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domingo, 8 de mayo de 2011

EL NEGRO MANUEL Y LA VIRGEN DE LUJÁN



Manuel dedicó toda su vida, desde que llegó a la Argentina, a cuidar a la Virgen de Luján.

Fue traído de Africa y vendido como esclavo en Brasil. Llego al Río de la Plata a los 20 años de edad, en la embarcación en donde venia la bendita imagen, presenció el milagro en la estancia de don Rosendo.

Se desconoce quien era su dueño, pero Manuel permaneció en la estancia al cuidado de la imagen, consagrando su vida al atención de la santísima Virgen.

La tradición nos dice que Manuel, realizaba curas milagrosas con el sebo de las velas de la capilla y relataba a los peregrinos los viajes de la Santa Virgen, que salía de noche para dar consuelo a los afligidos.

Manuel guardaba de los viajes de la Señora los abrojos se desprendían del vestido de la Virgen. Con los años, don Rosendo falleció y el lugar quedo casi abandonado, pero éste hombre fue siempre fiel y continuó al servicio de la Virgen.

Hacia el año 1638 contrae matrimonio con una mujer criolla, llamada Beatriz, esclava de la familia González Filiano. El matrimonio fue celebrado en la humilde Ermita de la Concepción del río Luján. Beatriz fue una fiel compañera del negro Manuel y lo secundó plenamente en el empeño por mantener vivo el culto a la Santísima Virgen en la apartada Ermita de Rosendo. Beatriz falleció antes de 1670.

Del Negro Manuel, dicen las crónicas hacia el año 1648, que era de “una rara calidez y simplicidad” y que cumplió fielmente el encargo que recibiera de su primitivo amo, el conductor de las Santas Imágenes, al decirle “que era de la Virgen y que no tenía otro amo a quien servir que a la Virgen Santísima”. Por su fe en Dios el negro Manuel “con el sebo de las velas que ardían en presencia de la Santa Imagen de María Santísima obraba prodigiosas curaciones en varios enfermos que de partes diferentes concurrían a la Capilla”: Tales curaciones las cumplía el negro esclavo sin llamar la atención de nadie, más que de la gente sencilla y devota de la Santa Virgen.

Hacia 1681, cuando todavía la Santa Imagen de la Virgen se hallaba en el Oratorio de Doña Matos y se estaba levantando la Capilla, ocurren hechos milagrosos sobre el negro Manuel que hallaba a la Virgen Santísima llena de rocío muchas mañanas, y con abrojos en el vestuario, y que empezaba él a decirle que qué necesidad tenía de salirse de su nicho, siendo poderosa para obrar cualquier maravilla, sin salirse de él. Y también esta otra frase que se le apropia “¿Cómo es que sos tan amiga de los pecadores, que salís en busca de ellos, cuando ves que te tratan tan mal?

Su muerte acaeció probablemente en 1686. “Murió el Negro Manuel en santidad, por cuyo mérito es tradición que logró su cuerpo sepultura detrás del Altar Mayor del Santuario, descansando a los pies de su bien amada Imagen de Nuestra Señora de Luján”

“El negro Manuel vestido de un costal a raíz de las carnes, y criando barba larga a manera de ermitaño, ayudó no poco a la prosecución de la obra de la Capilla, y después continuó en servicio de la gran Señora hasta la ancianidad decrépita. Hallándose en la última enfermedad dijo un día que su Ama le había revelado que había de Morir en viernes y que el sábado siguiente lo llevaría a la gloria. En efecto, su muerte aconteció el día mismo que había dicho.”


(Fuente: www.basilicadelujan.org.ar; www.ewtn.com)

Imagen
obispadozaratecampana.org

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-virgen-de-lujan.html

miércoles, 27 de abril de 2011

NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT

Virgen de Montserrat
Patrona de Cataluña



En 1881 el Papa León XIII concedió el privilegio de que la Virgen de Montserrat fuera coronada canónicamente.

Fue la primera imagen de la Virgen María que recibió tal privilegio en la geografía española.

Este mismo Papa concedió que la Virgen de Montserrat fuera la celestial Patrona de todas las diócesis catalanas.

La montaña de Montserrat, en Cataluña, famosa entre las montañas por su rara configuración, ha sido desde tiempos remotos uno de los lugares escogidos por la Santísima Virgen para manifestar su maternal presencia entre los hombres.

La fiesta en su honor es el 27 de Abril

Lugar: Montserrat, España


La Virgen de Montserrat, Cataluña
Canción Virolai de Montserrat (Emili Vendrell)


Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar.

Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino.

La virgen es de talla románica.

El color oscuro de Nuestra Señora de Montserrat se atribuye al humo de innumerables velas y lámparas que por siglos se han encendido ante la imagen día y noche. Por esto la llaman por cariño LA MORENETA

Descripción de la Imagen

La santa imagen, tallada en madera, es un buen ejemplo del arte románico.

La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura.

De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión.

Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono.

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues.

La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso.

El Niño Jesús está vestido de modo similar, por su puesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen, y la cara, las manos y los pies del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño.

A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras, debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Ntra. Sra. de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que se han encendido ante la imagen día y noche.

Con el transcurso del tiempo el humo se ha ido introduciendo en la figura, ennegreciéndola gradualmente. Por esto la llaman por cariño La Morenita. En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las Vírgenes Negras, y la estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

Origen

No se sabe nada acerca del origen de la estatua, aunque cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el monasterio de hoy en día.

Esta leyenda no se ha podido confirmar.

También se cree que los primeros monjes del lugar consiguieron una estatua que fuera de acuerdo con la iglesia románica original. Se cree que dicha estatua es la misma que ahora se venera y que fue puesta cerca del retablo o contra una pared, ya que lo negro de la estatua no está cuidadosamente distribuido.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Stma. Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

Visitada por los santos.

Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen.

A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el Santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.

Fuente
http://www.mariavirgen.com.ar/apariciones/virgen_montserrat.htm
http://www.familiario.com/santoral/Ntra.Sra.deMontserrat.htm

Imagen
ciberia.es


miércoles, 2 de febrero de 2011

LA VIRGEN DE MONSERRAT

Guadalupe en Estremadura,
En Aragón el Pilár,
En Astúrias Cobadonga
Y en Cataluña Monserrát

Enumera los cuatro santuarios ó templos de nuestra Señora mas concurridos y venerados de los españoles, como puede verse en las Imágenes aparecidas de Villafañe, y en la singular obra de Faci, titulada Aragón reino de Cristo y dote de María Santísima.
Fermín Caballero



La historia de la Virgen de Monserrat, según dice la tradición, tiene rasgos que la asemejan a la de Nuestra Señora de Luján, haciéndola formar parte del grupo de las denominadas "porfiaditas".

La imagen se encuentra en Villa Silípica, Santiago del Estero, y su fiesta tiene lugar durante el mes de Febrero.

En épocas de la Conquista, una de las tantas carretas que hacían el servicio de transporte de Córdoba a nuestra capital, y que conducía la sagrada imagen, pernoctó en Silípica, siguiendo una vieja costumbre, para continuar su viaje al siguiente día.

Según se refiere todo lo que se hizo en este sentido resultó inútil, ya que los bueyes que conducían la carreta se "negaron" a continuar la marcha.

En principio se atribuyó ese inconveniente al cansancio de los animales.

El jefe de la "expedición", por su parte, creyó más que en la circunstancia apuntada en la falla de pericia del encargado en manejar los bueyes a quien ordenaba insistentemente picarlos (urgirlos con la picana) recibiendo como respuesta la popularizada frase de "Sili-pica, señor", a la que, dicho sea de paso, se le atribuye el origen del nombre que lleva actualmente la villa.

Desesperados al no encontrar el modo de salvar el inconveniente que tan imprevistamente se les había, presentado, procedieron a desprenderse de lo que conducían en la carreta, dejando sólo en ella un pequeño cajón cuyo volumen y cuyo peso consideraron que no podrían influir con respecto a la fuerza de los bueyes.

Fracasada esa tentativa ante la admiración de todos, alguien tuvo la ocurrencia de bajar el cajón y como por arte de encantamiento los bueyes iniciaron la marcha conduciendo con facilidad el vehículo. Provisto éste nuevamente de su carga, incluso el cajón, de nuevo los animales se negaron a seguir adelante.

Completamente desorientados y luego de apelar a todos los recursos posibles, cargando y descargando la carreta repetidas veces, probaron mejor suerte prescindiendo únicamente del cajón, que empezó a despertar la curiosidad de todos.

Llegaron a hablar de un milagro, que no tardaron en comprobar.

La carreta era tirada por los bueyes cuando se le sacaba el "misterioso" cajón únicamente.

Impulsados por la curiosidad procedieron a abrir el mismo, ya que ignoraban su contenido. encontrándose ante la imagen de la Virgen. Advirtiendo o presintiendo, de acuerdo a los hechos señalados, un deseo de la misma expresado en forma tan original, resolvieron dejarla en el lugar haciendo entrega de ella a uno de los pocos pobladores que existían entonces.

Fue así que consiguieron continuar la marcha sin dificultad alguna, pasando la Virgen a convertirse en patrona de lo que más tarde había de ser la Villa Silípica, donde se le venera y se le festeja todos los años".


Fuente
http://argentinamisteriosa.totalh.com/virgenmonserrat.htm

Imagen
edoctum.blogspot.com

domingo, 2 de enero de 2011

Virgen de la Candelaria en Campana. 2006


Nuestra Señora de la Candelaria

Patrona de Canarias en el municipio tinerfeño homónimo.
Venerada en Iglesia católica
Templo Basílica de la Candelaria
Festividad 2 de febrero y 15 de agosto
Simbología La Candela

Fecha de la imagen 1827, la imagen primitiva era del siglo XIV.
La actual obra es de Fernando Estévez.
Estilo Neoclásico, la primitiva imagen era de estilo gótico.







La Virgen de la Candelaria o Nuestra Señora de la Candelaria es una de las advocaciones más antiguas de la Virgen María. Su fiesta litúrgica se celebra en toda la Iglesia católica el 2 de febrero y su fiesta mayor se celebra el 15 de agosto en las Islas Canarias (España).

La imagen es venerada en el Archipiélago Canario, especialmente en la isla de Tenerife (lugar de su aparición), donde es conocida popularmente como La Morenita, es la Patrona de Canarias siendo una de las siete Patronas de las Comunidades Autónomas de España. Su imagen se encuentra en el camarín de la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, en el municipio de Candelaria en Tenerife.

El relato canónico de la aparición a los aborígenes guanches de la imagen de la Virgen de Candelaria en las Islas Canarias fue escrito en 1594 por el religioso e historiador español Fray Alonso de Espinosa, dicho relato aparece contenido en dos libros, siendo de hecho los libros impresos más antiguos que tratan sobre las Islas Canarias.

Igualmente la Virgen de la Candelaria es la patrona de varias ciudades del Nuevo Mundo como: Medellín y Cartagena de Indias (Colombia) Sabana Grande de Boyá, Prov. Monte Plata y Barrio San Carlos, Santo Domingo (República Dominicana) y Mayagüez (Puerto Rico). La Virgen tiene mucho arraigo y veneración en Oruro (Bolivia) y en general en el altiplano andino y demás naciones del continente americano. Además es venerada en lugares con una importante colonia de canarios donde suele usarse para representar al Archipiélago Canario.


La iconografía de la Virgen de Candelaria se basa en el episodio bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lucas 2,22-40). La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y el niño Jesús por su parte sostiene en sus manos un pequeño pájaro. Según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor. Como era costumbre, la Virgen María, se sometió a la vez al rito de la purificación (Cf. Lev. 12, 6-8).[6]

Historia de la aparición

La historia de esta advocación está unida íntimamente a la historia de las Islas Canarias, especialmente de la isla de su aparición, Tenerife. No hay acuerdo sobre el año de la aparición, pero la opinión mayoritaria es que apareció en la desembocadura del barranco de Chimisay, en el municipio canario de Güímar, 95 años antes de la conquista de Tenerife, es decir aparecería del 1400 al 1401. Es por tanto la primera aparición mariana de Canarias. Fray Alonso de Espinosa describió la historia en 1594.
Escenificación de la aparición de la virgen en la Playa de El Socorro, Güímar.

Según la leyenda relatada por Fray Alonso de Espinosa, iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que el ganado se remolinaba y no quería entrar. Buscando la causa miraron hacia la desembocadura del Barranco de Chimisay y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, la figura de una mujer que creyeron animada. Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado. Pero al querer ejecutar la acción, el brazo se le quedó yerto y sin movimiento. El otro pastor quiso herirla con su cuchillo. Pero en lugar de herirla, quedó herido el mismo. Asustados, huyeron los dos pastores a Chinguaro, la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido. El mencey acudió con sus consejeros. Ella no respondía pero nadie se atrevía a tocarla. El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados. El mencey comprendió que aquella mujer con un niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en lugar de la aparición hay hoy día una cruz y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nra. Señora del Socorro.

La llevaron a una cueva cerca del palacio del rey hoy convertida en capilla. Más tarde un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los castellanos y había logrado escapar y regresar a su isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María. Él, habiendo sido bautizado le relató al mencey y a su corte la fe cristiana que él sostenía. Así llegaron a conocer a la Virgen María como "La Madre del sustentador del cielo y tierra" (Guanche: Axmayex Guayaxerach Achoron Achaman o Chaxiraxi) y la trasladaron a la Cueva de Achbinico (detrás de la actual Basílica de Candelaria) para veneración pública.


sábado, 25 de diciembre de 2010

CAMPANAS DE BELÉN






Campana Sobre Campana | Campanas De Bélen - Villancicos - Musica Navideña

Villancicos navideños de siempre.
Los niños cantores de la navidad.


Villancico: Campanas de Belén


Campana sobre campana,
y sobre campana una,
asomate a la ventana,
veras al niño en la cuna.

Belén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan
¿qué nuevas nos traéis?

Recogido tu rebaño
¿adónde vas, pastorcillo?
Voy a llevar al Portal
requesón, manteca y vino.
Belén, campanas de Belén..

Campana sobre campana,
y sobre campana dos,
asómate a la ventana,
porque está naciendo Dios.

Belén, campanas de Belén...

Campana sobre campana,
y sobre campana tres,
en una cruz a esta hora
el Niño va a padecer.

Belén, campanas de Belén...

Caminando, a media noche,
dónde camina el pastor
le llevo al niño que nace
como a Dios mi corazón.

Belén, campanas de Belén...


Botticelli

La Virgen con el Niño y San Juan
o Madona del Rosal
Museo de Louvre
1472


El Niño Dios continúa bendiciendo nuestras vidas



¡¡FELIZ NAVIDAD!!


viernes, 17 de diciembre de 2010

NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

Un frontal pintado que se encuentra en el Museo Episcopal de Vich.

En él vemos a la Virgen expectante, sentada en un trono y rodeada de siete palomas que convergen hacia su seno, símbolos de los siete dones del Espíritu Santo. A su lado, y sentado también en un trono, aparece San Juan Evangelista, que con un grito de antífona de Adviento la identifica concretamente con la mujer de su visión apocalíptica.


En esta tercera semana de Adviento, es imposible preparar la Navidad prescindiendo de la contemplación del indecible gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato de su parto.

Eso es lo que se quiere expresar con "La Expectación del Parto", o "El día de Santa María" como se le llamó también en otro tiempo, o "Nuestra Señora de la O" como popularmente también se le denomina hoy.

Fue en España, concretamente en Toledo, en el décimo concilio que se celebró en el año 656, siendo San Eugenio III el obispo de aquella sede y que posteriormente un muy devoto de la Virgen María —San Ildefonso- se tomó bastante en serio propagar.

La intuición del pueblo denominando a la expectante Doncella joven "Virgen de la O" está basada en la directa contemplación de las obras pictóricas o esculturales que presentan piadosamente la natural redondez abultada de la Virgen grávida.

El origen del título es no obstante más espiritual, más fino, más litúrgico y menos somático. Tiene su origen en que las antífonas marianas del rezo de vísperas comienzan con la O: O Sapientia, O Adonai, O Enmanuel... veni!

Las antífonas de Adviento, también conocidas como antífonas mayores, o antífonas O (por la letra con la que comienzan) son antífonas utilizadas en la oración diaria en las tardes de los últimos días del Adviento en varias tradiciones litúrgicas cristianas.

Cada antífona es uno de los nombres de Cristo, uno de sus atributos mencionados en las Escrituras.

Son:

* 17 de diciembre: O Sapientia (O Sabiduría)
* 18 de diciembre: O Adonai (O Adonai)
* 19 de diciembre: O Radix Jesse (O Raíz de Jesé)
* 20 de diciembre: O Clavis David (O Llave de David)
* 21 de diciembre: O Oriens (O Amanecer)
* 22 de diciembre: O Rex Gentium (O Rey de las naciones)
* 23 de diciembre: O Emmanuel (O Emmanuel)

En la tradición católica romana, las antífonas de Adviento se cantan o se recitan en las Vísperas desde el 17 de diciembre hasta el 23 de diciembre.


Fuentes:
http://www.santopedia.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%ADfonas_de_Adviento
Imagen
http://historiarte.net/iconografia/expectacion.html

domingo, 12 de diciembre de 2010

LA VIRGEN DE GUADALUPE Y QUERÉTARO

Templo de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe


El Cerrito de Don Diego.
El Culto Guadalupano en Querétaro.
El Templo de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe.

Por José Félix Zavala
El Oficio de Historiar

El primer santuario erigido en honor de la Virgen de Guadalupe, fue la ermita levantada en el cerro del Tepeyac, el mismo año de las apariciones, en 1531.

La segunda, fue otra ermita, edificada por Francisco de Castro y Mampaso en 1625, en Tierra Blanca, a las afueras de la ciudad de San Luis Potosí.

La tercera fue la primitiva capilla levantada en el país fue en la ciudad de Querétaro en 1674, en un predio agreste y peñascoso, llamado “el Cerrito de Don Diego”, propiedad del cura de Xichú, Alonso de Ayora y Guzmán y donde se encuentra ahora el magnífico santuario.

A 127 años de aparecida la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, en Querétaro, no se veneraba a la Virgen Guadalupana.

Después del milagro concedido al Padre Lucas Guerrero en 1659, dio comienzo esta devoción, que para finales del siglo XIX había en la ciudad más de 30 mil imágenes de la Virgen de Guadalupe.

Efemérides:

El P. Lucas Guerrero Rodea en 1659, le consagró el tercio de los frutos de una pequeña siembra de trigo, le fueron 15 pesos

A petición de Juez eclesiástico y Vicario de Querétaro, Francisco de Lepe, sugiere que con ese dinero se adquiera se adquiera una copia del original de la Virgen de Guadalupe y traerla para su culto.

Se Acordó establecer una Congregación a instancias del Bachiller Lucas Guerrero y Diego Barrios Pimentel.

Se obtuvo la confirmación de las constituciones y licencia para esta Congregación de Clérigos de María Santísima de Guadalupe, por autos del 9 de febrero de 1669, por el Arzobispado de México.

Los primero 18 integrantes de esta Congregación firmaron ante el notario Diego de Arias Uzeda y eligieron como primer prefecto al P. Diego de Barrientos y fue confirmado por el Provisto de México el día 18 del mismo mes de 1669.

Juan Caballero de Medina, otorga tres mil pesos a esta Congregación para sostener una capellanía y pagar la función anual a la Virgen.

El Cura del Mineral de Xichú Juan de Ayora les vende en 250 pesos el terreno llamado la “Loma de Don Diego”, donde se construye la capilla y posteriormente se construirá el templo y anexos.

Autorizado de Roma el Arzobispo de México Fray Payo de Rivera Enriquez y por Cédula real de 19 de octubre de 1671, firmada por la reina Mariana de Austria, puede levantarse el templo.

Para levantar la primera capilla se recibió de Juan Caballero Medina, la cantidad de 500 pesos y otro tanto de su hijo Juan Caballero y Osio.

En 1674 queda instalada la primera capilla y bendecida el 3 de mayo de ese año.

Enseguida se procedió a abrir los cimientos del nuevo templo, bajo la dirección del arquitecto José de Rayas Delgado y a instancias de los sacerdotes Cárdenas y Guerrero.

El primero de junio de 1675 se colocó solemnemente la primera piedra del nuevo y futuro Templo y el hermano de Juan Caballero y Osio, Nicolás, levantó con su dinero, los muros para sentar las bases del edificio.

Juan Caballero y Osio determina ser sacerdote y pagar la construcción del actual Santuario a La Virgen de Guadalupe, que conocemos familiarmente como La Congregación.

En Abril de 1680 estuvo terminado y fue dedicado el 12 de mayo de ese año, por el ya sacerdote Juan Caballero y Osio.

Las reglas de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe fueron reformadas en 1679, después en 1691 y en 1721.

En 1691 los Congregantes se hicieron cargo del Hospital Real, mientras que duró el juicio a los Hermanos Hipólitos, a quienes se los devolvieron al ser absueltos de las acusaciones.

El 7 de diciembre de 1737 se juró patrona de Querétaro a la Virgen de Guadalupe por el Alférez Real José de Urtiaga y recibió el juramento el Vicario y Juez eclesiástico de Querétaro Juan de Izaguirre.

En 1736 se hizo de nuevo el cimborrio de la cúpula por el indio José Guadalupe.

En 1742 se renovó el altar mayor.

En 1747 se fundó La Cofradía de Seglares Congregantes

En 1753 se estrenó el órgano del templo, realizado por Mariano de Las Casas.

Un hermoso frontis barroco del esplendor del siglo XVIII.

En 1754 se recibió la confirmación del juramento como patrona de Querétaro, por el Papa Benedicto XlV.

En 1758 el Ayuntamiento de la ciudad empezó con una cooperación anual de cincuenta pesos para las fiestas de la Virgen.

De 1759 a 1761 fue sede de la Parroquia de Santiago, ya secularizada.

En 1780 se celebra solemnemente el primer centenario de este templo.

En 1864, con motivo de la erección de la diócesis de Querétaro, volvió a ser temporalmente sede de la parroquia de Santiago, hasta que la Catedral fue trasladada del templo de La Compañía de Jesús a San Francisco.

En 1804 fue renovado nuevamente el Altar mayor.

En 1852 y después en 1888 fue renovado el decorado y piso del templo.

Debido a las leyes de reforma fue disuelta la Congregación de Clérigos y restaurada, junto con las malas condiciones del templo, por el obispo de Querétaro en 1884, Don Rafael S. Camacho.

Entre los piadosos sacerdotes que florecieron en la ciudad de Querétaro, a mitad del siglo XVII, contamos con el Padre Lucas Guerrero Rodea, nacido en esta ciudad en 1624 y quien fuera el promotor de la devoción a la Virgen de Guadalupe y el creador de La Congregación de sacerdotes Seculares, dedicados a obras pías y a la difusión de este culto.

El milagro lo narran así: Cuentan que el Padre Lucas Guerrero Gordea sembró trigo en un terreno muy agreste, donde era casi imposible obtener alguna cosecha y este sacerdote, con fe le encomendó a la virgen de Guadalupe, que sí le concedía el milagro de levantar cosecha, le entregaría, fuera de diezmos e impuestos, un cuarto de las ganancias y al serle concedido el milagro, la cantidad alcanzada para la Virgen, fue de 15 pesos.

A propuesta del cura de Querétaro, Francisco de Lepe, le sugirió adquiriera una imagen de la Virgen de Guadalupe, que el P. Lucas Guerrero compró en la ciudad de México y la colocó para su veneración en la capilla del hospital de los Hermanos Hipólitos, que hoy conocemos como el templo de San José de Gracia.

Los primeros en adherirse a esta veneración Guadalupana fueron 16 sacerdotes del clero secular y un numeroso grupo de indios, residentes de la ciudad de Querétaro, de quienes salió la idea de crearle una ermita expresa para su culto.

La primera capilla erigida canónicamente a Nuestra Sra. de Guadalupe en Querétaro, fue en el predio llamado “Cerro de don Diego”, se dio a instancias del Padre Lucas y a la recomendación del Provisor Cárdenas y Salazar ante el Arzobispo de México, Fray Payo de Rivera Enriques, quien a su vez solicitó el permiso a la reina gobernadora de España, Doña Mariana de Austria.

La soberana expidió la cédula real, para ser posible la edificación de la capilla, con fecha de 10 de octubre de 1671 y se colocó la primera piedra, en febrero de 1674 y bendecida dicha ermita, el 3 de mayo del mismo año.

Al año siguiente a instancias del P. Lucas Guerrero, se dio comienzo a la construcción de la iglesia actual, con el brillante proyecto del arquitecto José de Bayas Delgado y el apoyo económico de Juan Caballero de Medina y su hijo el P. Juan Caballero y Osio, colocándose la primera piedra, el primero de junio de 1675, siendo brillantemente terminada en 1680.

Las imágenes que este templo ha tenido de la Virgen de Guadalupe han sido tres, la primera fue la traída por el P. Lucas Guerrero en su viaje primero, a la ciudad de México, la segunda fue la que pintara Baltazar de Echave, colocada en la inauguración del templo de la Congregación erigido a expensas de Juan Caballero y Osio y la tercera y actual es la del famoso pintor, Miguel Cabrera.

La Virgen de Guadalupe, pintada por Miguel Cabrera y que se venera actualmente en el templo de la Congregación, fue primero propiedad del Arzobispo de México, Manuel Rubio y Linas, quien a su muerte, la obtuvo el queretano, Bernardo Pardo, teniéndola en su poder hasta 1778, en que a instancias del P. Antonio Lamas, Prefecto de los Congregantes, la intercambió por la pintura de Baltazar de Echave, que en ese entonces presidía el retablo principal del templo.

“El viento de la muerte”, una gran epidemia, aparecida en el pueblo de Tacuba, por el año de 1736 y que asoló al territorio nacional, fue el motivo para que juntos los cabildos civil y eclesiástico de la ciudad de México, propusieran a todos los cabildos del país, fuera declarada patrona de la Nueva España, la Virgen de Guadalupe.

El 4 de diciembre de 1748, y reunidas todas las formalidades, en el palacio arzobispal de la ciudad de México, fue jurada por todos los Ayuntamientos de la Nueva España y ante la presencia del Arzobispo Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta y ordenado como día festivo, el 12 de diciembre de cada año.

Fue confirmado este patronazgo nacional Guadalupano, por el Papa Benedicto XlV, por Bula del 25 de mayo de 1754.

De esta devoción Guadalupana nacieron tres organizaciones dedicadas a promover su culto y a la caridad cristiana, la primera y principal la formaron sacerdotes del clero secular y se llamó “ilustre y Venerable Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe”, Aprobada por el Papa Inocencio Xll, por Bula, llamada “Pietatis et charitatis opera…”

Otra organización fue de españoles, llamada “Cofradía del Señor San José” y la otra de indios, que se nombró “Hermandad de pobres de Nuestra Señora de Guadalupe”, aprobada por el Papa Benedicto XIV, en el año de 1747.

El Templo de la Congregación ha recibido diferentes reformas después de que fuera terminado e inaugurado en 1680.

En 1736 el indio alarife José de Guadalupe sustituyó la antigua cúpula, por otra nueva, logrando un tambor circular pasando de cuatro ventanas a ocho ventanales y dándole más altura a dicha cúpula.

Pero para principios del siglo XIX, allá por 1804 se sustituyó el retablo mayor, por un neoclásico, tal como esta ahora y durante los siguientes años se destruyeron los demás retablos barrocos, sustituyéndose por los actuales.

En 1886 el obispo Rafael S. Camacho, pinto la bóveda de la cúpula con los colores nacionales, agrandó las ventanas del cuerpo de la nave, sustituyó el piso por madera de mezquite y construyó la escalinata de acceso al templo.

En 1888 la antigua antesacristía fue convertida en la Capilla de La Purísima Concepción, comunicándola al templo con un arco de entrada.

El 30 de noviembre de 1888 el Obispo Rafael S. Camacho, a las 3 de la mañana realizó en presencia, solamente del presbiterio, como lo ordenaba el derecho canónico, la consagración ritual del altar y del templo, siendo el primer santuario guadalupano en el país, de ser consagrado ritualmente.

En 1891 se enrejó el atrio y se construyó de cantera la parte que va de la escalinata al enrejado. En 1921 se construyó con granito artificial el comulgatorio.

La primera peregrinación a pie al Tepeyac la realiza Fray Francisco Frutos, quién al ser curado de grave enfermedad por intercesión de la Virgen de Guadalupe, en acto de acción de gracias camina del Santuario de La Congregación a La Villa a pie.

En 1942 La imagen de la Virgen de Guadalupe se colocó en un pabellón de mármol, como en la antigua Basílica de Guadalupe en México y desprendido del conjunto del retablo en 1980.

El Templo

Esta ordenado de oriente a poniente, es de orden dórico, así está desde las bases de las formas y pilastras, la coronación de la cúpula, el muro, cuya arquitrabe, frisos y cornisas, comienzan el juego de las bóvedas que son de arista, lo mismo que los arcos engarzados de la nave hasta los torales.

Las naves, el cuerpo de la iglesia, los brazos del crucero, la capilla mayor y presbiterio, cuyo cerramiento es en cercha.

La cúpula de media naranja que cubre la capilla mayor y corona el templo, con ocho pilastras, más el presbiterio. La bóveda inferior del coro se compone de un arco escarzano de tres puntos, guarnecido de dos pechinas ochavadas, nos permite notar lo que fue una loma, donde se levantó este hermoso templo.

Se levantan los cuatro arcos torales con hermoso vuelo, que balancea con las bóvedas, los arcos, son de medio punto y las pechinas están cubiertas con cuatro óleos de sumos Pontífices, del clero secular y fueron elevados a los altares, su arquitrabe, frisos y cornisas nos llevan a la cúpula de media naranja, perfectamente esférica, está adornada por astrías y remata con una linternilla que la ilumina.

Tiene dos capillas al principio del templo que son las bases de sus dos torres gemelas. Su fachada consta de dos cuerpos de orden corintio y remate. Tiene otras dos puertas una del lado del panteón y otra que da acceso al Colegio.

El primer retablo mayor de este templo está narrado pormenorizadamente por Carlos de Sigüenza y Góngora, el segundo fue realizado por José de Bayas Delgado, estos dos primeros fueron barrocos sobredorados y el tercero fue neo clásico de acuerdo a las normas de acuerdo a la real academia de San Carlos de México…

Se habla de tres retablos iniciales dedicados uno Santa Ana, otro a San José y otro a San Pedro. Los neoclásicos que se encuentran ahora son a San Pedro, San José, San Juan Bautista y San Antonio.

La sacristía conserva el único retablo barroco, conservado en un templo, fuera de los de santa Rosa y santa Clara en Querétaro. De 1765, donde destaca un lienzo de Cristo pintando a la Virgen, también se encuentra otro lienzo del siglo XVII, de valor y belleza que deben verse.

Las apariciones de la Virgen, están pintadas sobre las pechinas y son de Roldán, sustituyen a los Papas que estuvieron inicialmente en ese lugar.

La herrería del coro y del atrio son de hierro forjado del más alto grado artístico y en el Salón de juntas existe una bella colección de oleos de los mejores pintores de la época.

El Retablo de la Sacristía:

Esta trabajado a manera de petatillo y adornado con vegetales, con guirnaldas que adornan las pinturas. Son siete pinturas de óleo sobre tela, dos dedicadas a la virgen de Guadalupe, una de ellas en la forma tradicional y la otra a Jesucristo pintando a la Guadalupana, contemplando la escena está en la parte superior El Padre Eterno y El Espíritu Santo. Sosteniendo el lienzo están un par de angelillos.

Destacan los lienzos de San Joaquín y San Juan Bautista, entre los lienzos Guadalupanos se encuentra un San José con el niño y a los lados Señora Santa Ana y San Juan Evangelista.

La Guadalupana del altar mayor es obra de Miguel Cabrera, que en 1778 fuera donada a este templo por el Arzobispo de México Manuel Rubio y Salinas a instancias del P. Antonio Lamas.

Existe un Cristo de marfil en la sacristía de este templo, de tres cuartas de largo, sin policromado, donde resaltan las heridas del costado y no tiene policromía.


Fuente
http://eloficiodehistoriar.com.mx/2010/12/11/la-virgen-de-guadalupe-y-queretaro/

Imagen
lealtanza.com.mx

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NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Juan Pablo II y Nuestra Señora de Guadalupe


ORACIÓN DE JUAN PABLO II

¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!

Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.

Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena felicidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa. Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a Él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.


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miércoles, 8 de diciembre de 2010

LA INMACULADA CONCEPCIÓN


La Inmaculada Concepción de la Virgen María


Texto del Evangelio (Lc 1,26-38):

En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?».

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios».

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel dejándola se fue.

Imagen
catholicmedia.net

martes, 7 de diciembre de 2010

JUAN DIEGO




Después de la conquista espiritual que se inició en la Conquista y continuó en la Colonia, aparecieron pronto las primeras familias indígenas cristianas en las cercanías de la ciudad de la Nueva España. Juan Diego pertenecía a una de estas familias y nació en Tolpetlac, aldea al norte de la Villa de Guadalupe en 1548.

Su nombre indígena era Cuauhtlatóhuac, "el que habla como águila". Su oficio era la manufactura de petates que vendía en Tlatelolco.

Según la leyenda, a los 53 años de edad tuvo la aparición milagrosa que daría inicio a la adoración de la Virgen de Guadalupe en México.

La historia fue así: Juan Diego vivía con su mujer y su tío Juan Bernardino en Tulpetac, lugar donde no había iglesias por lo cual tenían que ir a misa hasta Santa Cruz de Tlatelolco.

El sábado 9 de diciembre de 1531 Juan Diego se encaminaba hacia ahí y al pasar por el cerro del Tepeyac oyó un canto que no era de esta tierra. Se detuvo a gozar de él y cuando miró arriba vio un sol resplandeciente y en medio a una señora en actitud de oración, él fue a saludarla y ella le dijo que era su deseo que le labrase un templo en ese llano y le encomendó también que le comunicara ese deseo al señor obispo.

El obispo no lo tomó en serio y le pidió que volviese otra vez al lugar a ver si sus ojos no lo habían traicionado. Regresó desconsolado Juan Diego y la Santísima Virgen se le apareció otra vez para decirle que volviera el domingo a ver al señor obispo.

Así lo hizo Juan Diego, pero el obispo le pidió una señal comprobatoria de la voluntad de la Virgen.

La señora se le apareció de nuevo y le pidió que volviera al día siguiente.

El lunes, día de la cita, se enfermó de cuidado el tío Juan Bernardino y recién el martes pudo salir Juan Diego que se dirigió la ciudad a buscar a un sacerdote para que le administrara los últimos sacramentos.

Iba por ahí, ese día 12 de diciembre, cuando al pasar de nuevo por el Tepeyac se le volvió a parecer la Virgen y le preguntó qué le pasaba.

El le contó lo de la enfermedad de su tío y ella le dijo que no se preocupara porque su tío ya estaba sano, después le pidió que subiera al cerro a recoger unas flores.

Fue Juan Diego y en efecto encontró muy bellas rosas de las que no era temporada y que nunca se habían dado allí. Ya con ellas en su ayate, la Santísima Virgen dijo que las llevara donde el señor obispo pero que no desplegase su ayate ni lo mostrara a nadie más. Así lo hizo Juan Diego.

Después de conseguir entrar en el obispado, le dijo a Zumárraga, el obispo, que ahí le llevaba la prueba que le había pedido. En ese momento soltó su ayate y apareció en él pintada como por los ángeles, la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Juan Diego ha sido propuesto como santo a la iglesia católica y durante mucho tiempo su templo fue venerado por los indígenas.

La leyenda al pie de la estatua con su imagen que se encuentra en la plaza de la Basílica dice lo siguiente: "Personificación de nuestro pueblo, a quien la excelsa Madre de Dios tituló: hijo predilecto de su corazón y le mandó pedir al obispo un templo donde mostrar su misericordia. Al entregar las flores recibidas como señal, apareció estampada en su tilma la maravillosa imagen de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre de 1531, añometlactli omey actal, 13 caña, fecha inmortal para todos los mexicanos."

Nota:

Petate: La palabra petate se utiliza en América Central y México para referirse a un tipo de alfombra tejida, y cuyo nombre proviene del vocablo náhuatl petatl. El petate se elabora a base de fibras de la planta llamada Palma de Petate Thrinax Morrissi. La RAE lo define como estera. Generalmente son tejidos en forma rectangular y pueden encontrarse en diferentes tamaños.

Ayate: En México, el ayate era una como capa o cobija con la que se cubrían en tiempo de frío y era hecha de algodón o de fibras vegetales trenzadas artesanalmente.

Imagen: mensajerosdemaria.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-virgen-de-guadalupe-patrona-de-nazca.html
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lunes, 22 de noviembre de 2010

VIRGEN DE SUMAMPA



Los de sumampa homenajeando a la virgen de sumampa.

Patrona de Santiago del Estero, la milagrosa Virgen de Sumampa vino a la Argentina desde el Brasil, junto con la imagen de Nuestra Señora de Luján, a comienzos del siglo XVII.

En la primera mitad del siglo XVII, un poblador del sur de Santiago del Estero, el portugués Antonio Farías de Sáa, mandó traer desde el Brasil dos imágenes de Nuestra Señora, finamente talladas en arcilla cocida por artesanos de aquella región.

Una era la Inmaculada Concepción y otra la Virgen de la Consolación, las cuales, una vez desembarcadas en el puerto de Buenos Aires, fueron colocadas sobre dos carros tirados por bueyes y despachadas rumbo al norte, hacia las tierras de Sumampa.

Al llegar a Luján, uno de los carros, el que transportaba a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, se detuvo y los bueyes se negaron a seguir viaje. En las cercanías de ese paraje, se alza imponente la Basílica de Luján.

El otro carro siguió su ruta y al llegar a Córdoba, la imagen fue montada en el lomo de una mula para ser llevada a Santiago del Estero.


La mula, que integraba una tropa de carga, se extravió al llegar a Sumampa Viejo y grande fue la sorpresa de su propietario al ver que, por sí sola, sin que nadie la guiase, se había encaminado a la estancia de don Antonio Farías de Sáa, que la esperaba ansiosamente.

El prodigio fue comentado en toda la comarca y pronto comenzaron a acudir sus moradores para rezar frente a la Virgen. No tardaron en levantarle un tosco oratorio de adobe y techos de paja –construido por abipones– consistente en una pequeña nave de 40 metros de largo por 10 de ancho, con paredes de 1 metro y techo a dos aguas. Allí fue entronizada la imagen de Nuestra Señora con el Niño Jesús en brazos, de 23 cms. de altura y ante ella se inclinaron españoles e indios quienes mantendrían encendida su veneración pese a la escasez de medios y a las grandes distancias.

Don Antonio, su propietario, donó a la Virgen, una legua de tierra para erigir en ella un templo de magnitud, pero toda vez que se lo empezó a construir, algo lo impidió: la obra se derrumbó por sí sola, cayó abatida por los vientos o algún incendio la consumió. Lo cierto es que la gente del lugar atribuyó esas señales a un deseo de Nuestra Señora y la dejaron en su rústico santuario.

Desde 1984 la Virgen de Sumampa es patrona de la provincia de Santiago del Estero. A partir de ese año, el collar y su imagen fueron instituidos como distinción honorífica para ser utilizada por los gobernadores constitucionales, otorgada por el Excelentísimo Obispo Diocesano en la ceremonia de asunción.

Es también protectora de los transportistas, de los estancieros, de las escuelas y los cadetes de policía.

El santuario de Nuestra Señora de la Consolación, construido por los jesuitas en 1684, fue declarado monumento histórico Provincial por decreto acuerdo "A Nº11" del 18-VIII-1972 y declarado monumento histórico Nacional por decreto Ley Nº 1180 del 12-XI-1973, como un testimonio de alta valoración histórica, arquitectónica, religiosa y cultural.

La novena patronal comienza el día 11 de noviembre y concluye el día 19; los días 20, 21 y 22 se realiza un triduo solemne preparatorio y el día de la fiesta patronal en honor a nuestra Señora de la Consolación de Sumampa es el 23 de noviembre.

Nota:

Abipones, etnia de los antiguos pobladores de estas tierras.

En Sumampa, escribe Luis Bravo y Taboada, se imponen la raíz quichua sumaj, que significa hermoso, lindo, bueno; y el sufijo mampa, muy frecuente en la zona, que significa ojo de agua o manantial.

También hay tres interpretaciones; pero lo de manantial hermoso es muy delicado y poético y es muy conveniente para una aplicación a la Virgen María, la que es Madre del Amor hermoso y manantial de toda gracia.

Los orígenes de Sumampa se hunden anteriores a los inicios de la conquista.

Con todo, hacia el año 1566 ya debía tener su importancia, ya que don Juan Matienzo la destaca en su informe.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-virgen-de-lujan.html
Alineación al centro

viernes, 19 de noviembre de 2010

SANTA MARIA DE UXUE

SANTA MARIA DE UXUE

La leyenda de Ujué, como casi todas las leyendas, se dibuja al contraluz de un tiempo vago e indefinido.

Cuenta que un pastor cuidaba de su rebaño en la cumbre de la sierra de Orba, entre los altos riscos de esta mole de piedra y vegetación, cuando reparó que una hermosísima paloma visitaba constantemente una oquedad abierta como una herida entre las rocas de la montaña.

Movido por la curiosidad se aproximó el pastor a mirar qué había allí para motivar el alegre aleteo del ave.

Su sorpresa fue mayúscula cuando descubrió una imagen de una belleza cegadora de la Virgen con el Niño entre sus brazos. Así surgió, según este relato, la imagen de Santa María la Real.

En dicho lugar se levantó un santuario, a cuyo derredor se instalaron una serie de familias, creándose de esa forma el pueblo de Uxue o Ujué.


Dos aspectos temáticos del mito aparecen como una realidad palpable en Ujué: que su escarpada y arrebatadora localización es lugar de altos vuelos, pues “Uxue” es sustantivo euskérico que significa paloma, y que el pastoreo ha sido la actividad fundadora de esta comunidad.

Ujué se encuentra sobre una colina a 815 metros sobre el nivel del mar, en un lugar estratégico como defensa entre la Ribera y la Montaña, y los ríos Aragón y Cidacos.

Su templo es una imponente iglesia fortaleza, que aparece citada en el siglo X. Tiene restos de obra del siglo XII, si bien la mayor parte de su ornamentación es gótica de la segunda mitad del siglo XIV.

La imagen de la Virgen con el niño es de hacia el 1190, siendo muy semejante a las de Pamplona e Iratxe.

Es de las conocidas como “sedes sapientiae”.


Imagen: forosadvocaciones.wordpress.com

Navarra, España

sábado, 16 de octubre de 2010

LA VIRGEN DEL PUEBLITO



Piramide del Pueblito en la cima hubo un templo para adorar a la Virgen del Pueblito


La imagen de la Virgen del Pueblito permaneció 82 años en las inmediaciones de la Pirámide, Santuario erigido a la madre de Dios desde hace más de 2500 años, 22 años, fue venerada en la capilla del panteón, lugar de los antepasados, para luego dividirse en dos esculturas, la primera, factura del fraile escultor, Fray Sebastián Gallegos, fue al santuario y convento, construidos exprofeso, en el año de 1736.

La segunda imagen, realizada posteriormente y anónima, la llamada de los tenanches y de la mayordomía, pasó a poder de los indios. A partir de ese momento comienzan cultos paralelos, que continúan hasta la fecha.

368 años de culto indígena continuo a la Virgen del Pueblito.
54 años tardan los indios en formalizar el culto a la mueva imagen.
104 años permaneció con los indios la escultura original, de Sebastián Gallegos.
155 años tardó el decreto para ser patrona de la Provincia Franciscana
264 años van de culto criollo y mestizo a la Virgen del Pueblito.
238 años tardó la Iglesia en concederle culto litúrgico a la Virgen del Pueblito.
314 años tardó la Iglesia en conceder la coronación pontificia a la Virgen del Pueblito.
316 años tardó la Iglesia en declarar a la Virgen del Pueblito, Patrona de la ciudad.









A partir de 1632, en que fuera colocada la imagen de la Purísima Concepción, por el cura de Querétaro, Fray Nicolás Zamora, esculpida en una pequeña talla de kiote, por Fray Sebastián Gallegos, en las inmediaciones del centro ceremonial milenario, conocido como El Cerrito, en El Pueblito, han pasado 368 años de veneración continuada a La Virgen del Pueblito y se han dado simultáneamente dos cultos diferentes y paralelos, uno el de los indios y otro el de la jerarquía católica, especialmente en la ciudad de Querétaro.

El 18 de febrero de 1686, ya generalizado el culto a la Virgen del Pueblito, por parte de los indios, 54 años después de depositada la imagen en la pirámide del Cerrito, el Arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Ceijas, autoriza “La Cofradía de Indios”, organización que hasta la fecha prepara y mantiene el culto a La Virgen de los Naturales, también conocida como La Tenanchita, entre los habitantes originales de Tlachco.

En el siglo XVIII, el 15 de junio de 1731, al darse las Ordenanzas por parte del Ayuntamiento de la ciudad de Querétaro, confirmadas por el Virrey Juan de Acuña, el 17 de diciembre del mismo año y confirmadas también por el rey Felipe V, el 6 de julio de 1733, se señala que cuando exista una “plaga pública” se acuda “al amparo” de esta advocación.

Para las fiestas de febrero, del Tascame o del Pan Blanco, según el calendario mesoamericano, la imagen de La Virgen de los Naturales, también conocida como La Tenanchita, fue llevada a la capilla del panteón, lugar de los “antepasados”, donde estuvo de 1714 a 1736.

El 5 de febrero de 1736, a 104 años del inicio del culto a La Virgen, por parte de los indios del pueblo de Tlachco o San Francisco Galileo, ahora llamado El Pueblito, se construye El Santuario, a costa de José de Urtiaga.

La primera talla de la Virgen, una inmaculada Concepción, fue esculpida por fray Sebastián Gallegos y colocada en las cercanías de la Pirámide del Pueblito, por el cura doctrinero de Querétaro, Fray Nicolás Zamora.

La imagen “original”, es retirada del poder de los indios, por parte de los franciscanos y se les entrega en su lugar una réplica, la llamada Tenanchita o Virgen de los Naturales.

Mientras la imagen original es llevada al santuario, construido exprofeso, para un culto más generalizado, es inaugurado el 5 de febrero de 1736.

El Papa Benedicto XlV, por Breve del 12 de febrero de 1750, concede un jubileo de cuarenta horas, a partir del 8 de diciembre de ese mismo año, con indulgencia plenaria, para todos los fieles que visiten el santuario y esta concesión es por 15 años.

En el año de 1766 se forma el Convento de Recolección, bajo el patrocinio de San Buenaventura, junto al santuario de La Virgen y probablemente se inicia la mayordomía de los indios tenanches o servidores.

El Papa Pío Vl por Breve del 10 de diciembre de 1775, concede indulgencia plenaria “perpetua” a quienes visiten el santuario el día de la fiesta litúrgica de la Virgen y en la Octava.

El 29 de febrero de 1829, el 5 de octubre de 1833 y el 3 de octubre de 1850, el Congreso del Estado decreta medidas encaminadas a dignificar y promover su veneración.

A 238 años de distancia del inicio del culto a la Virgen del Pueblito, el Papa Pío lX, concedió a la diócesis de Querétaro, fiesta litúrgica con misa del común de la Virgen y oficio divino.

El 12 de agosto de 1908, el papa Pío X, señala oficialmente como fiesta litúrgica de La Virgen del Pueblito, el sábado anterior al segundo domingo de pascua. Según el “Ordo misae”: “Sabbato ante domin. ll post Pascha B M V del Pueblito Patronae min. princip. dupl. ll clas”

Del 8 de junio de 1914 al uno de agosto de 1917, por tres años, la imagen de La Virgen del Pueblito, esculpida en 1632, estuvo oculta tras una pared en la Calle de Pasteur norte Número 28, casa de María del Rosario Solorio, debido a la persecución religiosa.

El 13 de noviembre de 1918, el Papa Benedicto XV, concedió “oficio y misa propia” de la Virgen, a la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo, se extiende esta concesión a la Diócesis, el 11 de junio de 1919.

El 12 de octubre de 1922, el Papa Pío Xl, concede, a petición del obispo de Querétaro, Francisco Banegas Galván, la coronación pontificia a La Virgen del Pueblito, acto no realizado en ese momento.

El 16 de mayo de 1923, La Sagrada Congregación de Ritos, aprobó la sexta lección del Oficio Divino.

El 7 de octubre de 1943, el Papa Pío Xll, concede coronación pontificia a la Virgen del Pueblito, a petición del obispo de Querétaro, Marciano Tinajero y Estrada, llevándose acabo este acto el 17 de octubre de 1946, en la explanada de los ahora campos deportivos, antigua huerta del exconvento de Propaganda Fide de la Santa Cruz.

La Sagrada Congregación de Ritos aprobó el 7 de junio del año de 1951, el añadir lo referente a la fiesta de coronación pontificia, de La Virgen del Pueblito.

En 1965, nuestro gran tallador, don Jesús Rodríguez y el ebanista Antonio Tovar, examinaron la imagen de la Virgen del Pueblito, y señalaron que mide 53 centímetros y medio, pesa un kilo 50 gramos y está hecha de caña de kiote.

Del 29 de marzo al 3 de abril de 1965, estos artistas queretanos, removieron de la talla las pinturas que le habían sobrepuesto encontrando que en la primera o más antigua, la túnica era de color rosa y azul verde el manto, también se restableció el sobredorado original.

En el mismo año de 1965, se le colocó una falda ampona de plata dorada, este armazón realizado por el orfebre Felipe Vázquez, que tiene el fin de proteger a la imagen.

Para conmemorar los 25 años de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, (que se había realizado el 17 de octubre de 1946), el 17 de octubre de 1971, se celebró una ceremonia religiosa en el atrio del Santuario del Pueblito, presidida por el Obispo de Querétaro, Alfonso Toríz Cobián.

El poema del canónigo Salvador Septién, compuesto con motivo de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, se transforma en una “Cantata”, con música del Pbro. Raimundo Ledesma y orquestación de Bonifacio Rojas. Esta cantata es estrenada el 16 de octubre de 1971, víspera de la ceremonia religiosa.

El 29 de octubre de 1977, La Virgen del Pueblito regresó a la Pirámide del Cerrito, por primera vez desde 1736, celebrándose una solemne “velación” al estilo mesoamericano, con motivo de la celebración de los 345 años del inicio de su culto, por parte de los indios de la región.

El 17 de octubre de 1982 se celebró el 350 aniversario del inicio del culto a la Virgen del Pueblito con una ceremonia en la Plaza de Toros de la ciudad de Querétaro, presidida por el Delegado Apostólico, Girolamo Prigione.

El 17 de octubre de 1996, en el estadio La Corregidora (con asistencia de 50 mil fieles) se celebró el 50 aniversario de la coronación pontificia de La Virgen del Pueblito, presidida por el obispo de Querétaro, Mario Gasperín Gasperín.

Hasta la fecha, la imagen de La Virgen del Pueblito es traída procesionalmente a la ciudad de Querétaro, en tres ocasiones principalmente, una para su fiesta litúrgica en la Pascua, otra para la petición por “el buen temporal” en junio y la tercera para el aniversario de su coronación en octubre.


Querétaro
Fuente: http://eloficiodehistoriar.com.mx/2010/10/15/efemerides-sobre-la-virgen-del-pueblito-en-queretaro/

jueves, 7 de octubre de 2010

HISTORIA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO





La Batalla de Lepanto
Esta pintura está en S. Pedro Mártir,
Murano.




En 1571 la cristiandad era amenazada por los turcos de un Imperio Otomano al acecho llevado a su máxima expansión y apogeo por el emperador Soliman II, el Magnífico, y desde hacía 5 años gobernado por su sucesor, Selim II. Europa y con ella toda la cristiandad estaba en grave peligro de extinción. Los turcos habían tomado Tierra Santa y Medio Oriente, Constantinopla, Grecia, Albania, África del Norte y la Península Ibérica. En esas extensas regiones el cristianismo era perseguido; muchas diócesis desaparecieron completamente y muchos mártires derramaron su sangre.

Después de 700 años de lucha por la reconquista, España y Portugal pudieron librarse finalmente del dominio musulmán con la conquista de Granada, cuando los reyes católicos Fernando e Isabel expulsaron a los moros de la península en el 1492; fecha de inestimable importancia política si se tiene en cuenta que para ese año se descubriría América y comenzaría su “evangelización” (imposición generalmente brutal del “cristianismo”, quien proporcionó justificación ideológica del genocidio a los habitantes originarios, del avasallamiento de sus culturas, del saqueo de sus riquezas y de todo el accionar contrario al Evangelio de los imperios colonizadores).

Pero la amenaza turca alargaba su sombra una vez más sobre toda Europa. El imperio turco necesitaba hacerse del viejo continente para ganar el Atlántico y con él sus costas y todas sus rutas comerciales, anexándolas a las del Mediterráneo que ya dominaba; tomar sus riquezas materiales y a sus habitantes como esclavos, cerrando el círculo con una dominación ideológica que necesariamente tendría que incluir desterrar la fe cristiana.

La situación para los cristianos era entonces casi desesperada. Los musulmanes controlaban el Mar Mediterráneo y preparaban la invasión a la Europa cristiana. Italia se encontraba desolada por una hambruna, el arsenal de Venecia estaba devastado por un incendio. Aprovechando esa situación, los turcos invadieron a Chipre con un formidable ejército, torturando y esclavizando a sus defensores locales. Los reyes católicos de Europa estaban divididos y parecían no darse cuenta del peligro inminente.

El Papa Pío V (Miguel Ghislieri; 1566-1572), clérigo perteneciente a la orden dominica (según la cual la Virgen María en persona enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como “arma poderosa en contra de los enemigos de la fe”), otrora Gran Inquisidor, fuerte impulsor de la educación entre el clero y al extremo puritano, trató de unificar a los cristianos. Pidió ayuda pero se le hizo poco caso.

El 17 de septiembre de 1569 pidió al mundo cristiano que se rezase el Santo Rosario para encontrar una solución al problema europeo. La situación empeoraba día a día y el peligro de una invasión crecía.

Por fin se ratificó una alianza en mayo del 1571 y la responsabilidad de defender el cristianismo y a Europa cayó principalmente en Felipe II, rey de España, los soldados de los Estados Papales, los de Venecia y los de Génova. Para evitar rencillas, se declaró al Papa como jefe de la liga, Marco Antonio Colonna como general de los galeones y Don Juan de Austria, héroe del ejército español, generalísimo de la alianza. El ejército contaba con 20.000 soldados, además de marineros. La flota tenía 101 galeones y otros barcos más pequeños. El Papa envió su bendición apostólica y predijo la victoria. Haciendo uso de su puritanismo ordenó además que sacaran a cualquier soldado cuyo comportamiento pudiese ser inmoral y ofender al Señor (cosa de dudosa concreción si pensamos en que soldados no sobraban y en cierta “relajación” en las costumbres de la baja milicia...).

Pío V, convencido de la necesidad y justicia de su empresa y del poder de la devoción al Santo Rosario, pidió a toda la Cristiandad que lo rezara particularmente y que hiciera ayuno, suplicándole a la Santísima Virgen su auxilio ante aquel peligro.

Poco antes del amanecer del 7 de Octubre de 1571 la Liga Cristiana encontró a la flota turca anclada en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto. La flota cristiana se jugaba el todo por el todo.



Cuenta la historia que antes del ataque, las tropas cristianas rezaron el Santo Rosario con devoción. Al ver los turcos a los cristianos, fortalecieron sus tropas y salieron en orden de batalla. Los turcos poseían la flota más poderosa del mundo; contaban con 300 galeras y además tenían miles de cristianos esclavos de remeros. Los cristianos estaban en gran desventaja siendo su flota mucho más pequeña.

En la bandera de la nave capitana de la escuadra cristiana ondeaban la Santa Cruz y el Santo Rosario.

La línea de combate era de 2 kilómetros y medio. A la armada cristiana se le dificultaban los movimientos por las rocas y escollos que destacan de la costa y un viento fuerte que le era contrario. La más numerosa escuadra turca tenía facilidad de movimiento en el ancho golfo y el viento la favorecía grandemente.

Mientras tanto, la tradición cuenta que miles de cristianos en todo el mundo ayunaban y dirigían su plegaria a la Virgen María con el rosario en mano, para que ayudara a los cristianos en aquella batalla decisiva.

Don Juan mantuvo el centro y tuvo por segundos a Colonna y al general Veneciano, Venieri. Andrés Doria dirigía el ala derecha y Austin Barbarigo la izquierda. Pedro Justiniani, quien comandaba los galeones de Malta, y Pablo Jourdain estaban en cada extremo de la línea. El Marques de Santa Cruz estaba en reserva con 60 barcos listo para relevar a cualquier parte en peligro. Juan de Córdova con 8 barcos avanzaba para espiar y proveer información y 6 barcos Venecianos formaban la avanzada de la flota.

La flota turca, con 330 barcos de todo tipo, tenía casi en el mismo orden de batalla, pero según su costumbre, en forma decreciente. No utilizaban un escuadrón de reserva por lo que su línea era mucho más ancha, teniendo gran ventaja al comenzar la batalla.

Hali estaba en el centro, frente a Don Juan de Austria; Petauch era su segundo; Louchali y Siroch capitaneaban las dos alas contra Doria y Barbarigo.

Don Juan dio la señal de batalla enarbolando la bandera enviada por el Papa con la imagen de Cristo crucificado y de la Virgen y se santiguó. Los generales cristianos animaron a sus soldados y dieron la señal para rezar. Los soldados cayeron de rodillas ante el crucifijo y continuaron en esa postura de oración ferviente hasta que las flotas se aproximaron. Los turcos se lanzaron sobre los cristianos con gran rapidez, pues el viento les era favorable, especialmente siendo superiores en número y en el ancho de su línea.

Pero el viento que era muy fuerte se calmó justo al comenzar la batalla.


Pronto el viento comenzó en la otra dirección, ahora favorable a los cristianos. El humo y el fuego de la artillería iban sobre el enemigo, casi cegándolos y al fin agotándolos.

La batalla fue terrible y sangrienta. Después de tres horas de lucha, el ala izquierda cristiana, bajo Barbarigo, logró hundir el galeón de Siroch. Su pérdida desanimó a su escuadrón y presionado por los venecianos se retiró hacia la costa. Don Juan, viendo esta ventaja de su ala derecha, redobló el fuego, matando así a Hali, el general turco, abordó su galeón, bajó su bandera y gritó: ¡Victoria! Desde ese momento los cristianos procedieron a devastar el centro.



Louchali, el turco, con gran ventaja numérica y un frente mas ancho, mantenía a Doria y el ala derecha a distancia hasta que el Marqués de Santa Cruz vino en su ayuda. El turco entonces escapó con 30 galeones, el resto fueron hundidos o capturados.

La batalla duró desde alrededor de las 6 de la mañana hasta la noche, cuando la oscuridad y las aguas picadas obligaron a los cristianos a buscar refugio.

Cuentan que el Papa Pío V, desde el Vaticano, no cesó de pedirle a Dios, con manos elevadas como Moisés. Durante la batalla se hizo procesión del Rosario en la Iglesia de Minerva en la que se pedía por la victoria. El Papa estaba conversando con algunos cardenales pero, de repente los dejó, se quedó algún tiempo con sus ojos fijos en el cielo, y cerrando el marco de la ventana dijo: "No es hora de hablar más sino de dar gracias a Dios por la victoria que ha concedido a las armas cristianas".

La historia cuenta que las autoridades después compararon el preciso momento de las palabras del Papa Pío V con los registros de la batalla y encontraron que concordaban de forma precisa.

En la batalla de Lepanto murieron unos 30.000 turcos junto con su general, Hali. 5.000 fueron tomados prisioneros, entre ellos oficiales de alto rango. 15.000 esclavos fueron encontrados encadenados en las galeras y fueron liberados. Perdieron más de 200 barcos y galeones. Los cristianos recuperaron además un gran botín de tesoros que los turcos habían pirateado.

Los turcos, y en especial su emperador, fueron presa de la mayor consternación ante la derrota. La opresión turca hacia naciones cristianas tuvo su límite y empezó a retroceder, impidiéndose que el cristianismo desapareciera. Fue la última batalla entre galeones de remos.

Los cristianos lograron una victoria con ribetes “milagrosos” que cambió el curso de la historia. Con este triunfo se reforzó intensamente la devoción al Santo Rosario.

En conmemoración a esto, el Papa Pío V instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias, después conocida como la Fiesta del Rosario, para el primer domingo de Octubre. A la letanía de Nuestra Señora añadió "Auxilio de los cristianos" y definió la forma tradicional del rosario.

En 1573, el Papa Gregorio XIII le cambió el nombre a la fiesta, por el de Nuestra Señora del Rosario. El Papa Clemente XI extendió la fiesta del Santo Rosario a toda la Iglesia de Occidente. El Papa Benedicto XIII la introdujo en el Breviario Romano y Pío X la fijó en el 7 de Octubre.

Pero Lepanto no es el primer antecedente de “milagros militares” atribuidos al Santo Rosario. Simón de Montfort, dirigente del ejército cristiano del sur de Francia por el siglo XIII y a la vez amigo de Santo Domingo de Guzmán (fundador de la orden que a la postre llevaría su nombre), hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario.

La historia cuenta que lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante, en Muret, obteniendo la victoria. De Montfort consideró que su triunfo había sido un verdadero milagro y el resultado del rezo del Rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.

También después de Lepanto los turcos seguían siendo poderosos en tierra y, en el siglo siguiente, invadieron a Europa desde el Este.

Después de tomar enormes territorios, sitiaron a Viena, capital de Austria. Una vez más, las tropas enemigas eran muy superiores. Si conquistaban esta ciudad toda Europa se hacia muy vulnerable.

Vuelve a contar la historia que el emperador de Austria puso su esperanza en Nuestra Señora del Rosario. Hubo gran lucha y derramamiento de sangre y la ciudad parecía perdida. El alivio llegó el día de la fiesta del Santo Nombre de María, 12 de septiembre de 1683, cuando el rey de Polonia, conduciendo un ejército de rescate, derrotó a los turcos.

Al siglo siguiente, los turcos padecieron otra gran derrota en manos del Príncipe Eugenio de Saboya, comandante de los ejércitos cristianos, en la batalla de Temesvar (en la Rumania moderna), el 5 de agosto de 1716. En aquel entonces era la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves. El Papa Clemente XI atribuyó esta victoria a la devoción manifestada a Nuestra Señora del Rosario. En acción de gracias, mandó que la fiesta del Santo Rosario fuera celebrada por la Iglesia universal.

Bajo la protección Nuestra Señora de la Merced -Generala del Ejército Libertador-, el General Manuel Belgrano decía: “Ella siempre es declarada por el éxito feliz de las causas justas, como la liberación social y política de nuestro pueblo" (en contra de los ejércitos colonialistas europeos y sin más patria que la justicia evangélica).

Se puede pensar que, al igual que como María apoyó la misión liberadora de Jesús hasta el desgarro en una ocupada Palestina por el Imperio Romano y arrendada por la casta sacerdotal judía contraria a la tradición liberadora de los profetas y de la aristocracia laica judía -opresora también del Pueblo de Dios-, ella también es dada a apoyar a todos aquellos hijos que trabajan en el mismo sentido evangélico de justicia integral.

Justamente éste debiera ser el sentido de la fe cristiana con respecto a las devociones. De la “lectura religiosa” de Lepanto se traduce claramente cuál es la forma de intervención divina en la historia cuando la causa es justa.

Tanto en la Batalla de Lepanto, como en la anterior de Muret; en el sitio de Viena o en Temesvar, la invocación de ayuda, de bendiciones y de éxitos a María (como a cualquier santo o al Dios uno y trino), es a partir -primeramente- de una acción comunitaria, de una comunión social del conjunto de voluntades seguida de la acción, del sacrificio y de la lucha de aquellos cristianos quienes están invocando. Antes que nada se ayudaron a sí mismos, pusieron el cuerpo a sus creencias y todo lo que estaba a su alcance para lograr su objetivo. Y recién después sí, se encomendaron pidiendo con fe, con razón, con justificación, con motivo, con argumentos y con todo el derecho a profesar con coherencia su fe, de que Dios los bendiga concediéndole una ayuda, que pudo ser más o menos “milagrosa” y que no dependía humanamente de ellos poder lograr.

“Ayúdate que te ayudaré”, se podría resumir esta teología cristiana con respecto a los acontecimientos en que se cree adivinar una intervención divina a favor de lo justo.

Pero ninguna relación tiene con esto lo milagrero, lo mágico, lo fácil; el cruzarse de brazos mirando una imagen de yeso o una estampita por más “benditas” que estén, prendiendo velitas de colores o bañarse con agua bendita mientras se rezan mil rosarios alienándose la persona sin hacer lo que de ella dependa para solucionar su problema individual, si fuese el caso, o en comunión con sus semejantes, si el motivo involucrase a su comunidad.

El proyecto de Jesús de la construcción cotidiana del Reino de Dios -Reino de verdad y justicia- es una tarea comunitaria, de esfuerzo y de sacrificio social. Y cuando la construcción de ese Reino requirió de una guerra justa para alcanzarlo, hizo falta la decisión y hasta el martirio de sus mejores hijos como instrumentos para llevarlo adelante, necesaria e imprescindiblemente junto a cualquier plegaria piadosa.

Sólo así las oraciones y rezos elevados al Cielo tienen sentido cristiano.

Quien no entienda esto ha convertido su religiosidad en un simple ritualismo estéril, más cerca de la idolatría que del verdadero Dios, y lejos del Evangelio predicado por Jesús.

La batalla de Lepanto deja como primera y esencial enseñanza el punto justo entre la oración y la acción comunitaria.

Por Gabriel Andrade
http://teologiadesdeelcamino.blogspot.com/2009/10/historia-de-la-virgen-del-rosario-por.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/nuestra-senora-de-la-merced.html

viernes, 16 de julio de 2010

GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN


Prodigioso y admirable
Imán de nuestro desvelo;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.
Salve, Reina de los, cielos,
De misericordia Madre,
Vida y dulzura divina;
Esperanza nuestra, Salve;
Nubecilla etc.
Dios te Salve, Templo hermoso
Del divino Verbo en carne,
Sálvete Dios, Madre Virgen,
Pues eres Virgen y Madre;
Nubecilla etc.
Volvednos, Madre piadosa,
Vuestros ojos admirables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadosa Madre;
Nubecilla etc.
Socorrednos, pues escucha
Que en las penas y combates
A ti suspiramos todos
En este lloroso valle;
Nubecilla etc.
Mostradnos a vuestro Hijo
De Josafat en el Valle,
Piadoso, pues que nació
De ese cristal admirable;
Nubecilla etc.
Rogad por vuestros devotos
A la bondad inefable;
Pues murió para salvarnos,
Por su clemencia nos salve;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.
V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo

sábado, 8 de mayo de 2010

LA VIRGEN DE LUJÁN


Hoy 8 de mayo se cumplen 370 años de un hecho que fortaleció la fé del pueblo argentino.

Por eso hoy la conmemoramos, festejamos y veneramos recordando aquella mañana en que la Virgen dispuso quedarse en Luján y la gente es fiel “porque la tradición es más fuerte que el olvido”

Se cuenta que en el año 1630, un portugués radicado en Sumampa, provincia de Santiago del Estero, escribió a un compatriota que vivía en Brasil, le enviara una imagen de la Virgen para que sea venerada por la gente del pueblo, para lo cual ya estaba haciendo una capilla.

El amigo solícito, no tardó en conseguir dos imágenes bellísimas, encajonarlas y enviarlas a Buenos Aires, juntamente con el esclavo, el negrito Manuel para que las cuidara en todo el trayecto, enviaba dos, por si una se deterioraba, el camino era largo y accidentado.

Llegaron al puerto de Buenos Aires y de allí tenían que seguir viaje en carreta hacia el interior del país.

A los tres días de emprender la marcha en carreta llegaron a la Cañada de la Cruz (a 5 leguas de Luján). Se detuvieron para descansar y pernoctar esa noche en la casa de don Rosendo de Oromas.

Al otro día, bien temprano se pusieron en movimiento. Uncieron los bueyes, y ya todo listo, quisieron emprender la marcha y la carreta que llevaba las imágenes ni se movió. Los bueyes tensaban el cuerpo en el esfuerzo y los peones ayudaban empujando de atrás, sin embargo la carreta seguía en el mismo sitio.

Bajaron uno de los cajones que el negrito Manuel abrió y se hallaron frente a la imagen de la Virgen una estatuilla de 58 cm. de altura, cuyo peso no podía influir en lo que había ocurrido, pero lo cierto era que al bajar el cajón, la carreta comenzó a rodar sin ningún esfuerzo.

Todos se miraron sorprendidos e interpretaron que el deseo de Dios era que esa imagen quedara allí.

Después de muchos cambios que la historia registró, la imagen fue llevada y colocada en la basílica de Luján, a cual se inauguro en 1910, y se declaro a la Virgen de Luján patrona de la Argentina.

jueves, 16 de julio de 2009

VIRGEN DEL CARMEN


Monte Carmelo


El Carmelo es una cadena montañosa de Israel que, partiendo de la región de Samaria, acaba por hundirse en el Mar Mediterráneo, cerca del puerto de Haifa.


Esta altura tiene un encanto peculiar. Es diferente del Monte Nebo, en Jordania, del macizo del Sinaí y del Monte de los Olivos en Jerusalén.


Todas las montañas palestinas tienen sus recuerdos teofánicos, es decir de las manifestaciones de Dios, que las convierten en cumbres sagradas y místicas.

Pero ninguna tan sugestiva como el Monte Carmelo.


¿Por qué San Juan de la Cruz lo tomó como el símbolo de la ascensión mística?


Seguramente se le sugirió el nombre de su propia Orden Carmelitana. Pero sin duda había alguna intención más profunda que la hacía simpatizar con el misterio de la sagrada montaña del profeta Elías.


Una tradición piadosa sostiene que, desde los días de los profetas Elías y Eliseo, hubo en aquella zona hombres de oración que vivían en soledad la búsqueda de Dios. En el período de los Cruzados surgió entre los cristianos el deseo de vivir sobre aquella montaña de vida de entrega al Señor.


Así surgió en el Carmelo la vida carmelita.


El convento del Monte Carmelo tiene un nombre evocador: "Stella Maris", Estrella del Mar. Es un hermoso edificio cuadrangular a 500 m de altura sobre el nivel del Mar Mediterráneo en la Cdad de Haifa. El centro del convento lo ocupa el santuario de la Virgen del Carmen. En el altar mayor de esta hermosa iglesia en cruz griega se venera la estatua de la Virgen del Carmen, obra de un escultor italiano en 1836. Debajo del altar se ve la gruta del profeta Elías. Según la tradición, éste era el lugar donde se refugiaba el profeta. Una estatua recuerda al celoso defensor de la religión de Yahwéh.


Cuentan los Padres Carmelitas que no ha sido fácil la permanencia católica sobre esta montaña. Bien es verdad que, en la época de los Cruzados, el patriarca latino de Jerusalén, San Alberto, pudo dar a los ermitaños del Monte Carmelo una regla religiosa el año 1212 y que el carmelita San Simón Stock pasó por aquí antes de su célebre visión del escapulario carmelita. También subió en peregrinación a esta santa montaña el rey San Luís de Francia en el año 1254 en acción de gracias por haberse salvado de un naufragio.


Con la caída de la Cdad de San Juan de Acre en 1291 vino la persecución árabe que causó el martirio de no pocos religiosos.


Después de una larga interrupción de la vida monacal en la montaña que dio ocasión para la expansión del ideal carmelitano por el Occidente, regresaron los religiosos del Carmen al Monte Carmelo por el s XVII.


La estrella del Mar: Los marineros antiguamente confiaban su rumbo a las estrellas. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.


Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar.


Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa.


La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir la que desde tiempos remotos allí se le venera.


Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo.


A los Carmelitas se le conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Llegaron incluso a llamárseles: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella a Cristo.