del día colgado en el gancho de un corpulento “tique”, en espera de su víctima.

En cuanto obscurece, regresa a compartir la compañía de su mujer, gruñona y estéril, la temida Fiura.

Cuando desea conocer de cerca, las características de su futura conquista, penetra en la cocina o fogón, donde se reúne, al atardecer toda la familia, transformada en un manojo de quilineja, que en cuanto alguien intenta asirlo, desaparece en las sombras.

A las muchachas que le tiene simpatía, les comunica su presencia depositando sus negras excretas, frente a la puerta de sus casas.

Todo su interés se concentra hacia las mujeres solteras, especialmente si son atractivas. No le interesan las casadas. Ellas podrán ser infieles, pero jamás con él.

Cuando divisa desde lo alto de su observatorio a una niña, en el interior del bosque, desciende veloz a tierra firme y con su hacha, da tres golpes en el tronco de tique, donde estaba encaramado, y tan fuerte golpea, que su eco parece derribar estrepitosamente todos los árboles.

Con ello produce gran confusión y susto en la mente de la muchacha, que no alcanza a reponerse de su impresión, cuando tiene junto a ella, al fascinante Trauco, que la sopla suavemente, con el Pahueldún. No pudiendo resistir la fuerza magnética, que emana de este misterioso ser, clava su mirada en esos ojos centellantes, diabólicos y penetrantes y cae rendida junto a él, en un dulce y plácido sueño de amor....

Transcurridos minutos o quizás horas, ella no lo sabe, despierta airada y llorosa; se incorpora rápidamente, baja sus vestidos revueltos y ajados, sacude las hojas secas adheridas a su espalda y cabellera en desorden, abrocha ojales y huye, semiaturdida, hacia la pampa en dirección a su casa.

A medida que transcurren los meses, van apreciándose transformaciones, en el cuerpo de la muchacha, poseída por el Trauco.

Manifestaciones que en ningún instante trata de ocultar, puesto que no se siente pecadora, sino víctima de un ser sobrenatural, frente al cual, sabido es, ninguna mujer soltera está lo suficientemente protegida...

A los nueve meses nace el hijo del Trauco, acto que no afecta socialmente a la madre ni al niño, puesto que ambos, están relacionados con la magia de un ser extraterreno; quien no siempre responde al “culme”, lanzado con el objeto de alejarlo y escapar de los efectos de su presencia; o los azotes, dados a su Pahueldún, que debería afectarlo intensamente; como en igual forma a la quema de sus excrementos.

Su potencia es tal, que en ciertas ocasiones, nada ni nadie puede detenerlo...

(Publicación del Dr. Bernardo Quintana Mansilla, “Chiloé Mitológico”).

martes, 15 de abril de 2008

EL ENANO VAMPIRO


Se trata de uno de los relatos más fascinantes del libro “Buenos Aires es leyenda”. Tiene como protagonista a Belek, un enano que llegó a Buenos Aires con el Circo de los Zares a fines de los 70.

Belek, que provenía de la zona de los Cárpatos –como el conde Drácula–, fue expulsado luego de que el dueño del circo, Boris Loff, el Hombre Bala y la Mujer Barbuda lo encontraran prendido al cuello de Vera, una mono tití.

Pero el mito de Belek, el enano vampiro, apenas comienza allí.

El verdadero horror se desató cuando se refugió en una casa semi-abandondada del Bajo Flores y los gatos del barrio comenzaron a desaparecer misteriosamente.

La leyenda cuenta que la gente protegió sus casas con ristras de ajo y todos llevaban crucifijos por miedo a sus ataques.

Una noche de invierno, los hombres del barrio cazaron al enano vampiro con la red de un arco de fútbol, cerca de la estación Flores, pero se les escapó.

Aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sigue haciendo de las suyas.

lunes, 14 de abril de 2008

LA FLOR DE QANTU

Qantu - cantua buxifolia


Hubo una gran sequía.

Murieron todas las plantas, pero una flor de qantu se resistía a perecer.

De sus pétalos nació un colibrí, que voló a la cumbre del Waitapallana.

Suplicó piedad al padre, salvación bajo el arrasante sol.

El colibrí murió exhausto y el Waitapallana se apenó tanto que lloró.

Sus lágrimas llegaron al lago Wacracocha y despertaron al Amaru que dormía enroscado a lo largo de la cordillera.

La serpiente alada, con cabeza de llama y cola de pez, de ojos cristalinos y hocico rojizo, se desperezó y voló eclipsando al sol.

Luchó con los guerreros que se alzaron a combatirlo. De su hocico surgió la niebla de los cerros, de su aleteo la lluvia, de su cola el granizo y de sus escamas el arco iris.

Así renace la vida.

Para los quechuas todo está escrito en las escamas del Amarú.


El Qantu es la flor nacional y también denominada la flor sagrada de los Incas, existen de varios colores la que se puede encontrar en cualquier lugar del Perú es la de color fucsia o rosada, blanca, roja y naranja.

domingo, 13 de abril de 2008

EL BAGUAL


Es una leyenda del Departamento Jiménez cerca de Tacanas, dice que existe un lugar llamado "EL BAGUAL" donde según la tradición aparecía al caer la tarde, un potro prafante, de un hermoso color negro y largas crines, que echaba espuma por la boca y fuego por los ojos.

Se daba cita a los más famosos "pialadores" de esa zona para reducirlo, pero siempre todo era en vano.

Se acercaban los hombres sigilosamente e intentaban apresarlo de mil recursos y artimañas; y cuando mas seguros estaban de la presa "EL CABALLO SE ESCAPABA"

sábado, 12 de abril de 2008

EL CIELO


Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…)

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

Buenos días.

Buenos días - Respondió el guardián

¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

Esto es el cielo.

Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!

Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.

Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…

Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

Buenos días – dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo

Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.

Podéis beber toda el agua como queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.

El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre

Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.

A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.
CIELO.

¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el ¡Cielo!

Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.

De ninguna manera! – increpó el hombre

En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…

Paulo Coelho.

viernes, 11 de abril de 2008

EL CHAÑAR


Familia: LEGUMINOSAS

Nombre científico: Geoggroea decorticans Burk

Descripción: Arbol cuando crece aislado, arbusto cuando crece en bosquecillos. De 3 a 10 m de altura con tronco de hasta 40 cm de diámetro, la corteza se desprende longitudinalmente en fajas irregulares por debajo de las cuales aparece la nueva corteza verde.

Distribución: N.O.A., Cuyo, Formosa, Chaco, Córdoba, La Pampa, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires, Río Negro. En Tucumán: Parque Chaqueño y Monte

Observaciones: Florece de septiembre a octubre y fructifica de noviembre a enero. Fruto dulce y comestible





En medio de un monte del norte de la provincia de Santa Fe vivía una india muy viejecita; su rostro mostraba innumerable arrugas pero sus ojitos negros y vivaces parecían los de una muchacha.

Hasta su rancho, que parecía una mota parda en medio del lugar montaraz, llegaban paisanos y paisanos para que la vieja india les curara las dolencias del cuerpo y del alma con hierbas y conjuros, convocara a la lluvia en épocas de sequía o bien les aconsejara sobre conflictos cotidianos.

Ella hablaba poco pero cuando lo hacía, sus palabras eran precisas y llenas de sabiduría.

Cierta vez unos gringos le llevaron a su pequeño hijo que ardía en fiebre; la mujer observó al niñito preparó prestamente un té con varias hierbas curativas y luego cucharita a cucharita se lo hizo beber, no permitiendo a la madre que lo hiciera ella.

Al poco rato el niño empezó a mejorar y cuando abrió los ojitos, sonrió a la anciana que lo acunaba amorosamente.

El tiempo siguió avanzando con su paso perpetuo y aquel gringuito creció sano y fuerte.

Iba siempre a visitar a su salvadora porque ambos se profesaban un cariño muy especial. Ella le enseñaba entre muchas cosas a hacer velas con la grasa de la riñonada, el poder curativo de las plantas, como así también la época y la hora del día en que era conveniente cosecharlas; le contaba historias de su pueblo mocoví, inspirándole constantemente amor y respeto por la naturaleza.

El niño prefería estar con la india a jugar con los chicos de su edad; su admiración por la anciana se acrecentaba a medida que iba creciendo.

Un día la mujer enfermó, él permaneció constantemente en el rancho; nadie pudo sacarlo de al lado del catre de la enferma.

Presintiendo que la muerte alargaba su mano para llevársela, la mujer, con esfuerzo tomó un amuleto que llevaba colgado al cuello y sonriendo se lo entregó al muchachito para que su mágica protección lo amparara en la vida.

A los pocos instantes murió, llevando en sus retinas y en su cansado corazón la imagen adorada del rubio vástago de la raza que sometiera a su pueblo y a quien amó tanto como a los hijos que había perdido.

Su muerte convocó a la paisanada y fue muy sentida por los lugareños; conforme al deseo que siempre había expresado fue enterrada en pleno monte.

Al colocar sobre su tumba un gran ramo de flores de samohú, el muchachito rompió en un llanto inconsolable y al inclinarse cayó el amuleto que pareció iluminarse misteriosamente: el chico lo levantó amorosamente, intuía que lo sucedido era un mensaje de la muerta.

Entonces en forma sorpresiva brotó de la tierra un tallo con hojas y creció en forma maravillosa, dando nacimiento a un árbol de gran altura con ramas espinescentes y frutos globosos; era muy raro y nadie había visto nada semejante.

Este es el origen del chañar, nacido del cuerpo de la india que amó de tal manera a un niño blanco, que quiso volver de la muerte, en forma arbórea, para darle consuelo.

En su nueva existencia, ella siguió prodigando el bien ya que el chañar es realmente útil: proporciona madera de buena calidad, ofrece frutos comestibles con los que se prepara arrope y una especie de aloja, sus hojas y corteza son medicinales, embellece el paisaje con sus flores de corolas amariposadas de color amarillo-anaranjado y brinda montes de abrigo para el ganado.


Fuente: Ceresole de Espinaco, Zunilda. 2006. “Santa Fe y sus Leyendas”.
Santa Fe: Ediciones Parque del Sur.

jueves, 10 de abril de 2008

EL SEÑOR DEL CERRO



Cuando no se llevan a cabo "las antiguas costumbres", para pedir permiso a Tzltak'a, para cazar animales, cortar árboles o utilizar las fuentes de agua, el Señor del Cerro castiga al transgresor.

Así, aseguran en Cahabón que un hombre llamado Juan Cajbón llegó al pueblo viniendo de otras tierras y se asentó en las tierras de la aldea Setacalcab; allí tenía buenas cosechas de maíz, frijol, chile, yuca y otras plantas, también le gustaba el lugar porque había muchos animales. Juan se puso a trabajar. Así hizo su ranchito, su roza, cosas del campo y empezó a prepararse para la caza. Entonces, un día, salió acompañado de Miguel, su hijo mayor que era el encargado de guiar a los perros por aquellos guatales donde vive el venado, los tepezcuintles y el armadillo. Pero no encontraron nada, fueron varias veces, pero no encontraron al venado, cada vez que Juan tiraba le fallaba la puntería. Sólo cazaba uno que otro armadillo.

Entonces un día se fueron a cazar el venado a como fuera; pero lo que pasaba era que Juan no quería cumplir con la costumbre de quemar candelas, copal, pom, velar una noche antes pidiendo ante el altar de Tzultak'a, el permiso para entrar en sus campos a tentar a sus animalitos, pues Tz¸ltaká que es el señor de los cerros y los valles de por aquí, los tenía bien cuidados. El tenía que hacer muchas cosas que mandaba el señor del cerro; tenía que desahumar a sus perros con copal, pom; desahumar su casa, sus armas, dormir en el suelo frente al altar y, en fin, no hizo todo lo que mandaban los antiguos, que eran mandados por el señor de los cerros.

Entonces Juan y su hijo Miguel salieron muy temprano para el cerro Julgix, allí se fueron seguidos de sus dos o tres "ezentzies" de los meros perros cazadores. Miguel que llevaba los perros se metió al guatal, mientras Juan se encargaba de atajar el paso del venado.

Empezó pues la carrera y los gritos de Miguel alentando a sus perros; pero todo se arruinó porque los perros no ladraron y el venado no pasó por donde Juan estaba.

Pasaron las horas y Juan no quería regresar a su casa sin su hijo, pero se cansó, y pensó que Miguel había regresado sin avisarle, cuando llegó y no lo encontró, regresó al monte a quien llamaba y silbaba, incluso la gente de la aldea lo ayudó, pero no lo encontraron.

Al tercer día apareció Miguel y no podía hablar. Lo entraron, lo desahumaron con copal, pom, se le rezó por último hasta que Miguel contó que cuando estaba a medio guatal llegó un patojito que no conocía y le dijo que su tata quería verlo.

Lo llevó al cerro Julgix y en la entrada de una cueva se le desapareció el mandadero, sólo entonces se fue por la vereda de la cueva hasta llegar junto a un viejo, que estaba en la cueva al fondo, ahí lo esperaba un señor en una hamaca de colores muy alegres; pero al verlos bien se dio cuenta que el trenzado de la hamaca era de culebras de colores, los muebles eran animales, como armadillos y venados. Había muchos animales como si aquello fuera un hospital.

Entonces el viejo le dijo: -decíle a tu tata que deje de estar molestando a mis animalitos, vos podés ver todos heridos por ustedes; mirá que me voy a vengar.

Se van a acordar de mí, les voy a mandar mis culebras si siguen molestando en mis lugares sin pedirme permiso.

Luego Miguel se enfermó y a los tres días se murió, pues resulta que ningún curandero quiso hacer nada, porque era venganza del señor del cerro de Tzultatká.

Fue en balde todo lo que hicieron. Por más que Juan ofreció riquezas a los curanderos, que en aquel lugar había famosos, no quisieron llegar por tratarse de un caso grave. En él estaban puestos el "Dios Guarde", las manos del señor de los cerros y valles, Tzultaká".

Tzultaká, señor dueño de la cosmovisión la literatura oral- q'eqchi', tiene como su alter ego (su otro yo) la leyenda del Negro Aj K'ek.

Cuentan en Senahú, que los peones q'eqchi'es, que trabajan en las haciendas de café, temen acercarse a los patios del beneficio, pues puede salirles el Aj K'ek, un hombre negro, muy grande, de aspecto feroz, que según los q'eqchi'es es hijo de las vacas con el sisimite, y que por las noches cuida, danzando y tocando tambores, que los indios no se roben los granos y los sacos de café.

miércoles, 9 de abril de 2008

EL CORAZÓN DEL CIELO




Cuentan los indígenas kekchíes de Cobán que el Tzultak’a es el Dios del Maíz, es el Dios de las alturas, de las profundidades, de la abundancia, de los animales.

También es el Señor del Cerro, el Dueño del Mundo. Los indígenas pocomchíes de la región también le llaman Kajal Yuk Quixcab, que tiene el mismo significado.

El Tzultak’a siempre ha vivido en una cueva y continúa viviendo en las cuevas y en los cerros de la Alta Verapaz. Tenía una hija llamada Cana Po que se dedicaba a los oficios domésticos y como una buena muchacha también le gustaba tejer y bordaba en sus tejidos todos los acontecimientos del día.

La hija del Tzultak’a era la Luna y todos los días pasaba cerca de su casa Xbalamk’e que era el Sol y quien trataba de impresionarla porque se había enamorado de ella. Para que se diera cuenta de que era un hombre muy importante, pasaba todos los días cerca de la casa llevando como presa un venado. Cada vez que la señorita Luna veía pasar a Xbalamk’e se sentía impresionada y comentaba que ese hombre era un buen cazador.

Un día le dijo a su papá, el Tzultak’a que para ella aquel hombre era muy atractivo y que estaba segura que él también le correspondía con el mismo atractivo que ella sentía por él.

El padre le respondió a su hija:

-“Hay que tener mucho cuidado con ese hombre, puede ser engañoso; pero debemos analizarlo en alguna forma, hasta que estemos seguros si su actitud es sincera.

En seguida dijo a su hija que el agua del nixtamal donde se cuece el maíz, tirara en el camino por donde acostumbraba pasar Xbalamk’e.

Así lo hizo y cuando aquel pasó muy entretenido viendo a la muchacha Luna, no se dio cuenta de que el terreno que iba pisando estaba muy resbaloso por el agua de nixtamal que había sido tirada, y se resbaló y cayó.

Al momento de caer llevaba nada más un cuero de venado que era el mismo que le había estado sirviendo para engañar a la señorita Luna, que por estar pensando en ella ya no cazaba nada.

Cuando cayó se descubrió que era simplemente un engañador y la Luna se rió mucho de él y su padre volvió a confirmarle que siempre debe tener cuidado con los hombres.

Desde ese momento Xbalamk’e tenía vergüenza de pasar por ahí, por haber fallado en sus intenciones. Desde entonces, siempre rondaba la casa de la luna, sin encontrar la oportunidad de volver a acercarse a ella para manifestarle su amor.

Cuando Xbalamk’e cayó al suelo también cayó una semilla de tabaco y esta semilla germinó, naciendo una planta que creció y a la que llegaban muchos colibríes para saborear el néctar de sus flores. Al ver esto Xbalamk’e aprovechó la oportunidad para hablar con el colibrí y le pidió le prestara su plumaje para utilizarlo y así poder acercarse hasta la casa de la señorita Luna.

El colibrí al principio no quiso acceder, pero después de tantos ruegos de Xbalamk’e lo convenció, ofreciéndole envolverse en unas hojas de ceiba y sólo así le prestó su plumaje. Xbalamk’e se puso el plumaje y se convirtió en un colibrí y se fue a parar sobre la planta de tabaco donde la señorita Luna lo vió. Lo estuvo viendo durante todo el día y ese día fue cuando apareció el Xakche’ en los tejidos que la Luna hacía, representando la planta del tabaco.

Cuando había pasado bastante tiempo, y ella había bordado ese motivo en su tejido, llamó a su padre y le dijo que le gustaba mucho ese pajarito que estaba sobre aquella planta y que lo quería.

El Tzultak’a dijo a su hija que lo iría a cazar con su cerbatana (llamada Pubche’) con la cual hizo un disparo al Tz’unum (colibrí) con suavidad y solamente se desmayó.

El pajarito cayó al suelo y él lo recogió y lo trajo a su hija, quien lo introdujo en la jícara donde guardaba los hilos que le servían para tejer.

Cuando el pajarito volvió en sí dentro de la jícara, se sentía muy incómodo y empezó a piar. Ella lo tomó entre sus manos y cuando terminó de tejer, se lo puso sobre su güipil.

Entró la noche y la Luna se fue a dormir. A la media noche el Tz’unum se convirtió nuevamente en Xbalamk’e, tomando su forma natural. Al ver esto la Luna se asustó, pero estaba muy contenta de ver nuevamente a Xbalamk’e.

Él le dijo a ella que llegaba a robársela, pero ella no estaba de acuerdo con eso porque su padre fácilmente los encontraría por medio de su espejo (lem). Xbalamk’e le dijo que esto lo había previsto y que trajera pom y copal, así como el espejo de su padre. Quemó las resinas y con el humo ahumó completamente el espejo para que el Tzultak’a no pudiera verlos a través del mismo y pudiera encontrarlos.

Entonces ella le dijo nuevamente:

-“También hay otro obstáculo que es su cerbatana (pubche’) y que es muy poderosa...-

El le pidió que fuera a traerla y que además trajera chile y lo moliera.

Después echó suficiente chile molido dentro de la cerbatana y la fueron a dejar al mismo lugar donde el Tzultak’a la guardaba.

Después de esto Xbalamk’e y la Luna huyeron a media noche.

Al amanecer del siguiente día el Tzultak’a llamó a su hija, pero ella no respondió porque ya se encontraba muy lejos, huyendo con su amado.

Dispuso cerciorarse del motivo por el cual no aparecía su hija y se dio cuenta que en casa no había nadie.

Se imaginó inmediatamente que Xbalamk’e se la había llevado y se enfureció tanto que inmediatamente fue a buscar su espejo (lem), pero se encontró con que estaba completamente ahumado por el humo del pom y del copal, por lo que no podía ver nada.

Pero Xbalamk’e cometió un error cuando sostenía el espejo ahumándolo, sus dedos quedaron marcados en el mismo, no permitiendo que esa parte se cubriera de humo y así fue como el Tzultak’a pudo observar por donde huían los jóvenes.

Muy enojado por la burla, el Tzultak’a dijo:

“Con mi poderosa arma yo les voy a dar alcance”

Y agarrando su cerbatana (pubche) aspiró primero bastante aire para soplar con más fuerza y en el momento que hizo esa aspiración, se tragó todo el polvo del chile y cayó al suelo desmayado, porque se estaba ahogando y tosía desesperadamente.

Desde entonces apareció la tos en las zonas kekchíes y pocomchíes.

Cuando el Tzultak’a se repuso y se dio cuenta que no podía alcanzar a los jóvenes con sus propias fuerzas, llamó a su amigo el Cagua Kak, que es el rayo y le explicó la razón de su llamado, pidiéndole que persiguiera a aquellos que se habían burlado de él. El Cagua Kak estuvo de acuerdo en colaborar con su amigo y fue así se apareció en los güipiles de Tactic, de Cobán y de Tamahú y todavía se le conoce como Palic.

Cuando el Tzultak’a pidió al Cagua Kuk que persiguiera a Xbalamk’e (el novio) y a Cana Po, que así se llamaba la hija que era la Luna, estos ya se encontraban cerca del gran lago de Izabal, huyendo de la persecución. Cagua Kak pudo controlarlos y fue en ese momento cuando precisamente encontraron donde esconderse, y la Luna se escondió en la caparazón de una tortura. En ese momento cayó con fuerza el hacha del rayo y partió en mil pedazos el caparazón de la tortuga donde se ocultaba la Cana Po, y con los fuertes vientos y la lluvia los pedazos fueron cayendo dentro del agua.

Entró la noche y al día siguiente, cuando Xbalamk’e se repuso y salió de la concha, se dio cuenta que su amada Luna estaba hecha pedazos, hecha trizas.

Entonces llamó a las libélulas y a los brujos, para que con sus guacales reunieran aquellas partículas y las fueran depositando hasta llenar trece tinajas (las trece tinajas también aparecen en los tejidos de Cobán, Tactic, Tamahú y San Pedro Carchá). Estas tinajas se llenaron con las partículas de la Caná Po y las cubrieron. Xbalamk’e pidió a una anciana que vivía cerca del lago que le guardara las 13 tinajas y que no fuera a abrirlas, porque él volvería dentro de 13 días.

Durante todo este tiempo la anciana estuvo muy inquieta, no podía dormir ni tenía tranquilidad a consecuencia de que se oía una serie de ruidos, chillidos y cosas muy raras que procedían de dentro de las tinajas, pero no se acercó a curiosear para ver lo que había adentro.

Cuando regresó Xbalamk’e, al décimo tercer día, la anciana se puso muy contenta y le dijo que se llevara inmediatamente aquellas cosas que le causaban mucho espanto.

Xbalamk’e empezó entonces a destapar una por una las tinajas.

Cuando levantó la tapa de la primera tinaja vio sólo serpientes de toda clase; en la segunda había solo animales repugnantes como lagartijas y otros reptiles, la tercera tenía solo animales ponzoñosos; en la cuarta, quinta y todas las demás había avispas, tábanos, alacranes, arañas, vampiros y otros diferentes animales.

Cuando llegó a la penúltima tinaja Xbalamk’e pidió a un hombre que se llevara las tinajas que faltaba revisar y su contenido lo echara dentro del agua del lago.

Pero este hombre tenía curiosidad por ver el contenido de las tinajas y en el camino abrió una de las tinajas de donde salió una nauyaca (serpiente grande, venenosa y con aspecto de tener cuatro fosas nasales) que lo asustó y del susto salió corriendo y el contenido de las tinajas se fue regando sobre la superficie de la tierra, hasta que se regaron todos los animales que iban a ser lanzados al gran lago.

Cuando la Luna retornó a la vida le faltaba su atributo de feminidad por lo que Xbalamk’e llamó a un cabro para que le diera la forma de una mujer y después a un venado, para que completara esta obra.

La Luna dio al venado la fragancia de las flores y esto molestó mucho a Xbalamk’e porque sentía celos de él y entonces tomó el almizcle (sustancia odorífera) del ratón para untárselo al venado.

Después, complacido por lo que había hecho, tomó de la mano a su amada Luna y se la llevó al cielo como esposa. Ahora, allá en el cielo vive Xbalamk’e que el mismo Sol que alumbra de día, con la Cana Po, que es la misma Luna que alumbra de noche.

martes, 8 de abril de 2008

LA DOMINGA




Se cree en Chahal y en Chisec, área q'eqchi', que Tz¸ltak'a se enamoró de una mujer, llamada Dominga, a quien regaló una flor en señal de compromiso para que le fuera entregada al padre de la muchacha.

Cuando "la niña dio al padre la flor del Tz¸ltak'a, se convirtió en monja blanca de plata".

De este modo, el padre de la Dominga se convence que es Tz¸ltak'a el que desea casarse con su hija.

La muchacha se va a vivir con el Tuztaká al interior del cerro, después de realizar las ceremonias rituales correspondientes.

lunes, 7 de abril de 2008

“EL SACHAYOJ”


El Sachayoj es el numen protector de los árboles, el dueño del bosque. Vive en las profundidades de la selva bajo la figura de un hombre, se alimenta de frutos y animales y su cuerpo está cubierto de “sagasta o barba del monte”, una especie de alga verdosa y blanquecina.

Su aparición es siempre insólita. Con sus gritos, que semejan el golpe del hacha en el bosque, atrae para perder al “hachero” o “melero” que se aleja de sus semejantes.

Y quien no conozca la existencia del Sachayoj le toma por un hombre y va hacia él.

Pero, ¡guay! de aquel que osa contestar sus gritos o seguirle en los recovecos de la selva, ¡su perdición es segura! Así lo afirman los que le oyeron, llenos de temor y angustia.

Semejante a esta leyenda existe una deidad indígena que se llama Sacha maman o Madre del bosque, y su origen sería el eco del ruido que las hachas producen en el monte.

Un día, -refiere don Gabino Ledesma, de Villa Matará- el Sachayoj le gritó a un melero que llevaba dos perros para hacer cazar. Atemorizado se quedó. Pero los perros se metieron al monte ladrando. Al poco tiempo, uno de ellos regresó aullando lastimeramente, como perseguido por alguien, a quien, sin embargo, su dueño no pudo ver. Del otro perro no supo nunca más. “Dejuro lo llevaría el Sachayoj”.

Esta figuración mítica del numen tutelar del bosque, es de una moral ejemplificadora.

Tiende seguramente, a evitar la destrucción del árbol y de los productos de la selva.

Dr. Orestes Di Lullo, El Folklore de Santiago del Estero. Pág. 159.

domingo, 6 de abril de 2008

EL MERCADO ARMONÍA




El actual edificio fue inaugurado el 15 de Febrero de 1936.
Fue construido en el mismo terreno que ocupara el viejo mercado fundado por el Gobernador Absalón Rojas.
Se desarrolla en sentido longitudinal, eje este-oeste, paralelo a la calle Pellegrini. Posee una bóveda paraboidal de 100 metros de largo por 28 metros de ancho y 17 metros de altura.
A los costados de la misma posee dos naves con techos planos que totalizan, incluida la bóveda, 45 metros de frente. Dos plantas integran sus espacios de uso.
Originariamente en planta baja constaba con 276 puestos más 32 locales de comercio hacia el exterior.
Su infraestructura de apoyo se compone de cámaras frigoríficas, depósitos, oficinas de administración, baños, montacargas, etc.
Fue diseñado por el ingeniero Jorge Kalnay, con asesoramiento de empresas alemanas.
Pese a remodelaciones e incorporaciones de elementos extraños, conserva su majestuosidad.
[1] Lunes 23- Abr- 2007. Año IV Ed EL LIBERAL S.R.L. 2003 Santiago del Estero. Argentina.