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miércoles, 27 de abril de 2011

AUTONOMÍA SANTIAGO DEL ESTERO

La Sala de la Autonomía, presidida por las destacadas figuras del Brigadier JUAN FELIPE IBARRA y del Coronel JUAN FRACISCO BORGES.
Museo Histórico de la Provincia de Santiago del Estero “Dr. Orestes Di Lullo"


LA POSICIÓN DE SANTIAGO DEL ESTERO


Cuando en 1810 arribó la noticia de la Revolución de Mayo, el Cabildo de Santiago asumió la misma actitud de precaución que las demás tenencias de gobernación, aguardando la respuesta de la cabecera intendencial (Salta). Una vez conocido el pronunciamiento favorable de Salta, el Cabildo santiagueño adhirió a la causa.

El primer problema de Santiago del Estero con el gobierno central surgió a raíz del decreto del director supremo Gervasio Posadas del 8 de octubre de 1814 que establecía que las jurisdicciones de Salta, Jujuy, Orán, Tarija y Santa María pasaban a integrar la provincia de Salta con capital en la ciudad del mismo nombre. El resto de la antigua gobernación de Salta del Tucumán pasaba a formar la provincia de Tucumán, comprendiendo Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca. De esta manera, la rivalidad existente entre Tucumán y Santiago del Estero desde la época colonial se agudizó con la dependencia impuesta a la última por el Directorio. El teniente de gobernador Pedro Domingo Isnardi, destituido por disentir con el gobernador tucumano Bernabé Aráoz, describía en una carta al director supremo Alvarez Thomas la situación de penuria económica y el carácter arbitrario de la política del gobierno tucumano:

Conocen los ciudadanos de Santiago la incumbencia a su libertad y principales derechos pués estando obligados al fomento de su país y de la de uno en particular ben con el mayor dolor que la Intendencia de Tucumán le priva arrastrando para sí los recursos: Ven que con la mayor injusticia y grosería se quita de la caja de Santiago y se manda llevar a Tucumán por menor que sea el fondo de sus entradas y que no se deja una sola moneda; y ven que mientras con este dinero se pagan los sueldos de la Intendencia y se cuvren los débitos de los tucumanos no se pueden cubrir ni hay lugar para las erogaciones de Santiago (...). (1)

No obstante ésta y otras notas enviadas al director Alvarez Thomas, (2) éste asumió una actitud prudente, desentendiéndose del problema y posponiéndolo para que fuera resuelto por el futuro congreso. Los autonomistas santiagueños llevaron a cabo entonces el primer movimiento revolucionario el 4 de septiembre de 1815 encabezado por Francisco Borges y que fue reprimido por el gobernador Aráoz.

El 20 de abril de 1816 los diputados santiagueños Pedro León Gallo y Federico Francisco de Uriarte se incorporaban al Congreso de Tucumán. Pero cuando el Congreso sancionó la primera versión del Reglamento Provisorio, en noviembre de 1816, modificando la forma de elección de los gobernadores y tenientes de gobernador -antes elegidos por las provincias y en adelante librados al arbitrio del director supremo- (3) estalló en Santiago el 10 de diciembre de 1816 un segundo movimiento revolucionario liderado nuevamente por Borges. El levantamiento fue sofocado por Manuel Belgrano y Borges fue fusilado el 1º de enero de 1817. Algunos datos podrían relacionar este movimiento con el artiguismo, pero en realidad no son suficientes para dar por sentada la vinculación. (4)

La disolución del gobierno central como consecuencia de la batalla de Cepeda (1º de febrero de 1820) impuso a la provincia de Tucumán la necesidad de reasumir sus derechos. Para el gobernador Aráoz, la conformación de la denominada República del Tucumán (integrada por la provincia del mismo nombre, Catamarca y Santiago del Estero) así como la adopción de una Constitución propia para dicha jurisdicción era un paso indispensable para preparar la organización nacional. Mientras muchas provincias se disgregaban en forma de un autonomismo municipal como La Rioja, San Juan y San Luis, Aráoz pretendía conservar la integridad de su provincia. (5) Para definir claramente dicha organización era necesaria la reunión de un congreso que representara a las partes.

En medio de esta situación, en Santiago del Estero se generaba un ambiente de autonomía incentivado por la caída del gobierno central. A fin de asegurar la participación de los santiagueños en el congreso que debía organizar interinamente la provincia, Aráoz envió a Juan Bautista Paz para que preparara la elección de diputados y sostuvo la misión con la presencia disuasiva de una fuerza militar al mando de Juan Francisco Echauri. Una de las primeras medidas de Echauri fue disponer el cambio de los miembros de la municipalidad por personas adictas a la causa de Tucumán. Poco después pretendió controlar las elecciones de los diputados que debían concurrir al mencionado congreso a reunirse el 20 de marzo de 1820 en Tucumán. Ante el hecho, el pueblo santiagueño se rebeló apoyado por la fuerza de Juan Felipe Ibarra, jefe del destacamento de Abipones, quien venció a Echauri (31 de marzo de 1820) y lo obligó a retirarse a Tucumán.

Ibarra fue designado entonces primer gobernador de la provincia y en un manifiesto del 27 de abril declaraba la autonomía de Santiago del Estero. Esta fue finalmente reconocida por el tratado de Vinará (5 de junio de 1821) que selló la paz entre Tucumán y Santiago.

La influencia del artiguismo en esta etapa se advierte un poco más claramente. Existió una comunicación de Artigas al Cabildo de Santiago, del 18 de febrero de 1820, a través de Ventura Martínez. Aunque este documento se ha perdido, se conoce el oficio de respuesta que enviara el Cabildo santiagueño. En él puede advertirse el interés por conservar los lazos con el Protector a fin de lograr la organización definitiva del país y la defensa de los intereses locales y nacionales bajo bandera del federalismo:

(...) Damos mil gracias a V.E. por los nobles y libres sentimientos que se digna comunicarnos: hasí como por los generosos y heroicos esfuerzos conque al frente de los imbencibles Extos de la Banda Oriental, de Entre Ríos y Santa Fe ha conseguido al fin redimir estas provs de un sistema libertisida cuio objeto hera entregar estas Provs a un ramo de la familia de Borbón y de estableser en estos Paises una monarquía todavía más tiránica que la de los españoles- Los ciudadanos de este Pueblo hacaban de asegurar la libertad de sus elecciones violada el 1 de febrero pasado:

Los progresos qe an hecho entre nosotros las ideas federales cuia base es la libertad y la igualdad del sistema representativo, nos han alentado a dar este paso para sostener nuestros derechos violables = Tenemos el honor de hasegurar a V.E. que siempre nos encontrará dispuestos a contribuir a cuanto esté en nuestro alcance para hasegurar la integridad del territorio de la Confederación contra las combinaciones de la ambición extranjera (...) (6)

El Cabildo comunicaba pues su reciente autonomía y se pronunciaba por la causa de la federación, comprometiendo su colaboración en caso de necesitarlo Artigas para enfrentar a los portugueses. Nada expresaba respecto de colaborar en la lucha contra los porteños.

Santiago, al igual que Córdoba, no compartió los ideales confederales de Artigas. Sin embargo, ambas provincias asumieron una posición netamente federal, brindando su apoyo al Protector sólo en la medida que sus intereses lo permitían.

NOTAS

1. Carta enviada desde Frontera de Abipones el 18 de mayo de 1815, citada en Alfredo Gargaro, “Los orígenes de la autonomía santiagueña”, Revista del Museo Mitre, año II, núm. 2, 1949, p. 57. La carta fue escrita por Isnardi un mes después de que fuera destituido de la tenencia de gobernación por no participar de las aspiraciones del gobernador tucumano Bernabé Aráoz.
2. Por ejemplo la nota del Cabildo de Santiago al director Alvarez Thomas, 6 de mayo de 1815, citada en Alfredo Gargaro, “Santiago del Estero, 1810-1862", en Historia de la Nación Argentina, tomo 9, Separata, 1941, pp. 7-8.
3. Ibid., pp. 23-28.
4. Alfredo Gargaro cita por ejemplo una carta remitida por Gabino Ibáñez al gobernador intendente de Córdoba haciendo referencia al movimiento encabezado por Borges y que lo obligara a deponer su cargo de teniente de gobernador de Santiago. Ibáñez expresaba:
(...) En el día se halla Borges con sus socios en el punto de Sabagasta, campaña de esta jurisdicción reuniendo gentes y según estoy informado ya tiene como diez compañias o mas, hechando voses de que va de acuerdo con Artigas y Güemes, que no han de obedecer a las autoridades ni al Congreso, ni al General, que no pagarán las contribuciones impuestas y que formaran la montonera (...)
Carta fechada en Santiago, 20 de diciembre de 1816, y citada en A. Gargaro, “Los orígenes de la autonomía...”, pp. 63-64.
5. Armando Raúl Bazán, Historia del Noroeste argentino, Buenos Aires, Plus Ultra, 1986, pp. 228-229.
6. Oficio fechado en la Sala Capitular el 7 de abril de 1820, Alfredo Gargaro, “Santiago del Estero y el federalismo argentino”, en Tres Conferencias Históricas, Santiago del Estero, 1939, pp. 70-71.

Fuente
http://www.ucema.edu.ar/

Imagen
http://www.santiagodelestero.org/museos-santiago.php

AUTONOMÍA SANTIAGO DEL ESTERO

Manifiesto autonomista de Santiago del Estero

7 de abril de 1820.

Nos los representantes de todas las comunidades de este territorio de Santiago del Estero convencidos del principio sagrado que entre hombres libres no hay autoridad legítima sino la que dimana de los votos libres de sus conciudadanos é invocando al Ser Supremo por testigo y juez de la pureza de sus intenciones, declaramos:

1° La jurisdicción de Santiago del Estero uno de los territorios unidos de la Confederación del río de la Plata—

2° No reconocer otra soberanía ni superioridad sino la del Congreso que va á reunirse para organizar la federación —

3° Ordenar el nombramiento de una junta para redactar la Carta orgánica de la Provincia, según el sistema provincial norte-americano en cuanto lo permitiera la característica de sus localidades —

4° Declarar traidor á la Patria y castigarlo como á tal á todo vecino ó extrangero que conspire contra ese acto espontáneo y libre de la soberanía del pueblo—

5° ofrecer amistad á sus hermanos del Tucumán, olvido de lo pasado é inmolación de todo resentimiento en aras de la religión y de la patria.

Manuel Frias, presidente Femando Bravo, Manuel Alcorta, Pablo Gorostiaga, Pedro Rueda, Manuel Gregorio Caballero, Martin de Herrera.



De Wikisource, la biblioteca libre.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/01/juan-felipe-ibarra.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/07/pedro-leon-diaz-gallo.html

domingo, 26 de diciembre de 2010

SAN ESTEBAN



(?-junto a Jeusalén, entre 32 y 37) Diácono y protomártir. Fue uno de los primeros siete diáconos de la Iglesia. Acusado de blasfemar contra Moisés, fue llevado ante el sanedrín de Jerusalén y fue lapidado. Tras su muerte, consentida por Saulo, se desencadenó la primera persecución contra los cristianos de Jerusalén (Hechos 8). Fiesta el 26 de diciembre.



San Esteban



Celebración anual en Sumamao y Maco, Santiago del Estero

Desde temprano los santiagueños fueron llegando a Sumamao para venerar a San Esteban.

San Esteban se fue poblando en medio del calor y el polvo.

Los participantes festejaron la llegada de los indios y los vivas de los alféreces. El gobernador Zamora también asistió al festejo que ya había asistido varias veces. Agregó “siempre tratamos de estar” y agregó que esto es “una manifestación de fe”. Y asintió cuando le preguntaron si era devoto del santo.

¿En que consiste la fiesta?

Esta expresión cristiano-pagana, es característica de los Deptos. Capital y Silípica, y se lleva a cabo por Maco y Sumamao (Santiago del Estero). Su devoción fue entronizada en esas tierras por familias españolas allá por el siglo XVIII y los documentos señalan el hogar de Doña Mercedes Chapa de Zurita, como una de las primeras devotas.

La fiesta se celebra regularmente el 26 de diciembre según el santoral católico.El santo es venerado en una rústica capilla de la campaña, en Maco, propiedad de la familia de don Francisco Juárez, síndico desaparecido hace algunos años, descendiente de doña Mercedes. Una semana antes del día indicado se efectúan preparativos par el culto y traslado del Santo en peregrinación a Sumamao, localidad distante a unos 40 kms al sur de Maco y cercana al río.

En víspera de cumplir con este paso ceremonial, se observan reuniones animadas con bailes, música, libaciones y rogativas; de ahí que se dice que San Esteban es un "Santo farristo".

Durante la peregrinación, los promesantes, vívamente vestidos, cantan, gritan, "chupan" y hacen sonar bombos, erkes, cornetas o cohetes. El santo llega el 25 de diciembre y es recibido por el Síndico en una casa preparada para el evento (notemos que a pesar de existir capilla la imagen no llega allí).

Las personas brindan su veneración besando la imagen, era una imagen difícil de observar pues a la multitud se la mantenía alejada y solo en fila se permitía "tomar gracia".

En algunas ocasiones, a la "toma de gracia" se la cumplía haciéndose pisar por el Santo, que permanece bajo techo, cubierto por flores naturales y artificiales y custodiado por el Síndico y sus familiares que organizan la veneración del Santo.

El 26, alrededor del mediodía, culmina la celebración de Sumamao con disparos de bombas y las carreras de los indios y los vivas de los alféreces. Los "vivas de los alféreces" se cumplirán junto a la casa, en una avenida de árboles o "arcos" como le llaman. Estos son grandes ramajes plantados allí previamente por los promesantes que han nombrado al Santo "encargado" de sus hijos. Los arcos (ichas) sostienen roscas y golosinas y a la seña del Síndico, la gente se arrojará para disputarse las ristras de roscas; la confusión y el desorden son mayúsculos y los árboles en su mayoría son derribados en medio de una gran polvareda.

A continuación, prosiguen las "carreras de los indios". Allí los corredores se preparan con plumas, camisetas rojas y poca ropa y salen, seguido por público a caballo, durante el recorrido los indios simulan golpearse las piernas con ramas o varejones de albahaca, jarillas o tuscas. La carrera culmina en la imagen de San Esteban. Al llegar los indios se arrojan a los pies de la imagen y luego son "sajados", es decir, el Síndico procede a hacer un corte con la navaja en las venas de las piernas para que sangre el corredor y no sufra, se dice, de empalizamiento o de calambres. Este es uno de tantos motivos por el cual la Iglesia Católica no avala esta celebración. La fiesta termina, pero la gente continúa en su frenesí y "toma", grita, canta, baila, etc.

Fuente: folkloredelnorte.com.ar

Diario Panorama: Edición 2008
http://www.diariopanorama.com/diario/edicionant/2008/12/27/a-32261.html

lunes, 22 de noviembre de 2010

VIRGEN DE SUMAMPA



Los de sumampa homenajeando a la virgen de sumampa.

Patrona de Santiago del Estero, la milagrosa Virgen de Sumampa vino a la Argentina desde el Brasil, junto con la imagen de Nuestra Señora de Luján, a comienzos del siglo XVII.

En la primera mitad del siglo XVII, un poblador del sur de Santiago del Estero, el portugués Antonio Farías de Sáa, mandó traer desde el Brasil dos imágenes de Nuestra Señora, finamente talladas en arcilla cocida por artesanos de aquella región.

Una era la Inmaculada Concepción y otra la Virgen de la Consolación, las cuales, una vez desembarcadas en el puerto de Buenos Aires, fueron colocadas sobre dos carros tirados por bueyes y despachadas rumbo al norte, hacia las tierras de Sumampa.

Al llegar a Luján, uno de los carros, el que transportaba a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, se detuvo y los bueyes se negaron a seguir viaje. En las cercanías de ese paraje, se alza imponente la Basílica de Luján.

El otro carro siguió su ruta y al llegar a Córdoba, la imagen fue montada en el lomo de una mula para ser llevada a Santiago del Estero.


La mula, que integraba una tropa de carga, se extravió al llegar a Sumampa Viejo y grande fue la sorpresa de su propietario al ver que, por sí sola, sin que nadie la guiase, se había encaminado a la estancia de don Antonio Farías de Sáa, que la esperaba ansiosamente.

El prodigio fue comentado en toda la comarca y pronto comenzaron a acudir sus moradores para rezar frente a la Virgen. No tardaron en levantarle un tosco oratorio de adobe y techos de paja –construido por abipones– consistente en una pequeña nave de 40 metros de largo por 10 de ancho, con paredes de 1 metro y techo a dos aguas. Allí fue entronizada la imagen de Nuestra Señora con el Niño Jesús en brazos, de 23 cms. de altura y ante ella se inclinaron españoles e indios quienes mantendrían encendida su veneración pese a la escasez de medios y a las grandes distancias.

Don Antonio, su propietario, donó a la Virgen, una legua de tierra para erigir en ella un templo de magnitud, pero toda vez que se lo empezó a construir, algo lo impidió: la obra se derrumbó por sí sola, cayó abatida por los vientos o algún incendio la consumió. Lo cierto es que la gente del lugar atribuyó esas señales a un deseo de Nuestra Señora y la dejaron en su rústico santuario.

Desde 1984 la Virgen de Sumampa es patrona de la provincia de Santiago del Estero. A partir de ese año, el collar y su imagen fueron instituidos como distinción honorífica para ser utilizada por los gobernadores constitucionales, otorgada por el Excelentísimo Obispo Diocesano en la ceremonia de asunción.

Es también protectora de los transportistas, de los estancieros, de las escuelas y los cadetes de policía.

El santuario de Nuestra Señora de la Consolación, construido por los jesuitas en 1684, fue declarado monumento histórico Provincial por decreto acuerdo "A Nº11" del 18-VIII-1972 y declarado monumento histórico Nacional por decreto Ley Nº 1180 del 12-XI-1973, como un testimonio de alta valoración histórica, arquitectónica, religiosa y cultural.

La novena patronal comienza el día 11 de noviembre y concluye el día 19; los días 20, 21 y 22 se realiza un triduo solemne preparatorio y el día de la fiesta patronal en honor a nuestra Señora de la Consolación de Sumampa es el 23 de noviembre.

Nota:

Abipones, etnia de los antiguos pobladores de estas tierras.

En Sumampa, escribe Luis Bravo y Taboada, se imponen la raíz quichua sumaj, que significa hermoso, lindo, bueno; y el sufijo mampa, muy frecuente en la zona, que significa ojo de agua o manantial.

También hay tres interpretaciones; pero lo de manantial hermoso es muy delicado y poético y es muy conveniente para una aplicación a la Virgen María, la que es Madre del Amor hermoso y manantial de toda gracia.

Los orígenes de Sumampa se hunden anteriores a los inicios de la conquista.

Con todo, hacia el año 1566 ya debía tener su importancia, ya que don Juan Matienzo la destaca en su informe.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-virgen-de-lujan.html
Alineación al centro

sábado, 13 de noviembre de 2010

EL ALGARROBO

Algarrobo Blanco
Prosopis alba
Tacko


Esto sucedió hace mucho tiempo, en la época en que los españoles comenzaron la conquista de estas tierras en América.

Un día, los indios comechingones, muy asustados, vieron que unos hombres de piel blanca, cargados de armas, avanzaban sobre ellos.

Venciendo su temor, los hombres del cacique comechingón Ipachi Naguan lucharon contra los hombres blancos.

La lucha fue larga, y el hambre y el cansancio fueron debilitando a los comechingones. Ipachi Naguan, entonces, decidió guiar a su pueblo hacia un bosque de algarrobos y allí pidió a los dioses que protegieran a sus mujeres y niños.

En un momento, todo pareció perdido, pero entonces sucedió lo inesperado.

Las ramas de los algarrobos comenzaron a sacudirse y desde las alturas cayó una lluvia de frutos que se abrieron y dejaron ver sus semillas.

Esas algarrobas fueron el mejor alimento para los indígenas, que comieron hasta hartarse.

Después se sintieron con más fuerzas, volvieron a la batalla y vencieron a los españoles.

El fruto de los algarrobos había salvado a los habitantes de esta tierra.


(Anónimo)

jueves, 28 de octubre de 2010

PASIONES


Cuento del Dr. Dante Cayetano Fiorentino
(Trabajo inédito distinguido con el segundo premio del 6º Certamen de cuento corto gauchesco de la Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas de La Plata).

Zapatilla y pocito... zapatilla y pocito... en el camino de tierra. Un golpe duro de la única muleta y luego el asentamiento de todo el pié, el único pié, que se arquea desde el talón hacia los dedos para apoyar suavemente todos los huesitos forrados de caucho y tela.

Vuelve Pedro Rengo de trabajar en la estafeta postal donde puede estar sentado todo el tiempo, que es como se siente fuerte. Cuando peleaba, siendo niño, se tiraba al suelo para evitar que lo voltearan de una trompada y desde allí se defendía, muleta en mano tratando de derribar a su rival a muletazos, para luchar de la mitad para arriba, ya que no podía confiar en su mitad para abajo en única pierna, que más que mitad lo reducía a un cuarto. Allí, podía apelar a la fuerza descomunal de sus manos enormes, especialmente la izquierda que manejaba la muleta, afianzada en una espalda poderosamente desarrollada. Desde el suelo también estaba cerca de la tierra que podía hacerla puñado para arrojarla a los ojos de su rival si se ponía difícil la lucha.

Pedro se apropia de los sonidos de la tarde: el galope de un caballo, el ruido del tren al pasar, el croar cavernoso de los grandes escuerzos, se transforman en el ruido de chacareras o de chamamés a los que acompaña frotando las muelas rítmicamente. Se las ingenia para que su caminar, tenga ritmo musical, completándolo con algún castañeteo de su mano libre: zapatilla y pocito... zapatilla, pocito y chasquido... zapatilla, pocito y muelas... hasta que llega al bombo colgado en la galería de su casa. Se instala bajo el alero desbordado de golondrinas, descuelga el bombo de un gancho de madera incrustado en la pared, se sienta en la silla de totora, acomoda la muleta en el suelo, monta el instrumento sobre la pierna seca y se pone a tocar. Tucumta… tucúm... tucúm... tucúmta... tucúmta… tucúmta. Tucum tucúmta hasta siempre, hasta nunca. Tan cerca está el instrumento de su cuerpo que le entran las vibraciones por las entrañas, le atronan el alma y le salen por la boca, en un canto entusiasmado, vibrante, clarinadas de melodías.

Una joven, oculta entre las ramas del monte que rodean la casa de Pedro, observa al muchacho con ojos enormes y pestañudos de corzuela. Bella a pesar de la brutalidad de la adolescencia que no ha conseguido agrandarle las rodillas, siente sensaciones inexplicables arrancadas por el ritmo del bombo y la melodía que Pedro mete en el canto. Ritmo y canto se le han filtrado bajo la piel pulida de barro cocido, formándole minúsculos granitos de estremecimiento. Una incontenible saliva de gozo le inunda la boca y la conmoción le ha llegado tan hondo que la obliga a sentarse a orinar. Luego, abruptamente, aparece ante Pedro con la espontaneidad de un animal salvaje, bailando, poseída por una ansiedad de movimiento que le agita las piernas, los brazos, las caderas. Cualquiera sea el origen de la música no le permite estar quieta. Pedro no deja de tocar, seguro que si para, le va a pasar algo malo. Un par de andrajos desflecados le cubre los pechos. La falda, deforme, muy parchada, no le permite reconocer el trapo que le dio origen, y la mantiene sujeta a la cintura por una atadura de hilo sisal despeinado, que le deja el ombligo visible y rosado de tanto flotar contra la carne. El cabello lacio y renegrido le cae abundante hasta la cintura con destellos azules de tordo. Y baila, ágiles las manos, castañetea el ritmo que se le desparrama hasta los pies descalzos y voladores, que más que bailar acaricia el patio de tierra en un sinfín de giros gráciles, etéreos, justos. Pies costrosos con varias capas de piel y tierra para defender la carne de adentro. Eso le permite darle seguridad, justeza y exactitud de movimientos, para responder al repiqueteo alocado que él arranca ahora del bombo, impulsado por el entusiasmo desenfrenado y contagioso que ella arroja al aire en su danza.

Los movimientos de la muchacha, descuidados, pocos cubiertos, encienden la sangre del bombista. En la cara de la muchacha se dibuja un agradabilísimo gozo y una actitud de entusiasmado asombro por todo lo que está pasando por su cuerpo. Ni una ni otra hubieran parado, si no fuera que el día no comenzara a despedirse, con la entrada de la noche, que tiñe de azul oscuro las sombras y hace más negros los grillos.

El acordeón sopla el último acorde para dar por finalizado el baile del pueblo, en la madrugada, que ya empieza a ser alba, la joven, como tantas otras noches de baile, toma el camino solitario que la llevaba a su casa, muy adentro del monte, en el ombligo del monte donde decían que vivía, aunque nunca nadie había visto su casa. No le pesa la soledad porque la música le sigue circulando por adentro, emborrachado de desvelo.

Pedro Rengo oculto entre el montón de gente; cerveza en mano, la vio bailar sola toda la noche. La espera ahora en el enmadejado de espinas de vinal y ramas de garabato, muy a cubierto, al lado del caminito por donde debe pasar y cuando se acerca lo suficiente la toma de atrás y la tira al suelo. Antes de que empiece a gritar le tapa la boca con una mano grande mientras el otro brazo le sujeta firme el talle frágil. Se le tira encima apretándole la cadera virgen.

-¡Si te quedas quietita no te va a pasar nada..! -susurra el hombre con la voz desfigurada por el deseo.

La muchacha se siente como si su atacante tuviera un montón de manos que le arrancan la ropa, que le sujetan los brazos, que le tapan la boca para evitar el grito y ahogada de desesperación solo alcanza a girar la cabeza contra el suelo barriendo la tierra con sus cabellos matizados de polvo. Sus dientes crujen al morder la mano que la enmudece y logra un espacio para un grito terrible que estremece la madrugada. Desesperado, empieza a descargar trompadas agigantadas por el miedo de ser descubierto hasta que logra hacerla callar. Aún cuando la joven ya no se queja, Pedro sigue golpeando para hacerle pagar el deseo no satisfecho que había despertado en él. El cuerpo inerte tiene más fuerza qué la resistencia que había ofrecido hasta unos minutos antes.

Pedro Rengo, sacude la descoyuntada figura amarilla y blanda y al ver esa laxitud entre sus manos comprende que no le queda mucho por hacer. Deja el cuerpo en el suelo, se levanta de un envión como lo hacen los caballos y comienza a juntar hojas secas y ramas finas, que va acumulando muy cerca del cuerpo de la joven, zapatilla y pocito..., le va agregando ramas más gruesas, zapatilla y pocito ..., e inventa un fuego al que alimenta hasta hacer hoguera. Cuando con ayuda del viento, se declara el incendio, recién vuelve a su casa, más sereno, zapatilla y pocito..., seguro de que el fuego se ha comido su crimen. Las cenizas, blandamente, tapan los rastros, primero los pocitos, luego los de la zapatilla.

Muchos días después, el parte policial indicaba que, por el anillito de hierro en el hueso de la mano derecha y el collar de piedritas simples en las vértebras del cuello, la muerta había sido identificada como la menor que, en vida, se llamaba Telésfora Castillo, alias “Telesita” y que probablemente cayó en uno de los tanto incendios forestales en la zona.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/la-telesita.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/telesita.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/dante-cayetano-florentino.html

domingo, 3 de octubre de 2010

EL ZORRO Y LAS CHUÑAS

Fotógrafo: Ronchetti Alejandro
Descripción: Chuñas de patas rojas (Cariama cristata)

SANTIAGO DEL ESTERO

Dice que se bañaban en una represa dos chuñas. Y ha llegao el zorro y les ha jugao a ver quién resiste más metiendo la cabeza en l'agua y nadando. Y las chuñas han dicho que güeno.

-Vamos -ha dicho el zorro y si ha metío en el agua-. Hay que dentrar bien al hondo.

-Vamos -han dicho las chuñas y si han metío, si han dentrao di atrás del zorro.

El zorro si ha metido con la mala intención de salir y comerse las chuñas. Las chuñas si han sacao unas plumas de las alas y las han dejao flotando en l'agua y si han salido huyendo dejando al zorro que se metía bien adentro.

Al ratito el zorro ha sacao la cabeza pa respirar. Ha visto las plumas de las chuñas y ha vuelto a meter la cabeza. Cuando ha estao cerca las plumas, ha dao un salto el zorro para agarrar las chuñas, y áhi si ha dao un golpe y ha visto que lu han engañao.

Salió a buscarlas. Cuando salió ya no parecían y se jue a buscarlas siguiendo el rastro. Ya iba lejos y llegó a una casa y preguntó si nu habían visto pasar a dos hombres emponchaos, con ponchos barchilos y güenos cantores.

-Reciencito han pasao por acá -le contestan.

-Güeno, hasta mañana -dijo el zorro.

Ya era tarde y por áhi no más si había quedao a dormir, el zorro. Y tempranito se ha despertao y se jue a buscarlos a las chuñas.

Y por áhi habían estao cantando las chuñas. Subían y bajaban cantando de un quebracho cotulo.

Y llegó el zorro y las oyó que 'taban déle canto, y les dice:

-¡Qué lindo cantan! ¡Pórque no me enseñan!

-Vení, sí te vamos a enseñar -y bajan del quebracho.

Entonce las chuñas le habían dicho que tiene que revolotiar en redondo como revolotean ellas.

El zorro nu ha podío y las chuñas li han dicho que le van a enseñar.

Lu han agarrao y lu han revoliao despacio, y en la güelta, el zorro ha hecho: ¡guaaac! ¡guaaac!...

Entonce ha dicho:
-Si parece que vua poder cantar. Maver, otrita güelta y yo vua cantar más juerte.

Y áhi no más le dieron una revoliada más juerte y li han pegao en el tronco 'el quebracho. Y ha quedao pegao en el tronco del quebracho, muerto, el zorro pícaro que las que querío joder a las chuñas.

Y dice que el zorro gritaba: ¡Ay!... ¡Ay!... ¡Ay!... Y di áhi se jueron a pasiar tranquilas, las chuñas.

Carmen Ledesma, 70 años. Huayco Hondo. Capital. Santiago del Estero, 1952. Carmen figura entre los nombres que se usan para hombre y mujer. Campesino analfabeto. Buen narrador.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/el-zorro-y-la-chuna.html

viernes, 24 de septiembre de 2010

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED


VIRGEN GENERALA


Alocución patriótica en la solemnidad de Nuestra Madre de la Merced, pronunciada por el superior del Convento de la Merced de Córdoba el 24 de Septiembre del Gran Jubileo del 2000.



Redescubrir el sentido originario de las cosas es un ejercicio de la razón que nos pone en camino hacia la libertad.

Estamos aquí para rendirle homenaje a una advocación mariana a la que un general argentino, hace casi dos siglos, nombró como generala de su ejército en el campo de batalla.

Conocer las circunstancias que rodeaban a ese general y a ese ejército nos permitirá redescubrir el sentido de esta Virgen Generala.





El ejército del norte había bajado desde Bolivia derrotado. Su moral estaba quebrantada. Carecía de los elementos más imprescindibles para mantenerse como fuerza de choque capaz de garantizar la integridad de las fronteras encomendadas a su cuidado. La disciplina estaba profundamente resentida. En las ciudades y en el campo se percibía con mayor intensidad sino el odio contra el ejército, al menos la indiferencia de la población hacia las tropas.
Según informara al Triunvirato don Juan Martín de Pueyrredón, era desconsolador el oír los clamores de los miserables enfermos, sin que fuera posible aliviarlos por falta de medicinas. Las tropas estaban prácticamente desnudas y el armamento casi inexistente. La deserción era generalizada. El ejército en su totalidad estaba reducido a escombros.

El 27 de febrero de 1812, don Manuel Belgrano es designado al mando de esas tropas. La misión que le encomendaban desde Buenos Aires era la retirada.

Belgrano trabajó contra reloj, pues el enemigo concentraba aceleradamente sus fuerzas en la frontera para el ataque definitivo.

Se dedicó a captar las simpatías de la población, dotar a sus fuerzas de todo lo indispensable, establecer una mínima disciplina. Pero sobre todo a infundirles los grandes ideales de libertad.

Belgrano se hace cargo de ese ejército en el momento más crítico para la libertad de los pueblos americanos. Tan sólo en el actual territorio argentino los ejércitos españoles no habían retomado el control sobre sus habitantes.

El 14 de julio de 1812, lanza una convocatoria a todos los ciudadanos solteros desde 16 hasta 35 años, "amantes de la libertad, a alistarse en las banderas de la patria". Muchos jujeños se presentaron, según palabras de Belgrano, "ofreciéndose a servir personalmente con sus armas y caballos y al mismo tiempo a poner a mi disposición sus ganados, mieses y demás bienes".

El 20 de agosto se inicia la evacuación de la ciudad de Jujuy. A la cabeza de ese ejército marchaban los civiles, con todo lo que pudieron cargar. A la retaguardia marchaban los militares, hostilizando en lo posible al enemigo. Doscientos cincuenta kilómetros en cinco días, por caminos de tierra, con niños en brazos y bultos sobre las cabezas.

Ante esa gesta heroica de los jujeños, desde el gobierno porteño se respondía con indicaciones de profundizar la retirada.

Pero el ejército que comandaba Belgrano no era ahora el mismo que enviara Buenos Aires a tierra ajena. Era un ejército en que los hombres que lo integraban peleaban por su propio terruño.

Puesto ante esa disyuntiva: las necesidades del pueblo o el mandato de las autoridades, Belgrano opta por desobedecer.

Desobedece en tiempos de guerra y se expone a todas las penas que pudieran corresponderle, antes que actuar en contra de los intereses populares.

Corría el mes de septiembre en Tucumán, y el destino de toda la América libre se jugaba al todo o nada. Si el ejército patriota sucumbía, un ataque combinado de las tropas alto-peruanas, de la banda oriental y portuguesas acabaría con Buenos Aires. La gesta sanmartiniana no hubiera tenido ninguna posibilidad.

El ejército realista de Tristán avanzaba con 3000 soldados veteranos y 13 piezas de artillería de montaña. Lo esperaban 900 soldados y mil seiscientos reclutas.

Ante tal desigualdad, Belgrano pone a todo su ejército bajo el patrocinio de esta advocación mariana, nacida de la necesidad de libertad.
La batalla que también recordamos hoy fue de una enorme complicación. Concurrieron tantos imprevistos, que el general Paz recordaría en sus “Memorias” no haber visto algo así en otras acciones militares en que se encontró.

Abstengámonos si es posible de considerar el dolor de los agonizantes, el dolor insoportable de los músculos perforados por las balas o desgarrados por las bayonetas, los estertores, los espasmos, y tantos otros males desbordados desde el fondo de las ambiciones y egoísmos humanos.

Un ejército en superioridad numérica y técnica se enfrenta con una infantería provista de cuchillos; una caballería pertrechada de lanzas, puñales, lazos y boleadoras; y una artillería por demás rudimentaria.

Ese era el Ejército del Norte: era un pueblo en armas buscando su libertad.

Inicia el combate la artillería patriota. Carga la infantería contra el centro del enemigo, mientras que la caballería tucumana se lanza como una tromba por la derecha dando alaridos y golpeando con sus rebenques los guardamontes.

Hasta los elementos de la naturaleza se abatieron sobre el campo de batalla: un terrible huracán oscureció el cielo y una manga de langosta se arrojó sobre los combatientes.

Luego de marchas y contramarchas el triunfo sonrió al pueblo de la patria. El parte de batalla del general Belgrano reconoció la protección de María de la Merced.
“La patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos”.

Y llegamos así al 28 de octubre. Belgrano había dispuesto una procesión en agradecimiento a la Virgen de la Merced. Según el general Paz, al pasar por el campo de batalla:

"Repentinamente el General deja su puesto, y se dirige solo hacia las andas en donde era conducida la imagen de la advocación que se celebraba; la procesión para; las miradas de todos se dirigen a indagar la causa de esta novedad; todos están pendientes de lo que se propone el General; quien, haciendo bajar las andas hasta ponerlas a su nivel, entrega el bastón que llevaba en su mano, y lo acomoda por el cordón en las de la imagen de Mercedes. Hecho esto, vuelven los conductores a levantar las andas, y la procesión continúa majestuosamente su carrera.
La conmoción fue entonces universal; hay ciertas sensaciones que perderían mucho queriéndolas describir y explicar; al menos yo no me encuentro capaz de ello. Si hubo allí espíritus fuertes que ridiculizaron aquel acto, no se atrevieron a sacar la cabeza."

Podemos concluir entonces que éste es el sentido que le atribuyó Belgrano: reconocer en María la conductora del Pueblo cuando anda en busca de libertad.

Si en Tucumán la devoción por la Virgen de la Merced fue decisiva, en la batalla de Salta, la que libró para siempre a nuestro suelo de la presencia militar española, la devoción mercedaria se convirtió en uniforme. Fue el escapulario mercedario la divisa que diferenciaba ambos ejércitos.

Así es el relato del general Paz sobre la partida del ejército de Belgrano hacia Salta.

Luego que el batallón o regimiento salía de su cuartel, se le conducía a la calle en que está situado el templo de la Merced. En su atrio estaba ya preparada una mesa vestida, con la imagen, a cuyo frente formaba el cuerpo que iba a emprender la marcha; entonces sacaban muchos cientos de escapularios, en bandejas, que se distribuían a los jefes, oficiales y tropa, los que colocaban sobre el uniforme y divisas militares. En la acción de Salta, sin precedente orden y sólo por un convenio tácito y general, los escapularios vinieron a ser una divisa de guerra; si alguno los había perdido, tuvo buen cuidado de procurarse otros, porque hubiera sido peligroso andar sin ellas.

Y ese es el sentido de la banda celeste y blanca que luce la imagen de la Virgen Generala:

Ella prestó a las tropas de la patria su escapulario como escudo y la patria le agradece entregándole su bandera para que luzca junto a su escapulario liberador
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Fuente: www.merced.org.ar/
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-flor-del-alto-peru.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/manuela-godoy.html

jueves, 29 de julio de 2010

EL TORO YACU




Toro Yacu es el nombre de una vertiente del Río Hondo, del quichua: yacu - agua.

En la zona de Toro Yacu y Galiano, de grandes hacendados, dicen que aparecía un toro barroso, de astas de oro.

Tanto rodó el cuento que un día el dueño de una hacienda subió a un árbol para descubrir la verdad.

Fue al lugar donde hacia su aparición. Al poco tiempo vio que un toro bayo se acercaba bufando al "ojo" de la vertiente de TORO YACU, de donde surgió un toro barroso.

Como un conjuro empezaron a reunirse en torno a los animales-

Cuando todos estuvieron juntos, el bayo y el barroso empezaron a pelear.

Al día siguiente, bien temprano, regreso al lugar de la lidia. Seguía la pelea. Recién como a las doce, el bayo pudo vencer al barroso que se sumergió en las profundidades del manantial desapareciendo para siempre.

No se supo, después, que se hizo. La hacienda no volvió jamás al lugar. Pero por donde paso fue dejando carriles anchos en medio del bosque.

También suele aparecer en la vertiente de TORO YACU una niña de cabello rubio.

Imagen Google
elsuplemento.com

En cuanto a la profundidad de sus aguas dicen "que no se le ve el fin, ni tirando pesas".

jueves, 1 de julio de 2010

MI PACHAMAMA




MI PACHAMAMA – Zamba
Autor: Los Hnos. Abalos

Música de mi tierra
que se baila en el monte,
sintiendo tu canto,
las penas se esconden
yo no sé ni adónde,
ni adónde, señor.

Bombo golpeando zambas,
pañuelos revoleando,
se me antoja al verlos
cuando están bailando
palomas volando,
palomas, señor.

Ay, sí, mi almita, cantando voy
por alegres sendas
de mi Pachamama,
todas perfumadas,
todas sí, señor.

Cuando voy por los montes
vuelan mis pensamientos,
parecen baqueanos
en campos desiertos,
jineteando al viento,
al viento, señor.

Ojitos de esperanza,
boquita de claveles
tienen por mis pagos
tierra de quereres
todas las mujeres
todas sí, señor.

Ay, sí, mi almita, cantando voy
por alegres sendas
de mi Pachamama
todas perfumadas
todas sí, señor.

miércoles, 16 de junio de 2010

LA VIUDA


En Santiago del Estero, Argentina, a la Viuda la describen como una mujer más bien joven, aparentemente bella, que cautiva a los hombres con una sonrisa que apenas asoma por el mantón que tapa su cara.

Les sugiere en la soledad, que la sigan hasta el monte con "inconfesables intenciones", donde les mostrará el lugar donde un tesoro se encuentra escondido.

En el trayecto, se transforma en un terrible ser que mata y descuartiza a su víctima, después de un abrazo que comienza tierno y cálido y termina siendo estrangulador y frío.

Nunca puede mostrar el tesoro -que le salvaría de la maldición- lo que hace que reitere el procedimiento destrozando siempre algún "ojo alegre" que nunca falta, aún en la soledad del campo chaqueño.

sábado, 10 de abril de 2010

RÍO HONDO, SANTIAGO DEL ESTERO



En 1586, fray Francisco Solano, de la orden de los franciscanos, llegó a las actuales provincias del norte argentino, procedente de Perú. Cuatro años más tarde, el obispo Fernando de Trejo encomendó al misionero cristiano la difícil tarea de la evangelización.

Solano catequizó a los indios del noroeste argentino y llegó hasta La Rioja, Catamarca y Córdoba.

Cuenta la tradición que San Francisco Solano regresaba de Tucumán a Santiago con una tropa de carretas cargadas de madera para la iglesia que se levantaba en esta última ciudad.

Las copiosas lluvias hacían difícil el transito ya que las carretas se encajaban en el barro.

Al llegar al río Dulce, la tropa se detuvo; otras carretas estaban allí paradas y aseguraban los carreteros que era imposible vadear, pues en ese paso el río era muy hondo.

En tanto las personas y bestias tomaban descanso, San Francisco oraba.

Terminadas sus oraciones dio orden de atar los bueyes y reanudar el viaje.

Todos se miraron asombrados, pero obedecieron. El santo montado en su mulita, se puso a la cabeza de la tropa. San Francisco penetró en el río levantando el cordón de su hábito, y la encrespada masa de aguas turbias abrió un camino por el que pasaron las carretas.

Llegados sin tropiezos al otro lado, el santo dijo bromeando: "Ahí tienen el río hondo"; y desde entonces se llamó río Hondo a esa parte del Río Dulce.

domingo, 14 de febrero de 2010

EL TEMIBLE Y LEGENDARIO HACHADOR DE SANTIAGO



Por Lucila Gallino
Mujer nómade nacida en territorio argentino y conocedora de su tierra
Autora de “Mitos y Leyendas de la Tierra Argentina”
nacida en Rosario, Argentina

El monte se vuelve un solo eco al unísono y los hombres se ensañan descargando su fuerza en los troncos.


Los golpes del hacha sobre la madera resuenan con fuerza.


Caen los trozos de leña partidos.


Dicen que los trabajadores a veces se detienen porque escuchan ruidos y sienten que alguien está espiándolos.


Numen Telar es el nombre más temido de la zona y por el que todos hacen silencio.


Quienes lo han visto dicen que es un hombre fuerte y malhumorado, con siniestra expresión en su mirada.


Cuentan que le han escuchado en las madrugadas cuando enloquece de soledad y grita su angustia con llantos que resuenan toda la noche.


Los días de luna llena, puede vérsele vagando por los montes comiendo animales muertos con las manos.


Numen Telar es el espíritu atormentado de un leñador que escapó por un crimen que cometió con su hacha, en venganza por el rapto de su mujer y se escondió en los montes huyendo de la justicia.


Cuenta la historia que a principios del siglo XVIII existió un hombre fornido llamado Numen Telar, quien tenía una esposa muy bonita, de ojos color azul-violeta y pelo negro como la noche.


Cuando los hombres miraban su hermoso cuerpo comenzaban a cortejarla.


Un día la mujer estaba bañándose en el río Salado y nadie sabe qué sucedió pero dicen que las aguas se la tragaron...


Soledad, nunca más apareció.


El hachero la buscó por todas partes pero no la encontró y jamás se le volvió a ver físicamente.


Desde entonces dicen que buscó vengarse de cualquier ser humano que le moleste con su presencia.


Sólo se comunica con la naturaleza y protege plantas y animales.


Le llaman Numen Telar porque su voz se asemeja al ruido de un hachazo. Con ella atrae a hacheros y meleros de caña, haciendo que sus cuerpos se pierdan para siempre en el monte. Los perros que lo persiguen jamás regresan.


El espíritu de Numen Telar por represalia también se lleva al monte a las jovencitas más bellas a su rancho hecho de adobe y excrementos.


Muchos brujos dicen conocer el secreto del Numen Telar... consiste en volver a las personas invisibles... matar un gallo negro, enterrarlo bajo la luna llena y al tercer día, desenterrarlo, sacar el hueso del muslo, limpiarlo y llevarlo atravesado a la boca.


De esta forma el espíritu del hombre que perdió a su mujer puede hacerse invisible para acercarse a las mujeres de otros hacheros sin ser visto por nadie.


Si los golpes del hacha se oyen cerca hay que escapar apresuradamente siempre hacia atrás, de frente; si no, éste nos alcanzará y nos llevará a lugares infernales.


Cuentan en Santiago del Estero que aún continúan sus correrías, pues muchas veces las mujeres desaparecen en los montes y otras se vuelven locas.


El misterio permanece... por eso todos los hacheros son celosos guardianes de sus esposas.



sábado, 23 de enero de 2010

LA SALAMANCA


Salamanca (Salla=peña. Mancca = bajo, infierno): vocablo quechua que significa aquelarre, reunión de brujas, almas condenadas y seres demoníacos que se unen para divertirse, bailar, beber, planear diversas maldades contra los seres humanos, renegando de todo precepto moral o religioso.


Por otro lado, la leyenda tiene su origen en Salamanca, España como vimos en: http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/la-leyenda-de-la-cueva-de-la-salamanca.html


Fue traída pues a estas tierras por los conquistadores, integrándose rápidamente al acervo cultural del noroeste argentino.


Sin embargo, vemos que sus orígenes son antiguos mitos universales: la cueva, el laberinto y el centro de la tierra.


En ella se presenta la eterna lucha del héroe por lograr su finalidad, aún cuando puede perecer en el camino.

Llegar al centro del laberinto tiene su premio: la sabiduría y el poder eterno. Pero el camino no es fácil, está plagado de acechanzas.


Y ese centro mítico tiene dos versiones: puede ser la Salamanca, donde lo esperará el diablo, o puede ser el paraíso, morada celeste de Dios.


El Zupay o diablo es el rey de la Salamanca y el que preside las reuniones y sella los pactos de los hombres que acuden a él, en busca de la clave de la vida, la ciencia de la carne y los secretos del mal.


La música que de allí proviene sirve de guía para llegar hasta la entrada, pero no todos pueden ingresar.


Algunos afirman que la Salamanca más importante es la de Sanagasta, Camino del Huaco Provincia de la Rioja, sin embargo existen innumerables locaciones, todas ellas en el hueco de algún monte o en cavernas apartadas donde los accidentes del terreno las hace inaccesible.

También se la encuentra en desiertos, llanuras y aún hasta en las ciudades.


Otra versión de la Salamanca.


Supay y sus adeptos viven en la Salamanca.

Esta es una cueva que está en la espesura del monte.

Tiene una entrada secreta, semioculta entre las breñas, guardada por feroces animales.


Se dice que a la cueva de la Salamanca van quienes quieren hacer un pacto con el diablo.

Pero el Supay sólo acepta a los más fuertes y corajudos. Es por eso que les imparte a los iniciados una serie de pruebas. En ellas probarán su apostasía, su coraje (no deberán sentir miedo mientras dura la iniciación) y su habilidad y destreza física.


Si el aprendiz de brujo logra superar estas pruebas, recién podrá conocer todos los secretos de la magia negra y por ende tendrá poder y riqueza.


En la Salamanca se vive en eterno jolgorio. Las brujas y los brujos se regodean allí en lujurioso frenesí.


Allí se canta, se baila, se encuentra toda clase de placer.

Y según se canta en Huancar, Provincia de Jujuy:


Voy a firmar un contrato
el martes de carnaval

con el diablo principal,
que me espera en el Huancar


domingo, 10 de enero de 2010

EL CAKUY O KAKUY

Dibujo de: Catu (Carmen Ocaranza Zavalía)


Es un ave de rapiña, nocturna, denominada Kakuy por los quichuas, Urutaú por los guaraníes, la Vieja y Mae da luna por los brasileños.


En Santiago del Estero cuenta que dos hermanos vivían en el monte.


La hermana era mala y el hermano era bueno.


El le traía frutos silvestres y regalos, pero ella le correspondía con desaires y maldades.

Un día él regresó de la selva cansado y hambriento, y pidió a su hermana que le alcanzara un poco de hidromiel.


La mala hermana trajo el fresco líquido, pero antes de dárselo lo derramó en su presencia. Lo mismo hizo al siguiente día con la comida.


El hermano decidió castigar su maldad. La invitó una tarde a recoger miel de un árbol que estaba en la selva.


Fueron allí y el hermano logró que ella trepara a lo más alto de la copa de un quebracho enorme (para algunos, mistol, para otros, algarrobo).


El, que subió por detrás, descendió desgajando el árbol de modo tal que su hermana no pudiera bajar. El hombre se alejó.


Allí quedó la mujer, en lo alto, llena de miedo. Cuando llegó la noche, su miedo se convirtió en terror.


A medida que pasaban las horas, comenzó a ver, horrorizada, que sus pies se transformaban en garras, sus manos en alas y su cuerpo todo se cubría de plumas.


Desde entonces, un pájaro de vuelo aplumado, que sólo sale de noche, estraga el silencio con su grito desgarrador -¡"Turay", "Turay"!- : ¡"Hermano", "Hermano"!


El nombre kakuy ha sufrido varias evoluciones, así cacuy, kacuy, etc., nosotros hemos adoptado la utilizada por Bernardo Canal Feijóo en su trabajo Mitos perdidos (1938).


Otra leyenda (Lehmann-Nitsche) nos habla de que el dios Sol, personificado en un gallardo mancebo, enamora a Urutaú, hermosa doncella. Luego de seducirla se va. Convertido en el astro viajero se instala en el firmamento.


Desesperada en su dolor y en su abandono, Urutaú sube a un árbol muy alto, y allí se queda para mirarlo siempre.


Cuando el sol desaparece por el horizonte, Urutaú llora con desesperación su ausencia, y lanza gritos desgarradores. Recupera su calma cuando su amado surge nuevamente por el oriente.


lunes, 4 de enero de 2010

“EL DUENDE”.

El Duende(1) o Enano es un genio de gran popularidad en Argentina, que algunos autores han comparado con los gnomos europeos.

Se dice que son espíritus de criaturas que sus madres mataron al nacer, nacieron muertas, fueron abortados o murieron sin bautizar.

Comúnmente se lo presenta como un enano con una mano de fierro y otra de lana, rostro magro y barbirrucio, sombrerote de copa en embudo y traje de llamativos colores, entre los que predominan el rojo y el verde. También puede ser un niño de pocos años, un viejito gordo y barbudo de largas uñas y sombrero de paja de alas anchas.

En Villa Matará, Santiago del Estero, es negro y crespo y viste un hábito “chejchi”, de pintas coloradas sobre un fondo blanco, gris claro o ceniciento.

Vendrían a representar al demonio de la tentación.

Personaje esencialmente travieso, socarrón, enamoradizo y por momentos grosero.

Vive en el monte, en los troncos de los árboles, de donde sale a la siesta para asustar a los niños y cortejar a las mozas con regalos como pañuelos, dinero, melones, empanadas y golosinas. Si estas rehúsan sus favores se venga, gastándoles mil travesuras y hasta haciéndoles daños mayores.

Se aparece a veces desnudo ante las mujeres mayores y las escandaliza con groseros gestos, deporte que no practica con las jóvenes.

Según Juan Carlos Dávalos, se acerca a las pulperías los sábados a la noche para dar una tunda a los ebrios.

También se enanca a los caballos, hurta pellones, trueca por carbones el pan de las alforjas, apedrea las casas, pudre los huevos, apaga el fuego, vuelca la olla, corta la ropa.

Para ahuyentarlo hay que llenarse los bolsillos con algo que huela mucho.

Ver también en:

Comparto mi cultura: Chiqui el Duende Malvado

Comparto mi cultura: EL MITO DEL DUENDE

el duende sombrerudo

el duende sombrerudo. ii

Comparto mi cultura: EL CHIQUI

el sombreron

Comparto mi cultura: LA LEYENDA DE COQUENA (fragmento)

1 Adolfo Colombres "Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina". Compilación. Prof. Teología y Antropología Social y Religiosa. Georgina Elena Palmeyro.


lunes, 23 de noviembre de 2009

HUIÑAJ

Hacia el norte de la provincia de Santa Fe hay una región en la cual en una época del año escasean las lluvias, produciéndose grandes sequías, principalmente en la Provincia de Santiago del Estero.

Hace mucho tiempo en ese lugar se levantaba una toldería de indios, cuyo cacique tenía una hija muy dulce y tierna. Sisa se llamaba y parecía ser como todas las jóvenes del lugar, pero tenía una particularidad: demostraba una marcada predilección por el color amarillo. Siempre se la veía vestida con túnicas de ese color, se adornaba con plumas de ñandú teñidas, flores de retama y collares de cuentas amarillas.


Por lo general le gustaba quedarse en su choza tejiendo e hilando y salía sólo de tarde en tarde. Entonces recorría toda la región que pertenecía a su padre.


Aprovechaba este paseo para observar las plantas, por las que tenía gran admiración. Decía que también sentían cuando se las tocaba y escuchaban cuando se les hablaba; por eso a menudo la veían conversar con ellas mientras les removía la tierra endurecida o podaba sus ramas enfermas y secas. Otras veces preparaba mezclas de yuyos y rociaba sus ramas. Aunque a la gente le costaba creer en los efectos de ese tipo de cuidado, comprobaban con sorpresa que las plantas crecían con mayor fuerza.


Sin embargo habían observado algo más importante en Sisa: cada vez que salía de paseo, al día siguiente caía una copiosa lluvia y todos estuvieron convencidos, que gracias a un poder sobrenatural Sisa provocaba la lluvia y todos sintieron un profundo respeto por la hija del cacique.


No era raro entonces, que en épocas en que escaseaba el agua, todos solicitaron su ayuda, pidiéndole que realizara uno de sus benéficos paseos. Nadie dudaba que al otro día el cielo les enviara la lluvia tan esperada.


Así pasaba el tiempo. La vida transcurría tranquila en la tribu hasta que corrió la voz que Sisa había enfermado. Un mal desconocido la aquejaba y se sentía tan débil que permanecía constantemente postrada en su lecho. Las curanderas más famosas de la tribu fueron consultadas, no hubo remedio que no se le diera, pero el mal no quería ceder. La gente toda ofrecía sacrificios a los dioses, pero nada lograba devolver la salud a Sisa quien empeoraba día a día.


Mientras tanto una gran sequía comenzó a inquietar a todos; las nubes cargadas de agua no se acordaban de aquella región y seguían su camino hacia otros lugares.


El tiempo pasaba; la tierra reseca empezó a levantarse en turbias polvaredas por el viento y el aire se hizo cada vez más irrespirable. Los árboles y las plantas se marchitaban; los animales buscaban ansiosos una gota de agua donde saciar su sed, pero el río se iba secando poco a poco.


La tribu entera pensaba en Sisa, pero, la joven nada podía hacer; sus fuerzas eran cada vez más débiles y su vida se fue apagando sin remedio.


Un día el viento comenzó a soplar con mayor intensidad y el aire caliente se hizo sofocante. Entonces la vida de Sisa se extinguió para siempre.


La desesperación se apoderó de la tribu y como última esperanza invocaron a PachaMama, pidiendo que les devolviera su alma. Todo fue inútil y se sintieron abandonados por los dioses, creyendo que la tranquilidad y la felicidad ya no reinarían más en aquel lugar. Miraron a su alrededor como buscando algo que los aliviara de esa triste situación; la sequía había hecho grandes estragos y los campos se veían tristes y desolados.


Entonces les llamó la atención la aparición de un árbol cubierto de delicadas campanillas amarillas, fresco y lozano como si la sequía no se hubiera percatado de su existencia.




Todos intuyeron que esa planta era regalo de Sisa y una tenue esperanza alivió sus corazones. Al día siguiente cuando el cielo se cubrió de negros nubarrones y se desencadenó la lluvia, nadie dudó que la joven no se olvidara de su gente.


Desde entonces y hasta ahora Sisa está permanentemente presente entre ellos en esa extraña planta; cada vez que va a llover se asoma por las ramas en forma de flores amarillas, sin tener en cuenta la estación que en ese momento reina en la tierra.

La gente llamó a esa planta huiñaj, y aún sigue floreciendo para anunciar la lluvia.


Cuando visites Santiago del Estero, la podrás ver en la plaza principal Libertad, casi en la esquina Avellaneda e Independencia.


Sisa: Flor.


lunes, 16 de noviembre de 2009

CUANDO LLOVIÓ BUÑUELOS



En el campo santiagueño, cuenta el Dr. Oreste Di Lullo, vivían unos viejitos extremadamente pobres.

Tenían un ranchito perdido entre los montes de algarrobos, pero no muy lejos de una población donde había una escuelita.

Un día que andaban juntando leña encontraron una bolsa de dinero que había perdido un viajero.

La anciana la agarró y la escondió, y le dijo al viejo:

-¡Vos no digas nada!; acostate a dormir la siesta.

Ella se fue a la población y compró huevos y harina e hizo muchísimos buñuelos, que desparramó por entre el bosque y el campo.

Al terminar, volvió a la casa, hizo que se levantara al viejo y le dijo:

-¡Viejo!, tenés que ir a la escuela a ver si aprendés algo.

-¿Qué voy a aprender?, ¡si soy tan viejo! -decía él- ¡No, no!

-¡Andá nomás, que sí vas a aprender!

Y le hizo que fuera dos o tres días seguidos.

En esto, los dueños del dinero llegaron averiguando si lo habían encontrado.

La vieja dijo que no habían hallado nada, y el viejo decía:

-¡SÍ, sí, lo hallamos!

-¡Estás loco, viejo!

¿Cuándo hemos hallado nada?

Vos te debes callar porque estás bien loco.

-¡Pero no, vieja! ¿te acordás que sí lo hallamos?

-Pero, ¿cuándo? -decía la vieja.

-¿No te acordás? cuando llovió buñuelos, que había tantos por el bosque y el campo.

-¿Han visto que está loco?- Decía la vieja.

-Qué voy a estar loco! ¿Te acordás cuando yo iba a la escuela?

-Este viejo es loco -dijeron los dueños del dinero;- ¡qué años hará que iba a la escuela!... Y se fueron.


Oreste Di Lullo, "La Razón del Folklore"

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/dr-orestes-di-lullo.html

viernes, 13 de noviembre de 2009

AMOVINDO


Amovindo


Cuenta Félix Coluccio que este personaje de las costas del río Salado, en Santiago del Estero, debió vivir alrededor de 1785.


Este shalaco tenía campos y gran fortuna, con tesoros guardados en tinajones y ataúdes, los cuales, enterrados, ocultaban oro, plata y demás bienes de valor incalculables.


Se cuenta que lo visitaba un ser que vivía en la selva con varias formas, a veces como hombre, otras como toro con crines brillosas y astas doradas, y que se paseaba por todo el pago que formaban parte de Bandera Vieja, balando de una forma muy particular. El Toro Supay, o Toro Yacu.


Cuando muere Amovindo, el millonario estanciero, el toro llegó y reuniendo en un santiamén los animales del lugar, se alejó llevándoselos junto a todas las riquezas acumuladas hacia el monte.


Vocabulario:


Shalaco: Saladino/Saladina, de la costa del Río Salado de la Pcia de Santiago del Estero. Generalmente suele emplearse en sentido despectivo por: ignorante, atrasado, incivil…