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jueves, 25 de noviembre de 2010

SARA CHOGLLO

Choclos frescos.


El choclo: Hijo de guerreros. Alimento del pueblo

Sara Chogllo, era una mujer de raza de la misma estirpe de Mama Huaco, guerreras por naturaleza y como todas las mujeres de su raza, apoyaba incondicionalmente a su compañero Wiro en el campo de batalla.

En el calor de la lucha, una lanza flecha de bambú, encontró fatalmente el corazón de la mujer y le robó el calor de su aliento, Wiro al mirar el cuerpo inerte de su amada, se arrodilló a su lado y dejó escapar los más dolorosos lamentos y suspiros que se había escuchado en todas las montañas andinas. Un incesante río de lágrimas escapó de los ojos de Wiro con el que bañó el rostro y la herida abierta de Sara Chogllo, purificando así el paso de su compañera al mundo de los espíritus.

La ceremonia duró muchos días y muchas noches, en los que, nada, ni nadie se atrevían a alterar el sagrado conjuro de Wiro a sus dioses.

La madre Quilla (Luna) y el padre Inti (Sol) acompañaron calladamente la pena del guerrero en su largo ritual.

Cuando el dolor de Wiro empezaba a mitigar, del corazón de Sara Chogllo, empezó a brotar una planta hermosa que gradualmente tomaba la forma de una guerrera altiva, al cuerpo que apenas germinaba, le crecieron los dientes fuertes y sanos, como la sonrisa luminosa de una mujer, el cabello largo y lustroso bañado por el sol se tornó en una dorada caricia que llenó de fragancias el vientre en el que se gestaba la nueva vida. Las faldas verdes y lozanas volvieron con maternal ternura el retoño florecido del amor y del dolor concertado en ese instante fértil. El naciente fruto, arrimó su cabeza al esbelto bambú, que seguía fuertemente abrazado a la Pachamama y fue tomando fuerza. Cuando, el nuevo fruto estaba lo suficiente maduro, Wiro, la arrancó de su corazón. Sentía latir en su pecho el fruto de su amor que su amada le había ofrendado como última muestra de cariño.

Los hombres y mujeres del pueblo, lo recibieron con cantos de pesadumbre, Wiro, fue directamente al templo a ofrecerle a Wiracocha el fruto recién nacido del corazón de su compañera. Su sacrificio no estaba completo. Wiro, aprendió por los consejos de los Amautas (maestros andinos), que para que su sacrificio tuviera recompensa, debería devolver el fruto a la Pachamama (Madre Tierra) de donde crecería y se multiplicaría, alimentaría a los hijos de su pueblo y a los hijos de sus hijos. Haría sanos sus cuerpos y fuertes sus brazos, y haría de ellos una raza de hombres invencibles. Así lo hizo Wiro, con sus propias manos abrió la tierra y enterró grano por grano el fruto de su amor y sacrificio.

Desde entonces, año tras año, los Incas siembran el maíz, en el mes de Cápac Raymi (Diciembre), cuando empiezan a caer las lluvias y cuando han cesado las lágrimas del cielo en el mes de Mayo y que en quechua es Atun Cusqui ó Aymoray Quilla- Bienvenida lluvia y que el Padre ha acariciado con su calor por varios meses a la Pachamama.

Esta entrega a los descendientes de Wiro, porciones generosas del noble Chogllo que tiene y siempre ha tenido el sabor amargo de las lágrimas de Wiro y el dulce aroma de su eterna compañera.

Así es amigos, en el Perú Tierra de los Incas, se consume el maíz tierno, al que llaman Choclo, que es de consumo obligado en sus más afamados y deliciosos platos como el cebiche y otros.

Carlos Velásquez Sánchez

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/mama-quilla.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/mama-sara.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/pacha-mama.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/wiracocha.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/los-nombres-de-la-luna.html

lunes, 15 de noviembre de 2010

YASÍ-RATÁ Y LA LUNA



"Victoria Regia"
"Irupé", en guaraní



Esta hermosa leyenda guaraní viene de los vocablos “i” que significa (agua) “ru” que significa (el que trae) y “pe” que significa (plato). O sea Plato que lleva el agua.

Se la conoce con el nombre de Victoria Regia, y constituye una de las flores más curiosas de nuestra flora. Con los granos de su fruto, los indígenas elaboran un pan muy exquisito.

Yasí Ratá (estrella) había nacido con un pequeño mal incurable; amaba los astros.

Desde pequeña quería la Luna y vivía para ella. Cuando ésta no aparecía en el cielo, Yasí lloraba insomne las noches enteras.

Y cuando el pálido satélite surcaba raudo la inmensidad cubierta de estrellas, la enamorada se vestía con las mejores galas, y pasaba la noche entera en celeste idilio con el astro. Entonces era hermosísima y la Luna le daba a su rostro un halo sobrenatural.

Así los dos enfermos se amaron mucho tiempo. Hasta que un día Yasí desesperada de vivir tan lejos de su celestial amante, decidió ir en su busca.

Subió a uno de los árboles más altos y desde él tendió los brazos para que el astro la recogiera. Pero fue inútil. Entonces bajó y trepó a la cima más alta de la montaña y allí esperó el paso de la Luna, pero también fue en vano.

Descorazonada y vencida volvió al valle y allí camino largo tiempo, sus pies desgarrados por las piedras y las espinas, manaban abundante sangre.

En su marcha llegó a un lago de aguas límpidas. Se miró en ellas y vio su imagen reflejada al lado de la Luna. ¡Era el milagro!

Sin vacilar se arrojó a sus brazos, pero la imagen se desvaneció y las aguas se cerraron sobre ella cubriendo para siempre su imposible sueño.


Tupá, compadecido de aquel gran amor, la transformó en Irupé con hojas de forma de un disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal. De noche cierra sus pétalos cubriendo las manchas de sangre de sus heridas, pero cuando la Luna aparece, las abre, y todavía platica con ella.


Fuente: desdeunlugarmejor.com
Imagen: flickr.com

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LAS SUCESIONES INCAS



Un análisis detallado de las referencias sobre las sucesiones inca confirma que en el ámbito andino no existió la primogenitura, tan generalizada en el Viejo Mundo, y por lo tanto tampoco se consideró la bastardía.

La tradición existente en los Andes señalaba para la sucesión el derecho del "más hábil" de los candidatos al poder. Naturalmente, la costumbre generaba intrigas, luchas y muerte al fallecimiento de cada soberano y ante la necesidad de efectuar un cambio de gobierno. Además, el Inca poseía numerosas mujeres y entre ellas se distinguía a la coya o reina con la cual se desposaba el día que recibía la borla, insignia del poder.

Las herencias se volvieron tan tempestuosas que se intentó tomar ciertas medidas para remediar el alboroto que se producía. Así surgió la elección que hacía el Inca de su sucesor, o sea de un co-regente que recibía la borla y una nueva esposa el día de su nombramiento.
Desgraciadamente, el candidato podía ser revocado si no demostraba poseer los requisitos necesarios para ser un gobernante. Es así como se sucedieron tres incas de singular Capacidad como lo fueron Pachacutec, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac.

Sin embargo, Huayna Cápac a pesar de su avanzada edad no nombró co-regente. Su fallecimiento, causado por las epidemias que diezmaban a la población indígena, y la muerte del sucesor que él designara causaron desconcierto entre los sacerdotes encargados de la sucesión.

Ante este vacío, Huascar, sostenido por su madre Raura Ocllo, y Atahualpa, el favorito del ejército, se disputaron el poder para saber cuál de los dos triunfaría y se tornaría el "más hábil".

No faltan historiadores que ven en la lucha fratricida una decadencia o echan la culpa de la guerra a la enorme extensión territorial adquirida por el Estado. Sin embargo, esa situación de conflicto se dio a lo largo de todo el Incario, llegándose incluso a la supresión de soberanos elegidos como Tarco Huaman lo que trajo como consecuencia luchas intestinas e intrigas de serrallo como sucedió a la muerte de Túpac Yupanqui. De nada valió su matrimonio con una "hermana", otro modo de consolidar el derecho de un aspirante a la borla.

El caso de Amaru Yupanqui un nombramiento revocado

Después de largos años de gobierno, Pachacutec nombró como co-regente a su hijo llamado Amaru Yupanqui. Sin embargo, el príncipe no se mostró guerrero pues siendo de ánimo apacible prefería ocuparse de la agricultura y de cultivar sus propias tierras.

Cuenta un cronista: durante una larga sequía, los únicos campos verdes fueron los suyos debido a los canales hidráulicos que construyó y que llevaban el agua necesaria a sus chacras. Pero el Estado necesitaba de un príncipe guerrero y Pachacutec revocó el nombramiento de Amaru y designó a otro hijo suyo llamado Túpac Yupanqui que fue un gran conquistador.

Si bien el apacible Amaru quedó descartado del poder no dejó de ocupar un alto rango en el gobierno y conservó sus tierras y su palacio. Una de sus tareas fue la de visitar los santuarios y las huacas del Collasuyu en compañía de un hermano.

El co-regente Túpac Yupanqui al recibir la borla se casó con una "hermana", lo cual no quiere decir que lo fuera de padre y madre. Los gobernantes cusqueños trataron por ese medio de disminuir las luchas por el poder y buscaron el apoyo del derecho materno o la influencia de la madre en la elección de un candidato.


http://incas.perucultural.org.pe/hisasp7.htm

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/titu-cusi-yupanqui.html

miércoles, 3 de noviembre de 2010

CAPAC HUCHA

EL RITUAL DE LA CAPAC HUCHA

Escrito por Catherine Lara

El hallazgo en 1999 de la “Doncella de Llullaillaco”, enterrada hace 500 años en el volcán homónimo ubicado al norte de Argentina, conmovió al mundo entero. De hecho, la ciencia la declaró momia mejor conservada hasta ahora conocida, y las investigaciones de su contexto funerario sacaron a relucir que la adolescente y sus dos acompañantes habían sido víctimas del ritual de sacrificio humano incaico de la Capac hucha.

Más allá del cariz funesto de una práctica generalmente percibida como cruel, la Capac hucha da cuenta de una compleja lógica de articulación entre factores políticos y religiosos precisos relacionados con la ideología imperial inca, tal como lo revelaron los estudios arqueológicos y etnohistóricos sobre el tema.

¿En qué consistía el ritual y cuál era su significado?

Desde un punto de vista etimológico, hucha significa deber, deuda, obligación, cuyo incumplimiento cobra el sentido de “falta”. De esta manera, en palabras de Gerald Taylor (1987), “el Capac hucha corresponde a la realización de una obligación ritual de máxima importancia y esplendor (Capac)”.

Efectivamente, este ritual era antes que nada una asamblea de oráculos venidos de todo el Tahuantinsuyo, y llevada a cabo con ocasión del Inti Raymi, de la coronación del Inca o de algún suceso catastrófico atravesado por el Imperio.

En la ideología religiosa del Tahuantinsuyo, los oráculos y las élites sacerdotales que los controlaban eran asimismo de suma importancia. Por consiguiente, el Inca consultaba regularmente los oráculos de las huacas imperiales, las cuales se hallaban representadas en el Cusco durante el ritual de la Capac hucha. Cada huaca tributaba al Inca con niños destinados a ser sacrificados. Éstos viajaban hacia el Cusco con sus caciques y representaciones de sus dioses locales. Una vez en la plaza del Cusco, los “peregrinos” rendían homenaje al Inca y a las divinidades principales del Imperio: el sol, la luna, y las momias reales. Luego, el Hijo del Sol consultaba con los dioses de sus provincias sobre asuntos militares o administrativos. El Inca recompensaba a las deidades de cada huaca, de acuerdo a las respuestas dadas por sus respectivos oráculos. Esta recompensa consistía en los niños tributados por cada huaca al Inca, cuya gran mayoría era sacrificada en su lugar de origen, a su regreso del Cusco (Gose 1996, Cieza de León).

Las víctimas debían ser niños saludables y físicamente perfectos.

El análisis de ADN de las momias de Lullaillaco reveló que las criaturas habían sido “engordadas” antes de su muerte. Al parecer, durante la mayor parte de su vida, éstas habían tenido una dieta principalmente basada en papas pero, durante el periodo aproximado de un año antes del sacrificio, su alimentación consistió esencialmente en maíz y carne seca de llama, un tipo de comida de carácter sagrado. El cronista Cobo (1964) subraya el buen trato otorgado a los niños antes del sacrificio. En el caso de Llullaillaco, se calcula que tres o cuatro meses antes de su muerte, éstos peregrinaron por las montañas hacia su última morada, seguramente en proveniencia del Cusco. En sus últimos instantes de vida, se les dio chicha y hojas de coca, contra el mal de altura o a manera de anestésicos. A raíz de estudios previos en otras momias halladas en la misma región, se descubrió que las víctimas habían sido asfixiadas, aunque Cobo señala que se las enterraba vivas, en necrópolis asociadas a las divinidades, acompañadas de un rico ajuar funerario, y veneradas por un grupo de sacerdotes encargados de su culto.

Existen diversas interpretaciones acerca del significado de la Capac hucha. Desde una perspectiva religiosa, las crónicas subrayan que era un honor ser elegido para este ritual, ya que se consideraba que, al morir, los niños se unían a sus antepasados y velaban por sus localidades (Silverblatt, 1988). Aquí prevalece también el significado simbólico y étnico del contexto en que eran enterradas las criaturas, montañas muchas veces. Dentro de la cosmovisión andina, éstas eran efectivamente asociadas a deidades (tales como Pariacaca), a centros cosmogónicos (pakarinas o pakarishkas) o a la fertilidad (Reinhard, 1985).

A nivel político en cambio, se ha planteado que dentro de un sistema imperialista, este tipo de ritual permitía infundir el terror entre las poblaciones conquistadas, facilitando así su control. En base a un análisis más profundo del ritual y su contexto, Gose señala que la consulta de los oráculos era ante todo un acto político que permitía consolidar el sometimiento y la dependencia de los cacicazgos locales hacia la autoridad inca. De hecho, era el Inca quien decidía acerca de la relevancia de cada oráculo, y lo recompensaba en consecuencia, creando así una jerarquía entre las huacas, en la cual el dios sol ocupaba desde luego el primer puesto. Por otra parte, el hecho de reunir a los dioses locales en el centro del Imperio era prácticamente una forma de apropiárselos. Para las localidades en cambio, la práctica de la Capac hucha consistía en una manera de redefinir sus cultos tradicionales dentro de las nuevas lógicas del Imperio, y de ser así reconocidas por éste (Silverblatt, 1988).

A modo de conclusión, cabe resaltar que si bien este tipo de prácticas causa muchas veces rechazo y repugnancia, los estudios arqueológicos y etnohistóricos han permitido superar su aspecto espectacular, sanguinario y quizá fascinante. Antropológicamente hablando, el ritual de la Capac hucha es un ejemplo enriquecedor de la forma en que una manifestación cultural aparentemente aislada se relaciona en realidad con un conjunto de factores, no solamente religiosos en este caso, sino también políticos e históricos.

martes, 26 de octubre de 2010

LA LUZ DE LA REVOLUCION

ALEX JOSÉ PIMENTEL VIDAL
(5 de enero de 1984 – )


LA LUZ DE LA REVOLUCION

Por Alex Pimentel

Cuando los niños duermen en las
calles, y pasan por sus gargantas
un pedazo de pan duro.
Se enciende la luz de la revolución.
Cuando el campesino y el obrero
son explotados y envilecidos
se mantiene viva
la luz de la revolución.
Cuando la juventud
no encuentre otro medio
de instrucción más que la religión
y el estado reduzca el presupuesto
de la educación,
brillará en nuestras mentes
la luz de la revolución.
Cuando se peguen
nuestras tripas,
cuando el trigo, el agua no sea
del pueblo, en los ojos
de nuestros hijos
brillará la luz de la revolución.
Cuando la civilización actual
reciba un nuevo sistema
nervioso, y aumenten masivamente los
suicidios, por desempleo, subempleo, pobreza...
en nuestros labios pronunciaremos
¡libertad¡ ¡libertad¡ ¡abajo el sistema de hambre¡
¡abajo el capitalismo e imperialismo¡
y en nuestros ojos brillará
la luz de la revolución.
Cuando saqueen asquerosamente
nuestros recursos naturales
y a nosotros nos dejen en la sombra
nos alumbrará la luz de la revolución.
Cuando se comience a perseguir
a los cristianos, comunistas
para no luchar por causas justas,
se aumentará el fuego,
la luz de la revolución.
El amor por una mujer
con el tiempo se olvida
el amor por la revolución
no termina ni aún cuando dejamos de existir.
La revolución salvará a los países oprimidos.



Enviar adhesiones y condolencia a: poetasdelmundoperu@gmail.com

Nombre completo, Actividad, País....

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=377

Comparto mi Cultura se adhiere rechazando: la cultura de la muerte, de la opresión, de la obsecuencia... de todo aquello que convierte al hombre y a la naturaleza en medios para alcanzar sus fines narcisistas, ególatras...



lunes, 25 de octubre de 2010

EL CAMINO REAL

Puerto Inka
Álbumes web de Picasa

PUERTO INCA UN DESTINO DEL CAMINO REAL HACIA EL MAR

Un extraordinario camino que se extiende sobre dunas, lomas, quebradas y montañas como una espigada serpiente de piedra.

Según algunos arqueólogos esta senda, de la que se conservan tramos en muy buen estado, son los vestigios del Camino Real de la Costa construido durante el periodo incaico para interconectar las provincias costeñas con la capital del Imperio.

Así como este o el Camino Inca del Cusco muchos otras vías están dispersas por todo el Perú, todas ellas formaban parte del intrincado sistema de comunicaciones construido a lo largo y ancho del Tahuantinsuyo durante el Incanato.

Este tramo en particular partía desde la costa sur del Perú para adentrarse en territorio ayacuchano y llegar finalmente al Cusco, aunque durante algún tiempo se pensó que esta ruta era de origen colonial las investigaciones posteriores demostraron que tales afirmaciones estaban equivocadas.

Pero ¿qué hacia de esta bahía algo tan especial?

Más allá de la admirable belleza del entorno, Puerto Inca es un lugar de una incomparable riqueza marina, esta playa constituía entonces un importante nexo entre la costa y la sierra, además de ser el principal proveedor de productos marinos para la capital del Imperio.

Las investigaciones han revelado que en este poblado eran procesados mariscos (lapas, percebes, chanques), algas (cochayuyo) y moluscos (pulpos y calamares) que también se llevaban al Cusco y otras provincias de la sierra a través de esta vía, para ser intercambiados (trueque) por granos, carne seca y papas, completando así la dieta diaria de los pobladores de la zona.

Las interrogantes seguían surgiendo al mismo tiempo que la ciudadela era desenterrada, los arqueólogos se preguntaban cómo en una zona aparentemente árida e inhóspita, aislada de valles y por consiguiente de tierras de cultivo o fuentes de agua fue posible el desarrollo de un pueblo. Al parecer los antiguos habitantes de la zona desarrollaron técnicas de cultivo acordes con su medio ambiente, abonaron la tierra con guano (excremento de aves) extraído de los islotes cercanos a la bahía ganándole tierras al desierto, mientras que el agua era obtenida de algunos puquios cercanos.

La zona de lomas, cercana a la playa, proveía los recursos de caza y recolección, los que se sumaba a la gran variedad de peces, mariscos y algas (Cochayuyo) que formaban parte de la dieta diaria.
Precisamente esa riqueza marina permitía el hábitat de numerosas colonias de lobos marinos que eran cazados para servir como fuentes de grasas y proteínas.

Los arqueólogos han encontrado, además, restos de excrementos de llamas y cuyes lo que indicaría que también habría sido posible la crianza de animales.

Aparentemente este lugar que podría parecernos estéril era un oasis de vida durante el apogeo del antiguo imperio.


Según estudios realizados este Complejo Arqueológico fue habitado entre los siglos XIII y XV de nuestra era. En el se encuentran una zona de viviendas, depósitos y terrazas de cultivo.

Además, fuera del área que concentra la mayor parte de estructuras, se han descubierto más muros y viviendas dispersas por la zona.

Puerto Inca, también conocido como Quebrada de la Waca, posee estructuras bastante simples, para las cuales se utilizó mayormente piedra y una argamasa fabricada con conchas quemadas y molidas mezcladas con arena, de la que se obtiene una sustancia bastante parecida al carbonato de calcio, uno de los ingredientes utilizados en la fabricación de cemento en la actualidad.

Los edificios eran de una sola planta a excepción de uno de dos pisos cuya finalidad se desconoce. Aunque en su mayoría los muros presentan líneas rectas algunos poseen cierta curvatura además de ser más estrechos en la base, acercándose un poco a la forma de las famosas Chullpas de Sillustani.

Algo que ha llamado particularmente la atención de los arqueólogos es el hallazgo de numerosos depósitos subterráneos, dispersos por toda la zona los cuales asemejan la forma de una botella hundida en la arena, con una entrada estrecha y un fondo ancho. Esto debido a que el número de este tipo de almacenes o "Colcas" es bastante desproporcionado en relación a la población que se supone habitó el lugar.

En la ciudadela también se encuentra una zona denominada el "Secadero", formada por un total de 16 construcciones alineadas una al lado de la otra, con techos de piedras planas y un amplio patio cercado al frente. Esta parte del complejo era utilizada para secar, seleccionar y limpiar los productos marinos que también eran llevados al Cusco.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/chullpas-de-sillustani.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/11/chullpas-de-sillustani-en-puno-peru.html

lunes, 18 de octubre de 2010

EL MUQUI



Cuenta la leyenda que en los socavones de las minas que pertenecían a la compañía Cerro de Pasco Copper Corporation, algunos mineros percibían la presencia de un ser diminuto y gracioso, el cual les jugaba algunas bromas a los que descansaban plácidamente en horas de trabajo, escondiéndoles sus pertenencias, pintándoles la cara con hollín, y haciendo muchas travesuras en aquellas minas.

Pero cierto día un minero anciano, visiblemente desgastado por el trabajo, contó que aquél que lograse atrapar al enano, tendría la posibilidad de pedirle el oro que éste guardaba en su escondrijo:

¡Es el Muqui! -Gritó en forma mística el anciano.

¡Pero cuidado! advirtió de repente; ¡No hay que hacer ningún trato con él! ¡Es muy astuto el bandido!

¡Si que es un bandido! gritaba el viejo minero mientras se alejaba riéndose como un demente.

Pasó mucho tiempo, tal vez semanas, tal vez años, hasta que aquel rumor llegó a los oídos de Octavio, un joven minero, recién casado y que llevaba un mes en la empresa. Octavio, llegaba cada semana a su casa, donde conversaba con su mujer siempre de lo mismo:

-¿Sabías que el Muqui tiene bastante oro?

¿Cuántos años tendrá el Muqui?

¿De dónde sacará todo ese oro el condenado enano?

Y así cada semana, el Muqui era el tema de conversación más resaltante.

Pero las conversaciones se volvieron ideas y las ideas se volvieron sueños y los sueños se convirtieron en obsesión; hasta que Octavio empezó a urdir un plan para capturar al Muqui y con él a todo su oro.

Ya los mineros congeniaban de manera amistosa (aunque sin verlo) con el Muqui, ellos le dejaban un poco de coca y cigarrillos en algún rincón de la mina a cambio de que éste no los haga víctimas de sus travesuras.

El Muqui recogía los regalos (o mejor dicho el pago respectivo) de manera tan misteriosa que absolutamente nadie sabia como ni cuando se aparecía. Pero para Octavio, en quien el Muqui se había convertido en su obsesión, ese ya era un problema resuelto.

Octavio había decidido atrapar al Muqui aquella noche, para lo cual se fue a hacer guardia junto a los regalos que ese día le dejarían los trabajadores al pequeño ser, en lo más profundo del socavón. Se tapó con una manta negra dejando una pequeña abertura para sus ojos. La zona estaba iluminada por una pequeña antorcha, la cual le daba un aspecto más misterioso aún a aquella situación. Esperó una, dos, cinco horas y nada; pero ya cuando bordeaban las cuatro de la madrugada, Octavio, quién se había echado a dormir, sintió un gran peso sobre su espalda y aún sin moverse abrió totalmente sus ojos y se quedó quieto escuchando.

¡Era el Muqui! ¡Y estaba revisando la bolsa sentado sobre su espalda!

¡Este es el momento!

-Se dijo Octavio para sí-

Entonces se levantó de improviso, trató de atrapar al Muqui con su manta, pero, cayó de bruces sobre el piso, mientras el Muqui se reía como loco, burlándose del pobre Octavio.

-¡Anda, ponte de pie! gritó el Muqui. Octavio se levantó y así con la poca luz de la antorcha pudo ver al Muqui.

-Tayta Muqui, quiero un poco de oro.

-Fue lo primero que imploró Octavio.

-¡Pues trabaja! -Respondió irónicamente el enano.

-Verdacito, necesito el oro, porque...porque...

Ya, porque mi esposa está enferma.

-¿¡Y su enfermedad se cura con oro!?

-Es que las medicinas están muy caras y en la mina te pagan poco.

-¡Pues consigue otro trabajo! seguía burlándose el Muqui.

-Por favor señor Muqui dijo Octavio mientras se acercaba lentamente al enanito burlón y de un felino salto, pudo cogerlo de las manos, forcejearon muy poco pero muy duro y por fin, ahí en el suelo envuelto en la manta oscura estaba Octavio, sí el Muqui lo había atrapado a él.

-¿¡Así que querías oro, no!? Le resondró el Muqui, mirándolo con cierta ironía.

Mencionó el Muqui algunas palabras en quechua arcaico y se alejó riendo como siempre, como un loco.

Mientras envuelto en la manta oscura, un gran bulto de oro en forma humana, descansaba en el suelo. La esposa de Octavio, cansada de esperar y llorar, se fue a vivir a La Oroya, donde cada noche tenía un sueño muy raro: un extraño resplandor la llamaba a través de un túnel profundo y se despertaba sobresaltada cuando en el mismo sueño escuchaba una risa vesánica, demente... pero esa, ya es otra historia.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/el-muqui-o-muki.html

martes, 12 de octubre de 2010

CHULLPAS DE SILLUSTANI


Chullpas de Sillustani, Puno


Sillustani se encuentra una península de la laguna Umayo, a 34 km de Puno.

En Sillustani encontramos un cementerio donde se pueden ver una serie de impresionantes tumbas pertenecientes a la cultura Kolla (1200 - 1450) que se desarrolló en la parte norte de la laguna, en la localidad conocida como Hatuncolla.

La forma particular de las tumbas llamados chulpas, troncos de cono invertidos, a modo de torres de planta circular o cuadrada y que ya se encontraban en ruinas en tiempo incaico, construcciones que, en menor número se encuentran también en otros lugares del altiplano: Acora, Ilave...

Las chulpas de Sillustani alcanzan hasta los 12 m de altura.

Construidas de bloques de piedra perfectamente labrada tienen en su interior una cámara a la que se accede por una puerta a ras del suelo y que se cubre con una falsa bóveda. En esa cámara se amontonaban hasta diez o doce fardos funerarios, probablemente pertenecientes a jefes.

Características:

- Una entrada, siempre dirigida hacia el Este, que servía para la comunicación del espíritu del difunto con el dios sol.

- La entrada es siempre demasiado pequeña para que a través de ella se haya podido introducir el fardo funerario. Se considera que el fardo era introducido en la bóveda, antes de ser cerrada.

- La cámara mortuaria abovedada formada con piedras de pequeñas dimensiones. Estas piedras no son labradas.

- Revestimiento exterior con bloques de piedras labradas de grandes dimensiones, perfectamente encajadas unas en otras sellando el exterior sin necesidad de argamasa. Internamente, como se puede observar en las fotos, los bloques de piedra son apuntalados y apoyados por medio de piedras más pequeñas.

- Lateralmente, los bloques de piedra del recubrimiento exterior presentan hendiduras y protuberancias para permitir una cierta flexibilidad de la estructura, como un todo, frente a los sismos.

- La parte superior de las Chulpas, de la época incaica, presentan una hilera sobresaliente, formando la cornisa que adorna la chulpa.

- Algunas piedras presentan bajorrelieves representando principalmente lagartos y culebras. Otras piedras exteriores presentan, a semejanza de las que también se observan en Ollantaytambo, protuberancias, quizás utilizadas para ayudar el manipuleo de las mismas.

Fuentes:

http://www.artehistoria.jcyl.es/civilizaciones/monumentos/1240.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Sillustani


Nota

(Sillustani = Sillus (Uña) + Llustani (Resbaladero) = Resbaladero de uñas, quizás haciendo referencia a que la unión de los bloques externos no permite ni el pasaje de una uña)

Chullpa: Momia, sarcófago.

Puno fue sede de la cultura Tiahuanaco (800 a 1200 d.C.), máxima expresión del pueblo Aymara, que se desarrolló entre lo que es hoy Perú y Bolivia, hasta la llegada de los Incas en el s. XV.

Considerada capital del folklore de Perú por sus tradiciones de danzas (más de 300), la Festividad de la Candelaria que se celebra en febrero es la mayor festividad de Perú, está declarada Patrimonio Cultural de la Nación y moviliza más de 40.000 danzarines durante dos semanas.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/11/chullpas-de-sillustani-en-puno-peru.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-camino-real.html

martes, 5 de octubre de 2010

T'UNUPA

Representación de Tunupa en uno de los flancos rocosos del cerro Pinkuylluna, cerro localizado al frente de la Ciudadela de Ollantaytambo.



El hijo del dios Wiraqucha es T'unupa. El dios había hecho la tierra, el cielo, el sol, la luna, las estrellas y todas las cosas. Y luego había enviado a su hijo a enseñar a la humanidad una vida acorde con la naturaleza.

El compañero de T'unupa era un jilguero. Mientras recorría los poblados, instruía a los agricultores a sacar el mayor beneficio de la tierra, sin dañarla; predicaba contra la flojera y la borrachera y resaltaba los fundamentos de la solidaridad.

Cuando llegó a Carabuco, la gente se congregó masivamente para escucharlo. Pero Makuri, jefe de los carabucos, hizo apresar a T'unupa y se burló de sus cualidades. Llegó incluso a pedirle que transformara unos metales innobles en oro. El hijo de Wiraqucha se negó. Y, más bien, reprendió el comportamiento de Makuri. Éste, muy encolerizado, reto a una pelea cuerpo a cuerpo a T'unupa, que le respondió que una víbora no podía luchar contra un maestro.

Sin más, Makuri hizo expulsar a T'unupa a hondazos. Al día siguiente éste reapareció en Carabuco con la ropa muy blanca y sin huellas de heridas. La gente había salido a recolectar metales y regresó sin nada, pues T'unupa había escondido los yacimientos de cielo abierto dentro de las montañas, para que fuera muy difícil explotarlo.

Hecho esto, se dirigió a Copacabana y a la orilla del lago tendió un paño para cruzar el Titicaca. Por entonces los pobladores de Copacabana adoraban a un felino (titi) metálico, cosa que no agradó a T'unupa.

Otra vez aprehendido, fue llevado a la presencia de un sabio, a quien preguntó las razones por las que ofrecían a una imagen sacrificios de sangre.

Les instó a dejar dicho culto y a aceptar la benevolencia de Wiraqucha. La gente se exaltó y pidió la muerte de T'unupa. Lo llevaron a la orilla y lo ataron al palo de una pequeña balsa de totora, que luego echaron a la deriva. De repente comenzó una tormenta acompañada de vientos excesivos y relámpagos aterradores. La balsa fue llevada hasta el estrecho de Tiquina desde donde abrió el cause del río Desaguadero hasta llegar a una hondonada, en la que se formó el lago Poopó.

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sábado, 2 de octubre de 2010

LA CHICHA O AZUA

Kero andino, vaso ritual y cúltico



La chicha o azua fue la bebida obligada de los antiguos peruanos.

Se bebía al final de las comidas. El beber constituía un acto ceremonial y era además una forma de establecer relaciones con el todo, se comía y bebía en medio de conversaciones, bromas y alegría.

La bebida se iniciaba con el pago a la tierra o tinka, que consistía en verter unas gotas al suelo, luego todos bebían de una sola vasija o anccosani, costumbre que aún perdura en muchos lugares, sobre todo en provincias. La chicha se utilizo profusamente en el antiguo Perú como alimento y con fines mágico-religiosos, para lo cual se le añadían algunos elementos.

Se prepara principalmente de jora o maíz germinado, pero también se utilizan diversos productos como la quinua, cañihua, chuño, ocas, rumu o yuca, apichu, molle, algarrobo, pijuayo, entre otros.

El proceso de una buena chicha empieza con la selección del grano que debe ser de primera calidad. Luego se procede a germinar los granos que se colocan sobre hojas de achira y cuando ya presentan los brotes, se ponen sobre hojas de lambrán que los endulzan, enseguida se ponen a secar.

La jora o wiñapo, se coloca en una olla de barro o hatun manca, con agua tibia para que remoje, luego se pasa a la azuana, donde debe hervir durante un día, mientras se mantiene agua hirviendo en una tercera manca, para reponer el líquido de la merma.

Al final del día se cuela con una bayeta de tejido ralo o wayna. Luego se exprime o chirwi. El líquido obtenido se pasa a una botija de boca grande llamada hinchu. Luego se traslada al urpu, o botija de boca angosta la que se tapa con el pucu. En este recipiente se dejará fermentar para que se convierta en chicha. Cuando haya completado su fermentación, se debe pasar por un tamiz fino suysuna o chumana. El bagazo se llama hanchi, y el concho o sedimento se llama borra.

Gloria Hinostroza
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“La comida, así como todo cuanto rodeaba al antiguo peruano, era sentida a modo de algo viviente. Entre ella y el hombre se siente una afectuosa relación casi de persona a persona”
Arturo Jiménez Borja

LA COCINA PERUANA PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

Foto: http://www.historiacultural.com/2010/05/ceramica-incaica.html

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miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA BELLA DURMIENTE, Pillco Huayta



Símbolo natural de Tingo María y que la leyenda la identifica como la princesa NUNASH, transmitida de generación en generación; la leyenda se refiere también a un joven llamado CUYNAC que atravesando la selva de los Huánucos, se enamoró de la princesa Nunash, los dos llegaron a amarse y Cuynac levantó un palacete en un lugar cercano a Pachas que le puso el nombre de Cuynash en honor de su amada.

Vivieron un tiempo feliz, rodeados de vasallos, pero su felicidad quedó truncada cuando fueron atacados por el padre de la princesa: Amaru, convertido en un monstruo en forma de culebra.

Cuynac se valió de su hechicería y convirtió en mariposa a Cuynash y él se transformó en piedra. Ella en su nuevo estado, voló hacia la selva y retornó con ayuda para combatir al monstruo Amaru.

Los enemigos fueron vencidos, Cuynac, entonces trató de recuperar su forma humana sin conseguirlo, pero ella si pudo retornar a su forma humana y buscó inútilmente a Cuynac.

Cansada se sentó cerca de la piedra en que Cuynac quedó convertido y ella se quedó dormida. Mientras dormía, escuchó en sus sueños la voz de su amado que decía:

"Amada no me busques, mi voluntad fue pedir a los dioses que me convirtiera en piedra y mi pedido fue complacido y ahora soy sólo una piedra, destinada a permanecer en este estado para toda la vida. Si tú en realidad me has querido y me sigues queriendo todavía; deseo que permanezcas a mi lado toda la vida sobre este cerro y que en las noches de luna aparezca ante la mirada de la gente como la mujer en actitud de estar durmiendo".

Nunash siempre en sueños, aceptó la propuesta de su amado y quedó convertida en piedra, lo que hoy es la figura de la "Bella Durmiente".

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miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL ORIGEN DE LA QUENA

Chasqui

Nakaq era un demonio rojo de raras facciones y gestos. Iba vestido de rojo y aguardaba a los viajeros en los recodos de los caminos para hechizarlos.

En aquellos días, Cuzco era la sede imperial donde florecía una de las más completas civilizaciones del mundo: a ellos se les debe el primer sistema de correo postal, donde utilizaban a los chasquis (indios corredores), que se turnaban cada ciertos tramos de distancia; con tal perfección que, el Inca, por ejemplo, en su palacio de Cuzco, podía permitirse diariamente el lujo de comer pecado fresco proveniente de la costa, muy lejana.

Era el reinado del Inca Yahuar Huakacc, rey sabio y melancólico.

El príncipe de Kachamarka era un anciano de gran valía a quien el Inca especialmente distinguía de entre todos. Tenía tres hermosos hijos, talentosos y buenos; dos mujeres y un varón: Pura, Wañu, y Auki Paukar. Los tres se amaban tiernamente y eran conocidos como bellos ejemplos de fraternal amor.

Su padre los había educado según su rango a través de sabios amautas (maestros), y mientras esperaban que llegase el día en que Pura y Wañu fuesen llevadas al Aclla Huasi (casa de las vírgenes del sol), en calidad de ñustas (doncellas nobles), para ser consagradas al Dios Sol.

Mientras, Auki Paukar pastoreaba rebaños paternos en la falda del Wilkanuta.


Esta actividad transformó al joven en inspirado haravec (poeta),
y las notas dulces de sus yaravíes (cantos tristes), aún se escuchan en nuestros días, interpretadas por los collas con sus quenas; al atardecer, en la soledad del altiplano.

Cuentan que a oídos del Inca llegó la fama de los tres hermanos, y tuvo el deseo de ofrecer a su Coya (esposa), la amistad y servidumbre de las dos bellas ñustas, y dejar para sí el dulce canto del haravec, quien espantaría los supayes (genios malos) de la tristeza.

Envió un chasqui al Príncipe de Kachamarca, requiriendo sus tres hijos para adornar con su gallardía la noble corte de Cuzco.

El dolorido anciano no pudo negarse a tan gran honor y, llorando secretamente, consintió en separarse de ellos.

La víspera de la partida, los hermanos rodearon al padre, y fueron a recorrer los lugares queridos. El más apenado era Auki Paukar.

Con doliente voz iba creando un nuevo yaraví (llegado a nuestros días con el nombre de Suray Surita)

Su vida sería la de un pájaro prisionero destinado a cantar para distraer las tristezas del Inca.

Al día siguiente, los hijos, llorando, se despidieron del padre.

Cuando la caravana partió, subió el dolorido príncipe a una colina para contemplarlos por última vez. Sentía que su alma volaba tras ellos, cuando en un recodo del camino divisó agazapado un deforme colla jorobado, vestido de rojo.

Por un instante, el terror paralizó su corazón; luego bajó corriendo la loma: ¡él sabía a quiénes esperaba aquel personaje siniestro!

En su palacio llamó al sacerdote, y le preguntó cómo salvar a sus hijos del Nakacc.

El sacerote movió tristemente su cabeza: el Nakacc es un demonio poderoso y nadie se salva de sus garras. Sólo queda llorar, ya que nadie los volverá a ver.

Más a Cuzco llegó el mensajero con las dos bellas ñustas.

Sin Auki Paukar. Así lo explicó el mensajero: "A poco de partir de Kachamarca, se nos unió un colla deforme y jorobado, vestido de rojo. Parecía muy enfermo. Compadecidos, los tres hermanos le hicieron lugar en la comitiva. Como permanecía callado, nadie se le acercó. Más, al anochecer, sacó el jorobado un cuerno y sopló sobre todos, inmovilizándolos con su hechizo. En aquel momento, Auki Paukar estaba alejado, mirando desde una loma su querida Kachamarca.

Y en la noche silenciosa, cuando a los demás se acercaba la muerte de manos del Nakacc; bella y pausada surgió la melodía de un yaraví.

Y el demonio, dejando caer su cuerno funesto, escuchó profundamente.

Entonces Auki Paukar, surgiendo de entre las sombras, se le acercó y le dijo: "Señor mío, deja ir en paz a mis hermanas, y yo cantaré siempre para tí". Y respondió el Nakacc: "Si me das un hueso de tu pierna izquierda, y consientes que dentro de él encierre tu alma, las dejaré partir sin hacerles daño" Auki Paukar, por salvarlas, consintió sin dudar. Deshizo el hechizo el supay, y ordenó a las hermanas alejarse; pero ellas se negaban a abandonar a su querido hermano.

Entonces el Nakacc desapareció llevándose para siempre al generoso haravec".

Tal es lo que el chasqui narró al Inca, y lo que repitieron ambas ñustas, llorando.

Llenase el Inca de la tristeza más honda: "¿Cuál no sería el encanto de esa música, que detuvo la mano en alto del inexorable Nakacc, que nunca perdona? ¿Cómo sus notas hubieran hecho nacer la paz en su alma en su propia alma angustiada?".

Y su deseo se vio realizado, ya que, desde entonces, por las noches comenzó a escucharse el sonido triste, grave y sentido de un raro instrumento, en todos los rincones del Imperio.

El Inca escuchó esas notas, y, si bien no logró desterrar la tristeza de su alma, al menos logró encontrar la calma al influjo de la dulce melodía.

Según los indios, este es el origen de la quena (especie de flauta), donde ellos, taciturnos, vuelcan su honda y eterna melancolía. No existe nada más sobrecogedor que su extraño e inquietante sonido: al escucharlo a lo lejos, cuando el día muere, se cree oír un lamento, una queja milenaria. Puede ser en verdad el alma del joven haravec, cantando en su extraña cárcel sus melancólicos yaravíes, que le sirvieron en su momento para salvar a sus dos queridas hermanas.


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martes, 21 de septiembre de 2010

EL PILLCO MOZO



El Eterno Guardián Chupaychu


Manuel Nieves Fabián en su libro "Mitos y Leyendas de Huánuco" relata:

"La leyenda dice que el joven Chupaycho Cunyag se enamoró perdidamente de la bella princesa Pillco Huayta, hija del valeroso curaca Achapuri Inquil Tupac.

Su amor fue tan profundo que ambos jóvenes terminaron amándose.

El padre, al enterarse de la osadía de su hija, se opuso rotundamente, ya que tenía escogido para ella a un valeroso guerrero Panatahua.

Los jóvenes enamorados, desoyendo las palabras del curaca, huyeron hacia el lugar denominado Nunash y se instalaron en un pequeño palacete, ahí se atrincheraron.

Cunyag, al saber que el padre de su amada se dirigía hacia Nunash con un poderoso ejército, instruyó al Pillco Huayta para que huyera y diera aviso a los Chupaychos, mientras él y los suyos le entablarían resistencia.

La princesa concurrió rauda a cumplir la misión mientras el joven lo esperó dispuesto, incluso a sacrificar su vida.

Su sorpresa fue tal, al ver al Amaru que guiaba al ejercito del curaca, Atemorizado, Cunyag huyó con dirección al lugar de su origen. El terrible Amaru, al ver que corría el mozo, levantó las alas y sentenció que se convirtiera en piedra.

Fue así que cuando contemplaba a su pueblo desde las alturas del Marabamba, sintió que lentamente su cuerpo se transformaba en piedra, entonces, viéndose perdido y antes que su cabeza se petrificara, con un grito que se escuchaba a muchas leguas, ordenó que Pillco Huayta huyera hacia la selva para librarse de la cólera de su padre.

El Amaru, volteó el rostro hacia la selva, se levantó en ligero vuelo y al encontrar a la princesa a orillas de un caudaloso río, sentenció que se convirtiera en una enorme montaña para que la desobediencia de ambos jóvenes quedara a manera de una lección para la posteridad.

Hoy, podemos apreciar a estas dos figuras en eterno reposo: a Pillco Mozo, en Huánuco y a Pillco Huayta (Bella durmiente), en Tingo María".

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lunes, 20 de septiembre de 2010

EL ORIGEN DEL AYAWASKA

Dibujo "Ayawuasca del Monte"
Ángela Ruiz Martínez

Cuentan los Ancianos que alguna vez vivió en la Selva un hombre llamado Agustín Murayari que, sin tener maestro ni dieta, llegó a ser curandero. El y su mujer, María Luisa, eran conocedores de las plantas, con las cuales curaban.

Cuando contaba cerca de 300 años y sintiéndose ya algo enfermo reunió a sus diez hijos, cinco mujeres y cinco hombres, y les dijo:

“Hijos como ya llega mi día para morir quiero pedirles que no me entierren; busquen detrás de mi chacra un tronco de lupuna y dos shungos, preparen con ellos las estacas y amárrenlas al tronco de la lupuna. Cuando muera traerán cuatro bejucos con los que van a sujetar mi cuerpo en cuatro partes, a la altura de las rodillas, del ombligo, del pecho y del cuello. Una vez que hayan hecho esto déjenme en el monte porque yo he de continuar produciendo y cuando este listo seré AYAWASKA. De mi aprenderán aquellos que quieran ser curanderos”.

Obedientes, sus hijos cumplieron con el pedido de su padre. Pasados tres meses fueron a la chacra y hallaron el cuerpo del anciano suavemente unido a la lupuna. Sus dedos transformados en raíces se hundían en la tierra. Seis meses más tarde el tímido tronco ya estaba enredándose al tronco de la lupuna. Era AYAWASKA.

María Luisa, su mujer comprendió que también para ella ya era tiempo de partir y, como antes lo había hecho Don Agustín así habló a sus hijos:

“He hecho una olla de barro bien grande, cuando muera me sientan en mi olla y me ponen tierra hasta la cintura. Dejen la olla en el costado derecho del tronco de lupuna en que dejaron a su padre, al Igual que él yo produciré y echaré raíces”

Nuevamente sus hijos cumplieron con el pedido.

Al poco tiempo creció al lado de su esposo. Era CHAKRUNA.

Es por eso que el Ayawaska tiene que ser preparado con la Chacruna. Esposo y Esposa.
La Chacruna es la madre de las Plantas, María Virgen. Por eso hay otras plantas que llevan el nombre de esa mujer como Hierba Luisa entre otras.

La Chacruna le da fuerza al Ayawaska. Pinta las visiones.

NOTA:

Aya en quechua significa “muerto” y Waska significa “soga”. La “soga de los muertos”.


Narrado por Don Benjamín Mahua – Pucallpa. Junio 2005


http://www.comunidadtawantinsuyu.org

domingo, 12 de septiembre de 2010

FIESTA DEL SEÑOR DE QOYLLUR RIT´Y


La Fiesta del Señor de Qoyllur Rit´y es una de las fiestas religiosas más grandes de la región del Cusco.

Qoyllur Rit´y termino quechua, en español significa Estrella de Nieve.

Su origen probablemente se remonta al año 1780, fecha que coincide con el levantamiento revolucionario del prócer de la independencia Tupac Amaru II.

Cuenta la leyenda que Mariano Mayta era un niño a quien su anciano padre le había encargado cuidar de su rebaño en los fríos parajes donde hoy en día se levanta el santuario, debía realizar estas tareas junto con su hermano mayor, pero éste lo dejaba solo para ir a divertirse; además lo acusaba de irresponsable ante su padre, quien daba crédito a sus palabras. Como consecuencia de esta situación de desconfianza y sin poder hacer nada para remediar lo que sucedía, Mariano toma una decisión desesperada: huir e internarse en la nieve aunque esto le costara la vida. En ese momento se le aparece un niño de unos 12 años llamado Manuel, quien le ofrece un pan blanco y su amistad (en el Cusco se venera al niño Jesús con el nombre de niño Manuelito). Mientras los niños juegan y bailan, el ganado comienza a reproducirse.

Las autoridades eclesiásticas se enteran posteriormente del hecho y, sospechando que en el paraje los indígenas realizaban profanaciones, desatan una persecución que culmina con la muerte de Marianito y la inmediata aparición de un Cristo Crucificado en un árbol; posteriormente y de manera milagrosa, su imagen aparece estampada en una roca que había en el lugar.

Historia popular de la población del Cusco.

Extraído de: "Experiencia de Cristo en la Vida Aymara", en Puno (Perú).

Esperanza Díez Cruz (Bogotá, Colombia)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

LA VIRGEN DE GUADALUPE, PATRONA DE NAZCA


Cuenta la historia que en las primeras décadas del siglo XIX (1800) era costumbre de los pueblos de Nazca y Palpa, formar grupos para viajar a pescar lenguados, mariscos, cangrejos y otras especies a las lejanas playas de Caballas, Santa Ana, San Nicolás, Marcona y Tres Hermanas, generosas en especies marinas, como también en busca de sal, la que se encuentra en abundancia por aquellos lugares.

Estos viajes, por aquel entonces, lo hacían a lomo de mula, formando las recordadas "piaras" o "recuas" de acémilas.

Aprovechaban también para cazar venados, tarugas y vizcachas, animales que abundaban en las tranquilas lomas de aquellos tiempos.

Fue así que unos de estos grupos de pescadores, según la tradición, estaban pescando entre las playas de Coyungo y San Ana, lugar preferido por la gente de playa, por hallarse cerca del lugar denominado "Monte Grande", sitio que reunía las condiciones necesarias para el viajeros como pastos frescos y manantiales de agua dulce y además de existir una cueva que era usada como pascana para dormir a cubierto.

Según la tradición, eran las 2 de la tarde de un día del cual no hay recuerdo, cuando de pronto comenzó a soplar un fuerte viento que poco a poco se fue haciendo más violento, tomando caracteres de una tempestad.

Los sorprendidos pescadores, corrieron a refugiarse en la cueva, y desde aquel lugar miraban y escuchaban cómo la naturaleza desataba todas sus fuerzas sobre aquellas tranquilas playas.

El viento soplaba con furia, del mar se elevaban negras, espumosas y rugientes olas al viento cubrían nubes grises y negras; las gaviotas, guanayes y alcatraces, volaban enloquecidos como atrapados por las fuerzas huracanadas; los burros y las mulas rebuznaban; aullaba el zorro y los gallinazos graznaban.

Tembló la tierra, y un ruido extraño y misterioso escucharon los hombres de la cueva, que en silencio murmuraban alguna mal sabida oración.

Pero la tarde pasó y la noche también. Al rayar la aurora con la fresca brisa, salió la gente de la cueva, todos dijeron "vamos a ver si hay pescado varado en la playa para freír" y se encaminaron mirando al mar.

Y varios gritaron ¡Mira! un cajón negro en la playa varado está; corrieron todos a ver la caja, tuvieron miedo y con gran sigilo se acercaron a la rara caja.

El más audaz fue a pulsearla; la sintió pesada y al punto dijo, "somos ricos, la caja pesa, vamos a abrirla para ver qué tiene".

Y abrieron la caja, ¡Oh, Dios Santo! Gritaron todos; ¡es una Virgen!

Pasado el susto, deliberaron quién se la llevaba, pero como la caravana de pescadores estaba formada por palpeños y nazqueños (los primeros en mayor número), las opiniones se dividieron en dos bandos.

Los palpeños dijeron: "A nosotros nos corresponde la Virgen, porque somos más". En realidad los palpeños estaban en mayor número que los nazqueños, los que nada pudieron objetar. Los hijos de generoso pueblo de Palpa, tomaron "el cajón con la Virgen" dentro, para llevarla a la iglesia de su pueblo, pero cosa rara, a medida que iban caminando se hacia cada vez más pesado el cajón, hasta que llegó un momento en que no pudieron volver a levantarlo del suelo.

Después de agotar todos sus esfuerzos los hijos de Palpa para levantarla del suelo y llevarse a la Virgen; dijeron los nazqueños: "ahora probaremos nosotros" y ¡Oh, milagro! El bendito cajón con la virgen, desde este momento, se tornó más liviano que una pluma, manifestando, de esta forma, la Virgen, su sana voluntad de morar en el pueblo de Nazca.

Es así como el grupo de pescadores que llevaba a la Virgen; mando a uno de ellos por delante, como mensajero de esta buena nueva, para que el pueblo de Nazca, con el cura a la cabeza, ordenasen los preparativos para recibir a la Santa Virgen y celebrar este magno acontecimiento.
La noticia cayó como reguero de pólvora en el pequeño pueblo de Nazca, en ese entonces todos sus habitantes se sintieron conmovidos por la santa noticia.

El pueblo se vistió de gala, con el conocimiento de esta grata novedad, la gente se puso sus mejores ropas para recibir a la Santa Virgen; en todo el pueblo se respiraba un ambiente de fiesta, los pirotécnicos prepararon cohetes y se reventaban avellanas, replicaban las campanas.

Por esa época se realizaba la cosecha del maní en todo el valle, y como ese día se respiraba olor a fiesta y no había vivanderas, la gente poblana "sancochó y tostó" maní en cantidad y se vendió en abundancia como alimento ligero, porque nadie quería irse a sus casas, hasta no recibir y conocer a la Santa Virgen, se cree que desde esa época hasta hoy quedó establecida la vendimia o fiesta del maní como corolario a la fiesta Patronal del pueblo de Nazca.

Y es así que llego la imagen de la "Virgen de Guadalupe" al pueblo de Nazca, y fue el cura Fray Sotil, sacerdote del pueblo, que a la cabeza de una gran comitiva pueblerina, salió a recibir a las afueras del pueblo a la "Santa Imagen", quien como buen teólogo, al verla explicó que la imagen era nada menos que la "Santísima Virgen de Guadalupe"; declarándola y proclamándola en ese mismo momento tan solemne, "Patrona del Pueblo de Nazca".

Es así que partir del año 1800 mas o menos, con la aparición de la Virgen se sustituye al patrón del pueblo Santiago (lo fue desde el tiempo de la conquista) hasta la aparición de la Virgen de Guadalupe, quedando establecido el 8 de setiembre de todos los años como celebración oficial para rendir homenaje a la "Santísima Virgen de Guadalupe, Patrona de Nazca".

martes, 17 de agosto de 2010

ESCRITOS DE SAN MARTÍN




El 13 de marzo de 1819, San Martín expresa en carta al caudillo oriental José Gervasio de Artigas su preocupación por la guerra civil declarada entre Santa Fe, la Banda Oriental y Buenos Aries:

Me hallaba en Chile acabando de destruir el resto de maturrangos que quedaban como se ha verificado e igualmente aprontando los artículos de guerra necesarios para atacar a Lima, cuando me hallo con noticias de haberse roto las hostilidades por las tropas de usted y de Santa Fe contra las de Buenos Aires. (…) Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la patria. En el momento que ésta se vea libre renunciaré el empleo que obtenga para retirarme; mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas…

El mismo día, 13 de marzo de 1819, también se dirige a Estanislao López, gobernador de Santa Fe, intentando conciliar las desavenencias internas: “Unámonos, paisano mío, para batir a los maturrangos que nos amenazan: divididos seremos esclavos: unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor. La sangre americana que se vierte es muy preciosa y debía emplearse contra los enemigos que quieren subyugarnos. El verdadero patriotismo, en mi opinión, consiste en hacer sacrificios: hagámoslos, y la patria, sin duda alguna, es libre, de lo contrario seremos amarrados al carro de la esclavitud. Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas. (…) Transemos nuestras diferencias; unámonos para batir a los maturrangos que nos amenazan y después nos queda tiempo para concluir de cualquier modo nuestros disgustos en los términos que hallemos por convenientes sin que haya un tercero en discordia que nos esclavice”.

Un año más tarde, antes de embarcarse en la expedición para dar libertad al Perú, San Martín se dirige a los habitantes de las Provincias Unidas en proclama del 22 de julio de 1820:

Compatriotas: voy a emprender la grande obra de dar libertad al Perú, mas antes de mi partida quiero deciros algunas verdades que sentiría las acabaseis de conocer por experiencia. (…) Vuestra situación no admite disimulo; diez años de constantes sacrificios sirven hoy de trofeo a la anarquía; la gloria de haberlos hecho es mi pesar actual cuando se considera su poco fruto. Habéis trabajado un precipicio con vuestras propias manos y acostumbrados a su vista, ninguna sensación de horror es capaz de deteneros.

Compatriotas: yo os hablo con la franqueza de un soldado. Si dóciles a la experiencia de diez años de conflictos no dais a vuestros deseos una dirección más prudente, temo que cansados de la anarquía suspiréis al fin por la opresión y recibáis el yugo del primer aventurero feliz que se presente, quien lejos de fijar vuestros destinos, no hará más que prolongar vuestra incertidumbre. (…)

Yo servía en el ejército español en 1811. Veinte años de honrados servicios me habían atraído alguna consideración, sin embargo de ser americano; supe de la revolución de mi país, y al abandonar mi fortuna y mis esperanzas, sólo sentía no tener más que sacrificar al deseo de contribuir a la libertad de mi patria; llegué a Buenos Aires a principios de 1812 y desde entonces me consagré a la causa de América: sus enemigos podrán decir si mis servicios han sido útiles.

Compatriotas: yo os dejo con el profundo sentimiento que causa la perspectiva de vuestra desgracia; vosotros me habéis acriminado aun de no haber contribuido a aumentarlas, porque éste habría sido el resultado si yo hubiese tomado parte activa en la guerra contra los federalistas (…) En tal caso era preciso renunciar a la empresa de libertar al Perú, y suponiendo que la suerte de las armas me hubiera sido favorable en la guerra civil, yo habría tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos. No, el general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sudamérica. (…)

¡Provincias del Río de la Plata! El día más célebre de vuestra revolución está próximo a amanecer. Voy a dar la última respuesta a mis calumniadores: yo no puedo menos que comprometer mi existencia y mi honor por la causa de mi país; y sea cual fuere mi suerte en la campaña del Perú, probaré que desde que volví a mi patria, su independencia ha sido el único pensamiento que me ha ocupado y que no he tenido más ambición que la de merecer el odio de los ingratos y el aprecio de los hombres virtuosos.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

sábado, 14 de agosto de 2010

KON

Tejido


Kon, el felino volador, es el antiguo dios costeño adorado como creador del mundo por importantes reinos como Paracas y Nazca que lo representaban en finos tejidos y bellos huacos policromados.

Era un dios eminentemente volador, no tenía huesos, era rápido y ligero, y podía acortar distancias a su antojo. En sus imágenes más conocidas se le puede ver volando, con máscaras felínicas, pies replegados y portando un báculo, alimentos y cabezas trofeo.

Cuenta un mito que Kon, en los tiempos más remotos, pobló la tierra de seres humanos y los colmó de abundante agua y frutos; pero sus criaturas olvidaron pronto las ofrendas que le debían al padre creador. Kon los castigó quitándoles las lluvias y transformando las fértiles tierras en los inmensos desiertos costeños. Kon sólo dejó algunos ríos para que con mucho esfuerzo y trabajo los humanos puedan subsistir.

El dios Kon fue el creador de esa primera generación de hombres que poblaron la tierra pero un día fue vencido por el dios Pachacamac quien los convirtió en monos, zorros, lagartos para luego crear una nueva generación de seres humanos.


Arturo Gómez Alarcón
Licenciado en Educación por la UNMSM.
Profesor de Historia desde 1998

miércoles, 4 de agosto de 2010

LA YACUMAMA


En lo profundo de un bosque impenetrable por su exuberante vegetación, había un lago muy poco conocido por los que vivían en las proximidades de ese lugar.

Simulaba ser sumamente tranquilo, apacible, en suma, un remanso de paz; pero, lamentablemente era lo contrario.

Así lo aseveraban quienes habían llegado a él, pues sabían que tenía "madre" y que ella celosamente cuidaba ese lugar, persiguiendo sin piedad al que por desgracia se atrevía a pescar en sus aguas.

Así llegó cierto día un pescador que siguiendo el curso de un riachuelo desembocó en el; desde el primer momento que lo vio, se sintió feliz porque creía que era el primero en llegar y pensó: al fin podré realizar una "pesca milagrosa" en esta laguna olvidada, que debe estar llena de peces.

Infelizmente no fue así; al penetrar en el lago, lo primero que hizo fue ubicar un lugar para arrojar su tarrafa y aunque se sentía intrigado por el movimiento del agua, siguió remando confiado; pero el vaivén continuo de su canoa, siguió preocupándole hasta que sintió que algo salía del fondo del lago.

Rápidamente volvió para averiguar que era eso, y vio una terrible cabeza, suspendida a casi un metro de altura sobre la superficie del agua moviendo su monstruosa figura de orejas paradas y sacando su lengua puntiaguda.

Inmediatamente dio vuelta su canoa, metió su remo con fuerza hasta el fondo del agua para impulsarse mejor y en esos instantes apremiantes para colmo de males, notó que las plantas de la orilla venían a su encuentro, cerrándole el pase como si obedecieran a no se qué designio; terriblemente asustado, giró su cabeza para ver que ocurría con la fiera y comprobó que ella le perseguía a toda velocidad.

En ese momento, aterrorizado levantó sus ojos al cielo y clamó ayuda al Dios Todopoderoso, convencido que él no podía hacer nada para librarse con vida de ese monstruo lacustre.

Y realmente, el Señor escuchó su súplica, porque inexplicablemente cayeron al lago cuatro sachavacas peleando y mordiéndose como fieras, produciendo un tremendo ruido.

Ese terrible estruendo asustó a esa serpiente, que no era otra cosa que la terrible Yacumama, que velozmente se sumergió en su lago.

Incomprensiblemente, las plantas acuáticas también volvieron a su posición inicial y todo quedó en calma, pues hasta las sachavacas se escaparon viendo a la horrible Yacumama.

El pescador que advertía estupefacto todo cuanto sucedía. No quiso perder un segundo más, y se alejó de este fatídico lago, antes que la Yacumama le cerrara el paso nuevamente.

Lamentablemente no llevó ni un solo pez, porque "la madre" de esa laguna no quiso regalarle sus pacos, sardinas, sábalos, bujurquis, lizas y gamitanas.

AI respecto, se cuenta que cuando alguna persona común se acerca a las orillas y penetra a esos lagos encantados, se desata sorpresivamente una tormenta infernal que hace zozobrar la embarcación y la persona se ahoga irremediablemente.

domingo, 1 de agosto de 2010

LA WILANCHA




Por: Saúl Alejandro Maldonado Pérez

La pervivencia de las costumbres de los pueblos aborígenes fue aumentando en el transcurso de los años. Los mitos andinos, enriquecidos en el tiempo tienen como referencia un respeto profundo a la naturaleza. Las costumbres se arraigaron en los pueblos, hasta tal punto de repetirlos y venerar a los elementos de toda la naturaleza.

Las ceremonias de los pueblos andinos, tanto en las ciudades y sitios alejados que reciben el nombre de “sitios sagrados”, son actos espirituales de la sociedad.

Es interesante destacar que la descendencia genealógica de los pueblos andinos fue fijada en la piedra o identificada con elementos geológicos como las montañas, colinas, grietas, ríos, rocas, cascadas, etc. Pero hay unos lugares especiales que son las wakas o achachilas que son la prolongación del tiempo de las organizaciones sociales como los ayllus, markas, layas y suyus en lo que antes era el territorio del Tawantinsuyu.

En la cosmovisión andina todo tiene vida, por eso se habla de mentalidad animista. Así, como dice Freddy Yapu, un intelectual aymara, “las montañas tienen valentía, honor, astucia, incluso pueden aparearse, pueden reproducirse.

Eso se llama lógica de vida porque hay una armonía, una comunión entre el hombre y la naturaleza.

Muchas prácticas de ritos que se han ido mezclando se practican en la Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Santa Cruz y otros departamentos debido a la fuerte migración del campo a la ciudad que deja su huella y se enriquece con nuevos elementos.

Así, la Wilancha es una “ceremonia ritual donde se ofrenda, generalmente, una llama, se la degüella y con su sangre se challa o invita a la naturaleza, esparciéndola a los cuatro puntos cardinales y rociando con ella a la madre tierra o pachamama”. Es un acto que representa que la tierra bebe, ingiere la sangre y los achachilas o también llamados tíos que son los abuelos ancestrales y no dioses, reciben la sangre como una ofrenda en la ceremonia ritual de la Wilancha.

Previamente a la Wilancha se prepara una mesa ritual simple o una completa que contiene coca de hojas dulces o amargas, bebida que es chica o kusa que luego fue sustituida por el alcohol blanco y vino tinto o aguardiente y se utiliza el tabaco o sayri, planta originaria de América que fue de uso exclusivo para ceremonias religiosas y ofrendas a los antepasados.

Las mesas rituales contienen elementos de origen vegetal, entre ellos: incienso, copal, wira kuya, wairurus, kuti kuti, kulla kulla o phinaya, kina kina, saka kuti, pacha untu, coca, clavel, rosa, chunchu vainilla.

También elementos de origen animal: lanas de colores, fetos de camélidos o sullus, untu o grasa, cuero o carne seca de titi o gato montés, plumas de aves, conchas fósiles estrellas de mar, espinas de puercoespín, pescados secos, etc.

Asimismo, elementos de origen alimenticio: uva, cacahuate, higo, papa, oca, granos, galletas secas, caramelos, confetis, papeles de color brilloso denominados misterios.
Desde ya se utilizan elementos de origen mineral como: la mica, piedra imán, taku, llampu, azufre nativo, toba calcárea que es utilizado para tratamiento de enfermedades y curaciones por los yatiris, sabios o sacerdotes.

En las mesas rituales están varios elementos denominados “misterios” de distintos colores.

Su simbología se explica:

• Rojo o “chipika” que representa la sangre y sacrificios de nuestros mártires y abuelos que ofrendaron sus vidas en la lucha por la liberación y la guerra del Chaco. Como símbolo masculino, significa el principio de la vida.

• Celeste o “larama” representa la vida relacionado con las “cochas” como símbolo femenino.

• Amarillo o “kellu”, representa la riqueza de los recursos naturales, como el oro y la plata producidos en las minas. Es un principio activo que relacional al sol con los espíritus de los antepasados.

• Verde o “chojña”, representa a la madre naturaleza a la “Mamapacha” y a todos los seres vivos de la naturaleza. Es el símbolo de la fertilidad, es el símbolo femenino. Incluye al trueno, al relámpago y el anuncio de las lluvias.

Finalmente, destacar la posición de los ambientalistas y proteccionistas de utilería, que no conocen las prácticas ancestrales y vierten un pensamiento copiado en el llamado primer mundo, como libreto aprendido para repetirlo sin reflexión alguna. Si bien, la Wilancha tiene fuertes raíces culturales dinámicas, ahora se ha lanzado el desafío de sustituir el degüello de la llama por otro símbolo hecho en el “miski”. No entender, ni conocer la ritualidad del país, principalmente de occidente, genera una permisividad irresponsable que colinda en el autodesprecio. Por eso nuestra anotación final para que algunas entidades medioambientalistas y proteccionistas conozcan primero, la singularidad sociológica del país.


Bibliografía: “Mamapacha” Diccionario de Mitología Aymara, Mario Montaño Aragón
“Memorias del Titikaka”, Freddy Yapu Gutiérrez
“Liturgia Andina”, Luis Alberto Aguilar Calle
“Apuntes Provisionales”, Concierto Boliviano, Saúl Maldonado