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jueves, 16 de abril de 2009

SHINTAUKEL

Guadal característico de la Meseta Central patagónica.
Al fondo el cerro Ventana.
Banco de imágenes E.E. A. Santa Cruz.



Shintaukel, el nativo impostor que bajo la protección de los gigantes trató de ocupar el lugar de Elal entre los Chónek, fue seducido por el brujo Takaurr y lo acompañó en su huida a la Isla Legendaria, cuando ambos se enteraron de que Elal había descubierto la superchería del anciano.

De allí regresó Shintaukel acompañado de un gigante que lo protegía, volando en alas del Chimango. Pronto se incorporó a las tribus diciendo que venía a deshacerse de Elal y que este, por temor, rehuía enfrentarlo, alejándose con grupos de cazadores.

El primer encuentro entre ambos tuvo lugar junto al lago Cardiel.

Shintaukel hirió a traición a Elal, aprovechando que este creyó hallar a su camarada, a quien suponía extraviado. Alegremente Elal quiso abrazar a su amigo, que lo apuñaló seriamente. Mal herido, Elal parecía caer, cuando apareció un grupo de Pumas hambrientos.

Los Chónek que presenciaban la lucha, convencidos de que su héroe sería devorado, corearon entusiasmados el nombre de Shintaukel, aclamándolo como el nuevo héroe de los hombres.

Tras aniquilar a los Pumas, ambos contrincantes se buscaron afanosamente sin poder encontrarse. En ese lapso, Elal recuperó sus fuerzas, y cuando volvieron a trabarse en lucha, logró imponerse fácilmente dominando al impostor, en el mismo instante en que los nativos volvían a gritar su nombre.

Durante el segundo encuentro, Elal vio que detrás de las montañas asomaba un gigante.

Creyendo que su adversario era uno de los monstruos que lo perseguían, maniató a Shintaukel y lo llevó a una caverna. Tras meditar en lo sucedido, pensando que su prisionero era realmente un gigante -y no su camarada-, Elal le sacó el corazón en presencia de su "abuela" Terr-Werr.

Ella le reprochó semejante proceder, haciéndole notar que los gigantes tenían el corazón de piedra y que su vencido no. Mas el héroe, exasperado, desoyó los consejos de su "abuela" y terminó por comerse el corazón de su contrincante.

Cuenta la leyenda que, mientras luchaban frente al lago Cardiel, gotas de sudor de ambos héroes salpicaron las aguas del lago, y desde entonces estas son amargas y con un fuerte sabor a sudor.

Otras gotas que salpicaron los alrededores, originaron los extensos guadales, tierras estériles, donde no crece ni una brizna de pasto.

La zona donde tuvo lugar la lucha, era poco visitada por los Chónek, quienes rehuían internarse en esa región.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

martes, 14 de abril de 2009

TOPA TOPA




Topa Topa
Calceolaria Biflora





Un muchacho cuidaba sus animales por allí y recorría con ellos los lugares de buenos pastos. Por senderos y picadas, entre el lago y la montaña, pasaba el día pastoreando el rebaño.

Una tarde, algunas cabras se internaron por una estrecha y empinada senda hasta lo alto de la montaña cubierta de espesos bosques.

El joven las siguió y con extrañeza observó en las ramas que bordeaban la huella, pedazos de lana, plumas y trocitos de cuero de animales. Decidió seguir los rastros llevado por la curiosidad, ya que nunca había andado por ese lugar.

Siguiendo el sendero llegó hasta una enorme cueva en un pico de la montaña. Era profunda y oscura y el mozo se internó en ella tanteando con las manos en las paredes.

De pronto vio que algo parecía relucir donde se apoyaba y en el suelo también. Tomó un puñado de esas piedritas relucientes y al salir al sol el corazón le saltó en el pecho: eran pepitas de oro como las que pueden encontrar en arroyos y cascadas.

Cuando volvió al poblado contó a sus amigos el hallazgo y todos decidieron ir de noche en busca del tesoro descubierto.

Era una noche de luna llena y subieron sin dificultad hasta la gruta. Al llegar observaron que a la entrada había un hombre sentado sobre una roca que tenía la piel negra, tiznada como el carbón. También comprobaron que de la cintura para abajo tenía el cuerpo de una culebra enrollada.

Fue tan grande el espanto que sintieron ante esta visión, que varios murieron instantáneamente del susto. Solamente el muchacho pastor y uno de sus amigos lograron reponerse y escapar apresuradamente.

Los familiares de los fallecidos, al enterarse se enfurecieron y decidieron subir todos a la gruta y capturar al monstruo y matarlo.

Salieron todos con palos, lanzas y boleadoras. Allí a la entrada de la cueva seguía sentado el hombre culebra jugando con su cola y arreglándose el cabello que tenía muy bien peinado.

Con gritos, insultos y amenazas lo rodearon obligándole a subir a un carro. Allí acomodó su enorme cola de serpiente sin inmutarse demasiado mientras seguía arreglándose su peinado.

Lo llevaron al pueblo y una gran multitud se congregó para ver al monstruo al que todos habían empezado a llamar "El Bien Peinado", sin afanarse en juntar el oro.

La machi escupió en su mano derecha y se la tendió al hombre serpiente quien la estrechó con la suya. La sabia anciana conocía el secreto del "Bien Peinado".

Cuando todos se hartaron de juntar oro, tiraron del carro y llevaron otra vez al monstruo a su cueva. La única que se quedó en el poblado fue la viejita que no tocaba los huevos de oro.

Al llegar a la montaña, la cueva había desaparecido. Buscaban por aquí, buscaban por allá, pero todo era extraño y desconocido: la gruta no aparecía.

Quisieron preguntarle al hombre culebra, pero ¡oh sorpresa!, el carro estaba vacío; el "Bien Peinado" se había esfumado.

Entonces se dieron cuenta de que todo el piso estaba cubierto de huevitos de oro y se agacharon para juntarlo, pero se llevaron un buen chasco al comprobar que eran flores amarillas que nunca antes habían visto.

Cuando regresaron a casa se encontraron con que todos los canastos y bolsos que habían llenado con los huevitos de oro del hombre culebra, estaban llenos de las mismas flores amarillas.

Lo curioso era que en cada flor podía verse a una viejita sentada envuelta en su manta con tres mechones del pelo en la cabeza y el mentón saliente.

Los mapuches comenzaron a llamar a esas flores "Kuram Filu", huevos de culebra y así le siguen llamando aunque los blancos las llamen de otra manera.

Tiempo después hubo una gran inundación y un terremoto y todos pensaron que el "Bien Peinado" se estaba vengando por haberlo querido matar.


Imágen: http://www.bolsonweb.com/aventura/hieloazulcajonen.html

miércoles, 8 de abril de 2009

EL VALLE DEL UNICORNIO


Procedente del valle de Araitz se cuenta una leyenda medieval en la que no son las lamias, ni los dragones, ni siquiera las brujas, los protagonistas, sino de modo extraño y poco corriente un unicornio que vivía en el valle.

Cuentan que estando el rey don Sancho enfermo de tristeza, como los médicos del reino no encontraran remedio, consultaron a un ermitaño, quien aseguró que aquel mal se curaba con una pócima bebida en cuerno de unicornio. Señaló también que en el encinar de Betelu vivía uno, pero que era muy peligroso intentar darle caza, pues sólo se rendía ante personas de alma pura y doncellas que nunca hubiesen tenido penas de amor.

Una de las hijas de don Sancho, Giomar, a pesar de que aún sufría por la partida y muerte de su amado, fue al bosque al encuentro del unicornio, el cual, al verla, la atravesó con su único cuerno, a la vez que los ballesteros del rey, apostados entre la espesura, lo atravesaban con sus flechas.

El rey bebió el brebaje en el cuerno y sanó, pero el dolor por la muerte de Giomar le partió el corazón…

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/el-unicornio.html

sábado, 14 de marzo de 2009

EL MAR SALINO



Dice una antigua leyenda vikinga, que el rey Frodi, de Dinamarca, recibió en una ocasión de Hengi-kiaptr el regalo de dos piedras de molino mágicas, llamadas Grotti, que eran tan pesadas que ninguno de sus sirvientes ni sus guerreros más fuertes podían darlas vuelta.

Durante una visita a Suecia vio y compró como esclavas a las dos gigantas Menia y Fenia cuyos poderosos músculos y cuerpos habían llamado su atención.

De regreso a casa ordenó a sus dos nuevas sirvientas que molieran oro, paz y prosperidad.

Las mujeres trabajaron alegremente hasta que los cofres del rey rebosaban oro y la paz y la prosperidad abundaban en sus dominios.

Pero el rey, en su avaricia, ni siquiera permitía a sus sirvientas descansar, por lo que éstas se vengaron moliendo una guerra, provocando la muerte del rey a manos de los vikingos.

El rey vikingo Mysinger tomó las dos piedras y las sirvientas y las embarcó en su nave, ordenando a las sirvientas que molieran sal, que era un producto muy valorado en aquel tiempo.

Pero el rey vikingo se volvió tan avaricioso como el rey Frodi, no dejando descansar a las mujeres, por lo que, como castigo, tal fue la cantidad de sal que molieron que al final su peso hundió el barco.

A consecuencia de esta gran cantidad de sal, el mar se volvió salino.

jueves, 26 de febrero de 2009

EL UNICORNIO, LA PROFECÍA DEL CUERNO VERDADERO


LA PROFECÍA DEL CUERNO VERDADERO

“Desaparecerá gradualmente en la tiniebla
en una noche hecha por el Hombre,
pero el sol atravesará esa niebla
cuando me pierdo, y así otra vez me gano”.

¡Libérate! ¡Libérate! Te llamo
a Nuevas tierras más allá del mar;
que otro, por sendero estrecho, se me acerque.

Más lejos, más alto, pero fuera de alcance.
Elige bien el camino que enseñe
Como se levanta el Hundido,
Cómo se llena el vacío,
Cómo finalmente se sosiega
Un corazón desconcertado.

¡Busca la Gran Piedra!
Márcala con una señal!
Para que quien te siga
Sepa que es la mía,
Y esté cierto, al verla y pondere,
tal como escribieron los Antiguos:
“Tal y tanto arriba, tal y tanto abajo”.

Y custodiaré la fuente de la Grandeza:
Esperaré junto a una lágrima
Nacida ni de la pena ni de la alegría,
Revestido de plata, bajo tierra;
"Soy el Cuerno Espiralado”.


Codex de Magnalucius

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/el-unicornio.html

jueves, 19 de febrero de 2009

LA PERLA Y EL DRAGÓN



El dragón de esta leyenda China habitaba en la isla de Borneo, en la montaña más alta de la isla Kinabalu. Vivía realmente tranquilo, y se encargaba principalmente de proteger una hermosa perla, su juguete mas preciado. Varias personas intentaron robársela, pero ninguno pudo y muchos murieron mientras lo hacían.

El emperador de China a pesar de esto estaba dispuesto a hacerlo y para esto envió a su hijo, el príncipe. Luego de viajar por días el joven llegó a la montaña y vio a quien debía enfrentar. Ordenó a sus hombres como parte de su plan que construyeran una cometa que pudiera soportar su peso y el de una linterna de papel.

A la semana estaba todo listo, y cuando la noche llegó el príncipe se montó y dirigió a la montaña. Entró en la cueva donde habitaba el dragón. Con cuidado le quitó la perla que reposaba en sus patas y puso en su lugar la linterna. Le indicó a sus hombres que recogieran la cuerda para marcharse y aterrizó sano y salvo.

Volvían felices y creyéndose victoriosos en un barco cuando el dragón despertó y descubrió lo ocurrido. Comenzó a tirar fuego y fue en la búsqueda de estos hombres. Encontró el barco, bajó hasta el y grito: “¡Devuelvan mi perla!”.

El joven príncipe dio órdenes de cargar el mejor cañón y disparar al dragón. Éste vio salir la bala y pensó que era su perla, abrió la boca para recogerla y se hundió en el mar.

El príncipe y su tripulación se dirigieron a su casa, triunfantes, y desde ese momento es la joya mas preciada del Reino de China.

Fuente: SobreLeyendas

jueves, 12 de febrero de 2009

TRENTREN VILU Y CAICAI VILU




Trentren-Vilu (Tenten-Vilu en Chiloé) y Caicai-Vilu o simplemente Trentren y Caicai, (del mapudungun Trengtrengfilu y Kaykayfilu), son seres de la mitología mapuche y en las últimas décadas del siglo XX fueron reintroducidos en la mitología chilota. Estos seres son dioses que presentan forma de serpiente. Caicai-Vilu es la serpiente marina que domina el poder del mar y todo lo relacionado con él. Tenten-Vilu es la serpiente terrestre que domina la tierra, el fuego y sus volcanes.

La apariencia de Caicai es la de un ser mitad culebra y mitad pez; y la de Tenten, de una culebra gigante.

La tradición dice que en la antigüedad el territorio continental de Chile habría sido sólo una única franja de tierra plana unida completamente al continente americano; pero producto de una lucha legendaria que tuvieron los dioses, se creó la actual geografía de Chile, con innumerable cantidad de archipiélagos e islas al sur de este país, entre ellos el archipiélago de Chiloé, y la gran cantidad de montañas y volcanes a lo largo de Chile.

Según los mapuches, cuando Caicai despertó de su sueño a causa del desagradecimiento que tuvieron los hombres al abandonar el mar, se enfureció y usó su cola en forma de pescado para golpear el agua.

Con ello inició un gran cataclismo que empezó a inundar todo el territorio, con el deseo de incorporar toda la vida terrestre a sus dominios. Caicai ordenó a las aguas que inundaran los valles y cerros y que llevasen a todos los habitantes al fondo del mar.

Al ver Trentren que los habitantes de la tierra, humanos y animales, estaban desesperados y que los hombres la invocaban por ser ella la que los proveía de sabiduría y protección, decidió ayudarlos. Ayudó a escapar a los hombres y a los animales subiéndolos en su lomo y llevándolos a los cerros; y a los que quedaban atrapados por las aguas los transformó en aves para que escaparan volando; a los que se ahogaban los convertía en peces y mamíferos marinos.

Pero como el mar seguía subiendo de nivel, Trentren tuvo que ordenar a los cerros que aumentaran de altura para contrarrestar el poder de Caicai. Enojada, Caicai empezó a luchar contra Trentren en una batalla que duró mucho tiempo, hasta que ambas serpientes se cansaron. Con lo cual Trentren venció parcialmente al no haberse inundado toda la tierra; sin embargo, las aguas no volvieron totalmente a su nivel antiguo, por lo que Chile se quedó con su actual geografía.

Según la tradición chilota, Trentren se conformó con la porción de tierra obtenida y Caicai delegó todas sus funciones referentes al mar en el Millalobo.

Según la tradición mapuche, luego del cataclismo todos siguieron su vida tranquila; hasta que un día fue Trentren quien se encolerizó por la actitud que tenían los hombres, e hizo que todos los volcanes entraran en erupción y la población tuvo que mudarse a otros lugares más seguros. Trentren continúa manifestándose mediante los temblores, terremotos y erupciones volcánicas, mientras que Caicai causa los maremotos cuando se revuelve en medio de su sueño.

(Una variante del mito cuenta que la ira de Caicai contra los seres humanos comenzó porque una muchacha rechazó a su hijo, el Trauco).

En los alrededores de cada comunidad mapuche hay un cerro considerado Trentren; es decir, el lugar en que vivía la serpiente de la tierra y en el que se refugió la vida terrestre durante el cataclismo.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/tenten-vilu-y-caicai-vilu.html

jueves, 5 de febrero de 2009

LA MADREMONTE


Los campesinos y leñadores que la han visto, dicen que es una señora corpulenta, elegante, vestida de hojas frescas y musgo verde, con un sombrero alón, cubierto de hojas y plumas verdes. No se le puede apreciar el rostro porque la ramazón del sombrero la opacan.

Hay mucha gente que conoce sus gritos o bramidos en noches oscuras y de tempestad peligrosa.

En el llano limpio y habitado, con caminos frecuentados, nunca la han visto. Vive en sitios enmarañados, con árboles frondosos, alejada del ruido de la civilización, y en los bosques cálidos, con, animales dañinos.

Los campesinos cuentan que cuando la Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, éstos se enturbian, crecen, se desbordan, causan inundaciones, borrascas fuertes, que ocasionan daños espantosos.

Castiga a los que invaden sus terrenos y pelean por linderos; a los perjuros, a los perversos, a los esposos infieles y a los vagabundos. Maldice con plagas y pústulas los ganados de los propietarios que usurpan terrenos ajenos o cortan los alambrados de los colindantes.



A los que andan en malos pasos, de pronto les hace ver una montaña inasequible e impenetrable, o una maraña de juncos o de arbustos difíciles de dar paso, borrándoles el camino y sintiendo un mareo del que no se despiertan sino después de unas horas, convenciéndose de no haber sido más que una alucinación, una vez que el camino que han trasegado ha sido el mismo.

Quienes la conocen, han oído sus rugidos o están convencidos de sus conjuros, siempre que van a emprender la ruta por lugares escabrosos o cuajados de fronda, llevan escapularios o medallas benditas, bastón de guayacán o varas de cordoncillo; deben ir fumando, tabaco y llevar en el bolsillo unas pepas de cabalonga.

miércoles, 28 de enero de 2009

EL CUERO



El Cuero es un ser que habita en ríos, lagos, lagunas y también en el mar, pero de preferencia se le encuentra en pequeñas y oscuras lagunas. Su apariencia es la de un cuero de vacuno extendido, de gran tamaño, por eso su nombre indígena (en Mapudungu) es "el Threquelhuecuvu", (de thrulque=cuero y huecuvu=genio maléfico).

En el borde de su cuerpo tiene una especie de filudas garras. Son pocos los que han logrado ver su cabeza, pero se dice que tiene como tentáculos en forma de tenazas, que terminan en un par de ojos rojizos y saltones. Otros dicen haber visto lo que podría ser su rostro, que es indescriptiblemente horrible. De lo que sí se está seguro es que, por debajo de su cuerpo, en el centro tiene una boca que se asemeja a una gran ventosa, con la cual succiona hasta la última gota de sangre de sus víctimas.

Suavemente se desplaza por el fondo de las aguas, buscando de qué alimentarse. Pobre de aquel que esté cerca de la orilla de las aguas donde habita, pues utilizando sus oscuros poderes, hace subir las aguas e hipnotiza al infortunado. Entonces, cuando el nivel de las aguas se lo permite, rápidamente envuelve a su víctima y la arrastra hasta el fondo del río o laguna, donde la devorará. Cuando la persona o animal está nadando en las aguas, su siniestra sed de sangre se torna mucho más fácil de satisfacer. Se sabe por ejemplo de personas que han estado muy cerca de la orilla de un río y que han sido capturadas por el Cuero.

Para librarse del acecho del peligroso Cuero, es necesario solicitar los servicios de un o una Machi (brujo/a o curandero/a mapuche) con experiencia. Esta persona atrae con su magia al implacable monstruo hasta la orilla. Una vez cerca, lo engaña y le lanza ramas de "calafate" (un arbusto de durísimas espinas que da unos frutos de dulce sabor y color azul). El Cuero, enceguecido por la magia del Machi, envuelve las ramas pensando que es una sabrosa presa. Pero al apretar con fuerza el arbusto, hace que las espinas se entierren en su cuerpo, desgarrándose así y desangrándose hasta morir.

Este monstruo acuático no sólo habita en Chiloé. También se sabe de su presencia en diversas lagunas del sur de Chile.

viernes, 23 de enero de 2009

EL INVUNCHE

Ilustración Renzo Soto


Es aquel ser hipertrofiado que cuida la cueva de los brujos.

Es un niño recién nacido que es raptado o donado por algún brujo. Lo crían desnudo en la cueva y lo alimentan con carne humana y leche de gata.

Cuando crece, los brujos lo transforman en un monstruo, al deformarlo poniéndole una pierna en el espinazo, que impide que se aleje de la cueva. Se le permite salir sólo cuando tiene que alimentarse, desplazándose en tres patas y emitiendo sonidos guturales, asustando y horrorizando a aquellos que lo oyen.

Si un "limpio" lo ve, se transforma o lo enlesa para siempre.

Los únicos que pueden mirarlo sin peligro alguno, son los brujos. Si de noche le dan de palos a un invunche, significa que va haber pestes y muertes.

La carne de este ser cura cualquier enfermedad y cuando muere uno, los brujos se lo "pleitean".


Fuente: chiloe.cl

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchur.html

jueves, 22 de enero de 2009

EL CUCHIVILÚ


Ilustración de Renzo Soto

Mitad cerdo y mitad serpiente, a este monstruo solo lo pueden ver los brujos.
El Cuchivilu pasa la mayor parte del tiempo oculto en las cuevas en donde habita.
Con cabeza de cerdo y cuerpo de serpiente (cuchi significa cerdo y vilu, serpiente), no es muy popular para los chilotes, debido a las negativas repercusiones de sus actos, en especial relacionados con las actividades de pesca artesanal.

En algunos lugares de Chiloé todavía existe una antiguo método para pescar. En la playa se construye un cerco de varas formando un semicírculo, cuya parte abierta queda en dirección a la tierra. A esta estructura se le conoce como Corral de Pesca.

De esta forma, cuando la marea sube, el corral queda cubierto por el agua, y cuando la marea baja, los peces que se aproximaron hasta la orilla quedan atrapados en el corral, lo que facilita su captura.

Es aquí cuando aparece el temido Cuchivilu, pues suele entrar cada cierto tiempo en los corrales de pesca, destruyendo el cerco, moviendo y levantando la tierra o arena y devorando a los peces apresados en él.

Y por si fuera poco, además de la pérdida que significa para los pescadores, el lugar que el Cuchivilu visita queda maldito, debido a lo cual ningún pez queda nuevamente atrapado en el corral.

La única solución para romper el embrujo es realizar una ceremonia especial llamada Cheputo. Otro de los sitios donde vive es en el barro de los esteros, lagunas o pantanos, de donde sale a nadar en las corrientes. Si alguien se baña en las mismas aguas donde el Cuchivilu estuvo, se le cubriría el cuerpo de granos o de sarna.

Otra característica de este monstruo acuático es que si alguien escucha su grito o gruñido, algo así como: "cur-cur-cur", tendrá una corta vida.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html


lunes, 19 de enero de 2009

LA SIRENA CHILOTA



La Sirena chilota es un ser acuático perteneciente a la mitología de Chiloé. Su origen viene de las Sumpall de la mitología mapuche (1).

Al igual que todas las sirenas, la Sirena chilota se caracteriza por tener un cuerpo mitad pez y mitad mujer. Su parte humana tiene el aspecto de una adolescente muy hermosa, de larga cabellera dorada, de encanto y dulzura incomparables. La parte de pez tiene un color plateado.
Los chilotes, especialmente los pescadores, cuentan en sus leyendas que la Sirena chilota es la hija menor del Millalobo (2) y la Huenchula.

Encomendada por su padre, tiene como tarea cuidar a todos los peces, como una pastora de un rebaño. Igualmente ayuda a sus hermanos (la Pincoya y el Pincoy) a llevar los cuerpos de las personas ahogadas hacia el Caleuche (3), para que revivan y sean felices.

Esta bella sirena habita comúnmente cerca de la isla Laitec; y en la noches de luna, si el marinero tiene suerte, puede observarla sentada sobre los roqueríos, con su peine de oro peinándose su dorada cabellera. Pero esta sirena debe ser observada de lejos, ya que está cantando canciones de amor que atraen a los marineros.

Igualmente, en algunas ocasiones, puede vérsela nadando cerca de la embarcación de algún pescador que sea de su agrado, al cual le proporciona abundante pesca para tratar de conseguir que dicho pescador le retribuya el obsequio con su amor.

El hombre que se acerca a ella atraído por su gran belleza, cae inmediatamente bajo el bello embrujo de esta sirena; y si trata de alejarse de ella tras darse cuenta de que ella posee una parte de pez, la Sirena llora y con su llanto entrecortado le cuenta su triste historia de soledad, hasta lograr seducir al infortunado.

Luego de ser atraído, la Sirena usa sus hechizos para llevarlo al fondo del mar, al palacio donde ella habita junto a su familia.

Si el hombre se ha sumergido bajo el agua a causa de los hechizos recibidos, ya no puede volver a su antigua vida en la tierra; pero a cambio de vivir con la Sirena chilota, recibe riquezas inmensas.

Los hombres a los que por diversos motivos la sirena ya no desea y les libera, si mientras estaban en el mar han llegado a tener relaciones con ella, al formar un nuevo hogar en la tierra, producto de esa relación mágica y de los hechizos recibidos, tendrán hijos que nacerán con una cola de pez; dando a conocer de esta manera a todos sus convecinos de que dicha persona estuvo alguna vez con la Sirena chilota.

Referencias:

(1) http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/05/los-sumpall.html
(2) http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html
(3) http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html
Fuente: Mitología Chilota

jueves, 15 de enero de 2009

EL CAMAHUETO


Este ser de la mitología chilota, también llamado "Chivato Marino", es un ternero parecido al unicornio por el único cuerno en la frente, que brilla en las noches de luna.

Quienes dicen haberlo visto, cuentan que es muy ágil, vigoroso, y de gran hermosura. Se dice que nace y se desarrolla donde hay caídas de agua o terrenos pantanosos, su vida aquí dura hasta haber alcanzado los 25 años (edad adulta) para luego, emigrar hacia el mar.

En su viaje destruye los sembrados y la naturaleza que esté en su camino.

Cuando se llega a saber sobre la existencia de un Camahueto en los terrenos de alguna persona, esta busca a un brujo, el cual laceará al Camahueto con una soga de sargazo y lo llevará al mar tratando de no causar daño en el camino.

El Camahueto no se deja atrapar por los "limpios", sólo aquel que conozca el "arte" podrá atraparlo y siempre y cuando se encuentren en la tierra y en el plenilunio, para así cortarle el cuerno sin el cual se convertirá en un débil y manso cordero.

A su cacho se le atribuyen poderes curativos, por lo que se lo raspa para sanar enfermedades tales como reumatismo, anemia, etc. Sus efectos son tan fuertes que si alguien ingiere una sobredosis puede quedar "encahuetado" (esquizofrénico, loco). Y si se mezclan con miel y chicha de manzana devuelve el vigor y la fuerza gastada, quedando como "Potro de Primavera".

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/el-camahueto.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchur.html

domingo, 16 de noviembre de 2008

EL DUENDE DE LA INVISIBILIDAD




Algunos dicen que los duendes son simplemente un producto de la imaginación. Todos aquellos que piensan eso, no saben de esta historia. En verdad sí existen y son muy inteligentes, es más, con un coeficiente intelectual diametralmente opuesto a su tamaño real.

En promedio miden unos treinta y seis centímetros de altura, tienen la costumbre de resolver los problemas de los humanos y en el fondo ese es el ligamen que los une desde tiempos inmemoriales. Al igual que muchas otras criaturas vinculadas a esos animales que “razonan”, hablan y levantan grandes edificios, también los duendes están en peligro de extinción.

Ya quedan pocos en el planeta y al contrario de cómo pensaba el imaginario colectivo, los duendes viven por todo lado, no solamente en algún país europeo olvidado. Los pequeños genios tienen toda la contextura de un humano de principio a fin, pero son narizones en exceso, con orejas puntiagudas, de barbas blancas trenzadas y poseen unos ojos que cuando miran pueden hipnotizar a cualquiera que los ve.

Pero no todos tienen el privilegio de encontrarse con alguno y es más, se protegen de ser vistos porque sirve como un mecanismo de defensa para que no se muera alguno de los seiscientos setenta y cinco que quedan repartidos por ahí. Todos tienen un pacto: mantenerse vivos de los depredadores, de los investigadores, de los curiosos, de los niños inquietos o de aquellos que se hacen millonarios investigando los fenómenos paranormales. Y lo han logrado.

Los duendes pueden ser vistos solamente por los niños que no hablan o que apenas empiezan a desarrollar el lenguaje, aquellos “peques” menores de seis años, exclusivamente los de buenos sentimientos. Dicho de otro modo, son pocos los privilegiados, porque con la televisión y la modernidad, los infantes pierden la inocencia y la pureza cada vez a edades más tempranas.

En el clan de los duendes sobresale uno, Ñoqui, el duende de la invisibilidad. Dentro del equipo cada uno tiene una misión, todos poseen una magia particular y en el caso de Ñoqui, su fuerte es sin duda la capacidad para los inventos. Ya casi cumple los ciento treinta años de vida (por cierto, los duendes viven en promedio seiscientos años) y a su edad juvenil, puede sentirse orgulloso por ser el verdadero inventor de lo último de la tecnología de los humanos.

Si alguna vez a usado un teléfono celular, conoce los Ipod, ha navegado por Internet o se ha divertido con un GameBoy no dude en darle las gracias a la creatividad de Ñoqui. Por cierto, es el autor intelectual del concepto de la tele transportación y la usa siempre, pues la adaptó a su reloj de pulsera especial, utilizado para viajar de un lugar a otro con tan solo oprimir un botón.

Bueno... algo sí tiene este inteligente el pequeñuelo, hay inventos propios que guarda en total secreto y dice que se los va a llevar hasta la tumba, pues los seres humanos aún no están preparados para ciertos conocimientos.

El sabio Ñoqui siempre planea una estrategia. Observa a los humanos cuando duermen, los estudia mientras están despiertos y si pasan la prueba de la humildad del corazón, les habla al oído, les sugiere alguna idea novedosa, vanguardista que culmina en un invento exitoso en el mundo. La fama, el dinero y el consumo excesivo, es lo que pasa luego de que el secreto es revelado en el afortunado oído.

Por alguna extraña razón, Ñoqui tiene cierta preferencia por las orejas de gente Made In Japan.

Su invento más reciente es un aparato capaz de desaparecer los objetos y las personas, inclusive a los duendes, en realidad, cualquier cosa. Este dispositivo fue bautizado como “el control remoto de la invisibilidad”. Ñoqui pensó que sería genial para su clan, sus hermanos de sangre para que pudieran ocultarse o mostrarse a su antojo, incluso en el caso de los niños problema, capaces de revelar a sus padres el secreto de su existencia.

Pero un dilema en formato de pregunta pasaba por su creativa cabeza: ¿Los humanos estarán listos para semejante conocimiento y avance tecnológico? La respuesta que se dibujaba en su corazón era un rotundo y contundente NO del tamaño de una catedral gótica.

Los motivos serían muchos y las razones serían inmensas, pues si el duende seleccionaba mal al humano de su último invento, podría volverse loco de poder y hasta podría terminar desapareciendo a todo el mundo para llenarse de avaricia y convertirse en el hombre más rico del mundo. También desaparecería a su antojo a todos los que les caen mal o a aquellos que obstaculizaran su paso.

En resumen, el portador del secreto de la invisibilidad debería de ser una persona sencilla, pero ante todo extremadamente noble, sin mucha codicia en sus pensamientos. En verdad la tarea de la selección no era nada sencilla en esta ocasión.

El pobre de Ñoqui pasó varias noches visitando vecindarios, ciudades, urbanizaciones y cuanta casa se encontró, pero nada, nadita de nada. Todos los dueños de las orejas no eran lo suficientemente nobles de corazón.

Finalmente luego de tanta búsqueda, se metió camuflado por la puerta en la que sale el perro del dueño de la casa, una tamaño exacto y cómodo para Ñoqui, quién presuroso se escabulló por la cocina de aquel que sería el elegido.

Bernardo Mena es un científico de profesión, químico, para ser más específicos- Siempre en su laboratorio trataba de inventar cosas con un único fin: mejorar la vida de sus semejantes. No pertenecía a una familiar pudiente ni mucho menos más bien todo lo que tenía hasta su más desgastado tubo de ensayo se lo había ganado con las reacciones químicas de un cerebro que no paraba de trabajar. Pero el futuro de Mena era promisorio y además, era noble de corazón.

Luego de una experimental y agotadora jornada de trabajo Bernardo decidió irse a dormir más temprano de lo normal, a eso de la dos y quince de la madrugada. El científico vivía de manera solitaria, pues la fórmula para entender a las mujeres nunca la había encontrado. Su compañero de andanzas y guardián de sus secretos era Copérnico, su perro salchicha.

¡Que dicha que se fue a dormir más temprano!, pues la noche le tenía una sorpresa de lujo. Cuando estaba realmente dormido Bernardo soñaba cosas extrañas, pero nunca se imaginó en la posibilidad de que un duende le hablara al oído.

Ñoqui revisó a su candidato de pies a cabeza y confirmó que dormía plácidamente. Llevó su boca al oído y con voz rugosa le preguntó: “¿Cuál es tu máximo deseo en la vida?”. Él le respondió obviamente entre dientes y dormido: “Mmmmmm inventar algo impooortanteeee, para ayuuuuuudarrrrr a los demaaaaásss, eso es lo que haría un buen científicooooooooooooo por la humanidad”.

El duende lo volvió a ver fijamente y le susurró que en el mundo de los humanos ya son pocos en los que piensan en los demás, pero como él era una excepción le iba a dejar en su mesita de noche uno de sus más poderosos inventos: el control remoto de la invisibilidad. Antes de irse, sacó de un pequeño bolso el prototipo del control, apuntó hacia su pecho, oprimió el botón rojo principal y pluuuuuuuuuf se evaporó en el aire y ya no era visible.

Junto a la cama de Bernardo flotaban unas hojas con dibujos, el control remoto único en el mundo de los duendes y los humanos y una pequeña nota escrita a mano que decía:

En tus manos tienes el poder de la invisibilidad, es fácil de usar... solamente tienes que apuntar con precaución e inteligencia este control remoto. Recuerda siempre: puede ser una peligrosa arma de dolor o una encantadora herramienta de alegrías. Si le cuentas a alguien que este invento apareció mientras dormías el primero en desaparecer serás tú.

Ñoqui, un amigo.

Los científicos tienen la costumbre de levantarse en la madrugada para seguir trabajando, especialmente si tienen sueños extraños.

Exactamente así le pasó a Bernardo, quién abrió los ojos, llamó a Copérnico a viva voz, se estiró cuán largo era, prendió la lámpara de su mesita de noche y encontró la nota, escrita en un papel que nunca había visto y en letras doradas.

Lo primero que pensó fue en lo poco probable de la situación, no tenía una explicación científica. Miró el aparato, le pareció un control remoto común y silvestre, pero con el afán de quitarse la curiosidad le apuntó a la puerta de su cuarto y desapareció inmediatamente.

Para sus adentros pensó que semejante invento debería ser resguardado, protegido de los ambiciosos y decidió desaparecer el control remoto de la invisibilidad, pues el mundo aún no se lo merecía. Junto a Copérnico, buscó un espejo y cuando lo encontró hizo una prueba, colocó el control en el suelo, apuntó, oprimió el botón rojo y el espejo desapareció.

De primera entrada el control remoto no sufrió efectos secundarios, pero a los pocos segundos se fue desvaneciendo, al igual que la mano de Bernardo. Al darse cuenta de lo que ocurría, decidió utilizar el control remoto de la invisibilidad en su contra, antes de que desapareciera para siempre. Y finalmente tanto el científico como el invento ya pertenecían al mundo de lo invisible. Copérnico con su olfato logró ubicarlo aunque no lo veía y no solo eso, logró darse cuenta que aún en el cuarto observando todo se encontraba Ñoqui el duende inventor.

Aunque los duendes tienen la regla de nunca hablar con humanos, el inventor no pudo contener el deseo de preguntarle por qué había actuado de esta forma. Bernardo no tuvo miedo al ver al duende y le respondió que con la decisión lograría convertirse en un ángel y ayudarle a los demás sin ser visto nunca más.

Ñoqui no podía creer su decisión pero lo apoyó, conversó con él un gran rato, le dio algunos consejos de la esencia de la invisibilidad y le explicó que luego de hacer sus tres primeras buenas obras, siendo humano e invisible, le empezaría un leve dolor en dos zonas de la parte alta de la espalda y sería acreedor de un par de alas.

El duende había realizado una excelente elección, pero decidió guardar el secreto para él mismo pues aún los humanos no estaban listos para tales invenciones, ya tenían demasiados enredos tecnológicos. Tomó varias decisiones: guardar en su bolso los dibujos, la nota, el control remoto invisible, volver con los suyos y seguir creando más inventos. Así que cuando el lector de este cuento conozca acerca de un nuevo invento o avance de los humanos, dude un poco, porque quizás el responsable sea Ñoqui, el duende de la invisibilidad.


Imagen: linkmesh.com

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domingo, 9 de noviembre de 2008

BALDER

Imagen de Baldur en una ilustración de 1893 de una edición sueca del Elder Edda, «Baldrs draumar»

En la mitología nórdica y germana, Baldr es un dios y el segundo hijo de Odín.

Baldur: en feroés e islandés modernos,
Balder: en danés, inglés, noruego y sueco modernos,
Baldr: forma opcional en idioma inglés.


Edda prosaica

En la Gylfaginning, Baldr está descrito de esta manera:

«El segundo hijo de Odín es Baldr, y hay cosas buenas que decir sobre él.

Él es el mejor, y todos lo alaban; es tan hermoso en sus facciones, y tan brillante, que la luz se proyecta de él.

Hay una hierba que es tan blanca que se compara a su ceja; de todos los pastos, es el más blanco, y de él podrás juzgar su belleza, tanto en cabello como en cuerpo.

Es el más sabio de los Æsir, y el que mejor habla y con más gracia; y es tal la calidad que asiste, que nadie puede contradecir su juicio.

Habita en un lugar llamado Breidablik, que es el cielo; en dicho lugar, nada sucio puede ser»


(Traducción libre de la traducción de Brodeur)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

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domingo, 2 de noviembre de 2008

LA MADRE DE AGUA

"OJOS DE AGUA"
TÉCNICA:PINTURA AL OLEO SOBRE LIENZO
Alvaro Sarmiento Pérez



Esta es la historia de una niña muy hermosa de cabellos áureos y fulgurantes, casi blancos; sus ojos son grises, claros como dos gotas de agua del más puro manantial. Pero en el fuego de sus ojos hay hipnotismo, una fuerza de atracción que es imposible resistir; el único defecto en su angelical figura es que tiene la característica de tener los piecitos volteados hacia atrás, por lo cual deja los rastros en dirección contraria a la que ella sigue.

Persigue únicamente a los niños, sobre los cuales ejerce una influencia perniciosa. Se puede decir que hay niños que nacen con esa "lesión", predispuestos a la persecución de la Madre de Agua, y desde bebes son atraídos y molestados por ella.

El niño perseguido habla siempre de una niña linda que lo llama, sueña con ella, se despierta asustado y vive predispuesto siempre a ausentarse solo, atraído por algo extraño.

Cuando lo llevan a la orilla de las aguas se ve intranquilo, cree ver flores muy bellas flotando en la superficie; se abalanza sobre lo que cree ver dentro del agua e insiste en que tiene que irse, pues una niña lo llama con sus blancas manecitas; le da fiebre y diarrea y la conmoción lo enferma perniciosamente, y muchas veces muere, fuera de otras, que por un ligero descuido se pierde o se ahoga, raptado por la Madre de Agua.

En la cultura popular se afirmaba que para librar a un niño de esa fuerza maléfica hay que rezarlo, llevárselo al cura para que lo bendiga colgarle escapularios, medallas, azabaches o abalorios indígenas del cuello; frotarlo con ajo, “chicote” o yerbas como la ruda y la albahaca. Además es necesario ofrecerlo en presentación a las Animas Benditas y procurar no llevarlo a la orilla de las aguas, por lo menos mientras crece y ya no es perseguido por el espíritu maligno.



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domingo, 26 de octubre de 2008

EL GENIO Y EL PESCADOR




Había una vez un pescador de bastante edad y tan pobre que apenas ganaba lo necesario para alimentarse con su esposa y sus tres hijos.

Todas las mañanas, muy temprano, se iba a pescar y tenía por costumbre echar sus redes no más de cuatro veces al día. Un día, antes de que la luna desapareciera totalmente, se dirigió a la playa y, por tres veces, arrojó sus redes al agua. Cada vez sacó un bulto pesado. Su desagrado y desesperación fueron grandes: la primera vez sacó un asno; la segunda, un canasto lleno de piedras; y la tercera, una masa de barro y conchas.

En cuanto la luz del día empezó a clarear dijo sus oraciones, como buen musulmán; y se encomendó a sí mismo y sus necesidades al Creador. Hecho esto, lanzó sus redes al agua por cuarta vez y, como antes, las sacó con gran dificultad. Pero, en vez de peces, no encontró otra cosa que un jarrón de cobre dorado, con un sello de plomo por cubierta. Este golpe de fortuna regocijó al pescador.

—Lo venderé al fundidor —dijo—, y con el dinero compraré un almud de trigo.

Examinó el jarrón por todos lados y lo sacudió, para ver si su contenido hacía algún ruido, pero nada oyó. Esto y el sello grabado sobre la cubierta de cobre le hicieron pensar que encerraba algo precioso. Para satisfacer su curiosidad, tomó su cuchillo y abrió la tapa. Puso el jarrón boca abajo, pero, con gran sorpresa suya, nada salió de su interior. Lo colocó junto a sí y mientras se sentó a mirarlo atentamente, empezó a surgir un humo muy espeso, que lo obligó a retirarse dos o tres pasos. El humo ascendió hacia las nubes y, extendiéndose sobre el mar y la playa, formó una gran niebla, con extremado asombro del pescador. Cuando el humo salió enteramente del jarrón, se reconcentró y se transformó en una masa sólida: y ésta se convirtió en un Genio dos veces más alto que el mayor de los gigantes.

A la vista de tal monstruo, el pescador hubiera querido escapar volando, pero se asustó tanto que no pudo moverse.

El Genio lo observó con mirada fiera y, con voz terrible, exclamó:
-Prepárate a morir, pues con seguridad te mataré.

- ¡Ay! -respondió el pescador-, ¿por qué razón me matarías?

Acabo de ponerte en libertad, ¿tan pronto has olvidado mi bondad?

-Sí, lo recuerdo -dijo el Genio-, pero eso no salvará tu vida. Sólo un favor puedo concederte.

-¿Y cuál es? -preguntó el pescador.

-Es -contestó el Genio- darte a elegir la manera como te gustaría que te matase.

-Mas, ¿en qué te he ofendido? -preguntó el pescador-. ¿Esa es tu recompensa por el servicio que te he hecho?

-No puedo tratarte de otro modo —dijo el Genio—. Y si quieres saber la razón de ello, escucha mi historia:

“Soy uno de esos espíritus rebeldes que se opusieron a la voluntad de los cielos. Salomón, hijo de David, me ordenó reconocer su poder y someterme a sus órdenes. Rehusé hacerlo y le dije que más bien me expondría a su enojo que jurar la lealtad por él exigida. Para castigarme, me encerró en este jarrón de cobre.

“Y a fin de que yo no rompiera mi prisión, él mismo estampó sobre esta etapa de plomo su sello, con el gran nombre de Dios sobre él. Luego dio el jarrón a otro Genio, con instrucciones de arrojarme al mar.

“Durante los primeros cien años de mi prisión, prometí que si alguien me liberaba antes de ese período, lo haría rico. Durante el segundo, hice juramento de que otorgaría todos los tesoros de la tierra a quien pudiera liberarme. Durante el tercero, prometí hacer de mi libertador un poderoso monarca, estar siempre espiritualmente a su lado y concederle cada día tres peticiones, cualquiera que fuese su naturaleza. Por último, irritado por encontrarme bajo tan largo cautiverio, juré que, si alguien me liberaba, lo mataría sin misericordia, sin concederle otro favor que darle a elegir la manera de morir.”

-Por lo tanto -concluyó el Genio-, dado que tú me has liberado hoy, te ofrezco esa elección.

El pescador estaba extremadamente afligido, no tanto por sí mismo, como a causa de sus tres hijos, y la forma de mi muerte, te conjuro, por el gran nombre que estaba grabado sobre el sello del profeta Salomón, hijo de David, a contestarme verazmente la pregunta que voy a hacerte.

El Genio, encontrándose obligado a dar una respuesta afirmativa a este conjuro, tembló. Luego, respondió al pescador: -Pregunta lo que quieras, pero hazlo pronto.

-Deseo saber -consultó el pescador-, si efectivamente estabas en este jarrón. ¿Te atreves a jurarlo por el gran nombre de Dios?

-Sí -replicó el Genio-, me atrevo a jurar, por ese gran nombre, que así era.

-De buena e -contestó el pescador- no te puedo creer. El jarrón no es capaz de contener ninguno de tus miembros. ¿Cómo es posible que todo tu cuerpo pudiera yacer en él?

-¿Es posible -replicó el Genio- que tú no me creas después del solemne juramento que acabo de hacer?

-En verdad, no puedo creerte -dijo el pescador-. Ni podré creerte, a menos que tú entres en el jarrón otra vez.

De inmediato, el cuerpo del Genio se disolvió y se cambio a sí mismo en humo, extendiéndose como antes sobre la playa. Y, por último, recogiéndose, empezó a entrar de nuevo en el jarrón, en lo cual continuó hasta que ninguna porción quedó afuera. Apresuradamente, el pescador cogió la cubierta de plomo y con gran rapidez la volvió a colocar sobre el jarrón.

-Genio –gritó-, ahora es tu turno de rogar mi favor y ayuda. Pero yo te arrojaré al mar, donde te encontrabas. Después, construiré una casa playa, donde residiré y advertiré a todos los pescadores que vengan a arrojar sus redes, para que se de un Genio tan malvado como tú, que has hecho juramento de matar a la persona que te ponga e libertad.

El Genio empezó a implorar al pescador -Abre el jarrón –decía-; dame la libertad te prometo satisfacerte a tu entero agrado.

Eres un traidor -respondió el pescado- volvería a estar en peligro de perder mi vida, tan loco como para confiar en ti.

lunes, 20 de octubre de 2008

LOS GEMELOS




Pues esto era un matrimonio, tenía dos hijos. Una historia... Tenía dos hijos. Y eran los dos, los dos iguales. ¡Igual, igual, igual los dos eran! ¡Quien vio uno, vio a otro! Y, el padre era un labrador, y tenía una yegua, y le pare dos potritos. Dice:
- ¡Ojú, para mis niños!
¡Igual, igual los dos potros! Y tenía una perra y le parió cuatro perritos. Dice:
- ¡Ojú, dos perros y dos perras! -dice: ¡Para mis niños!
Crió los potros y los perros... Y los niños, ya que estaban grandes, dice:
- Niño -le dice un hermano a otro-, yo me voy a echar por ahí una vuelta.
Había salido en el periódico: había una serpiente y todos los días se comía una persona. Y aquel día le tocaba a la hija del rey.

Dice:

- ¡Yo voy a salir! Y sale con su caballo, el perro... -Sandra y Carino se llamaban los perros-. Y..., y... ¡ya está! Y salió con su caballo y fue al monte donde estaba puesta la muchacha. Estaba la muchacha para que se la comiera la serpiente, que venía todos los días a comerse una persona; si no había lo destrozaba. Y había la orden de que, el que la salvara, se casaba con ella. Entonces pilla el muchacho y llega, dice:

- ¿Qué pasa, muchacha?

Dice:

- ¡Márchate de aquí, que ya mismo viene la serpiente y nos come a los dos; márchate ligero!

Dice:

- ¡No, voy a aguantar! Y se queda allí. Aguanta, viene la serpiente...

¡ofú!..., a comerse a la muchacha. Y le dice: - ¡Sandra, Carino!, ¿vamos a por ella?

Y se lía con la lanza allí, ¡pom, pom, pom!, y los perros a bocados lo mataron. Tenía siete cabezas. Y, y la orden de que había, que el que presentara las siete cabezas, se casaba con ella. Entonces resulta de que mata, y agarra y quita las siete lenguas, y le coge las siete lenguas a la ésa. Y se va a la posada. El se va con su caballo a la posada. Entonces pasa un arriero, dice:

- ¡Ojú, mi felicidad! -y le quitó las siete cabezas-¡Como la orden que había, que el que presentaba las siete cabezas...!

Entonces se presenta un arriero chequetete, dice:

- ¡Mira, aquí está; yo he matado a la serpiente!

Dice la muchacha:

- Papá, ése no ha sido el que ha matado a la serpiente. Ha sido otro muchacho.

Bueno, nada...

- Pues ése ha sido el que ha presentado... -vieron los médicos la cabeza...

¡Nada! No había quien le sacara... ¡perfecta! Y fue a casarse. ¡Ya que estaba la boda pendiente...!

Estaba en la posada el muchacho, y le dice...:

- ¡Carino, ve a por tu parte! Y cuando se presentó en la boda el perro... Y cuando vio la muchacha, dice:

- ¡Ese, padre, ése es el que mató a la serpiente!

Cogió una batea de dulces el perro con la boca... ¡a la posada!, adonde estaba su amo. Le dice:

- ¡Sandra, tú, por la tuya!

Y cogió la mejor botella que tenían en la mesa los novios. Llega y le pegó un bocado en el cuello... ¡A la posada! Y, y dice:

- ¡Papá ésa es la perra que mató a la serpiente!

Dice:

- Esos son unos perros muy rateros.

Entonces los persigue la policía y llegan a la posada.

Estaban los tres perros y el caballo en la cuadra metidos. Dice:

- Esos perros son unos rateros, que se han llevado de allí la batea de dulces que estoy comiendo y la botella de vino bueno de ése.

Dice:

- Esos perros van por lo suyo.

-¿Por lo suyo?

Dice:

- Sí, señor, ésos son los perros que mataron a la serpiente. Y yo también.

Dice:
- Eso, ¿cómo se puede ver?

- Pues viendo -dice-. Ahora mismo registrad la cabeza a ver, a ver si tiene lengua.

Y ya ni una tenía lengua.

Dice:
- ¡Ofú, eso es un arriero de mala fe, ojú!

Entonces dijo:

- A ver si son ésas las lenguas.

Y presentó en un pañuelo las siete lenguas. ¡Ea! Cuando lo vio la muchacha, ¡se puso de contenta...! Y entonces se casó con él. ¡Ea! Pero estaban un día en casa, se montaron arriba en un castillo y dice el muchacho.

- ¡Niña!, aquello, ¿qué es?

Dice:

- Aquello es el castillo Tal, aquel es Tal... -y le dijo...

Dice:

- ¡Aquél que está allí!

Dice:

- Aquél, es el castillo de Ir no Volverás.

¡Bueno! Dice por la mañana:

- A ver si echo un paseo por allí.

Coge su caballo, su perro... Y se salió. Y llegó al castillo de Ir no Volverás. Salió una viejecita, una bruja. Sale, dice:

- ¡Huy! ¿Dónde vas que por aquí te envía?

Dice:

- Mire usted, mi buena suerte o mala.

Dice:

- ¿Quiere usted una poquita de agua?

Dice:

- ¡Dame usted una poquita de agua!

Y le dio una poquita de agua, y lo dejó hipnotizado ¡a todos igual!

Y entonces el hermano ya se entera que está el hermano en peligro. Y sale el hermano montado en su caballo -el otro hermano que se parecía todo lo mismo-, sale. Cuando entra por el castillo y lo ve, todas las campanas tocando, ¡ia!

- Ya apareció el yerno del rey, ya apareció el yerno del rey...

Dice: "Nada, yo quieto y callado. Yo me tengo que enterar por dónde está mi hermano".

¡Ea! Saludó la cuñada, como si fuera la mujer; pero no era la mujer -¿te enteras?-, era la mujer de su hermano. Y cuando fueron a acostarse, dice:

- He hecho la promesa, niña, que no me acuesto contigo -¡como no era su mujer!

Y puso una silla por medio. Por la mañana dice:

- Vamos a subirnos arriba, niña, vamos a ver esto. Vamos a ver aquel castillo...

- ¿No te dije el otro [día], el castillo que era? Aquél es Tal, aquél es tal: te lo dije el otro día -pero ella pensaba que era su marido-. Aquél es el castillo de Irás y no Volverás.

Dice:

- ¡Allí es donde está mi hermano! Y al otro día por la mañana, dice: - Yo voy a echar un paseo por ahí.

- ¡Niño, mira, hoy sale la escolta contigo! ¡Tú no sales solo! ¡Pues una escolta contigo va para echar el paseo!

Dice:

- No, no, yo voy solo.

Y llevó un perro, que eran iguales, y el caballo igual. Y llegó al castillo de Ir no Volverás, y le dice..., le dice a ella, a la vieja, dice:

- ¡Ay, ay! ¿Dónde vas que por aquí te envía?

Dice:

- ¡Mi buena suerte o mala! Y sacó la espada y dijo:

- ¡Como no diga usted ahora dónde está mi hermano la mato! Y entonces tuvo que darle un resorte que tenía la vieja. Y salió el hermano y se vinieron los dos. Llegaron al castillo y, cuando vio la mujer a los dos, no sabía a quién besar.

Y yo fui y vine y me dieron los botines para los pies, y en el camino los destrocé.

¡Chache!

Claudio Gallego del Río. Arahal, 1991.
CUENTOS POPULARES ANDALUCES


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domingo, 19 de octubre de 2008

EL MOHAN



El Mohán a veces aparece como un hombre gigantesco con barba y cabellera abundantes, ojos rojizos de intenso brillo como brazas encendidas, boca grande, dientes de oro, tez quemada de indio viejo, y en general un aspecto muy demoníaco.

Aparece bastante juguetón, enamorado, muy obsequioso y serenatero. Persigue a las muchachas lavanderas; por el río Magdalena, dicen los campesinos que lo han visto bajar en balsa, tocando guitarra o flauta, con gran susto.

Se le juzga el creador de la música de torbellino, bambuco, pasillo, múcura, etc., y se le ve y se le oye tocar el tiple, el requinto, las maracas, al estilo antiguo. Su canto no es conocido, no se le atribuyen ‘coplas’, ni se le reconoce un lenguaje poético.

Los campesinos creen que el Mohán es antropófago, pues le gusta la sangre de los niños de pecho, a quienes después de sacársela, se los come asados en hogueras de hojarasca. Le gustan las mujeres bellas y jóvenes, principalmente las muchachas casaderas, a quienes persigue para llevarlas a los ríos.

Alrededor de los charcos y en los peñascos donde vive, gusta custodiar sus tesoros en oro, piedras preciosas, alhajas, brazaletes, narigueras y numerosas joyas. Algunos dicen que tiene un palacio subterráneo con muchos tesoros, oro y piedras preciosas.

El Mohán es travieso, andariego, embaucador, brujo y libertino.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/06/el-mohan-o-muan.html


sábado, 18 de octubre de 2008

FORMA DE LOS CERROS EN PALCAMAYO

Cocón - Palcamayo - Tarma


Cuentan los pobladores antiguos de Huancayo, que en el distrito de Palcamayo, siempre había discusión entre los pobladores de este pueblo.

Pero hubo un día de tranquilidad, y ese día se vio interrumpido por unos gritos en el distrito de Palcamayo y los pobladores comenzaron a correr pues una gran serpiente se estaba comiendo a la gente.

Había un leñador que acarreaba su leña y se dirigía a su casa y vio desde una loma que la serpiente gigantesca estaba matando a todos los pobladores del distrito de Palcamayo.

Entonces el leñador agarrando su hacha se fue por detrás de la loma en la entrada de Ochongacocha, se escondió y vio que el animal se acercaba, entonces el leñador le tiró con su hacha y la partió en dos; la cabeza de la serpiente voló a una loma llamada Cuncan, y la otra parte de su cuerpo voló hacia el pueblo llamado Pallcuran, y que hasta la fecha se puede notar a simple vista en cada loma las dos partes del cuerpo de la boa.


Historia recopilada por: Rocky Quinto P.
http://www.huancayoperu.com/folclore/cuentos-y-mitos/

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