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miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA BELLA DURMIENTE, Pillco Huayta



Símbolo natural de Tingo María y que la leyenda la identifica como la princesa NUNASH, transmitida de generación en generación; la leyenda se refiere también a un joven llamado CUYNAC que atravesando la selva de los Huánucos, se enamoró de la princesa Nunash, los dos llegaron a amarse y Cuynac levantó un palacete en un lugar cercano a Pachas que le puso el nombre de Cuynash en honor de su amada.

Vivieron un tiempo feliz, rodeados de vasallos, pero su felicidad quedó truncada cuando fueron atacados por el padre de la princesa: Amaru, convertido en un monstruo en forma de culebra.

Cuynac se valió de su hechicería y convirtió en mariposa a Cuynash y él se transformó en piedra. Ella en su nuevo estado, voló hacia la selva y retornó con ayuda para combatir al monstruo Amaru.

Los enemigos fueron vencidos, Cuynac, entonces trató de recuperar su forma humana sin conseguirlo, pero ella si pudo retornar a su forma humana y buscó inútilmente a Cuynac.

Cansada se sentó cerca de la piedra en que Cuynac quedó convertido y ella se quedó dormida. Mientras dormía, escuchó en sus sueños la voz de su amado que decía:

"Amada no me busques, mi voluntad fue pedir a los dioses que me convirtiera en piedra y mi pedido fue complacido y ahora soy sólo una piedra, destinada a permanecer en este estado para toda la vida. Si tú en realidad me has querido y me sigues queriendo todavía; deseo que permanezcas a mi lado toda la vida sobre este cerro y que en las noches de luna aparezca ante la mirada de la gente como la mujer en actitud de estar durmiendo".

Nunash siempre en sueños, aceptó la propuesta de su amado y quedó convertida en piedra, lo que hoy es la figura de la "Bella Durmiente".

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-pillco-mozo.html

martes, 28 de septiembre de 2010

LOS AMANTES DEL NAHUEL HUAPI


Cuando cae la tarde sobre el lago Nahuel Huapi, llegan chillando los macàes. Abanican el agua con sus alas plateadas y se sumergen largos instantes. Flotan como barquitos en las ondas brillantes que los hamacan en su vaivén tornasolado y nadan en grupo hacia la orilla, donde esconden sus nidos.

Dicen los mapuches que si uno hace silencio y presta atención podrá ver siempre juntos a dos macáes, macho y hembra, que se rezagan para despedirse del lago antes de nadar con el resto de la bandada hacia su refugio nocturno.

Entonces puede identificarse a Maitèn y Shompalhuè, el espíritu del lago, que finalmente los haya salvado, y a recordar el tiempo en que se querían como hombre y mujer.

Maitèn y Collaán iban a casarse al comienzo del verano.

La novia, ayudada por el resto de las mujeres, había trabajado mucho: tejido apretadas mantas, conseguido del challafe los recipientes de barro que iban a hacerle falta y ayudado a preparar el muschay. Y quiso engarzar en secreto un collar de ostras para llevar el gran día de la fiesta.

En busca de los caracoles más raros, más bellos, más perfectos, Maitén salía a recorrer las playas alejadas. Durante largas tardes bordeaba la orilla del lago, internándose de a ratos en las laderas cuando los acantilados le salían al encuentro.

Después de cada rodeo, accedía por fin a otra playa. Y no era fácil distinguir las conchas entre las piedras que la forman; entonces Maitèn se agachaba y examinaba el terreno con sus ojos oscuros y sus dedos diestros, o se acercaba al borde del lago con la ilusión de encontrar allí alguna, embellecida por el agua.

Así la descubrieron dos pehuences. Y en cuanto la vieron, la quisieron para ellos.

Se acercaron, la saludaron con cortesía y luego de una larga conversación que impacto a la muchacha, trataron de convencerla de que aceptara casarse con uno de los dos.

Maitén, antes de volverse apurada a su ruca, les explico que estaba prometida, que le faltaba muy poco para ser una mujer casada.
Además les dijo-- esos asuntos debían tratarse entre los padres. Y no les contó cuanto quería a Coyán porque le dio vergüenza...

Pero los pehuenches no se conformaron, y para que alguien obligara a Maitén a quererlos consultaron con una machi.

La vieja les contesto que no se torcían así nomás las voluntades, que elegir era algo serio, que había que someter la decisión a un espíritu superior. Y explicó que era necesario recurrir a Shompalhué, que arremolinaba el Nahuel Huapi durante las tormentas o lo vuelve manso ahuyentado a Kûref.

Después los despacho diciendo que esperaran confiados, que el plan ya estaba en marcha.

Mientras tanto seguían los preparativos en la choza de Maitén, y ella se iba cada vez mas lejos para buscar las cuentas que le faltaban.

La machi preparo con cuidado sus hechizos y cuando todo estuvo listo salió en canoa para sorprender a Maitén.

La encontró sentada en una saliente, en el momento en que sacaba el collar de su bolsa para admirarlo al sol. Clavando el remo la saludó:

-buenas tardes, muchacha ¿cómo pasa sus últimos días la ullcha domo?

-buenas tardes contesto Maitén poniéndose el collar pero como sabia que voy a casarme.

-las viejas como yo sabemos muchas cosas dijo la machi -.

También se que desde hace días andas buscando conchas por la orilla. Traigo una muy hermosa que encontré hace años en un chakao que pocos conocen... completarían muy bien ese collar. Y rebuscando entre sus ropas saco una valva tornasolada.

- déjeme verla, por favor!!!!! Pidió Maitén. Y la machi se la tendió.

La concha ocupaba casi toda la palma de Maitèn, pero era más delgada y liviana que las que muchacha conocía. Al darla vuelta vio que en su parte cóncava tenia un extraño dibujo rosado y gris, con un centro verdoso que parecía un ojo.

Maitèn no podía dejar de mirarlo; la pupila brillante parecía dilatarse y contraerse, mientras su borde se desdibujaba en el tornasol.

La muchacha no se dio cuenta de que se adormecía, de que la machi la deslizo hacia la canoa y tendió en el fondo, de que salto a la orilla y empujo la embarcación alejándola de la costa, camino al reino de Shompalhué.

Así la distinguió Coyán un kilometro mas allá, cerca de su ruca, mientras pescaba percas.

El muchacho se lanzo al agua para interceptar la canoa sin remero y no pudo creer lo que veía: con las mejillas arrebatadas por el sol, la boca entreabierta y un collar de caracoles sobre el pecho, iba su novia dormida.

Sosteniéndose del borde de la canoa, Coyán comenzó a llamarla:

- Maitén, Maitén! decía, mientras se inclinaba sobre ella y sin querer le mojaba la cara, el cuello, el manto...

Pero Maitén dormía profundamente mientras el sol se iba ocultando detrás de las montañas, el agua se enfriaba y Kûref, convocado, empezaba a soplar.

Enseguida la corriente empezó a arrastrar hacia el flanco rocoso de la montaña la canoa a la que se aferraba Coyán con desesperación, maldiciendo la falta de un remo... entonces todo el lago pareció levantase y con extraña fuerza hizo ceder las rocas, partiendo en dos la montaña para abrirse paso, avanzando implacable por el nuevo cañadón e inaugurando un nuevo lecho.

Perdida la canoa, con el cuerpo rígido de frío, agotado por el esfuerzo y preso por el miedo, Coyán intentaba todavía mantenerse a flote sosteniendo fuera del agua la cabeza de Maitén. Pero el lago enloquecido disponía de sus cuerpos: los hacia hundiese y levantarse como si fueran ramitas y parecía a punto de estrellarlos contra las rocas.

En ese momento una gran ola los sumergió una vez más y enseguida, a la vez que se calmaba la tormenta, surgieron de ella dos Macáes que se alejaron por las aguas ya mansas, gráciles, plateadas y brillantes como la misma espuma.

Nota

Macáes: Son aves acuáticas cosmopolitas (se encuentran en todos los continentes) conocidas vulgarmente con el nombre de somormujos, macáes, zampullines o zambullidores.

martes, 21 de septiembre de 2010

EL PILLCO MOZO



El Eterno Guardián Chupaychu


Manuel Nieves Fabián en su libro "Mitos y Leyendas de Huánuco" relata:

"La leyenda dice que el joven Chupaycho Cunyag se enamoró perdidamente de la bella princesa Pillco Huayta, hija del valeroso curaca Achapuri Inquil Tupac.

Su amor fue tan profundo que ambos jóvenes terminaron amándose.

El padre, al enterarse de la osadía de su hija, se opuso rotundamente, ya que tenía escogido para ella a un valeroso guerrero Panatahua.

Los jóvenes enamorados, desoyendo las palabras del curaca, huyeron hacia el lugar denominado Nunash y se instalaron en un pequeño palacete, ahí se atrincheraron.

Cunyag, al saber que el padre de su amada se dirigía hacia Nunash con un poderoso ejército, instruyó al Pillco Huayta para que huyera y diera aviso a los Chupaychos, mientras él y los suyos le entablarían resistencia.

La princesa concurrió rauda a cumplir la misión mientras el joven lo esperó dispuesto, incluso a sacrificar su vida.

Su sorpresa fue tal, al ver al Amaru que guiaba al ejercito del curaca, Atemorizado, Cunyag huyó con dirección al lugar de su origen. El terrible Amaru, al ver que corría el mozo, levantó las alas y sentenció que se convirtiera en piedra.

Fue así que cuando contemplaba a su pueblo desde las alturas del Marabamba, sintió que lentamente su cuerpo se transformaba en piedra, entonces, viéndose perdido y antes que su cabeza se petrificara, con un grito que se escuchaba a muchas leguas, ordenó que Pillco Huayta huyera hacia la selva para librarse de la cólera de su padre.

El Amaru, volteó el rostro hacia la selva, se levantó en ligero vuelo y al encontrar a la princesa a orillas de un caudaloso río, sentenció que se convirtiera en una enorme montaña para que la desobediencia de ambos jóvenes quedara a manera de una lección para la posteridad.

Hoy, podemos apreciar a estas dos figuras en eterno reposo: a Pillco Mozo, en Huánuco y a Pillco Huayta (Bella durmiente), en Tingo María".

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-bella-durmiente-pillco-huayta.html

lunes, 20 de septiembre de 2010

EL ORIGEN DEL AYAWASKA

Dibujo "Ayawuasca del Monte"
Ángela Ruiz Martínez

Cuentan los Ancianos que alguna vez vivió en la Selva un hombre llamado Agustín Murayari que, sin tener maestro ni dieta, llegó a ser curandero. El y su mujer, María Luisa, eran conocedores de las plantas, con las cuales curaban.

Cuando contaba cerca de 300 años y sintiéndose ya algo enfermo reunió a sus diez hijos, cinco mujeres y cinco hombres, y les dijo:

“Hijos como ya llega mi día para morir quiero pedirles que no me entierren; busquen detrás de mi chacra un tronco de lupuna y dos shungos, preparen con ellos las estacas y amárrenlas al tronco de la lupuna. Cuando muera traerán cuatro bejucos con los que van a sujetar mi cuerpo en cuatro partes, a la altura de las rodillas, del ombligo, del pecho y del cuello. Una vez que hayan hecho esto déjenme en el monte porque yo he de continuar produciendo y cuando este listo seré AYAWASKA. De mi aprenderán aquellos que quieran ser curanderos”.

Obedientes, sus hijos cumplieron con el pedido de su padre. Pasados tres meses fueron a la chacra y hallaron el cuerpo del anciano suavemente unido a la lupuna. Sus dedos transformados en raíces se hundían en la tierra. Seis meses más tarde el tímido tronco ya estaba enredándose al tronco de la lupuna. Era AYAWASKA.

María Luisa, su mujer comprendió que también para ella ya era tiempo de partir y, como antes lo había hecho Don Agustín así habló a sus hijos:

“He hecho una olla de barro bien grande, cuando muera me sientan en mi olla y me ponen tierra hasta la cintura. Dejen la olla en el costado derecho del tronco de lupuna en que dejaron a su padre, al Igual que él yo produciré y echaré raíces”

Nuevamente sus hijos cumplieron con el pedido.

Al poco tiempo creció al lado de su esposo. Era CHAKRUNA.

Es por eso que el Ayawaska tiene que ser preparado con la Chacruna. Esposo y Esposa.
La Chacruna es la madre de las Plantas, María Virgen. Por eso hay otras plantas que llevan el nombre de esa mujer como Hierba Luisa entre otras.

La Chacruna le da fuerza al Ayawaska. Pinta las visiones.

NOTA:

Aya en quechua significa “muerto” y Waska significa “soga”. La “soga de los muertos”.


Narrado por Don Benjamín Mahua – Pucallpa. Junio 2005


http://www.comunidadtawantinsuyu.org

sábado, 18 de septiembre de 2010

LA NOCHE





"Tons, la oscuridad, engendró a tres espíritus que eran muy temidos por los tehuelches. Se dice que cuando la luna y el sol se fundían tras el horizonte, la oscuridad invadía la tierra hasta el regreso de los amantes, pero solo aparecía el sol, entonces Tons se alejaba de la tierra para encontrarse con el Tiempo que era su consorte y con él engendró a los tres malos espíritus llamados Axshem, Kelenken y Maip, estos dos últimos eran mellizos.

Axshem era el que vivía en el fondo de un manantial sulfuroso.

Kelenken en cambio deambulaba por la Patagonia derramando sus males por doquier, mientras que Maip, que representaba el viento helado, acompañaba a su hermano mellizo, apagando los fogones, entumeciendo los miembros de los seres matando a lo inocentes pajaritos sin guarida y helando los tiernos brotes de las plantas."


VOCABULARIO TEHUELCHE:

Joiuen: Leyenda

Tsoneka: nombre verdadero de los llamados: tehuelches, Aónikenk o Chonkes

Maip: espíritu dañino, representaba al frío.

Kélenken: espíritu malo

Axshem: espíritu maligno que vivía en una fuente sulfurosa

Tons: la noche oscura, Madre de los malos espíritus


Fuente: http://www.interpatagonia.com/puertodeseado/historia.html

Leyenda mitológica “La noche”
del libro: Joiuen Tsoneka (leyendas tehuelches) de Mario Echeverría Baleta

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/la-noche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/kooch-el-creador-de-la-patagonia.html


viernes, 10 de septiembre de 2010

EL LEÑADOR Y EL DUEÑO DEL CERRO



“Hace muchos años en San Pedro la Laguna, vivía un señor que era leñador y que tuvo que ver con el señor del cerro, éste leñador sacaba ocotes de los árboles de pino.

A eso iba al cerro Chuichalí, en aquel tiempo lleno de árboles, sobre todo de pinos colorados.

Un día el leñador se encontraba en el cerro botando un árbol cuando vio que hacia uno de los lados había otro pino más colorado; pero en eso vio otro mejor y se le acercó para hacharlo, cuando se le apareció de repente un hombrecito de traje colorado, que se fue acercando y le dijo:
-Mirá vos, el señor del cerro quiere apalabrarte; te invita a su palacio-.

Pero el leñador no quiso ir, él sabía que no le había pedido permiso al señor del cerro para cortar árboles, entonces el hombrecito le dijo que le iba a pegar con una cadena grande que llevaba y mientras el ocotero se reponía del susto, no se dio cuenta que el hombrecito se había metido en el palacio, dentro del cerro.

Allí había toda clase de animales encadenados que se abalanzaron sobre él, al no más verlo; pero el señor del cerro, que estaba sentado sobre un armado lo calmó a todos.

-¿Por qué le haces daño a mi canilla y me la lastimas con el hacha?, le dijo el señor al leñador-.

Entonces, el señor del Cerro, se arremango una de las mangas del pantalón y mostró la canilla, que tenía lastimada con cortadas; y le dijo que al botar el árbol sin su permiso lo había herido a él.
-Ya ves lo que me has hecho y ni siquiera me das nada, ahora me la tenés que curar, le dijo el señor del cerro al leñador.

El ocotero no sabía que hacer y entonces oyó la voz del zahorí que le dijo que le echara saliva a las heridas que el hombre tenía en la pierna y que así sanaría.

Probó el ocotero y al ratito el señor del cerro ya curado lo dejó salir del cerro.

Entonces el señor llegó a su rancho donde le esperaban asustados, porque hacía ocho días que se había desaparecido y no sabían donde estaba.

Pero él contó todo lo sucedido a su familia, y también les recordó que:

Hay que tener cuidado con el señor de los cerros”.

Fuente: Viejas Consejas (de santos milagrosos y señores de los cerros).

domingo, 29 de agosto de 2010

EL YAGUARETÉ-ABÁ, EL HOMBRE-TIGRE

Descripción: Tríptico realizado en técnica mixta de grafito, acuarela y tinta.
Narra la leyenda del hombre tigre de la selva misionera de Argentina.
Jorge Bernard (Argentina)
Dibujo (2006)
http://www.artelista.com/obra/7579948027071986-elyaguareteaba.html




Ésta es una tradición que hunde sus raíces mucho más atrás de la conquista española. Sin embargo la transmisión actual presenta elementos culturales hispánicos.

Más atrás, también, de la formación misma de la nación guaraní, porque expresa la necesidad del hombre (de todos los hombres) de entender y de aceptar su lado animal.

Por eso en casi todas las culturas (sobre todo, en las que tienen una fuerte comunión con la naturaleza) han aparecido y aparecen estas transformaciones de hombres en fieras y de fieras en hombres.

En nuestra América- desde México hasta el Río de la Plata- la fiera elegida ha sido siempre el jaguar, casi el único cazador que se atreve a competir frente a frente con el hombre, el mayor de los predadores.

Porque el jaguar no sólo es la fuerza bruta burlada por la astucia del zorro. Es también el poderoso enemigo que asalta por sorpresa a una víctima desprevenida, inferior en fuerzas y frecuentemente indefensa; ni más ni menos que lo que hace un cazador o un guerrero. Y cazadores y guerreros siguieron siendo, a pesar del excelente desarrollo de su agricultura, los guaraníes.

Quizá por todo esto la tradición del yaguareté-abá sigue tan viva también en las poblaciones criollas y mestizas que, alejadas de las grandes ciudades, habitan las provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y gran parte de la República del Paraguay.

Para los viejos pobladores- que aseguraban temerlo y conocerlo, y hasta haberlo visto-, el yaguareté-abá era siempre, un indio viejo bautizado, ya hombre de pocas fuerzas, que necesitaba convertirse en tigre para vengar alguna afrenta grave.

Y así describían la forma en que lograba la transformación: en lugar solitario, preferentemente de noche y en medio del monte, el viejo se echaba sobre el cuero de un yaguareté, de izquierda a derecha, rezando al mismo tiempo un credo al revés.

Así recuperaba todo su potencial juvenil y animal y, convertido en fiera, estaba en condiciones de castigar a su enemigo. Pero los muy conocedores agregaban algo más: ese hombre transformado en el terrible felino no era exactamente igual a un jaguar, ya que tenía siempre la cola muy corta (era casi rabón) y carecía de pelos en la frente.

Para volver a la forma humana, el hombre-tigre debía repetir la misma ceremonia: revolcarse otra vez en secreto sobre el cuero de yaguareté, pero ahora de derecha a izquierda, y recitando el credo tal como se lo había enseñado de chico en la capilla del pueblo o la misión.

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL OSO

El oso grizzly habita en los bosques abiertos, altiplanicies y praderas cordilleranas de Estados Unidos y Canadá.


El oso Grizzly era otra de las criaturas reverenciadas por los indígenas, llamado en ocasiones como “Hombres del Bosque”.

Cuenta una leyenda que un niño que quedó huérfano, fue encerrado en una cueva por su malvado tío, el niño fue salvado por los animales del bosque y vivió con ellos en la naturaleza.

Cuando crecido volvió a su pueblo y ofreció a los miembros de su aldea vivir en el bosque en paz con la naturaleza, de lo que ésta ofrecía, para ello debían ayunar durante una semana aquellos que quisieran seguirlo.

Los que así lo hicieron en el séptimo día siguieron al muchacho al bosque y mientras lo hacían, les fueron creciendo garras y pelo por todo el cuerpo y se convirtieron en los primeros osos de la historia.

lunes, 23 de agosto de 2010

ORIGEN DE LA LAGUNA DE TOTA


Antiguamente el hueco ocupado por la extensa laguna era un hueco desértico de tierra amarilla.

En noches de plenilunio se posaba sobre la cavidad una inmensa bola de fuego, de la cual salía Busiriaco, Dios de los Infiernos, que cuando llegaba desataba tormentas y fuertes vientos que alejaban las nubes del árido lugar.

Un día el jeque Monetá reunió a todo su pueblo para ir a conjurar a Busiriaco y a la serpiente negra.

Llegados al hueco oraron, ayunaron, hicieron ofrendas y danzaron; una bailarina lanzó un disco de oro a la serpiente negra, dejándola herida de muerte; al otro día el jeque Monetá arrojó al hueco la esmeralda que había regalado Bochica al jefe Suamox; al caer sobre la serpiente, la piedra perdió su dureza, transformándose en honda verde y aguas transparentes, las cuales fueron creciendo hasta llenar el hueco.

Monetá y su pueblo alabaron a Bachué, Diosa de las Aguas, a Chiminigagua, el omnipotente Señor del Universo, después de lo cual apareció el arco iris y sobre él, la figura de Bochica.

Desde entonces el sol saca porciones del guacata ya líquida, la lleva a los cielos y luego la devuelve en copiosa lluvia, que ha colmado de fertilidad la tan antigua esterilidad de aquel paraje.

sábado, 21 de agosto de 2010

EL COCAY





Quizá alguna noche en el campo hayas visto una chispa de luz que brilla y se mueve de un lado a otro; esa luz la produce el cocay, que es el nombre que le dan los mayas a la luciérnaga. Ellos saben cómo fue que este insecto creó su luz, esta es la historia que cuentan:

Había una vez un Señor muy querido por todos los habitantes de El Mayab, porque era el único que podía curar todas las enfermedades. Cuando los enfermos iban a rogarle que los aliviara, él sacaba una piedra verde de su bolsillo; después, la tomaba entre sus manos y susurraba algunas palabras. Eso era suficiente para sanar cualquier mal.

Pero una mañana, el Señor salió a pasear a la selva; allí quiso acostarse un rato y se entretuvo horas completas al escuchar el canto de los pájaros. De pronto, unas nubes negras se apoderaron del cielo y empezó a caer un gran aguacero. El Señor se levantó y corrió a refugiarse de la lluvia, pero por la prisa, no se dio cuenta que su piedra verde se le salió del bolsillo.

Al llegar a su casa lo esperaba una mujer para pedirle que sanara a su hijo, entonces el Señor buscó su piedra y vio que no estaba. Muy preocupado, quiso salir a buscarla, pero creyó que se tardaría demasiado en hallarla, así que mandó reunir a varios animales.

Pronto llegaron el venado, la liebre, el zopilote y el cocay. Muy serio, el Señor les dijo:

—Necesito su ayuda; perdí mi piedra verde en la selva y sin ella no puedo curar. Ustedes conocen mejor que nadie los caminos, las cavernas y los rincones de la selva; busquen ahí mi piedra, quien la encuentre, será bien premiado.

Al oír esas últimas palabras, los animales corrieron en busca de la piedra verde.

Mientras, el cocay, que era un insecto muy empeñado, volaba despacio y se preguntaba una y otra vez:

—¿Dónde estará la piedra? Tengo que encontrarla, sólo así el Señor podrá curar de nuevo.

Y aunque el cocay fue desde el inicio quien más se ocupó de la búsqueda, el venado encontró primero la piedra. Al verla tan bonita, no quiso compartirla con nadie y se la tragó.

—Aquí nadie la descubrirá —se dijo—. A partir de hoy, yo haré las curaciones y los enfermos tendrán que pagarme por ellas.

Pero en cuanto pensó esas palabras, el venado se sintió enfermo; le dio un dolor de panza tan fuerte que tuvo que devolver la piedra; luego huyó asustado.

Entre tanto, el cocay daba vueltas por toda la selva. Se metía en los huecos más pequeños, revisaba todos los rincones y las hojas de las plantas. No hablaba con nadie, sólo pensaba en qué lugar estaría la piedra verde.

Para ese entonces, los animales que iniciaron la búsqueda ya se habían cansado.

El zopilote volaba demasiado alto y no alcanzaba a ver el suelo, la liebre corría muy aprisa sin ver a su alrededor y el venado no quería saber nada de la piedra; así, hubo un momento en que el único en buscar fue el cocay.

Un día, después de horas enteras de meditar sobre el paradero de la piedra, el cocay sintió un chispazo de luz en su cabeza:

— ¡Ya sé dónde está! —gritó feliz, pues había visto en su mente el lugar en que estaba la piedra.

Voló de inmediato hacia allí y aunque al principio no se dio cuenta, luego sintió cómo una luz salía de su cuerpo e iluminaba su camino. Muy pronto halló la piedra y más pronto se la llevó a su dueño.

—Señor, busqué en todos los rincones de la selva y por fin hoy di con tu piedra —le dijo el cocay muy contento, al tiempo que su cuerpo se encendía.

—Gracias, cocay —le contestó el Señor— veo que tú mismo has logrado una recompensa. Esa luz que sale de ti representa la nobleza de tus sentimientos y lo brillante de tu inteligencia. Desde hoy te acompañará siempre para guiar tu vida.

El cocay se despidió muy contento y fue a platicar con los animales lo que había pasado.

Todos lo felicitaron por su nuevo don, menos la liebre, que sintió envidia de la luz del cocay y quiso robársela.

—Esa chispa me quedaría mejor a mí; ¿qué tal se me vería en un collar? —pensó la liebre.

Así, para lograr su deseo, esperó a que el cocay se despidiera y comenzó a seguirlo por el monte.

—¡Cocay! Ven, enséñame tu luz —le gritó al insecto cuando estuvo seguro de que nadie los veía.

—Claro que sí —dijo el cocay y detuvo su vuelo. Entonces, la liebre aprovechó y ¡zas! le saltó encima. El cocay quedó aplastado bajo su panza y ya casi no podía respirar cuando la liebre empezó a saltar de un lado a otro, porque creía que el cocay se le había escapado.

El cocay empezó a volar despacio para esconderse de la liebre.

Ahora, fue él quien la persiguió un rato y en cuanto la vio distraída, quiso desquitarse. Entonces, voló arriba de ella y se puso encima de su frente, al mismo tiempo que se iluminaba. La liebre se llevó un susto terrible, pues creyó que le había caído un rayo en la cabeza y aunque brincaba, no podía apagar el fuego, pues el cocay seguía volando sobre ella.

En eso, llegó hasta un cenote y en su desesperación, creyó que lo mejor era echarse al agua, sólo así evitaría que se le quemara la cabeza. Pero en cuanto saltó, el cocay voló lejos y desde lo alto se rió mucho de la liebre, que trataba de salir del cenote, toda empapada.

Desde entonces, hasta los animales más grandes respetan al cocay, no vaya a ser que un día los engañe con su luz.

Leyenda Maya

jueves, 19 de agosto de 2010

EL ALGODON





MITO TOBA

Cuenta la leyenda, que en lejanos tiempos, en el Gran Chaco, los indios eran felices, no se conocían las estaciones porque no había cambios de clima, ni fenómenos atmosféricos.

En esa armonía y felicidad brindaban todos sus tributos a Naktánoón (el bien).

Esta actitud puso furioso a Nahuet Cagüen (el Mal) que vivía en las tinieblas, que para vengarse y calmar su ira creo Nomaga (el invierno).

Satisfecho de su obra se dirigió al pueblo indígena diciendo:

- Ja, ja, ja, morirán de frío. Mi nuevo servidor los hará padecer y se les helará la sangre en las venas. El sol no brillará en el cielo chaqueño. Un perpetuo nublado cubrirá la tierra toba. El invierno será helado y dañino. La naturaleza irá pereciendo.

Los indios gritarán y se retorcerán implorando a Naktánoón que les dé calor y castigue a Nahuet Cagüen.

Fue entonces cuando cuatro embajadores: El palo borracho; La planta del patito; El picaflor; La viudita; que eran los preferidos y los más escuchados a lo alto suplicaron al Bien, que derrame calor sobre la tierra.

Compadeciendo el Bien, los convierte en una flor, la flor del algodón (Gualok) que tiene de cada uno un atributo: El calor: de la planta del patito. El capullo: como el palo borracho. La bandada: del picaflor. La blancura: de la viudita.

Despejado el cielo de nubes, la flor (Gualok) llega a la tierra y se abre, mientras siguen resonando los tambores indios y las semillas vuelan y vuelan, y al caer nuevos algodonales nacen... nuevas semillas... y nuevos algodonales hasta que todo el territorio se cubre de blanco.

El urundai se hace telar para tejer la hebra suave del algodón convirtiéndose en níveas túnicas que cubren a los indígenas dándoles calor de vida.

El canto aborigen se eleva. El bien ha vencido.

Ante todo lo acontecido Nahuet Cagüen enfurecido nuevamente y en un último intento, maldiciendo, se convirtió en "Langosta rosada" plaga del algodón.

sábado, 14 de agosto de 2010

KON

Tejido


Kon, el felino volador, es el antiguo dios costeño adorado como creador del mundo por importantes reinos como Paracas y Nazca que lo representaban en finos tejidos y bellos huacos policromados.

Era un dios eminentemente volador, no tenía huesos, era rápido y ligero, y podía acortar distancias a su antojo. En sus imágenes más conocidas se le puede ver volando, con máscaras felínicas, pies replegados y portando un báculo, alimentos y cabezas trofeo.

Cuenta un mito que Kon, en los tiempos más remotos, pobló la tierra de seres humanos y los colmó de abundante agua y frutos; pero sus criaturas olvidaron pronto las ofrendas que le debían al padre creador. Kon los castigó quitándoles las lluvias y transformando las fértiles tierras en los inmensos desiertos costeños. Kon sólo dejó algunos ríos para que con mucho esfuerzo y trabajo los humanos puedan subsistir.

El dios Kon fue el creador de esa primera generación de hombres que poblaron la tierra pero un día fue vencido por el dios Pachacamac quien los convirtió en monos, zorros, lagartos para luego crear una nueva generación de seres humanos.


Arturo Gómez Alarcón
Licenciado en Educación por la UNMSM.
Profesor de Historia desde 1998

domingo, 1 de agosto de 2010

LA WILANCHA




Por: Saúl Alejandro Maldonado Pérez

La pervivencia de las costumbres de los pueblos aborígenes fue aumentando en el transcurso de los años. Los mitos andinos, enriquecidos en el tiempo tienen como referencia un respeto profundo a la naturaleza. Las costumbres se arraigaron en los pueblos, hasta tal punto de repetirlos y venerar a los elementos de toda la naturaleza.

Las ceremonias de los pueblos andinos, tanto en las ciudades y sitios alejados que reciben el nombre de “sitios sagrados”, son actos espirituales de la sociedad.

Es interesante destacar que la descendencia genealógica de los pueblos andinos fue fijada en la piedra o identificada con elementos geológicos como las montañas, colinas, grietas, ríos, rocas, cascadas, etc. Pero hay unos lugares especiales que son las wakas o achachilas que son la prolongación del tiempo de las organizaciones sociales como los ayllus, markas, layas y suyus en lo que antes era el territorio del Tawantinsuyu.

En la cosmovisión andina todo tiene vida, por eso se habla de mentalidad animista. Así, como dice Freddy Yapu, un intelectual aymara, “las montañas tienen valentía, honor, astucia, incluso pueden aparearse, pueden reproducirse.

Eso se llama lógica de vida porque hay una armonía, una comunión entre el hombre y la naturaleza.

Muchas prácticas de ritos que se han ido mezclando se practican en la Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Santa Cruz y otros departamentos debido a la fuerte migración del campo a la ciudad que deja su huella y se enriquece con nuevos elementos.

Así, la Wilancha es una “ceremonia ritual donde se ofrenda, generalmente, una llama, se la degüella y con su sangre se challa o invita a la naturaleza, esparciéndola a los cuatro puntos cardinales y rociando con ella a la madre tierra o pachamama”. Es un acto que representa que la tierra bebe, ingiere la sangre y los achachilas o también llamados tíos que son los abuelos ancestrales y no dioses, reciben la sangre como una ofrenda en la ceremonia ritual de la Wilancha.

Previamente a la Wilancha se prepara una mesa ritual simple o una completa que contiene coca de hojas dulces o amargas, bebida que es chica o kusa que luego fue sustituida por el alcohol blanco y vino tinto o aguardiente y se utiliza el tabaco o sayri, planta originaria de América que fue de uso exclusivo para ceremonias religiosas y ofrendas a los antepasados.

Las mesas rituales contienen elementos de origen vegetal, entre ellos: incienso, copal, wira kuya, wairurus, kuti kuti, kulla kulla o phinaya, kina kina, saka kuti, pacha untu, coca, clavel, rosa, chunchu vainilla.

También elementos de origen animal: lanas de colores, fetos de camélidos o sullus, untu o grasa, cuero o carne seca de titi o gato montés, plumas de aves, conchas fósiles estrellas de mar, espinas de puercoespín, pescados secos, etc.

Asimismo, elementos de origen alimenticio: uva, cacahuate, higo, papa, oca, granos, galletas secas, caramelos, confetis, papeles de color brilloso denominados misterios.
Desde ya se utilizan elementos de origen mineral como: la mica, piedra imán, taku, llampu, azufre nativo, toba calcárea que es utilizado para tratamiento de enfermedades y curaciones por los yatiris, sabios o sacerdotes.

En las mesas rituales están varios elementos denominados “misterios” de distintos colores.

Su simbología se explica:

• Rojo o “chipika” que representa la sangre y sacrificios de nuestros mártires y abuelos que ofrendaron sus vidas en la lucha por la liberación y la guerra del Chaco. Como símbolo masculino, significa el principio de la vida.

• Celeste o “larama” representa la vida relacionado con las “cochas” como símbolo femenino.

• Amarillo o “kellu”, representa la riqueza de los recursos naturales, como el oro y la plata producidos en las minas. Es un principio activo que relacional al sol con los espíritus de los antepasados.

• Verde o “chojña”, representa a la madre naturaleza a la “Mamapacha” y a todos los seres vivos de la naturaleza. Es el símbolo de la fertilidad, es el símbolo femenino. Incluye al trueno, al relámpago y el anuncio de las lluvias.

Finalmente, destacar la posición de los ambientalistas y proteccionistas de utilería, que no conocen las prácticas ancestrales y vierten un pensamiento copiado en el llamado primer mundo, como libreto aprendido para repetirlo sin reflexión alguna. Si bien, la Wilancha tiene fuertes raíces culturales dinámicas, ahora se ha lanzado el desafío de sustituir el degüello de la llama por otro símbolo hecho en el “miski”. No entender, ni conocer la ritualidad del país, principalmente de occidente, genera una permisividad irresponsable que colinda en el autodesprecio. Por eso nuestra anotación final para que algunas entidades medioambientalistas y proteccionistas conozcan primero, la singularidad sociológica del país.


Bibliografía: “Mamapacha” Diccionario de Mitología Aymara, Mario Montaño Aragón
“Memorias del Titikaka”, Freddy Yapu Gutiérrez
“Liturgia Andina”, Luis Alberto Aguilar Calle
“Apuntes Provisionales”, Concierto Boliviano, Saúl Maldonado

jueves, 22 de julio de 2010

LA MONJA BLANCA



La flor nacional de Guatemala es la Monja Blanca (Lycaste virginalis), simboliza belleza, arte y paz.

Esta planta crece en otras plantas por lo cual se denomina epifita (epi-encima fitòn-planta). Es una orquídea y como tal tiene un pétalo transformado en el centro, el lávelo, que sirve de base para su polinización por los insectos.

Es hermafrodita, el fruto es una especie de cápsula, misma que contiene millones de semillas, las cuales necesitan un hongo determinado para germinar, motivo por el cual es muy escasa.

En Granados subsiste una de las narraciones orales de la región, la cual cuenta que en los primeros tiempos había un Gran Señor, dueño de cerros y valles que bajaba al pueblo una vez al año. Un día vio a una mujer muy hermosa de quien se enamoró.

El Gran Señor fue a la casa de la muchacha y la pidió como su mujer, a cambio dio como dote un cofre con mucho dinero. La mujer se fue a vivir con el Gran Señor, y como éste la quería tanto, siempre la complacía. Entonces, los padres de la muchacha se aprovecharon de él, pidiéndole cosas como plata, tierras, maíz y cacao. La muchacha de la vergüenza se enfermó porque veía la ambición de sus padres. Cuando los padres quisieron nuevamente aprovecharse de la bondad del Gran Señor y se fueron al cerro a su hija, no encontraron nada, sólo una gran luz entre los árboles; entonces comprendieron que esa luz era el espíritu de su hija.

Al verlos el Gran Señor que estaba, se ensañó con ellos y los convirtió en troncos de árbol. Después de llorar por muchos días a su mujer, el Gran Señor convirtió aquella luz hermosa en una flor blanca de inmensa belleza.

Así fue como nació la Monja Blanca, Flor Nacional, que adorna y perfuma los valles y montañas de la Verapaz.

lunes, 19 de julio de 2010

GIJER, El ARCO IRIS




Al sur de aquella gélida región, donde nacen heladas y cristalinas vertientes de entre escarpadas montañas; existe aún, una pequeña tribu tehuelche, que la puebla, la honra y la cuida desde hace siglos. Se los conoce como los hijos del Arco Iris.

Una leyenda narra, que al principio de los tiempos, la tribu carecía de un sabio que los guíe y les dé las respuestas que ellos en su vida necesitaban.

Sabiendo de la preocupación de la comunidad, el viejo hechicero les dijo que debían dirigirse al nacimiento del río, al momento justo en que sin haber caído las últimas gotas de lluvia, el sol pujara por asomar entre las nubes, y que allí, en ese momento, encontrarían a la hacedora de las palabras y los colores.

Durante varios soles y lunas, los más intrépidos escaladores de la tribu, fijaron rumbo a la cima de las montañas confiando en aquel vaticinio, y hasta soportaron una tormenta que ocultó una luna con todas sus estrellas.

Al mediodía siguiente, llegaron a la vertiente cuando las nubes comenzaban a dejarse llevar por los vientos y el sol anunciaba que abrasaría impiadosamente sus desnudos cuerpos. Su reflejo sobre el agua, insistía en cegarlos. Pero por fin, a la vera del río, la encontraron.

Como esperándolos, al verlos se puso de pie, y caminó hacia ellos. “Soy Gijer”, les dijo “mi casa estará, donde su comunidad, a partir de hoy. Mi padre así lo ha dicho.”

Durante los años que vivió en la tribu, jóvenes, viejos, hermanos de la región, supieron plantearles los más diversos conflictos, dudas, misterios de la naturaleza o simples preguntas; y a cada uno siempre supo brindarle una respuesta, clara y acertada.

Dicen los pobladores que junto a ella siempre se respiraba un aire fresco y renovador, su presencia tenía un aura brillante a su alrededor, y su pelo, al reflejo del sol, tornaba en infinitos colores. Su voz, la recuerdan siempre dulce, cálida y serena; tanto o más que su mirada.

Sus enseñanzas han pasado de generación en generación, llegando incluso hasta nuestros días, y tanto su origen como su partida, es uno de los misterios más celosamente guardado por los Tehuelches.

Dice la vieja leyenda que cuando uno tiene dudas, debe esperar a que brille el arco iris, pararse frente a él, formular la pregunta, cerrar los ojos, afinar los sentidos y con el corazón abierto esperar.

Y dicen que una voz, tenue, sutil pero con luz propia, coloreará de respuestas el corazón.

lunes, 5 de julio de 2010

EL ATAQUE CHANCA AL CUSCO



Los chancas eran un grupo étnico establecido en la región de Ayacucho. Se dividían en las dos mitades de Hanan (arriba) y Hurin (abajo) y decían tener su origen o pacarina en las dos lagunas de Choclococha y Urcococha. Formaban un pueblo rudo, habían conquistado Andahuaylillas y su nueva meta era el Cusco.

Durante el gobierno de Viracocha, los chancas partieron de Paucaray -a tres leguas de Parcos- y se dividieron en tres ejércitos. Tan seguros estaban de la fácil conquista del Cusco que dos de los ejércitos se dirigieron al Cuntisuyu y el tercero tomó la ruta al Cusco. Por su parte, el inca, viejo y cansado, abandonó el Cusco a su suerte y se refugió junto a su hijo Urco en la fortaleza de Chita.
En esas circunstancias, surgió la figura del joven príncipe Cusi Yupanqui quien decidió defender el Cusco.

Cusi Yupanqui, el futuro Pachacutec, nació en el linaje de Iñaca Panaca, un ayllu real.

El cronista Betanzos narra épicamente el encuentro de Cusi Yupanqui con los chancas. Cusi contaba con escasos efectivos, con lo cual el triunfo cobra aun mayor realce. En torno al Cusco, el ejército de Cusi cavó grandes hoyos recubiertos de ramas para que los chancas cayeran en ellos. Además, el sacerdote del Sol confeccionó unos bultos de piedra revestidos de ropas para simular un ejército apostado esperando entrar a la lucha. Cusi Yupanqui trató de formar alianzas con sus vecinos pero ellos prefirieron esperar al desarrollo de los acontecimientos para plegarse al vencedor.

Inca Urco, hijo de Viracocha, partió junto con su padre. él había sido nombrado co- regente y en aquel entonces había recibido la borla, insignia del poder, y ese mismo día se casó con quien sería la mujer principal, todo aquello según costumbre inca. Sin embargo, el joven se mostró poco guerrero y no luchó por el Cusco.

Las sucesiones incas eran tumultuosas por no existir la primogenitura: el poder recaía sobre el "más hábil y eficiente" de los posibles candidatos. De ahí que todas las sucesiones incas dieran lugar a intrigas, luchas intestinas y asesinatos. En este marco, la contienda de Huascar y Atahualpa no fue un caso insólito sino más bien usual pero debido a la gran expansión del Estado Inca tomó un carácter continental.

Los espías anunciaron la cercanía chanca y los vieron llegar en desorden por la bajada del cerro de Carmenca emitiendo gritos y alzando sus armas. Llevaban el pelo en pequeñas trenzas y la cara pintada de rojo. En su euforia, no notaron los hoyos y cayeron en ellos. Un curaca llamado Chañian Curi Coca de los ayllus de Choco- Cachona aguardaba la proximidad del enemigo para atacar y peleó tan valientemente que triunfó en su zona. Hasta las piedras puestas por el sacerdote entraron en la contienda. Ellos eran los pururaucas, misteriosos aliados de los incas que sembraron el terror entre las tropas enemigas. Para decidir la batalla, Cusi Yupanqui se dirigió hacia el jefe chanca Uscovilca, lo mató, cogió el ídolo que guardaba consigo y lo mostró a los chancas que se desmoralizaron e iniciaron la huida.

Más adelante, los chancas se rehicieron pero nuevamente triunfó Cusi, ayudado esta vez por sus vecinos. Los incas los persiguieron y se apropiaron del botín que facilitaría en el futuro la expansión cusqueña.
Vencidos los chancas, Cusi Yupanqui juntó el botín y los prisioneros y se dirigió hacia la fortaleza donde estaban Viracocha y Urco.
Según costumbre inca, el soberano debía pisar los despojos y a los jefes capturados en acto de toma de posesión de los vencidos y de sus tierras. Viracocha se negó a hacerlo y señaló a Urco como su regente y el indicado para asumir el poder.
Cusi no admitió la propuesta y después de reiterar su pedido decidió regresar al Cusco.
Por el camino fue asaltado por soldados de Viracocha pero conocía las intenciones del viejo inca y estaba preparado para el ataque. Así pudo regresar al Cusco sin mayores percances.

No tardó Cusi en ceñir la borla y con ello, según costumbre antigua, cambió de nombre tomando el de Pachacutec Inca Yupanqui, personaje con el que se inicia el auge cusqueño. La expansión inca se puede ubicar en los principios del siglo XV y forma parte de la historia moderna del mundo andino.

Gracias a la elección de los gobernantes, se sucedieron personajes destacados y si bien Pachacutec fue el iniciador, su hijo Túpac Yupanqui fue el gran conquistador y Huayna Cápac, el estadista. Los incas más cercanos a la invasión española nos permiten formular una historia menos legendaria por el número de noticias que tenemos de la época y la tradición oral conservada gracias a cantares que se ejecutaban en la gran plaza de Aucaypata durante las grandes fiestas y en presencia de las momias de los anteriores incas.

martes, 29 de junio de 2010

El TREHUACO





El Trehuaco (del mapudungun trewa "perro" y ko, "agua"), es un animal fantástico del agua presente en la mitología chilota.

Es descrito como un bello animal, de firme musculatura, extraordinaria fuerza, y un gran y negro pelaje con una apariencia muy similar a la de un gran perro.

Vive en el fondo de una laguna encantada en el extremo sur de la isla de Chiloé.

Las mujeres que se acercan a la orilla son irremediablemente atraídas por su pelaje negrobrillante y extraordinaria fuerza. A tal punto es su atracción que al cabo de un cariñoso y dulce jugueteo, se entregarán al Trehuaco sin vacilar.

Según la leyenda, se dice que en Chiloé, en las cercanías de Yaldad, existe una laguna encantada; en la cual habitaría una criatura conocida como Trehuaco.

Se cree que si una mujer se acerca a esta laguna y recita ciertos versos mágicos, hará que las aguas de la laguna se alejaran hacia el mar, de la misma forma que si fuera un río; y en el momento de secarse la laguna, en el centro de lo que era la laguna, aparecerá el Trehuaco.

Luego si la mujer llama al Trehuaco, este se acercara rápidamente hacia ella; y en ese momento comenzaran a tener una relación sexual zoofílica.

Posteriormente, ya cumplido el deseo de la mujer, y ya satisfecho el Trehuaco; esta criatura se volverá al centro de lo que era la laguna.

Estando ya en el centro, el Trehuaco comenzara a lanzar roncos aullidos, haciendo que las aguas nuevamente retornen a la laguna y así volverá a desaparecer en las profundidades de la laguna; hasta que una mujer lo llame nuevamente para cumplir sus deseos amorosos.

En el caso de la mujer, se dice que luego de que el Trehuaco desaparezca; ella se quedara dormida, y posteriormente despertara al lado de la puerta de su casa.

También se cree que si alguna persona sorprende a la inusual pareja, el Trehuaco desaparecerá inmediatamente; y la mujer quedara con una gran melancolía, que le durara por mucho tiempo.

Fuente:
Jaime Blume. Cultura mítica de Chiloé. Publicaciones periódicas. Colección Aisthesis. Pontificia Universidad Católica de Chile, Facultad de Filosofía, Departamento de Estética, 1985

domingo, 27 de junio de 2010

EL GRAN YUCHÁN (Palo borracho blanco)




Antiguamente el agua, que era el mar, estaba adentro de un palo borracho grande. Esto era muy al principio.

Ahí nació Lawo, el Arco iris, y un pez: el dorado.

Mucha gente pasaba por ahí, pero les estaba prohibido pescar el dorado.

Por esa época pasó Tokjuaj con sus flechas. Sacó una y flechó el pez.

El yuchán se partió y se inundó el mundo. Tokjuaj trató de escapar corriendo pero el agua lo seguía.

Dos meses corrió con el agua atrás. Quiso transformarse en pez pero los peces también lo perseguían. No había forma de escapar.

Entonces se transformó en chajá.

Voló muy arriba, hasta que se le cayeron las plumas y comenzó a caer.

En su caída gritaba: “me transformaré en mortero”. Y cayó adentro de un pozo.

Ese pozo era muy profundo. Tokjuaj se transformó en murciélago, y mientras estaba tratando de salir, vio una víbora muy grande que quería tragárselo.

Por fin escapó. Pero el viborón le pudo agarrar una punta del ala. Y se enredó en una tela de araña.

Tenía hambre y no sabía que hacer. Entonces se le ocurrió chupar sangre. Desde entonces el murciélago chupa la sangre. Le chupó al anta y a las corzuelas.

Hasta que el tucán empezó a perseguirlo.

Tokjuaj se asustó y se escondió en el gajo de un árbol grande. El tucán golpeó el árbol con su pico y se partió la cabeza de Tokjuaj.

Quedó muerto en el piso en forma de murciélago.

El agua que salió del yuchán formó el río Pilcomayo. Las vueltas que da el río Pilcomayo son el recorrido de Tokjuaj huyendo del agua.

Tokjuaj corrió durante dos meses.



Fuente: El ciclo de Tokjuaj y otros mitos de los wichis.
Biblioteca de Cultura Popular, Buenos Aires 1999.

martes, 22 de junio de 2010

EL CITOC-RAYMI

La más pintoresca de las fiestas del Sol, era la de Citoc Raymi (incremento gradual del Sol), que se celebraba en junio, dedicándole 9 dias al ceremonial.

En los 3 días previos al evento se celebraba un riguroso fasto durante los cuales no se podía encender ningún fuego. El cuarto día, el Inca, acompañado por la masa del pueblo, se dirigía desde la gran plaza de Cuzco a aclamar al Sol naciente, al que esperaban en silencio.

Cuando aparecía, ellos le saludaban con un alegre tumulto, y en procesión se dirigían al Templo dorado del sol, donde sacrificaban llamas y se encendía un nuevo fuego.

domingo, 20 de junio de 2010

EL INTI-RAYMI


El Inti-Raymi


El Inti-Raymi o Gran Fiesta del Sol, lo celebraban los incas de Cuzco en el solsticio de invierno, hemisferio sur, 20-21 de junio.


Los adoradores viajaban hacia el Este para encontrarse en su camino con los funcionarios o sacrificadores incas.


En las principales cimas entre Cuzco y Huillcanuta, en la ruta hacia la roca de Titicaca, se ofrecían llamas, coca y maíz en la fiesta de bienvenida al joven Sol, procedente de su antiguo lugar de nacimiento.