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domingo, 9 de enero de 2011

LA BRUJA BABA YAGA Y LA HUÉRFANA







Vivía en otros tiempos un comerciante con su mujer; un día ésta se murió, dejándole una hija. Al poco tiempo el viudo se casó con otra mujer, que, envidiosa de su hijastra, la maltrataba y buscaba el modo de librarse de ella.

Aprovechando la ocasión de que el padre tuvo que hacer un viaje, la madrastra le dijo a la muchacha:

—Ve a ver a mi hermana y pídele que te dé una aguja y un poco de hilo para que te cosa una camisa.

La hermana de la madrastra era una bruja, y como la muchacha era lista, decidió ir primero a pedir consejo a otra tía suya, hermana de su padre.

—Buenos días, tiíta.

—Muy buenos, sobrina querida. ¿A qué vienes?

—Mi madrastra me ha dicho que vaya a pedir a su hermana una aguja e hilo, para que me cosa una camisa.

—Acuérdate bien —le dijo entonces la tía— de que un álamo blanco querrá arañarte la cara: tú átale las ramas con una cinta. Las puertas de una cancela rechinarán y se cerrarán con estrépito para no dejarte pasar; tú úntale los goznes con aceite. Los perros te querrán despedazar; tírales un poco de pan. Un gato feroz estará encargado de arañarte y sacarte los ojos; dale un pedazo de jamón.

La chica se despidió, cogió un poco de pan, aceite y jamón y una cinta, se puso a andar en busca de la bruja y finalmente llegó.

Entró en la cabaña, en la cual estaba sentada la bruja Baba Yaga sobre sus piernas huesosas, ocupada en tejer.

—Buenos días, tía.

—¿A qué vienes, sobrina?

—Mi madre me ha mandado que venga a pedirte una aguja e hilo para coserme una camisa.

—Está bien. En tanto que lo busco, siéntate y ponte a tejer.

Mientras la sobrina estaba tejiendo, la bruja salió de la habitación, llamó a su criada y le dijo:

—Date prisa, calienta el baño y lava bien a mi sobrina, porque me la voy a comer.

La pobre muchacha se quedó medio muerta de miedo, y cuando la bruja se marchó, dijo a la criada:

—No quemes mucha leña, querida; mejor es que eches agua al fuego y lleves el agua al baño con un colador.

Y diciéndole esto, le regaló un pañuelo.

Baba Yaga, impaciente, se acercó a la ventana donde trabajaba la chica y le preguntó a ésta:

—¿Estás tejiendo, sobrinita?

—Sí, tiíta, estoy trabajando.

La bruja se alejó de la cabaña, y la muchacha, aprovechando aquel momento, le dio al gato un pedazo de jamón y le preguntó cómo podría escaparse de allí. El gato le dijo:

—Sobre la mesa hay una toalla y un peine: cógelos y echa a correr lo más de prisa que puedas, porque la bruja Baba Yaga correrá tras de ti para cogerte; de cuando en cuando échate al suelo y arrima a él tu oreja; cuando oigas que está ya cerca, tira al suelo la toalla, que se transformará en un río muy ancho. Si la bruja se tira al agua y lo pasa a nado, tú habrás ganado delantera. Cuando oigas en el suelo que no está lejos de ti, tira el peine, que se transformará en un espeso bosque, a través del cual la bruja no podrá pasar.

La muchacha cogió la toalla y el peine y se puso a correr. Los perros quisieron despedazarla, pero les tiró un trozo de pan; las puertas de una cancela rechinaron y se cerraron de golpe, pero la muchacha untó los goznes con aceite, y las puertas se abrieron de par en par. Más allá, un álamo blanco quiso arañarle la cara; entonces ató las ramas con una cinta y pudo pasar.

El gato se sentó al telar y quiso tejer; pero no hacía más que enredar los hilos. La bruja, acercándose a la ventana, preguntó:

—¿Estás tejiendo, sobrinita? ¿Estás tejiendo, querida?

—Sí, tía, estoy tejiendo —respondió con voz ronca el gato.

Baba yaga entró en la cabaña, y viendo que la chica no estaba y que el gato la había engañado, se puso a pegarle, diciéndole:

—¡Ah viejo goloso! ¿Por qué has dejado escapar a mi sobrina? ¡Tu obligación era quitarle los ojos y arañarle la cara!

—Llevo mucho tiempo a tu servicio —dijo el gato— y todavía no me has dado ni siquiera un huesecito, y ella me ha dado un pedazo de jamón.

Baba Yaga se enfadó con los perros, con la cancela, con el álamo y con la criada y se puso a pegarles a todos.

Los perros le dijeron:

—Te hemos servido muchos años sin que tú nos hayas dado ni siquiera una corteza dura de pan quemado, y ella nos ha regalado con pan fresco.

La cancela dijo:

—Te he servido mucho tiempo sin que a pesar de mis chirridos me hayas engrasado con sebo, y ella me ha untado los goznes con aceite.

El álamo dijo:

—Te he servido mucho tiempo, sin que me hayas regalado ni siquiera un hilo, y ella me ha engalanado con una cinta.

La criada exclamó:

—Te he servido mucho tiempo, sin que me hayas dado ni siquiera un trapo, y ella me ha regalado un pañuelo.

Baba Yaga se apresuró a sentarse en el mortero; arreándole con el mazo y barriendo con la escoba sus huellas, salió en persecución de la muchacha. Ésta arrimó su oído al suelo para escuchar y oyó acercarse a la bruja. Entonces tiró al suelo la toalla, y al instante se formó un río muy ancho.

Baba Yaga llegó a la orilla, y viendo el obstáculo que se le interponía en su camino, rechinó los dientes de rabia, volvió a su cabaña, reunió a todos sus bueyes y los llevó al río: los animales bebieron toda el agua y la bruja continuó la persecución de la muchacha.

Ésta arrimó otra vez su oído al suelo y oyó que Baba Yaga estaba ya muy cerca: tiró al suelo el peine y se transformó en un bosque espesísimo y frondoso.

La bruja se puso a roer los troncos de los árboles para abrirse paso; pero a pesar de todos sus esfuerzos no lo consiguió, y tuvo que volverse furiosa a su cabaña.

Entretanto, el comerciante volvió a casa y preguntó a su mujer.

— ¿Dónde está mi hijita querida?

—Ha ido a ver a su tía —contestó la madrastra.

Al poco rato, con gran sorpresa de la madrastra, regresó la niña.

— ¿Dónde has estado? —le preguntó el padre.

— ¡Oh padre mío! Mi madre me ha mandado a casa de su hermana a pedirle una aguja con hilo para coserme una camisa, y resulta que la tía es la mismísima bruja Baba Yaga, que quiso comerme.

— ¿Cómo has podido escapar de ella, hijita?

Entonces la niña le contó todo lo sucedido.

Cuando el comerciante se enteró de la maldad de su mujer, la echó de su casa y se quedó con su hija.

Los dos vivieron en paz muchos años felices.

FIN

Alekandr Nikoalevich Afanasiev
Cuento folclórico ruso

Cancela = Reja pequeña que se pone en el umbral de algunas viviendas

Imagen
http://foro.ekiria.net

jueves, 6 de enero de 2011

UNA LECCION PARA UN REY




Érase una vez, cuando Brahmadatta reinaba en Benarés, el Buda se reencarnó como su hijo y heredero del trono.

Cuando llegó el día de decidir su nombre, le llamaron príncipe Brama-datta.

Y creció poco a poco como todos los niños; y cuando tenía dieciséis años, fue a Takkasila, y llegó a ser un experto en todas las artes.

Después de que su padre muriera, él ascendió al trono, e introdujo nuevas normas llenas de rectitud y de eficiencia. Realizó juicios justos, donde no había odio, ni ignorancia, ni miedo. Desde que él reinaba con justicia, los ministros también administraban la ley con justicia.

Los juicios se decidían con justicia y no había testimonios falsos. Así pues los litigios y los tumultos de la población cesaron en los juzgados del reino. Aunque los jueces estaban sentados y esperando todo el día en el juzgado, terminaban el día sin haber recibido a nadie solicitando justicia.

Y al final, se acabó por tener que ¡cerrar el salón del juzgado!

El futuro Buda pensó, "No puede ser que habiendo tanta rectitud y tantas normas en mi reino no haya juicios ni sentencias; el jaleo y el bullicio ha cesado, y el salón del juzgado está a punto de cerrar. Debo, por tanto, hacer un análisis de mis propios defectos; y si encuentro que algo está equivocado en mí, dejaré todo y practicaré sólo las enseñanzas de la virtud."

Desde entonces, el buscó y solicitó que le dijeran sus fallos, pero alrededor de él no encontró a nadie que le diera una respuesta, sólo encontraba alabanzas.

Después pensó, "Es por miedo que estos hombres dicen sólo cosas buenas de mí, no cosas malas," y buscó a personas que vivían fuera del palacio.

Y no encontrando ahí nadie que le diera ninguna respuesta, buscó a personas que vivieran fuera de la ciudad, en los suburbios. Tampoco encontró a nadie en los suburbios, sólo escuchaba alabanzas, así que decidió buscar fuera de la ciudad, en el campo.

Así pues dejó a los ministros al mando de su reino, y organizó su carro llevando sólo consigo al conductor, y saliendo de la ciudad disfrazado. Penetrando en el campo, más allá de los límites de la vista, no encontró ninguna persona crítica que le dijera ningún fallo, y sólo escuchaba virtudes del rey; entonces se dio la vuelta desde las más lejanas fronteras y regresó por la carretera principal hasta la ciudad.

Durante ese mismo tiempo el rey de Kosala, que se llamaba Mallika, también había puesto normas llenas de rectitud y eficacia en su reino; y buscando algún fallo propio, no encontró a nadie en el palacio que le dijera alguno y sólo escuchaba virtudes. Por lo tanto buscando por lugares del campo a alguien que pudiera decirle algún fallo, se encontró en la misma carretera principal que el rey Brahmadatta, y justamente en el mismo punto. Los dos carros se iban a juntar, uno enfrente del otro, y cuando se acercaron se dieron cuenta que no cabían los dos juntos en la carretera.

Entonces el conductor del rey Mallita le dijo al conductor del rey de Benarés, "¡Saca tu carro fuera del camino!"

Pero el otro conductor le respondió, "No, saca el tuyo del camino, en este carro va el rey de Benarés, el gran rey Brahma-datta."

Y el otro le respondió, "En este carro, va el señor del reino de Kosala, el gran rey Mallita. ¡Saca el carro fuera ahora mismo, y haz sitio para nuestro rey!"

Entonces el conductor del rey de Benarés pensó, "Ellos dicen entonces que ellos llevan también un rey, ¿Qué debería hacer?"

Después de pensar un rato se dijo a si mismo, "se la manera, preguntaré cuantos años tiene, y sabiendo eso, el más joven será el que se apartará."

Y cuando llegó a esta conclusión, le preguntó al conductor cuantos años tenía el rey de Kosala.

Pero descubrieron que los dos reyes tenían los mismos años.

Entonces debatieron sobre la extensión de sus reinos, sobre su ejército, sobre su riqueza, su fama, su castillo y familia.

Y descubrieron que los dos señores tenían reinos de la misma extensión, así como su ejército, su riqueza, su fama, incluso su castillo y su familia eran similares.

Entonces pensaron, "Lo haremos de la manera más justa."

Y se preguntaron, "¿Cuál de los dos reyes tiene mayor rectitud?"

Entonces se buscó a ciertas personas del reino de Kosala, y proclamaron las virtudes, la bondad de su rey pronunciando estos versos:

Al fuerte él lo derrota con fuerza,
El bien conquista con bondad,

Y con bondad derrota al bondadoso
Así como al malvado con maldad

¡Así es la naturaleza de este rey!

¡Muévete del camino, conductor!


Pero el conductor del rey de Benarés le preguntó, "Bueno, ¿Nos habéis contado todas las virtudes de vuestro rey?

"Si" respondieron los otros.

"Si esas son sus virtudes, ¿Dónde están entonces sus fallos? Ya que más parecen fallos que virtudes" Les replicó.

Los otros dijeron, "Bueno, podrían ser errores si así lo queréis! Pero habría que ver las virtudes de tu rey."

Entonces el conductor del rey de Benares escuchando su corazón les respondió con estos versos:

"La ira él conquista con la calma,
y con bondad la maldad;
la mezquindad la conquista con regalos,
y a los mentirosos con verdad.
¡Así es la naturaleza de este rey!
¡Muévete del camino!,
dijo el conductor"

Y cuando él hubo dicho esto, tanto el rey Mallika como su conductor se apearon del carro.

Y cogieron a sus caballos y movieron su carro del camino, haciendo sitio al rey de Benarés.


Imagen
artepinturavalleduart.blogspot.com

domingo, 2 de enero de 2011

Virgen de la Candelaria en Campana. 2006


Nuestra Señora de la Candelaria

Patrona de Canarias en el municipio tinerfeño homónimo.
Venerada en Iglesia católica
Templo Basílica de la Candelaria
Festividad 2 de febrero y 15 de agosto
Simbología La Candela

Fecha de la imagen 1827, la imagen primitiva era del siglo XIV.
La actual obra es de Fernando Estévez.
Estilo Neoclásico, la primitiva imagen era de estilo gótico.







La Virgen de la Candelaria o Nuestra Señora de la Candelaria es una de las advocaciones más antiguas de la Virgen María. Su fiesta litúrgica se celebra en toda la Iglesia católica el 2 de febrero y su fiesta mayor se celebra el 15 de agosto en las Islas Canarias (España).

La imagen es venerada en el Archipiélago Canario, especialmente en la isla de Tenerife (lugar de su aparición), donde es conocida popularmente como La Morenita, es la Patrona de Canarias siendo una de las siete Patronas de las Comunidades Autónomas de España. Su imagen se encuentra en el camarín de la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, en el municipio de Candelaria en Tenerife.

El relato canónico de la aparición a los aborígenes guanches de la imagen de la Virgen de Candelaria en las Islas Canarias fue escrito en 1594 por el religioso e historiador español Fray Alonso de Espinosa, dicho relato aparece contenido en dos libros, siendo de hecho los libros impresos más antiguos que tratan sobre las Islas Canarias.

Igualmente la Virgen de la Candelaria es la patrona de varias ciudades del Nuevo Mundo como: Medellín y Cartagena de Indias (Colombia) Sabana Grande de Boyá, Prov. Monte Plata y Barrio San Carlos, Santo Domingo (República Dominicana) y Mayagüez (Puerto Rico). La Virgen tiene mucho arraigo y veneración en Oruro (Bolivia) y en general en el altiplano andino y demás naciones del continente americano. Además es venerada en lugares con una importante colonia de canarios donde suele usarse para representar al Archipiélago Canario.


La iconografía de la Virgen de Candelaria se basa en el episodio bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lucas 2,22-40). La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y el niño Jesús por su parte sostiene en sus manos un pequeño pájaro. Según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor. Como era costumbre, la Virgen María, se sometió a la vez al rito de la purificación (Cf. Lev. 12, 6-8).[6]

Historia de la aparición

La historia de esta advocación está unida íntimamente a la historia de las Islas Canarias, especialmente de la isla de su aparición, Tenerife. No hay acuerdo sobre el año de la aparición, pero la opinión mayoritaria es que apareció en la desembocadura del barranco de Chimisay, en el municipio canario de Güímar, 95 años antes de la conquista de Tenerife, es decir aparecería del 1400 al 1401. Es por tanto la primera aparición mariana de Canarias. Fray Alonso de Espinosa describió la historia en 1594.
Escenificación de la aparición de la virgen en la Playa de El Socorro, Güímar.

Según la leyenda relatada por Fray Alonso de Espinosa, iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que el ganado se remolinaba y no quería entrar. Buscando la causa miraron hacia la desembocadura del Barranco de Chimisay y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, la figura de una mujer que creyeron animada. Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado. Pero al querer ejecutar la acción, el brazo se le quedó yerto y sin movimiento. El otro pastor quiso herirla con su cuchillo. Pero en lugar de herirla, quedó herido el mismo. Asustados, huyeron los dos pastores a Chinguaro, la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido. El mencey acudió con sus consejeros. Ella no respondía pero nadie se atrevía a tocarla. El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados. El mencey comprendió que aquella mujer con un niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en lugar de la aparición hay hoy día una cruz y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nra. Señora del Socorro.

La llevaron a una cueva cerca del palacio del rey hoy convertida en capilla. Más tarde un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los castellanos y había logrado escapar y regresar a su isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María. Él, habiendo sido bautizado le relató al mencey y a su corte la fe cristiana que él sostenía. Así llegaron a conocer a la Virgen María como "La Madre del sustentador del cielo y tierra" (Guanche: Axmayex Guayaxerach Achoron Achaman o Chaxiraxi) y la trasladaron a la Cueva de Achbinico (detrás de la actual Basílica de Candelaria) para veneración pública.


jueves, 30 de diciembre de 2010

TRASLACION DE SANTIAGO APOSTOL

Codex Calixtinus Libro III, La traslación de Santiago

De hecho, por los breves apostólicos de dos papas, Gregorio XIII y Sixto V, se celebra en Santiago y en España la fiesta de la Traslación.

El rey Herodes mandó decapitar a Santiago Apóstol. Fue el protomártir de los Apóstoles; luego le seguirían todos los demás y sucedió en la ciudad Santa de Jerusalén. Este es el dato histórico y punto de partida de una leyenda que parece ser un inverosímil juego imaginativo pero, como tantas veces sucede, la fantasía mejor intencionada cubre los espacios en blanco que la historia no puede rellenar con datos comprobables.

Y la leyenda se expone así resumiendo:

Una vez muerto Santiago, los siete discípulos que había llevado consigo cuando estuvo en España robaron por la noche el cuerpo que Herodes prohibió enterrar y dejó expuesto a las aves, perros y alimañas.

Ocultamente lo llevaron hasta el puerto de Jaffa donde milagrosamente encontraron una nave sin remeros ni piloto, pero con todo lo necesario para una larga travesía. Ayudados por un viento favorable y sin escollos ni tempestad arriban a Iria Flavia —hoy Padrón— cerca de Finisterre. Con esto cumplen el deseo que les había encargado el propio Santiago previendo el acontecimiento de su muerte.

Tierra adentro encuentran una gruta. Les parece sitio apto para depositar los restos mortales. Manos a la obra, destruyen un ídolo de piedra de los paganos del país y excavan en la piedra un sepulcro donde depositan el cuerpo con su cabeza que habían transportado. Luego levantan una casa que será capilla. Teodoro y Atanasio se quedarán custodiando la reliquia, mientras que los otros cinco compañeros saldrán por los campos y poblados a predicar el Evangelio. Cuando mueren los dos custodios reciben sepultura junto a los restos de Santiago.

Las invasiones y guerras que se suceden en el lugar son factores determinantes para que, junto con el mismo paso de los años, se relegue al olvido transitoriamente tanto el lugar ya tapado por los matorrales como el tesoro que contiene.

Cuando reina Alfonso el Casto se descubren los antiguos sepulcros y el rey manda edificar un templo. Y otros monarcas le siguen. Es Compostela.

Los papas conceden privilegios, Urbano II desliga el obispado de la jurisdicción de Braga y con Calixto II comienza a ser arzobispado.

Los milagros y las maravillas se producen en el tiempo para españoles y extranjeros. Se señala de modo muy especial la protección en la larga lucha de reconquista llegando a aplicársele el alias de "Matamoros" por haberlo visto con todas las armas precediendo al ejército cristiano.

Las rutas del peregrinaje de Europa comienzan a tener otro camino para culminar el perdón de los pecados con arrepentimiento.

Fuente: archimadrid.es
Santopedia

Imagen

liberediciones.com

Codex Calixtinus Libro III, La traslación de Santiago




Se trata del libro más breve de todos los que componen el Codex.

Pese a su brevedad, está integrado por dos textos de suma importancia en la tradición jacobea. Uno del siglo XII, en el que combina la tradición compostelana recogida en la Epístola del papa León con la leyenda de los siglos VII y VIII relativa a los Siete Varones Apostólicos, cómo éstos trasladan el cuerpo martirizado del Apóstol desde las playas palestinas hasta el “puerto de Iria, que está en Galicia”.

El otro texto es una narración en forma de epístola, atribuida a un papa León y dirigida a los reyes de Francos, Romanos, Godos y Vándalos, en un intento de expresar los países de los cuatro puntos cardinales. En él se narra el traslado del Apóstol desde Jafa hasta el puerto de Iria, en una barca de vela, guiada “por un ángel del Señor”.

Además de estas dos narraciones, el libro contiene una descripción de las tres solemnidades en honor a Santiago en la basílica compostelana.

Nota a la edición a cargo del Dr. Isidro García Tato, Secretario de Publicaciones del Instituto de Estudios Gallegos “Padre Sarmiento” del CSIC de Santiago de Compostela.

El libro termina con un breve capítulo dedicado a cantar las virtudes de las caracolas marinas, que suelen llevar consigo de recuerdo los peregrinos en su viaje de regreso, y cuya melodía aumenta la devoción de la fe, es un antídoto contra las asechanzas del enemigo y protege de las granizadas, borrascas, tempestades y vientos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

SAN ESTEBAN



(?-junto a Jeusalén, entre 32 y 37) Diácono y protomártir. Fue uno de los primeros siete diáconos de la Iglesia. Acusado de blasfemar contra Moisés, fue llevado ante el sanedrín de Jerusalén y fue lapidado. Tras su muerte, consentida por Saulo, se desencadenó la primera persecución contra los cristianos de Jerusalén (Hechos 8). Fiesta el 26 de diciembre.



San Esteban



Celebración anual en Sumamao y Maco, Santiago del Estero

Desde temprano los santiagueños fueron llegando a Sumamao para venerar a San Esteban.

San Esteban se fue poblando en medio del calor y el polvo.

Los participantes festejaron la llegada de los indios y los vivas de los alféreces. El gobernador Zamora también asistió al festejo que ya había asistido varias veces. Agregó “siempre tratamos de estar” y agregó que esto es “una manifestación de fe”. Y asintió cuando le preguntaron si era devoto del santo.

¿En que consiste la fiesta?

Esta expresión cristiano-pagana, es característica de los Deptos. Capital y Silípica, y se lleva a cabo por Maco y Sumamao (Santiago del Estero). Su devoción fue entronizada en esas tierras por familias españolas allá por el siglo XVIII y los documentos señalan el hogar de Doña Mercedes Chapa de Zurita, como una de las primeras devotas.

La fiesta se celebra regularmente el 26 de diciembre según el santoral católico.El santo es venerado en una rústica capilla de la campaña, en Maco, propiedad de la familia de don Francisco Juárez, síndico desaparecido hace algunos años, descendiente de doña Mercedes. Una semana antes del día indicado se efectúan preparativos par el culto y traslado del Santo en peregrinación a Sumamao, localidad distante a unos 40 kms al sur de Maco y cercana al río.

En víspera de cumplir con este paso ceremonial, se observan reuniones animadas con bailes, música, libaciones y rogativas; de ahí que se dice que San Esteban es un "Santo farristo".

Durante la peregrinación, los promesantes, vívamente vestidos, cantan, gritan, "chupan" y hacen sonar bombos, erkes, cornetas o cohetes. El santo llega el 25 de diciembre y es recibido por el Síndico en una casa preparada para el evento (notemos que a pesar de existir capilla la imagen no llega allí).

Las personas brindan su veneración besando la imagen, era una imagen difícil de observar pues a la multitud se la mantenía alejada y solo en fila se permitía "tomar gracia".

En algunas ocasiones, a la "toma de gracia" se la cumplía haciéndose pisar por el Santo, que permanece bajo techo, cubierto por flores naturales y artificiales y custodiado por el Síndico y sus familiares que organizan la veneración del Santo.

El 26, alrededor del mediodía, culmina la celebración de Sumamao con disparos de bombas y las carreras de los indios y los vivas de los alféreces. Los "vivas de los alféreces" se cumplirán junto a la casa, en una avenida de árboles o "arcos" como le llaman. Estos son grandes ramajes plantados allí previamente por los promesantes que han nombrado al Santo "encargado" de sus hijos. Los arcos (ichas) sostienen roscas y golosinas y a la seña del Síndico, la gente se arrojará para disputarse las ristras de roscas; la confusión y el desorden son mayúsculos y los árboles en su mayoría son derribados en medio de una gran polvareda.

A continuación, prosiguen las "carreras de los indios". Allí los corredores se preparan con plumas, camisetas rojas y poca ropa y salen, seguido por público a caballo, durante el recorrido los indios simulan golpearse las piernas con ramas o varejones de albahaca, jarillas o tuscas. La carrera culmina en la imagen de San Esteban. Al llegar los indios se arrojan a los pies de la imagen y luego son "sajados", es decir, el Síndico procede a hacer un corte con la navaja en las venas de las piernas para que sangre el corredor y no sufra, se dice, de empalizamiento o de calambres. Este es uno de tantos motivos por el cual la Iglesia Católica no avala esta celebración. La fiesta termina, pero la gente continúa en su frenesí y "toma", grita, canta, baila, etc.

Fuente: folkloredelnorte.com.ar

Diario Panorama: Edición 2008
http://www.diariopanorama.com/diario/edicionant/2008/12/27/a-32261.html

VILLANCICO NORTEÑO



Villancico tradicional chileno


jueves, 23 de diciembre de 2010

LA ANUNCIACION



LA ANUNCIACIÓN

Ariel Ramirez

LA ANUNCIACION, primer tema de la "Navidad Nuestra" de Ariel Ramírez,en ritmo de chamamé,que ALTURAS interpreta con el coro francés ENSEMBLE VOCAL DE CASTANET-TOLOSAN (EVCT) en diversos escenarios de Francia, España y Perú ail igual que la MISA CRIOLLA y su nuevo programa conjunto TAKISUN.

Concierto realizado en la Sala Atlántida, en el marco del MERCAT DE VIC - Barcelona (España). 16.09.2001

En el video:

ALTURAS: LUCHO MEDINA PAJARES, EDGAR GARCIA COSSIO, MANUEL GARCIA REATEGUI, ALFONSO PIHUAYCHO. Actualnmente participa en el grupo SEBI BLANCO.

Acordeón: JEAN MARI RUEDA

CORO: ENSEMBLE VOCAL DE CASTANET-TOLOSAN (EVCT)

DIRECTOR: MICHEL TOUTON

Sitio Oficial del Grupo ALTURAS:
http://www.grupoalturas.com
Categoría: Música

miércoles, 22 de diciembre de 2010

EL PATO BLANCO


Un Príncipe muy rico y poderoso casó con una Princesa de sin igual hermosura y, sin tiempo para contemplarla, sin tiempo para hablarle, sin tiempo para escucharla, se vio obligado a separarse de ella dejándola bajo la custodia de personas extrañas.

Mucho lloró la Princesa y muchos fueron los consuelos que procuró darle el Príncipe. Le aconsejó que no abandonara sus habitaciones, que no tuviera tratos con gente mala, que no prestara oídos a malas lenguas y no hiciese caso de mujeres desconocidas.

La Princesa prometió hacerlo así y cuando el Príncipe se alejó de ella se encerró en sus habitaciones. Allí vivía y nunca salía.

Transcurrió un tiempo más o menos largo, cuando un día, que estaba sentada junto a la ventana, bañada en llanto, acertó a pasar por allí una mujer. Era una mujer de sencillo y bondadoso aspecto que se detuvo ante la ventana y, encorvada sobre su báculo y apoyando su barba en las manos, dijo a la Princesa con voz dulce y cariñosa:

- Querida Princesita, ¿por qué estás siempre triste y afligida? Sal de tus habitaciones a contemplar un poco el hermoso mundo de Dios, o baja a tu jardín, y entre los verdes follajes se disiparán tus penas.

Durante buen espacio de tiempo, la Princesa se negó a seguir aquel consejo y no quería escuchar las palabras de la mujer; pero al fin pensó: "¿Qué inconveniente ha de haber en ir al jardín? Otra cosa sería pasar el arroyo."

La Princesa ignoraba que aquella mujer era una hechicera y quería perderla porque la envidiaba, de modo que salió al jardín y estuvo escuchando sus palabras lisonjeras. Cruzaba el jardín un arroyo de aguas cristalinas y la mujer dijo a la Princesa:

- Hace un día abrasador y el sol quema como el fuego, pero este arroyo es fresco y delicioso. ¿Por qué no bañarnos en él?

- ¡Ah! ¡No! -exclamó la Princesa. Pero luego pensó: "¿Por qué no? ¿Qué inconveniente puede haber en tomar un baño?"

Se quitó el vestido y se metió en el agua, pero no bien se hubo mojado toda, la hechicera le tocó la espalda con el cayado diciendo:
- ¡Ahora nada como un pato blanco!

Y la hechicera se puso enseguida los vestidos de la Princesa, se ciñó a las sienes la diadema, se pintó y fue a las habitaciones de la Princesa a esperar al Príncipe. En cuanto oyó ladrar el perro y tocar la campanilla de la puerta, corrió a recibirlo, se le arrojó al cuello y lo besó en un abrazo. El Príncipe estaba tan radiante de gozo, que fue el primero en abrirle los brazos y ni un momento sospechó que no era a su mujer sino a una malvada bruja a quien abrazaba.

Y sucedió que el pato, que como es de suponer era hembra, puso tres huevos, de los que nacieron dos robustos polluelos y un canijo, porque se anticipó a romper la cáscara. Sus hijos empezaron a crecer
y ella los criaba con esmero. Los paseaba a lo largo del río, les enseñaba a pescar pececillos de colores, recogía pedacitos de ropa y les cosía botitas, y desde la orilla del arroyo les enseñaba los prados y les decía:

- ¡No vayáis allá, hijos míos! Allá vive la malvada bruja que me perdió a mí y os perdería a vosotros.

Pero los pequeños no hacían caso de su madre y un día jugaban por la hierba, y otros perseguían hormigas, y cada día se alejaban más hasta que llegaron al patio de la Princesa. La hechicera los conoció por instinto y rechinó los dientes de rabia; pero se transformó en una belleza y los llamó al palacio, y les dio exquisitos manjares y excelentes, bebidas. Después de haberlos mandado a dormir, ordenó a sus criados que encendieron fuego en el patio, pusieran a hervir una caldera y afilaran los cuchillos.

Los hermanos dormían, pero el nacido a destiempo y a quien por orden de la madre habían de llevar los otros en el seno para que no se enfriase, no dormía, sino que lo veía y lo escuchaba todo. Y aquella noche la hechicera fue al cuarto que ocupaban los hermanos y dijo:

- ¿Estáis durmiendo, pequeñitos?

Y el nacido a destiempo contestó por sus hermanos:

- No estamos durmiendo, pero pensamos en nuestros pensamientos que nos quieres hacer pedazos. Los montones de ramas de arce están ardiendo, las calderas están hirviendo, los cuchillos están afilados.

- No duermen -dijo la hechicera y se alejó de la puerta. Dio unas vueltas por el palacio y se acercó de nuevo a la puerta:

- ¿Estáis durmiendo, hijos míos?

Y el nacido a destiempo sacó la cabecita de debajo de la almohada y contestó:

- No soñamos durmiendo, pero pensamos en nuestros pensamientos que nos quieres hacer pedazos. Los montones de ramas de arce están ardiendo, las calderas están hirviendo, los cuchillos están afilados.

- ¿Cómo es que siempre me contesta la mismo voz? -pensó la hechicera.- Voy a ver.

Abrió la puerta poco a poco, miró y vio que dos de los hermanos estaban profundamente dormidos. Entonces los mató a los dos.

Al día siguiente, el pato blanco empezó a llamar a sus hijos, pero sus queridos hijos no contestaron a su llamamiento. Enseguida sospechó que algo malo había sucedido. Se estremeció de miedo y voló al patio de la Princesa, donde, tan blancos como pañuelitos blancos, tan fríos como pececitos escamados, yacían uno al lado de otro los tres hermanitos. Abatió su vuelo sobre ellos, agitó desesperadamente sus alas, daba vueltas en torno a sus queridos hijos y gritaba con voz maternal:

"¡Cuá, cuá, cuá, mis queridos hijitos!
¡Cuá, cuá, cuá, mis tiernos pichoncitos!
Yo bajo mis alas siempre os protegí,
y el pan de mi boca solícita os di.
Por veros felices yo nunca dormía,
pensando en vosotros de noche y de día."

El Príncipe oyó aquellos lamentos y llamó a la hechicera, a la que creía su esposa, a su presencia.

- ¿Mujer, has oído eso, eso tan inaudito?

- Debe de ser tu imaginación. ¡Eh, criados! ¡Arrojad ese pato del patio!

Los criados salieron a ahuyentar al pato, pero éste volaba dando vueltas sin parar de decir a sus hijos:

¡"Cuá, cuá, cuá, mis queridos hijitos!
¡Cuá, cuá, cuá, mis tiernos pichoncitos!
Causó vuestra ruina la vieja hechicera,
la astuta serpiente, la gran embustera.
Que bajo la hierba se arrastra cruel.
Ella a vuestro padre, mi marido fiel,
nos quitó y a un río nos ha condenado
y en blancos patitos nos ha transformado.
Vistiendo su crimen de falso oropel,
para que lo ignore mi marido fiel."

El Príncipe comprendió entonces que en todo aquello había algún misterio y gritó:

- ¡Traedme aquí ese pato blanco!

Todos se apresuraron a obedecer, pero el pato estaba girando en círculos y nadie podía cogerlo. Por fin salió el mismo Príncipe a la galería, y el ave voló a sus manos y cayó a sus pies. El Príncipe la cogió suavemente por las alas y dijo:

- ¡Blanco abedul ponte detrás, y hermosa dama ponte delante!

Al momento, el pato blanco volvió a tomar la forma de la bellísima Princesa, dio órdenes para que fueran a buscar un frasco de agua de la vida y del habla, al nido de una urraca, roció a sus hijos con el agua de vida y se movieron, luego los roció con agua del habla, y empezaron a hablar.

El Príncipe se vio rodeado de sus hijos, sanos y salvos y todos vivieron felices, practicando el bien y evitando el mal.

Pero a la bruja, por orden del Príncipe, la ataron a la cola de un caballo que la arrastró por la inmensa estepa. Las aves del aire le arrancaron la carne a picotazos y los vientos del cielo esparcieron sus huesos, y no quedó de ella ni vestigios ni memoria.


Alekandr Nikoalevich Afanasiev, folclorista ruso del siglo XIX.
Fuente: http://jk-cuentos-populares.blogspot.com/2010/05/verlioka-cuento-ruso.html

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laedadeoro.org

domingo, 19 de diciembre de 2010

EL QAPAQ INTI RAYMI




Por Mario Alberto Tabra Guerrero


Las cosmovisiones o concepciones del mundo son diversas cada una según el lugar donde les ha tocado vivir, así en el hemisferio sur se acerca más el sol y se asocia con la vida. Mientras que desde el hemisferio norte, veían que en diciembre el sol se les alejaba más y lo asociaban con la muerte.

17 de diciembre, 2010.- El 21 de diciembre se inicia el solsticio de verano para el hemisferio sur, tiempo en el cual el Sol se aproxima más a nosotros, tornándose vecino a la Chakana (Cruz del Sur). Con esto empieza nuestra estación de verano, por la cual los rayos solares llegan perpendicularmente al trópico de Capricornio llegando con mayor intensidad, evaporando las aguas y superficies húmedas que al llegar a cierta altitud se condensan para precipitarse y complementar la faena agrícola.

Nuestros pueblos andino amazónicos festejaban ancestralmente a este fenómeno como el Qapaq Inti Raymi o Gran Fiesta del Sol.

Según el cronista Waman Poma de Ayala en su “Nueva crónica y buen gobierno”: “…en este mes de diciembre Qapaq Inti Raymi -mes de fiesta del sol es el mes de sembrar papas, uqas, quinua, trigo. También quchqa sara (temporal), con lluvia. Si pasa este mes, se pierde la sementera porque llueve hasta marzo, no se anda en el reino. No andan los mercachifles de vino, coca, ají, sal, harina, maíz ni ropa. Aparecen las frutas: melones, lúcumas, paltas, durazno en el reino…” a la que había que agregar la floración de las orquídeas y la aparición de las moras.

Todas estas actividades se realizan acompañadas de ritos, cantos, danzas y a nivel social se celebraba el Warachiku que era la fiesta de iniciación de los jóvenes Incas. Otras actividades, como el corte de cabello, el cambio de vestimentas, la presentación de los jóvenes a las autoridades estatales, los ejercicios de resistencia física (carreras), las ofrendas a las Wakas, los cantos aleccionadores, etc., eran tan importantes como el Warachiku.


Todos los que buscamos armonizar la vida, empezamos a caminar por el reencuentro y armonía con nuestra Pachamama y a celebrar el Gran Qapaq Raymi el 21 de diciembre. Caminamos por un día completo, siempre acompañados por estrellas brillantes, la Mama Killa (madre luna) -que en este año ha tocado luna llena el mismo día-, el Wayra (viento), el Llullu tamya (lluvia tierna), el Inti Yaya (padre sol) y por runas (seres humanos) que moran de lo más simple y complejo y maravilloso suelo andino, a lo largo del camino, hasta las Wakas sagradas.

Al llegar el día 21, algunos contemplan desde sus lugares los primeros rayos del Yaya Inti (Padre Sol). Lo más importante de la fiesta es recibir al majestuoso Padre Sol con los ojos despiertos.

Todas estas celebraciones tienen que ver con la veneración y el respeto sagrado que los andinos mantienen hasta nuestros días, al sol, la Pachamama, la luna, las estrellas y todo lo que conforma el cosmos.

¡Feliz año nuevo andino!

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Servindi
Fuente e Imagen
http://www.servindi.org/actualidad/


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miércoles, 15 de diciembre de 2010

EL CAMPESINO DEMYAN






En cierta aldea, ignoro si hace poco o mucho tiempo, vivía un campesino testarudo y violento, llamado Demyan. Era duro, bronco y colérico y siempre buscaba la ocasión de disgustarse con cualquiera. Imponía su voluntad a puñetazos cuando no bastaban las palabras. Invitaba a un vecino a su casa, y le obligaba a comer, y si el vecino rehusaba un bocado por vergüenza o cortesía, el campesino se disgustaba y le gritaba: "¡En casa ajena obedece al dueño!"

Y un día sucedió que un mocetón entró como convidado a casa de Demyan, y el campesino le puso una mesa llena de exquisitos manjares y de los mejores vinos. El joven comía a dos carrillos y despachaba plato tras plato. El campesino estaba admirado y cuando vio la mesa limpia y las botellas vacías, se quitó la levita y le dijo:

- ¡Quítate la blusa y ponte mi levita! -porque pensaba: "Rehusará y entonces sabrá para qué tengo los puños".

Pero el joven se puso la levita, se la ciñó bien y haciendo una reverencia, dijo:

- ¡Y bien, padrecito! Gracias por el regalo. No me niego a aceptarlo, porque en casa ajena hay que obedecer al dueño.

El campesino estaba furioso. Deseaba provocar una pendencia a toda costa y con tal objeto condujo al mozo al establo y le dijo:

- Nada es poco para ti. ¡Ea, monta en mi caballo y llévaselo como si fuera tuyo! -porque pensaba: "Rehusará y habrá llegado el momento de darle una lección".

Pero el joven volvió a decir:

- ¡En casa ajena hay que obedecer siempre al dueño!

Y cuando estuvo bien montado, se volvió al campesino Demyan y gritó:
- ¡Hasta la vista, amigo! ¡Nadie te ha obligado, pero has caído en tu misma trampa! -Y dicho esto, salió galopando.

El campesino se quedó moviendo la cabeza y dijo: "La guadaña ha dado contra una piedra", con lo que quería decir que había hallado por fin la horma de su zapato.

Alekandr Nikoalevich Afanasiev, folclorista ruso del siglo XIX.
Fuente: http://jk-cuentos-populares.blogspot.com/2010/05/verlioka-cuento-ruso.html

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sábado, 4 de diciembre de 2010

SANTA BÁRBARA


La leyenda más conocida es la que dice que el siglo III una joven llamada Bárbara, hija de un tal Dióscoro, fue encerrada en una especie de torre de su casa, con todas las comodidades posibles, para alejarla del mundo y darle buenos estudios. La torre tenía dos ventanas y fue reformada por petición de la Santa, con una tercera que recordara la Santísima Trinidad. Allí vivió dedicada a la oración, en una época de persecuciones y martirios, hasta que un día el padre encontró en el baño de su hija una cruz inscrita.

Indignado le denunció y la entregó al Pretor Martiniano, que al no poder convencerla de que renuncie a su fe y se case, la condena a muerte.

Dióscoro cumple el mandato del Pretor, de buena gana y decapitándola personalmente. Cuando Dióscoro vuelve a casa, después de la ejecución, un rayo cae sobre él, produciéndole la muerte.

Fuente:

De Wikipedia, la enciclopedia libre
http://preguntasantoral.blogia.com/

viernes, 3 de diciembre de 2010

LA CULEBRA


Vivia en el pueblo de Tepanyaco una doncella llamada Quiahualoxóchitl. Era tan linda que muchos príncipes y guerreros aspiraban a su amor, sin embargo, la joven, orgullosa y altiva, despreciaba y humillaba a todos sus adoradores.

Un día Quiahualoxóchitl, quien también era cruel y vanidosa, pensó que su hermosura bien merecía el homenaje del sacrificio sangriento de sus muchos admiradores, por lo que pregonó que sería muy de su agrado que muchos enamorados lucharan entre sí, para poder decidir a quien le otorgaría su corazón.

No tardaron en presentarse frente al palacio de la bella varios contendientes como el rey Aztecalli, señor de Tepeticpan; Papalotl, señor de Ocuetulco, así como Aztlahua, señor de Atizatlán. A todos ellos les faltó poco para perder la vida en los siniestros combates provocados por la coqueta Quiahualoxóchitl.

El pueblo presenciaba horrorizado cómo sus más valientes guerreros estaban expuestos a morir por los caprichos de la princesa, de tal modo que se encaminaron hacia el palacio del señor de Tlaxcala para pedirle que evitara que aquella mala mujer prosiguiera ejecutando sus maldades.

El señor Timalli escuchó atentamente sus peticiones y prometió castigar enérgicamente a la cruel princesa. No tardó el rey de Tlaxcala en ordenar que Quiahualoxóchitl quedara prisionera en el palacio de su padre, el venerable anciano Magicatzin, bajo la advertencia de que si osaba desobedecer el mandato real recibiría un cruel castigo.

En todo Tepanyaco causó gran agrado la orden real, pero a pesar del encierro de la princesa, los jóvenes guerreros y nobles seguían rondando sin descanso el palacio del anciano Magizcatzin, ansiosos de contemplar, aunque fuera a distancia, el bello rostro de la malvada Quiahualoxóchitl.

Al principio la princesa pareció resignarse a su encierro, pero no tardó en cansarse y sobornar a sus custodios, logrando llegar secretamente al palacio de Chechimical, señor de Zocotlán, a quien pidió que la vengara del supuesto ultraje recibido por su parte de su enamorado, el guerrero Azayactzin, quien según la había calumniado frente al rey.

Chechimical creyó todo lo dicho y retó a muerte al joven Azayactzin, hijo predilecto del sacerdote Iyac, quien aceptó valientemente el reto.

Días después tuvo lugar el encuentro, en donde murió Azayactzin; al enterarse Iyac de la muerte de su hijo, pidió justicia divina y el dios, convencido de que era justo castigo para la princesa, convirtió a Quiahualoxóchitl en culebra chirrionera.

Aún así los jóvenes seguían sin poder evitar la crueldad de la princesa, ya que en caminos y bosques les salía al paso para atormentarlos. El asustado pueblo pidió a su dios que descubriera el modo de defenderse de la princesa, y este les aconsejó que usaran contra ella un látigo y con pasos de danza la abatieran a golpes.

Y desde aquellos tiempos hasta nuestros días, se baila la danza de La Culebra, que conforma un bello exponente del folklore Tlaxcalteca.

Vocabulario

Quiahualoxóchitl: flor de lluvia.
Tepeticpan: sobre el cerro.
Papalotl: mariposa.
Ocotelulco: colina de los pinos.

Leyenda Tlaxcalteca

Fuente: Museo Nacional de Antropología

lunes, 29 de noviembre de 2010

LA NOCHE DEL TATU





Los indios tejieron tupidos techos de paja y bajo ellos colgaron sus hamacas. Pero no pudieron dormir.

El Padre Primero no había creado aún la noche. El sol alumbraba todo el tiempo. El brillo y el calor caían sobre las criaturas de la tierra sin descanso.

Cazar y pescar era la ocupación de los hombres. Cocinar y cuidar los niños, el trabajo de las mujeres.

Los indios se quejaban:

-Nunca podemos sentarnos a fumar junto al fuego, antes de dormir.

-¿Para qué nos sirven las hamacas? Sólo podemos echar una pequeña siesta.

Las mujeres reclamaban:

-Tenemos que cocinar sin descanso. Como no hay noche, los hombres y los niños tienen hambre a cada rato.

Un día, Niva, la mamá de Cochipil, descubrió que el ratón tenía una pequeña noche en su cueva.

-El ratón tiene noche y nosotros no -contó al pequeño Cochipil.
El niño sintió curiosidad y se tendió en el suelo a mirar la noche del ratón.

El animalito robaba algún pedazo de carne o se comía unas cucarachas y corría a esconderse en su cueva. Se ponía a dormir envuelto en su larga cola.

-¡Qué buena es la noche del ratón! -dijo Cochipil a su padre, el jefe Nahua.

-¿La noche del ratón? ¿Dónde la viste? -preguntó Nahua, sobresaltado.

-Allá, cerca del fogón, donde cocina mamá -contestó el niño.
-¡El ratón tiene noche y nosotros no!

-Mi mamá dijo lo mismo -observó el chiquillo.

-Ya que tú conoces dónde guarda el ratón su noche, ¿por qué no se la pides prestada?

-Lo intentaré -contestó Cochipil entusiasmado.

Cuando su madre le dio una de las numerosas comidas del día, guardó los pedacitos de carne más sabrosos. Mientras sus padres dormían una corta siesta en las hamacas, Cochipil se acercó a la cueva del ratón.

Con gran cuidado puso delante de la entrada los trozos de carne. Y apenas el ratón asomó su hocico puntiagudo, el niño le dijo con suave voz:

-Si me prestas tu noche, te traeré más carne.

Al ratón le brillaron los negros ojillos y aceptó.

Luego de roer los trozos de carne, salió de sus ojos y de sus orejas un aire negro; subió al cielo y empezó a cubrir rápidamente la luz del sol. Y el sol, huyendo de la noche del ratón, bajó por el cielo y se escondió en el horizonte.

Y fue la primera noche.

Los indios vieron caer la dulzura de la oscuridad y se alegraron.

Corrieron a sus cabañas a encender una buena fogata para sentarse a fumar y conversar. Luego se tendieron en las hamacas y sintieron que las sombras eran como otro párpado sobre sus ojos. Pero, ¡qué poco les duró el descanso! Casi de inmediato empezó a amanecer y el cielo no tardó en llenarse de una luz fuerte que les quitó las ganas de dormir.

-La noche del ratón es muy corta -exclamó Nahua.

-Hay que conseguir una noche que dure varias horas para dormir a gusto -contestó Ruma, uno de los cazadores.

En medio de la selva encontraron al tapir comiendo hojas tiernas.
-Te perdonamos la vida si nos prestas tu noche -dijeron los cazadores.

El tapir no quería morirse todavía y prestó a los indios su noche.

De su cuerpo grande y gordo, de sus orejas y de su pequeña trompa, empezó a salir una noche espesa que cubrió rápidamente el cielo. El sol se puso casi de inmediato y fue la segunda noche.

Los indios corrieron felices a sus aldeas de paja. Por el camino, vieron las estrellas por primera vez y se llenaron de admiración.

-La noche es una gruta llena de ojos -dijo Ruma.

-Sí, de ojos de tigre -añadió Nahua.

Encendieron sus fogatas, fumaron y conversaron hasta que les dio sueño. Luego, todos, hombres, mujeres y niños se tendieron en las hamacas sintiendo la pesada noche del tapir sobre sus párpados.
Durmieron y durmieron durante horas y horas. Y soñaron mil sueños, desde el principio del mundo.

Después de mucho tiempo, amaneció lentamente. Cuando los indios despertaron, vieron que las malezas y matorrales del monte habían cubierto sus sembrados y destruido sus aldeas. Las enredaderas habían trepado hasta sus hamacas y techos.

-La noche del tapir es demasiado larga -dijo Nahua.

-Tendremos que hacer todo de todo de nuevo, las siembras y las casas -se quejó Ruma.

Y Niva lloró:

-Mi cocina desapareció bajo la maleza; no encuentro mis vasijas de cuero y paja.

La noche del tapir fue un desastre. Sin embargo, los indios no perdían la esperanza de encontrar una noche convincente.

Después de limpiar su cocina y sus cacharros, Niva anunció:
-Cochipil, como niño, encontró una noche muy corta; los cazadores, como hombres, otra demasiado larga. Yo, mujer, buscaré la noche que conviene.

Y se fue por los montes hasta que encontró al Peludo (quirquincho) en su madriguera.

-Tatú, despierta -gritó Niva.

El Peludo, protegido por su armadura, por lo que también se le llama armadillo, ni se movió; Niva le hizo cosquillas entre los anillos de su coraza y Tatú asomó su afilada cabecita.

-¿Qué quieres mujer?

-Quiero que me prestes tu noche -rogó Niva.

El Tatú guardó silencio, pensando.

-Te daré las sobras de la comida -prometió la mujer.

Al oír lo de comida, el Tatú despertó por completo.

-Te presto una sola noche -ofreció.

La mujer aceptó feliz y regresó a su cabaña.

Del fondo de la madriguera del Peludo salió lentamente su noche.

El sol bajó por el cielo poco a poco. Los hombres tuvieron tiempo de terminar sus trabajos y las mujeres prepararon una buena comida antes de que oscureciera.

Y llegó la tercera noche.

En todas las aldeas encendieron fogatas y la gente conversó y fumó alegremente. Cuando brillaron todas las estrellas, se acostaron en sus hamacas. Y la dulzura de la noche les cerró sus ojos.

Amaneció a las pocas horas, luego de un buen sueño. Los indios estuvieron de acuerdo en que la noche del Tatú era la más conveniente.

Por eso, los hombres no quisieron devolvérsela nunca más.

Y esta es la razón por la cual el Tatú duerme durante el día y corretea sin descanso en la oscuridad, porque no tiene noche.


Autor anónimo
Fuente: http://www.logoslibrary.eu
Mito Aymará de la selva peruana
Imagen
portaldemisterios.com

viernes, 26 de noviembre de 2010

KUZMA SKOROBOGATI

La Galería Tretiakov, Moscú, Rusia.
Obra de Alekséi Savrásov




Una vez vivía un matrimonio campesino que tenía un hijo, y éste, aunque buen chico, era tonto de capirote e inútil para los trabajos del campo.

- Marido mío -dijo un día la mujer,- no haremos nada bueno con este hijo y se nos comerá casa y hacienda; mándalo a paseo, que se gane la vida y se abra camino en el mundo.

Lo sacaron, pues, de casa, y le dieron un rocín, una cabaña destartalada del bosque y un gallo con cinco gallinas. Y el pequeño Kuzma vivía solo, completamente solo en medio del bosque.

La raposa olió las aves de corral que le ponían casi bajo las narices en el bosque y resolvió hacer una visita a la cabaña de Kuzma.

Un día el pequeño Kuzma salió a cazar y apenas se había alejado de la cabaña, la raposa (zorra) que estaba vigilando la ocasión, entró, mató una de las gallinas, la asó y se la comió.

Al volver el pequeño Kuzma quedó desagradablemente sorprendido al ver que faltaba una gallina, y pensó: "Se la habrá llevado un buitre".
Al día siguiente volvió a salir de caza, encontró por el camino a la raposa y ésta le preguntó:

- ¿Adónde se va, pequeño Kuzma?

- ¡Voy a ver que cazo, raposita!

- ¡Buena suerte!
E inmediatamente se deslizó hasta la cabaña, mató otra gallina, la coció y se la comió.

El pequeño Kuzma volvió a casa, contó las gallinas y vio que faltaba otra. Y se le ocurrió pensar: "¿No será la raposilla la que está probando mis gallinas?" Y al tercer día dejó bien cerradas la ventana y la puerta y salió como de costumbre. Se tropezó con la raposa, la cual le dijo:

- ¡Hola, pequeño Kuzma! ¿Dónde vamos?

- ¡A cazar, raposita!

- ¡Buena suerte!

Y corrió a la cabaña de Kuzma, pero éste se volvió tras ella. La reposa dio la vuelta a la casita y vio que la puerta y la ventana estaban, tan bien cerradas que no le era posible entrar. Entonces se encaramó hasta el tejado y entró dejándose caer por la chimenea.

Entonces entró Kuzma y cogió a la raposa.

- ¡Ah, ah! ¿Conque me honran las ladronas con sus visitas? Espera un poco, señorita, que no saldrás viva de mis manos.

Entonces la raposita empezó a rogar a Kuzma: - No me mates y te daré una novia muy rica en matrimonio. ¡Pero habrás de asarme otra gallinita, la más gorda, con unos chorritos del mejor aceite!

El pequeño Kuzma reflexionó y luego mató una gallina para la raposita.

- ¡Toma, raposita, come y que te aproveche!

La raposa comió, se lamió el hocico y dijo: - Detrás de este bosque se hallan los dominios del grande y terrible Zar Ogon (Fuego), su esposa es la Zarina Molnya (Relámpago), y tienen una hija, una bellísima Zarevna; con ella te casaré.

- ¿Quién va a querer a un pobre diablo como yo?

- Calla, eso no es cosa tuya.

La raposita fue a ver al Zar Ogon y la Zarina Molnya. Corrió sin parar hasta el palacio, entró, hizo una profunda reverencia y dijo:

- ¡Salud, poderoso Zar Ogon y terrible Zarina Molnya!

- ¡Salud, raposa! ¿Qué nuevas te traen por aquí?

- Vengo como agente de matrimonio. Vosotros tenéis la novia y yo tengo el novio, Kuzma Skorobogati.

- ¿Dónde está sepultado, que no viene él mismo?

- No puede abandonar su principado. Gobierna a los animales salvajes y se complace en vivir con ellos.

- ¿Y esa es la clase de novio que nos ofreces? Bueno, dile que nos mande cuarenta cuarentenas de lobos grises y lo aceptaremos como novio.

Entonces la raposita bajó corriendo a las praderas que se extienden por la falda del bosque y empezó a revolcarse por la hierba. Un lobo se le acercó corriendo y le dijo:

- Adivino que acabas de darte un gran atracón en alguna parte; de lo contrario no te revolcarías así.

- Ojalá no hubiera comido tanto. Me siento demasiado llena. He estado en un banquete con el Zar y la Zarina. ¿Quieres decir que no te han invitado a ti? ¡Imposible! Todos los animales salvajes estaban allí, y en cuanto a las martas y los armiños, eran incontables. ¡Los osos aun estaban sentados cuando me marché y comían como si tal cosa!

El lobo empezó a rogar a la raposa humildemente:

- Raposita, ¿podrías llevarme al banquete del Zar?

- ¿Por qué no? Escucha. Cuídate tú mismo de reunir para mañana a cuarenta cuarentenas de tus hermanos, los lobos grises, y yo os acompañaré a todos hasta allí.

Al día siguiente, los lobos se reunieron y la raposa los condujo al palacio de piedra blanca del Zar, los puso en filas, y anunció:

- Poderoso Zar Ogon y terrible Zarina Molnya, vuestro futuro yerno os envía un presente. Aquí tenéis toda una manada de lobos grises que vienen a rendiros homenaje, y su número es de cuarenta cuarentenas.

El Zar hizo pasar a todos los lobos a un encierro y dijo a la raposa:

- Si mi futuro yerno ha podido mandarme lobos como presente, que me traiga ahora otros tantos osos.

La raposa corrió al lado del pequeño Kuzma y le pidió que le asase otra gallina, la devoró en un instante y salió corriendo hacia las praderas del Zar. Junto al bosque empezó a revolcarse y no tardó en salir de la espesura un hirsuto oso, que, viendo a la raposa, se le acercó diciendo:

- ¡Hola, comadre! Bien se ve que te has hartado, de otra manera no te revolcarías tan contenta.

- ¡No lo sabes tú bien! Figúrate que vengo del banquete del Zar; había allí un sinfín de bestias y las martas y los armiños eran innumerables. Allí he dejado comiendo a los lobos, y que tienen una comida que hay para lamerse los dedos.

El oso empezó a rogar a la raposa que lo dejase ir allí:
- Raposita, ¿podrías llevarme al banquete del Zar?

- Con mucho gusto. Escucha. Reúne para mañana cuarenta cuarentenas de osos negros, y entonces os llevaré de mil amores; porque, de ti solo, el Zar no haría caso.

El oso recorrió todos los bosques pregonando la noticia y pronto pudo reunir el número de osos que la raposa exigía, y ésta los condujo al palacio de piedra blanca del Zar, los puso en filas y anunció:

- Poderoso Zar Ogon y terrible Zarina Molnya, vuestro futuro yerno os envía un presente de cuarenta cuarentenas de osos negros.

El Zar hizo pasar también a los osos al encierro y dijo a la raposa:

- Si mi futuro yerno puede mandarme tantos lobos y osos como presente, que me mande otras tantas martas y garduñas.

La raposa se apresuró a volver a lado de Kuzma, le mandó asar la última gallina y el gallo por añadidura, y cuando se los hubo comido en su honor, corrió a revolcarse por la hierba en las praderas del Zar.

Una marta y una garduña acertaron a pasar por allí y preguntaron:

- ¿Dónde has comido tan opíparamente, señora Raposa?

- ¿Cómo? ¿Vosotros vivís en el bosque y no sabéis que me veo honrada con la amistad del Zar? Hoy mismo le he llevado al banquete a los lobos y a los osos, y los muy tragones no saben cómo separarse de aquellos manjares tan exquisitos como en su vida habían probado.

Entonces la garduña y la marta empezaron también a suplicarle:

- ¡Queridita comadre! ¿Por qué no nos presentas también al Zar?

Nos contentaremos con mirar mientras los otros comen.

- Si queréis reunir cuarenta cuarentenas de garduñas y de martas, os prepararan un banquete para todas. Pero a un par sólo de vosotras os negarían la entrada en la corte.

Al día siguiente, las garduñas y las martas estaban reunidas sin faltar una, y la raposa las condujo a presencia del Zar Ogon; le ofreció los respetos en nombre de su futuro yerno y le hizo el presente de las cuarenta cuarentenas de garduñas y de martas.

El Zar aceptó el obsequio y dijo:

- ¡Gracias! Di a mi futuro yerno que venga en persona; deseamos verle y ya es hora de que conozca a su prometida.

Al día siguiente, la raposita se presentó de nuevo en la corte, y el Zar le preguntó:

- Y bien ¿dónde está nuestro futuro yerno?

A lo que contestó la raposa: - Me ha ordenado que os presente sus respetos y que os diga que hoy le será imposible de todo punto venir.

- ¿Cómo así?

- Está abrumado de trabajo, recogiendo todas sus cosas para venir, y ahora mismo acabo de dejarlo contando su tesoro. Precisamente os ruega que le prestéis un almud, porque ha de contar sus monedas de plata; sus almudes los tiene llenos de oro.

El Zar entregó a la raposa el almud sin comentario, pero dijo para sus adentros: "¡Magnífico, raposa! ¡Eso es caernos en suerte un buen yerno! ¡No todos pueden contar en almudes el oro y la plata, en estos tiempos que corremos!"

Al día siguiente, la raposa se presentó de nuevo en la corte y devolvió al Zar su almud (en cuyos ángulos había tenido la precaución de pegar unas moneditas de plata), y dijo:

- Vuestro futuro yerno, Kuzma Skorobogati, me ordena que os presente sus respetos y os diga que hoy estará entre vosotros con todas sus riquezas.
El Zar estaba encantado y ordenó que lo preparasen todo para la recepción de tan estimable huésped. Pero la raposa corrió a la cabaña de Kuzma, donde hacía dos días que el desgraciado estaba echado sobre la estufa, muerto de hambre y esperando. La raposa le dijo:

- ¿Por qué estás tan abatido? ¿No sabes que ya tengo para tu novia a la hija del Zar Ogon y de la Zarina Molnya? ¡Vamos a verlos en calidad de huéspedes y a celebrar la boda!

- Pero, raposa, ¿estás en tu sano juicio? ¿Cómo he de ir si no tengo ropa que ponerme?

- Haz lo que te digo. ¡Ensilla tu rocín y no te preocupes de nada!

Kuzma sacó el rocín del cobertizo, le echó encima una manta vieja, le puso las riendas, lo montó y siguió a la raposa a trote ligero. Ya llegaban cerca del castillo, cuando encontraron un puente que cruzaba un río.

- ¡Baja del caballo! -dijo la raposa a Kuzma.¬ ¡Sierra los pilares de este puente!

El pequeño Kuzma se puso a serrar con todas sus fuerzas los pilares, hasta que el puente se vino abajo con un crujido.

- ¡Ahora desnúdate, arroja el caballo y todas tus prendas al agua y revuélcate por la arena hasta que yo vuelva!

Dicho esto, la raposa echó a correr hacia el castillo donde esperaban el Zar y la Zarina, y se puso a gritar desde lejos:

- ¡Eh, padrecito! ¡Qué desgracia! ¡Socorro, socorro!

- ¿Qué sucede, raposita? -Preguntó el Zar.

- Que los puentes de vuestros dominios no son bastante fuertes.

¡Vuestro futuro yerno venía con todas sus riquezas y ese dichoso puente se hundió bajo el peso y toda la riqueza y toda la gente se ha ido al agua, y mi mismo amo yace junto al puente más muerto que vivo!

El Zar promovió un gran alboroto y chilló a los criados gritando:

- ¡Daos prisa, daos prisa, no perdáis tiempo; tomad de mi guardarropa lo necesario para Kuzma Skorobogati y preservadlo de todo mal!

Los criados del Zar corrieron cuanto les permitieron las piernas hacia el puente y vieron a Kuzma todo envuelto en arena. Lo levantaron, lo lavaron bien, lo vistieron con las ropas reales, le rizaron los cabellos, y lo condujeron con el mayor respeto a palacio. El Zar, lleno de gozo al ver a su futuro yerno libre de tan gran peligro, mandó tocar todas las campanas y disparar todos los cañones, y quiso que se celebrase la boda enseguida.

Coronaron a Kuzma como esposo de la Zarevna, y vivió en compañía de su suegro, cantando canciones todo el día. La raposa recibió los más altos honores de la corte y cuando la vida cortesana dejó de aburrirla, ya no sintió deseos de volver a los bosques.



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Imagen: foroxerbar.com

martes, 23 de noviembre de 2010

EL PÁJARO DE FUEGO




Tenía el zar Berendéi tres hijos. El menor se llamaba Iván.

Poseía el zar un hermoso jardín con un manzano que daba frutos de oro.

Alguien acudía al jardín a robar las manzanas de oro. El rey, que tenía mucha estima a su jardín, puso en él guardia. Pero nadie podía descubrir al ladrón. Triste, el zar dejó de comer y de beber. Sus hijos le decían, para consolarle:

—No te apenes, querido padre, nosotros mismos guardaremos el jardín.
El hijo mayor dijo:

—Hoy me toca a mí vigilar el jardín.

Al anochecer fue a cumplir su cometido, pero, por más vueltas que dio arriba y abajo, no descubrió a nadie y, cansado, se durmió sobre la blanda hierba.

A la mañana siguiente, el zar le preguntó:

— ¿Me traes una buena noticia? ¿Has descubierto al ladrón?

—No, querido padre; en toda la noche no he dormido, no he pegado ojo, pero no he visto a nadie.

A la noche siguiente fue el mediano a guardar el jardín y también se durmió. A la mañana dijo que no había descubierto al ladrón.

Le tocó al hermano menor hacer su guardia en el jardín. Por miedo a dormirse, ni se atrevía a sentarse. En cuanto el sueño le acometía, se lavaba con el rocío que bañaba la hierba y se desvelaba.

A eso de la medianoche le pareció que en el jardín había luz. Era cada vez más intensa, y, por fin, todo el jardín se iluminó. El zarevitz vio que el pájaro de fuego estaba posado en una rama y picoteaba las manzanas de oro.

El zarevitz Iván se acercó sigiloso al manzano y asió de la cola al ave.

El pájaro de fuego se estremeció y levantó el vuelo, dejando en la mano del zarevitz una pluma de su cola.

A la mañana siguiente, el zarevitz Iván se presentó ante su padre. El zar le preguntó:

—Di, querido Iván, ¿has visto al ladrón?

—No lo he atrapado, querido padre, pero sé ya quién comete fechorías en nuestro jardín. Aquí tienes un recuerdo del ladrón. Es el pájaro de fuego.

Tomó el zar la pluma y recobró el apetito y el buen humor. Pero he aquí que una buena mañana se levantó con el pensamiento puesto en el pájaro de fuego. Llamó a sus hijos y les dijo:

—Queridos hijos, no estaría de más que ensillarais briosos corceles y salierais por esos mundos en busca del pájaro de fuego.

Los hijos se inclinaron ante su padre, ensillaron briosos corceles y se pusieron en camino, cada uno en una dirección.

El zarevitz Iván, fatigado de tanto cabalgar en aquel largo día estival, echó pie a tierra, trabó al caballo y se tendió a descabezar un sueñecito.

No se sabe si durmió mucho o poco tiempo, lo que sí se sabe es que, al despertarse, no vio su caballo. Se puso a buscarlo y, después de mucho caminar, dio con los huesos del animal. Quedó el zarevitz Iván muy entristecido.

¿A dónde podría ir sin el caballo?

«En fin -se dijo-, puesto a ello, iré a pie».

Caminó el zarevitz Iván hasta que se sintió invadido de un cansancio mortal. Se sentó muy triste en la blanda hierba. De pronto vio que corría hacia él un lobo gris.

— ¿Por qué, zarevitz Iván, te veo tan triste, tan abatido? —preguntó el lobo.

— ¿Cómo no voy a estarlo, lobo gris? Me he quedado sin mi buen caballo.

—Tu caballo me lo comí yo, zarevitz Iván… Me da pena verte tan cabizbajo. Dime ¿qué te lleva tan lejos?, ¿a dónde vas?

—Mi padre me mandó recorrer el mundo en busca del pájaro de fuego.

— ¡Vaya! En tu buen caballo no hubieras encontrado en tres años el pájaro de fuego. El único que sabe dónde vive soy yo. En fin, ya que me he comido tu caballo, te serviré fielmente. Monta encima de mí y sujétate con fuerza.

Montó el zarevitz Iván a lomos del lobo, y éste salió disparado, cruzando como una exhalación los bosques y los lagos. Por fin llegaron a una fortaleza de altas murallas. El lobo dijo:

—Escúchame, zarevitz Iván, y recuerda bien lo que te digo. Salta la muralla, y no tengas miedo, que toda la guardia está durmiendo. En un palacete verás una ventana en la que hay una jaula de oro con el pájaro de fuego. Toma el pájaro y guárdalo en el seno, pero ten buen cuidado de no tocar la jaula.

Saltó el zarevitz Iván la muralla y vio el palacete en cuya ventana descansaba la jaula de oro con el pájaro de fuego. Tomó el ave y la ocultó en el seno, pero quedó encandilado mirando la jaula. En su corazón se encendió la codicia. “¿Acaso puedo dejar aquí una jaula tan preciosa?”, se dijo. Olvidó el zarevitz lo que le había dicho el lobo y tendió la mano hacia la jaula. Pero en cuanto sus dedos la rozaron, sonaron en toda la fortaleza clarines y tambores. La guardia se despertó, apresó al zarevitz Iván y lo llevó a presencia del zar Afrón.

El zar Afrón montó en cólera y preguntó al zarevitz Iván:

— ¿Quién eres? ¿De dónde has venido?

—Soy el zarevitz Iván, hijo del zar Berendéi.

— ¡Qué vergüenza! ¡El hijo de un zar metido a ladrón!

— ¿Por qué no se acuerda usted de que su pájaro venía a picotear las manzanas de oro de nuestro jardín?

—Si hubieras venido honestamente y me lo hubieras pedido, te lo habría dado, movido de mi aprecio a tu padre, el zar Berendéi.

Ahora haré que tengáis mala fama en todas las ciudades. Aunque, mira, si me prestas un servicio, te perdonaré. Tiene en su reino el zar Kusmán un caballo de crines de oro. Si me lo traes, te daré el pájaro de fuego.

Muy triste regresó el zarevitz Iván a dónde le estaba esperando el lobo gris. El lobo le reprochó:

— ¡No te dije que no tocaras la jaula! ¿Por qué no me hiciste caso?

—Perdona, perdóname, lobo gris.

— ¡Ea, monta! ¡Enganchado al carro, no te quejes de la carga!…

De nuevo corrió el lobo llevando encima al zarevitz Iván. Por fin llegaron a la fortaleza en que se hallaba el caballo de crines de oro.

—Salta el muro, zarevitz Iván. La guardia está durmiendo. Ve a la cuadra y saca de allí el caballo, pero ten buen cuidado de no tocar el bocado.
Saltó el zarevitz Iván el muro, aprovechando que la guardia estaba durmiendo, se introdujo en la cuadra y atrapó el caballo de crines de oro, pero no pudo resistir la tentación de llevarse también el bocado, que era de oro puro cuajado de piedras preciosas. ¡Qué hermoso estaría el caballo con él!

Tocó el zarevitz el bocado y al instante sonaron en la fortaleza clarines y tambores. La guardia se despertó, apresó al zarevitz y lo llevó a presencia del zar Kusmán.

— ¿Quien eres? ¿De dónde has venido?, preguntó el zar.

—Soy el zarevitz Iván.

— ¿Y no se te ha ocurrido nada mejor que robar un caballo? ¡Pero si eso no lo haría ni un simple mujik! En fin, zarevitz Iván, te perdonaré si me prestas un servicio. El zar Dalmat tiene una hija que se llama Elena la Hermosa. Ráptala, tráela aquí y te daré el caballo de crines de oro con su bocado.

Más triste todavía que antes regresó el zarevitz Iván a donde le estaba esperando el lobo.

— ¿No te dije, zarevitz Iván —le reprochó el lobo-, que no tocaras el bocado? Otra vez no me has hecho caso.

—Perdona, perdóname, lobo gris.

—En fin, ¡monta!

De nuevo corrió el lobo llevando encima al zarevitz Iván. Llegaron al reino del zar Dalmat. En el jardín de la fortaleza paseaba Elena la Hermosa, acompañada de sus ayas y criadas. El lobo gris dijo:
—Esta vez no te dejaré entrar, iré yo mismo. Tú emprende el regreso, que pronto te daré alcance.

Emprendió el zarevitz Iván el regreso, y el lobo gris salvó de un salto el muro y se introdujo en el jardín. Se agazapó al pie de un arbusto y vio que Elena la Hermosa salía al jardín acompañada de sus ayas y criadas. Elena estuvo un buen rato paseando, y, en cuanto quedó un poco a la zaga de sus ayas y sirvientas, el lobo la asió de sus ropas, se la echó al lomo y huyó con ella.

Iba el zarevitz Iván por el camino y de pronto vio que el lobo, llevando a Elena la Hermosa, le daba alcance. El zarevitz Iván se puso muy contento. El lobo le dijo:

—Monta sin pérdida de tiempo, no sea que nos persigan.

El lobo corría veloz, cruzando como una exhalación bosques, ríos y lagos. Por fin, llegó con Elena la Hermosa y el zarevitz Iván al reino del zar Kusmán. Preguntó el lobo:

— ¿Por qué te veo tan triste y abatido, zarevitz Iván?

— ¿Cómo quieres que no esté triste, lobo gris? ¿Acaso puedo separarme de tal beldad? ¿Acaso puedo cambiar a Elena la Hermosa por un caballo?

El lobo gris le respondió:

—No te separaré de Elena la Hermosa. La ocultaremos en algún escondrijo, yo adoptaré su imagen y tú me llevarás a presencia del zar.

Escondieron a Elena en una cabaña que había en medio del bosque. El lobo dio una voltereta y quedó convertido en Elena la Hermosa.
El zarevitz Iván lo llevó a presencia del zar Kusmán. El zar se alegró mucho y dio las gracias al zarevitz, diciéndole:

—Te agradezco mucho, zarevitz Iván, que me hayas traído la novia.

Toma el caballo de crines de oro con su bocado.

Montó el zarevitz Iván a lomos del caballo y fue en busca de Elena la Hermosa. La sentó a la grupa del corcel y se dirigió hacia el reino de su padre.

Mientras, el zar Kusmán se casaba. El festín se prolongó hasta las tantas de la noche. Cuando se hizo hora de dormir el zar llevó a Elena la Hermosa a su habitación, pero en cuanto se acostó al lado vio que el lugar de su joven esposa lo ocupaba un lobo. El zar, espantado, se cayó de la cama, y el lobo huyó. Dio el lobo gris alcance al zarevitz Iván y le preguntó:

— ¿Por qué te veo tan pensativo, zarevitz Iván?

— ¿Cómo quieres que no lo esté? Me da pena separarme de un tesoro como el caballo de crines de oro, me da pena cambiarlo por el pájaro de fuego.

—No te apenes, yo te ayudaré.

Llegaron al reino del zar Afrón, y el lobo dijo:

—Oculta a Elena la Hermosa y al caballo, yo me convertiré en el corcel de crines de oro y tú me llevarás a presencia del zar Afrón.

En fin, ocultaron a Elena la Hermosa y al bruto en el bosque. El lobo gris dio una voltereta y se convirtió en el caballo de crines de oro. El zarevitz Iván lo llevó a presencia del zar Afrón. El zar se puso muy contento y le dio el pájaro de fuego en su jaula de oro.

El zarevitz Iván regresó al bosque, montó a Elena la Hermosa en el caballo de crines de oro, tomó la preciosa jaula con el pájaro de fuego y se dirigió al reino de su padre.

Mientras, el zar Afrón hizo que le trajeran el caballo, y se disponía ya a montarlo, cuando el corcel se convirtió en un lobo gris. Asustado, el zar se desplomó sin poder dar siquiera un paso. El lobo huyó y, al poco, daba alcance al zarevitz Iván, a quien dijo:

— ¡Ea, despidámonos, yo no puedo ir más allá!

El zarevitz Iván echó pie a tierra, hizo tres profundas reverencias al lobo gris y le dio las gracias con mucho respeto. El lobo gris le dijo:

—No te despidas de mí para siempre, que todavía he de serte útil.
“¿Cuándo vas a serme útil, si ya se han cumplido todos mis deseos?”, pensó el zarevitz Iván. Luego, montó a lomos del caballo de crines de oro y prosiguió su camino, con Elena la Hermosa y el pájaro de fuego.

Habían llegado ya al reino del zar Berendéi cuando al zarevitz se le ocurrió descansar un rato. Llevaban consigo un poco de pan, lo comieron, bebieron agua de un manantial y se tendieron a descansar.

En cuanto el zarevitz Iván se quedó dormido, llegaron al paraje aquel sus hermanos. Habían cabalgado por tierras extrañas buscando el pájaro de fuego, pero regresaban con las manos vacías.

Vieron los hermanos que el zarevitz Iván lo había conseguido todo y se confabularon.

— Matemos a Iván y todo será nuestro.

Se hicieron el ánimo y mataron al zarevitz Iván. Montaron a lomos del caballo de crines de oro, tomaron consigo el pájaro de fuego, sentaron en la grupa del corcel a Elena la Hermosa y la amenazaron:
— ¡No se te ocurra decir una palabra!

El zarevitz Iván yacía muerto, y los cuervos revoloteaban ya sobre su cuerpo. De pronto llegó corriendo el lobo y apresó a un cuervo y a su corvato.
—Vuela, cuervo, en busca de agua de la vida y agua de la muerte. Si las traes, soltaré a tu corvato.

Viendo que no tenía otra salida, el cuervo levantó el vuelo, y el lobo quedó sujetando al corvato. No se sabe si fue mucho o poco el tiempo que estuvo volando el cuervo. Lo que sí se sabe es que trajo el agua de la vida y el agua de la muerte. El lobo gris roció de agua de la muerte las heridas del zarevitz Iván, que cicatrizaron al instante; luego roció el cuerpo muerto con agua de la vida, y el zarevitz resucitó.

— ¡Cuán profundamente dormía!

—Tan profundamente —le dijo el lobo gris—, que de no ser por mí no te hubieras despertado nunca. Tus hermanos te mataron y se llevaron todo lo que conseguiste. Monta encima de mí sin pérdida de tiempo.

Volaron en pos de los hermanos y no tardaron en darles alcance.
El lobo gris los mató a dentelladas y esparció sus restos por el campo.

El zarevitz Iván se inclinó profundamente ante el lobo gris y se despidió de él para siempre.

Regresó a casa el zarevitz Iván montado en el caballo de crines de oro llevando consigo el pájaro de fuego, para su padre, y acompañado de Elena la Hermosa, con quien había resuelto casarse.

El zar Berendéi se alegró mucho de ver a su hijo y le hizo mil preguntas. Iván le contó que el lobo gris le había ayudado a conseguirlo todo y luego le dijo que sus hermanos lo habían matado cuando estaba durmiendo y que el lobo los había hecho pedazos.

El zar Berendéi se apenó, pero no tardó en consolarse.

El zarevitz Iván se casó con Elena la Hermosa y fue muy feliz con ella.


Alexander Afanásiev, folclorista ruso del siglo XIX
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Imagen sepiensa.org.mx

sábado, 20 de noviembre de 2010

EL PICHÓN, EL COCODRILO Y EL LEÓN

Río Níger, África Occidental


Érase una vez... un Pichón que fue un día en busca del Cocodrilo y le dijo:

-Hermano Cocodrilo, quería pedirte un favor. ¿Puedes prestarme un poco de dinero?

-No quiero prestarte ni un céntimo –contestó el Cocodrilo-, porque no eres de mi familia. Yo vivo en el agua mientras tú vuelas por los aires. Vete a buscar a tu abuela, el Águila. Sin duda ella te prestará...

Descorazonado con estas palabras, el Pichón se fue sin insistir, pero una semana después volvió a ver al Cocodrilo con la misma petición y de nuevo le rechazó. El Pichón prosigue pidiendo..., pidiendo, y el Cocodrilo, cansado ya de tanta insistencia, le dice que vuelva pasados unos días.

Mientras tanto, va el Cocodrilo en busca de su vecino, el Hipopótamo, para contarle lo que pasa y, después de mucho pensarlo, deciden reunirse con otros animales en juicio para examinar la cuestión.

El día del juicio fue confiada la presidencia al León, que prometió hacer justicia. Con su aspecto feroz todos temblaban cuando ocupó su lugar en el tribunal.

-¡El Pichón! –gritó.

Y cuando éste apareció le dio permiso para tomar la palabra.

El Pichón, sin perder la serenidad, avanzó entre la multitud de animales feroces, y dijo:

-Señor, hace poco pedí al señor Cocodrilo que me prestara cierta suma de dinero, pero rechazó mi petición. Como el hambre apretaba volví de nuevo a pedirle, y siempre me contesta lo mismo: “No eres de mi familia”. Tú, Majestad, ¡oh Rey de la Selva!, indicarás las diferencias que hay entre nosotros.

El juez se dirigió entonces al Cocodrilo y le preguntó:

-¿Cómo es posible que el Pichón no sea hermano tuyo?

-Es verdad, noble rey, que somos hermanos, pero existe entre nosotros una gran diferencia. Él vuela por los aires, mientras que yo vivo en el agua...

-¿Y por esa razón no le ayudas? –interrogó el León.

Y su voz fue terrible y repercutió a lo lejos entre el follaje. Pasado su enfado se calmó un poco el León y pudo continuar el juicio.

-Bien, terminemos ya. Dime, orgulloso Cocodrilo:

¿De dónde nacen tus hijos?

-Señor –contestó temblando-, de los..., de los huevos... que... pongo...

-Y tú, Pichón, dime, ¿De dónde nacen tus polluelos?

-De los huevos que pongo también...

-Los dos habéis dicho la verdad. Luego si nacéis de huevos los dos, sois hermanos, aunque tu opinión sea otra, señor Cocodrilo. Así que debéis ayudaros el uno al otro... ¡He dicho!

Todos los animales que asistían a la asamblea aplaudieron al León y le aclamaron una vez más como juez justo y Rey de la Selva.

Y desde entonces el Cocodrilo ayuda siempre al Pichón, cuando éste le pide ayuda.


Congo
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miércoles, 17 de noviembre de 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

SALAMANCA EN BUENOS AIRES

La Plaza Victoria actual Plaza de Mayo
Buenos Aires 1880


Las salamancas son cuevas (y esto la gente de campo lo corrobora con sonrisas tenues y silencios prolongados) donde el pueblo cree que el diablo y otros seres demoníacos celebran aquelarres y asisten a las ceremonias de iniciación satánica de quienes penetran con el propósito de impetrar un don (suerte en el juego, riqueza, poder, amor), a cambio de su alma. Una de las más famosas fue la "Cueva de Salamanca', por lo que se decía en broma que la ciudad española de ese nombre era famosa por su universidad y su cueva.

La leyenda supersticiosa se extendió por América y las salamancas se poblaron de seres, igualmente infernales, pero particulares de las mitologías indígenas. El hecho fue tan general, que el nombre propio se hizo sustantivo común y el pueblo localiza hasta hoy numerosas salamancas, no sólo en sierras, montes o desiertos, sino en las mismas ciudades. Este es el caso curioso y poco conocido, de la que, según la superstición popular, existió en la Plaza de la Victoria (así llamada desde la época de las invasiones inglesas) de Buenos Aires, más precisamente en la esquina de las actuales calles Reconquista y Rivadavia, en el solar donde se levanta el edificio central del Banco de la Nación Argentina, o sea, al costado derecho de la Casa Rosada.

Construcciones inconclusas dejaron allí pozos y excavaciones que ya en el siglo XVIII, merecieron el nombre significativo de "Hueco de las ánimas". Fue refugio de pordioseros y vagos que, en tiempos de la revolución de 1.810, pasaban las horas de su morosa ociosidad contemplando el espectáculo abigarrado, ruidoso y pintoresco de la plaza, donde ocurrieron acciones de la reconquista y que serviría de marco insoslayable de los sucesos agitados de Mayo. Desde el "Hueco de las ánimas", sus ocasionales moradores contemplarían la flamante Recova (desde fines de 1.803, año en el que fue concluida), que atravesaba la plaza donde se concentraban los vendedores a modo de mercado, sin perjuicio de la presencia de numerosos ambulantes o sedantes en torno de las carretas que traían productos de la campiña circundante y aún del interior del país. El piso desparejo, los charcos y lodazales el olor de las materias descompuestas se conjugaba con las plagas de perros vagabundos, cuya matanza estaba a cargo de los presos, liberados temporariamente para ese fin macabro. Los flagelos se multiplicaban con el concurso de ratas y moscas, para el caso de las hormigas se contaba con la concienzuda intervención de los "hormigueros", negros profesionalmente especializados en su exterminio. El remedio se reforzaba mediante la piadosa protección de San Sabino y San Bonifacio, para librarse de las inextinguibles hormigas, y de San Simón y San Judas, para combatir los ratones. La algarabía de los marchantes subía de punto ante las interesadas grescas provocadas por los "bandoleros", dueños de las "handolas", especie de cajones con patas, transportables, donde exhibían baratijas, y con las cuales atraían a su clientela de sirvientas, esclavos negros y mulatos, y ocasionalmente a los “pajueranos" a quienes desplumaban.

La atalaya del "Hueco de las ánimas" se convertía de noche en oscura y tétrica cueva que por fácil inferencia, el pueblo consideró salamanca. De ella habla Juan Agustín García en "Memorias de un sacristán" siglo XVIII, y que subsistió hasta la época de Rosas pues allí se desarrolló un episodio de "Juan Cuello" la novela de Eduardo Gutiérrez.

Sobre esa presunta salamanca se comenzó la construcción del teatro Coliseo, entre los andamios del cual se apostó el cuerpo de Vizcaínos durante las invasiones inglesas; quedó siempre inconclusos de ese fracaso de su incendio lo reivindicó el primer teatro Colón, edificado en 1.857 por el ingeniero Carlos Pellegrini, padre del que fuera años después presidente de la Nación, empresa en la que contribuyó Hilario Ascasubi, el poeta gauchesco.

El selecto y elegante público que asistió a la representación de "Fausto", la ópera de Gounod, no sospecharía que la presencia en escena de Mefistófeles era como una transformación del Mandinga que en ese mismo sitio habría presidido infernales ceremonias en la salamanca porteña. Allí habrían acudido para pedir remedio para su mal, a trueque de su alma, como el Dr. Fausto germánico, auténticos gauchos criollos, antecesores de aquel Anastasio el Pollo, cuya descripción del "condenao", inmortalizó Estanislao del Campo.

Por Víctor Massuh
Foto de http://www.antoniocardiel.com/?m=200812
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/la-leyenda-de-la-cueva-de-la-salamanca.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/la-salamanca.html

lunes, 6 de septiembre de 2010

LA FLOR DEL ALTO PERÚ

Juana Azurduy

(Letra: Féliz Luna - Música: Ariel Ramírez)

Juana Azurduy,
flor del Alto Perú:
no hay otro capitán
más valiente que tú.

Oigo tu voz
más allá de Jujuy
y tu galope audaz,
Doña Juana Azurduy.

Me enamora la patria en agraz,
desvelada, recorro su faz;
el español no pasará
con mujeres tendrá que pelear.
Juana Azurduy,
flor del Alto Perú,
no hay otro capitán
más valiente que tú.

Estribillo
Truena el cañón,
préstame tu fusil
que la revolución
viene oliendo a jazmín.

Tierra del sol
en el Alto Perú,
el eco nombra aún
a Tupac Amaru.

Tierra en armas que se hace mujer,
amazona de la libertad.
Quiero formar
en tu escuadrón
y al clarín de tu voz
atacar.

sábado, 6 de febrero de 2010

LA ANATA, CARNAVAL ANDINO


El Carnaval Andino se realiza siete semanas antes de Semana Santa.


La anata aymara (que empieza y termina un domingo), más conocida como carnaval, es una de las festividades más difundidas en la comunidad andina. Esta celebración está íntimamente ligada a las chacras pues se rinde culto al padre de ella ispallanaka.

La festividad se mezcla de concepciones cristianas.


La personificación del carnaval en un viejo o una vieja (ño carnavalón), la festividad con música de tarkas (que sólo puede ser tocada en épocas de lluvias), serpentinas y challa.


Anata Aymara


"La ch'alla de la Pachamama"

El mundo andino está organizado principalmente por el tiempo de producción agrícola de la papa. Dicho tubérculo andino significa la misma vida para los aymaras y es uno de los pilares que sustenta su sistema social, muy relacionado con el respeto a la naturaleza. Toda esta cosmovisión se traduce en la celebración de la fiesta aymara del Anata o juego en la traducción aymara.


El Anata o "juego" ritual agrícola se realiza en época de Jullapacha o lluvias. Para los aymaras es el tiempo femenino, tiempo de la Paxsi Mama (Luna) y de la Pachamama.

Todos los ritos están dirigidos a las sayañas y aynoqas de la papa, la quinua, la arveja y todo lo que en este tiempo esté floreciendo.


El Anata comienza el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, con la bendición de los productos agrícolas y fundamentalmente de la papa.


Todas las comunidades andinas se reúnen este día para agradecer simbólicamente a la Pachamama por la primera cosecha que se realizará después del Anata.


En la celebración se agradece la generosidad de la Pachamama y la papa con el ritual de la Ch'alla, en la que se usa azúcar, alcohol, flores, mixtura y vino.


A partir de esta celebración la producción agrícola, la vida y la muerte de las familias aymaras está sellada. Por ello esta fiesta es un ritual muy importante en el plano simbólico de la fertilidad, tanto de la actividad agrícola como la de los animales domésticos.


Después de la fiesta de La Candelaria, los comunarios y el sindicato se preparan para recibir a los Achachilas y a la Pachamama que cohabitan en los parajes, el campo, la casa y en los animales. Los preparativos se hacen en la familia, hay que estrenar ropa nueva, hay que visitar a los padrinos, a los compadres, hay que ir a la ciudad a comprar la mixtura, confites, serpentina, alcohol, vino, azúcar, frutas, globos para los niños.


Las autoridades se preparan para reunirse en comunidad, ch'allar la escuela, las carpas solares, el puesto médico, todo lo que es de la comunidad.


En algunos pueblos, se organizan prestes entre los comunarios y los familiares que viven en la ciudad. Los hermanos, los tíos, los padrinos que un día salieron a la ciudad de El Alto a buscar trabajo o se convirtieron en comerciantes prósperos o simples empleados de Estado.


La fiesta del Anata es un puente que restablece los lazos culturales con el rito y la familia.


Jisk'a Anata:


El Jisk'a Anata (juego pequeño) es el que se realiza en familia el domingo y lunes de carnaval, días dedicados a restituir los lazos familiares.


Es decir, hay que ch'allar las sayañas de la familia, los animales, las herramientas, la casa, etc.

También en algunos casos se realizan visitas entre familias; los ahijados van donde sus padrinos muy temprano y les agasajan en medio de juegos.


Bailan, toman, degustan manjares de la época y algunas veces t'iqanchan (adornar o marcar) con lanas de colores a los animales.


Este día en el lugar más vistoso de la casa se coloca una wiphala blanca, como mostrando a toda la comunidad que están celebrando el Jisk'a Anata.


Jach'a Anata:


En el Anata hay un día de festejo para el pueblo.


Las comunidades tanto de Alasaya (arriba) y Masaya (abajo) se reúnen en el taipi (centro) en la Marca (pueblo).


Los dirigentes del sindicato, al mando del Jilaqata, se reúnen con sus representados. Se organizan juegos deportivos entre comunidades, la ch'alla de la escuela, la posta sanitaria, las carpas solares, todo aquello que pertenece y sirve a la comunidad.


Para el Jach'a Anata llegan los residentes de la ciudad con una comparsa de los ch'utas. Son recibidos por las autoridades comunales. Luego pasan a festejar y adornar a las autoridades con phillos (adornos de pan, pasanqallas y frutas que se colacan en el cuello del Jilaqata y Mama T'alla), serpentinas, mixtura; y bailan durante varios días, animados con banda de cobres, pinquillos, tarqas y moceños.


El Anata es tiempo de florecimiento de los productos agrícolas, en agradecimiento a la Pachamama (tierra), por eso también se realizan libaciones, se adornan las chacras y se baila y danza alegremente alrededor de las siembras.


La palabra Ch'alla es un término aymara que quiere decir "echar".


En este sentido, es una acción de esparcir, rociar elementos simbólicos tradicionales sobre la tierra como ser bebida espirituosa, coca, flores, frutas, etc.


Desde tiempos inmemoriales, en el Anata los aymaras realizan la ch'alla de las chacras, los ganados, las herramientas, en solemne pago a la Pachamama y los Achachilas por su protección y sus bendiciones.


Cacharpaya o Tentación:


La despedida o cacharpaya es el próximo domingo después del Anata. Es conocido también como domingo de tentación, pues, según se dice, despierta la tentación de robarse una warmi (mujer), para jaqicharse (hacerse de familia).


Todos salen bailando al cerro más alto llamado Munaypata (cerro del amor), allí las tawaqos (mujer joven) son tentadas por los waynuchos (joven soltero) para irse a su uta (casa).

Es el tiempo propicio para contraer nupcias, para la fertilidad y tener hijos.


Con el Anata se despide el período de lluvias, y se retorna al círculo de siembra y cosecha.



Por David Mendoza

Fuente: http://www.bolivia.com/empresas/cultura/Fiestas_Tradicionales/Anata_aymara.asp


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/06/la-cacharpaya.html
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