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miércoles, 29 de julio de 2009

TUPAC AMARU Y LA EMANCIPACIÓN AMERICANA

Túpac Amaru II en un fresco de Tadeo Escalante.
Foto: Wilfredo Loayza.


La batalla de Sangarará: día de redención americana

Finalmente, en el apogeo de la primera Independencia americana, Túpac Amaru derrotó a las tropas españolas en la batalla de Sangarará el 18 de noviembre de 1780. Tal vez el máximo día de libertad e independencia americana desde la llegada de los españoles hasta entonces.

El terror se apoderó de los ibéricos:

"La tropa al mando del señor mariscal de campo, don José del Valle, volvió al Cuzco muy disminuida por muertos y desertores, y los que entraron en dicha ciudad causaban compasión, viéndolos cubiertos de piojos, muchos o los más descalzos y otros envueltos en pellejos. Fueron a alojarse en los hospitales, porque de los malos alimentos estaban padeciendo disentería; no tuvieron un colchón, casa de medicina, ni médicos para la curación de los enfermos, y las tiendas de campaña estaban hechas pedazos, de podridas y maltratadas. Dicen que no se puede leer sin lágrimas los diarios de los señores Valle y Avilés, y conviene en que aquellos infelices que dejaron el bello temperamento de Lima, la quietud y regalo de sus casas para servir al rey, como sus buenos vasallos, no han sido pagados."

Los españoles del Cuzco estaban espantados; no sólo se refugiaban en las Iglesias, sino que "pedían a los sacristanes les franqueasen las bóvedas para sepultarse vivos."

La pavura realista, llegó hasta Buenos Aires, donde el fiscal del Virreinato, doctor Pacheco, lanzó una proclama contra la rebelión: "Cree el fiscal poderse declarar por rebelde al cacique Túpac Amaru, y en caso no se entregue, o le entreguen sus partidarios a las reconvenciones o requerimientos que permitan las situaciones de cada partido, autorizarse a todo vasallo del Rey, tanto del partido rebelde como del que pase a subyugarle, para que le aprendan o maten para la más cabal inteligencia de aquel excelentísimo señor Virrey, y que las tropas de una y otra parte procedan con la mayor armonía. Buenos Aires y enero 15 de 1781." (1) (pag151)

Y pues, el indio ha exhortado
a criollos, atrevido;
a seguir el vil partido
que alevoso se ha fraguado,
para que entienda el alzado
que a todas luces se engaña.
Criollo es el que desengaña
y exhorta a la recia plebe,
que sólo conocer debe
por Padre y Rey al de España.

(Panfleto arequipeño español) (pag417)


Pero el terror de los españoles, no residía sólo en la posibilidad de perder la vida a manos de los esclavizados indios, sino en algo mucho peor para la hidalga raza ibérica: tener que trabajar con sus propias manos, la peor de las maldiciones para un señorito, caballero o hijodalgo español, que tenía prohibido ejercer oficios "serviles".

Nos hicieran (los victoriosos indios) trabajar
del modo que ellos trabajan.
Y cuanto ahora los rebajan, nos hicieran rebajar.
Ande pudiera esperar
casa, hacienda ni esplendores,
ninguno alcanzara honores,
todos fueran plebeyos.
Fuéramos los indios de ellos
y ellos fueran los señores.

(Copla colonial española-fragmento) (2)(pag412)


Luego del triunfo de Sangarará, Túpac Amaru expidió un mensaje a los pueblos del Perú, volviendo a convocar a los criollos a la unidad con la causa india: "Vivamos como hermanos y congregados en un solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los españoles, criollos, mestizos, zambos e indios, por ser todos compatriotas, como nacidos en estas tierras y de un mismo origen."

Relato español del regreso de las tropas imperiales vencidas en Sangarará) pag153, pag 151 cita original de De Angelis Pedro, Colección de obras y documentos…

Por Alberto Lapolla
agrolapolla@yahoo.com.ar
Ingeniero Agrónomo Fitotecnista (UBA)
Experto en Genética Vegetal
Historiador
Docente de la Universidad de La Matanza
Ex – Docente de la UBA
Autor de artículos y trabajos sobre la Problemática Agropecuaria Ambiental
Relato de dos Relaciones españolas de la época (2) (Pag420-421)

Imagen
amautacuna.blogspot.com

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lunes, 27 de julio de 2009

TUPAC AMARU Y LA EMANCIPACIÓN AMERICANA




Túpac Amaru proclama la Independencia americana

Luego de liberar obrajes, indios esclavos y ejecutar corregidores, Túpac Amaru hizo públicas reiteradas proclamas, reclamando la libertad e Independencia de los pueblos de América.

Su proclama más difundida es, sin dudas, uno de los documentos preliminares de nuestra Independencia; la misma casi repite los argumentos del Manifiesto por la Independencia de América, de Juan Vélez de Córdova, proclamados en la Revolución India-Criolla de Oruro del 8 de julio 1739. Por supuesto, Vélez de Córdova sufrió la misma suerte de Túpac Amaru, a manos de los piadosos opresores españoles.

La diferencia entre el proyecto de Condorcanqui y el que luego triunfaría en el siglo siguiente, radica en que él proponía una nación India-mestiza-criolla, con hegemonía indígena, y no una nación hispano-blanca-criolla-británica, con exterminio y genocidio permanente del indio, como luego seríamos.

"Yo Don José I por la gracia de Dios, Inca, Rey del Perú, Santa Fe (Bogotá), Quito, Chile, Buenos Aires, y continentes de los mares del sud, duque de la Superlativa, señor de los Césares y Amazonas con dominio en el gran Paititi, Comisario distribuidor de la piedad divina por erario sin par, etc. Por cuanto es acordado en mi Consejo por junta prolija por repetidas ocasiones, ya secreta, ya pública, que los Reyes de Castilla me han tenido usurpada la corona y dominio de mis gentes, cerca de tres siglos, pensionándome los vasallos con insoportables gabelas, tributos piezas, lanzas, aduanas, alcabalas, estancos, catastros, diezmos, quintos, virreyes, audiencias, corregidores, y demás ministros, todos iguales en la tiranía, vendiendo la justicia, en almoneda con los escribanos de esta fe a quien más puja y a quien más da, entrando en esto los empleos eclesiásticos y seculares, sin temor de Dios, estropeando como a bestias a los naturales del reino; quitando la vida a todos los que no supieron robar, todo digno del más severo reparo. Por eso y por los clamores que con generalidad han llegado al cielo, en el nombre de Dios Todopoderoso, ordenamos y mandamos que ninguna de las personas dichas, pague ni obedezca en cosa alguna a los ministros europeos intrusos, y sólo se deberá tener todo respeto al sacerdocio, pagándole el diezmo y la primicia como, que se da a Dios inmediatamente, y el tributo y el quinto a su Rey y Señor natural, y esto con la moderación con que se hará saber, con las demás leyes de observar y guardar. Y para el pronto remedio de todo lo suso expresado, mando se reitere y se publique la jura hecha a mi Real Corona en todas las ciudades, villas y lugares de mis dominios, dándome parte con toda la verdad de los vasallos prontos y fieles para el premio igual, y de los que se rebelaren, para la pena que les compite remitiéndonos la jura hecha, con razón de cuanto nos conduzca, etc."

Por Alberto Lapolla
agrolapolla@yahoo.com.ar
Ingeniero Agrónomo Fitotecnista (UBA)
Experto en Genética Vegetal
Historiador
Docente de la Universidad de La Matanza
Ex – Docente de la UBA
Autor de artículos y trabajos sobre la Problemática Agropecuaria Ambiental
Relato de dos Relaciones españolas de la época (2)(Pag420-421)

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cehmp.org

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domingo, 26 de julio de 2009

TUPAC AMARU Y LA EMANCIPACIÓN AMERICANA




La primera Independencia

Entre el 4 de noviembre de 1780 y el 18 de mayo de 1781 (fecha del horrendo sacrificio de Túpac Amaru), su esposa Micaela Bastidas Puyucawa y toda su familia (América), disfrutó del único período de libertad desde el inicio de la invasión y opresión española, hasta su emancipación en 1824.

En ese breve período, que en verdad se extiende hasta 1784, se da la continuidad de la rebelión por los diferentes jefes Indios del Perú, del Alto Perú y del Norte Argentino, quienes prosiguieron la iniciada por Túpac, hasta ser totalmente exterminados a sangre y fuego por los genocidas españoles.

Cien mil hombres en armas levantó Túpac Amaru a lo largo de más de 1500 kilómetros, en una insurrección india preparada a lo largo de varios años, que contaba con jefes y lugartenientes tan importantes como su esposa Micaela Bastidas Puyucawa, Julián Túpac Katari -proclamado virrey del Alto Perú, en concordancia con que Túpac Amaru era el Inca de todo el Tiwantysuwu restaurado-, su esposa Bartolina Sisa, Diego Cristóbal Túpac Amaru –el más destacado de los colaboradores del Inca-, Mariano Túpac Amaru, Miguel Túpac Amaru, Andrés Túpac Amaru y Dámaso Katari entre otros.

Todos ellos -y sus completas familias, incluido el desaparecido hijo de Túpac Catari de 8 años- asesinados de la misma atroz manera que el gran Inca, por los "civilizados" españoles.

Cien mil indios levantados en armas; con palos, piedras, recursos hidráulicos, macanas y lanzas, pero con muy pocas armas de fuego y sin conocimiento de su manejo.
Cien mil indios asesinó en represalia el terror español, en otro de los genocidios con que los europeos trataron históricamente a los americanos nativos.

Pero fue en noviembre de 1780, cuando una nueva generación india recobró la dignidad mancillada por el opresor y expresó su grito de libertad e independencia, extendida al corazón de la América India.

De hecho, Condorcanqui retomaba el estandarte invicto de Juan Santos Atahualpa, quien había combatido entre 1742 y 1761, sin ser nunca vencido por los españoles.

Santos Atahualpa llegó a crear un estado libre de la dominación goda en la selva central del Perú extendido hasta el Matto Grosso, en alianza con una diversidad de etnias guaraníes. Aún hoy, los pueblos de la selva esperan su regreso. Vinculada con su rebelión, se había producido una insurrección india en Lima en 1750, con apoyo criollo, sofocada a sangre y fuego por el poder español.

Luego de la muerte de Juan Santos en 1761, sería Túpac Amaru quien continuaría la heroica resistencia india iniciada el 13 de octubre de 1492.

El 4 de noviembre de 1780 el Inca dio inicio a la rebelión –según dicen algunos historiadores-, antes del tiempo previsto, precipitada por la detección de la rebelión criolla de Farfán de los Godos en Cuzco, que lo obligó a actuar antes de tiempo para eludir la represión.

Según lo relatado, el día 4, el Inca detuvo al odiado y perverso corregidor Arriaga.

El día 10 Arriaga fue ejecutado por Túpac Amaru en la plaza de Tungasuca, ante un gentío exultante de indios y mestizos que no podían dar crédito a lo que sus ojos veían.

En los días siguientes, continuó Túpac al mando de sus hombres recorriendo la provincia y liberando indios y mestizos esclavos de las encomiendas y obrajes; repartiendo sus bienes entre los pobres americanos y ejecutando a todos los españoles europeos presentes.

Las mujeres españolas eran obligadas a vestirse con ropas de las mujeres americanas, para escándalo de las ibéricas damas.

La rebelión se extendió como un reguero de pólvora sobre la mancillada tierra americana.

"Causa admiración al ver la prontitud con que obedecieron las voz de este Rebelde en todo el Reino del Perú, pues se sabe notoriamente que en toda la costa de Arica, Tacna y Huantajaya hicieron los indios iguales muertes, robos y atrocidades que en la Sierra, manteniéndose sin sujeción alguna".

"Y hasta los bárbaros Mocovíes y Pampas de la parte de Jujuy y Salta, tuvieron noticia de esta rebelión, y salieron de sus términos insultando e intentando asolar estas dos ciudades, en donde tuvieron la fortuna de haber llegado a ese tiempo la Compañía de Granaderos del regimiento de Saboya, que venía de Buenos Aires, con la cual pudieron resistir sus terribles invasiones".

"También los Chiriguanos de la frontera de Tomina, hicieron sus salidas costosos con los deseos que tuvieron de conocer al Titulado Rey Túpac Amaru".

"(...) Pocas veces se habrá visto desolación tan terrible, ni fuego que con más rapidez se comunicase a tantas distancias, siendo digno de notar, que en 300 leguas que se cuenta de longitud, desde el Cuzco hasta la frontera del Tucumán, en que se contienen 24 provincias, en todas prendió casi a un mismo tiempo el fuego de la rebelión".

El día 12, Condorcanqui ocupó el obraje de Pomacancha, liberando a los indios allí esclavizados; repartiendo entre ellos sus bienes, dejando a cargo del mismo –ya no como obraje, sino como propiedad comunal indígena, Ayllu- a su hermano menor Juan Bautista Túpac Amaru.

Juan Bautista -único sobreviviente de la familia del Inca-, pasaría cuarenta años en las prisiones españolas en África (en Ceuta) y sería proclamado Rey Inca por el general Belgrano en el Congreso de Tucumán; propuesta que el Congreso aprobara el 31 de julio de 1816.

Juan Bautista moriría en Buenos Aires en 1827, encontrándose enterrado en una tumba sin nombre en el cementerio de la Recoleta.

Por Alberto Lapolla
agrolapolla@yahoo.com.ar
Ingeniero Agrónomo Fitotecnista (UBA)
Experto en Genética Vegetal
Historiador
Docente de la Universidad de La Matanza
Ex – Docente de la UBA
Autor de artículos y trabajos sobre la Problemática Agropecuaria Ambiental
Relato de dos Relaciones españolas de la época 2 pag 430

Imagen
tupacamaristasdelperu.blogspot.com

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miércoles, 22 de julio de 2009

TREMPULCAHUE



Ilustración Gonzalo Ordóñez Arias


Los Trempulcahue son cuatro ballenas, criaturas mitológicas encargadas de llevar las almas de los muertos hasta el "Ngill chenmaywe" (sitio de reunión).

Este lugar según la mayoría de los relatos era la Isla Mocha.

En la isla, las ánimas (pillú) se convertían en espíritu (alwe); y partían hacia la lejana "Región de Occidente".

El ritual funerario denominado por lo mapuches "aun" dependía de la importancia del fallecido.

Su objetivo era alejar a los malos espíritus que pudieran llevarse el alma.

Los Trempulcahue, a las que nadie vivo puede ver, son cuatro mujeres ancianas que se transformaban a la caída del sol.

Para costear su transporte los allegados deben colocar "llancas" (piedras de color turquesa) junto al difunto, más un plus si era acompañado sus perros y caballos.


La Isla Mocha está situada a 34,2 km. de la costa chilena, a la altura de la ciudad de Tirúa.

Su nombre antiguo era Gueuli, y estuvo habitada por unos 1000 Lafkenches (mapuches de la costa).

El navegante y explorador italiano Juan Bautista Pastene (1507-1580), lugarteniente de Pedro de Valdivia, fue el primer europeo en visitarla (1544).

Posteriormente el holandés Joris Van Spilbergen (1568 - 1620) en una expedición de piratería hacia los asentamientos españoles de la costa de California, tras pasar por el estrecho de Magallanes, hizo escala en la isla en 1615.

El grabado representa este acontecimiento.



Fuente e imágenes
http://pueblosoriginarios.com/sur/patagonia/mapuche/trempulcahue.html

sábado, 4 de julio de 2009

ANIMALES SAGRADOS



ANIMALES SAGRADOS
PILLÁN MAMUL MO

Los mitos más antiguos de la humanidad cuentan que el Ser Supremo tomó la forma de Águila o gran ave solar, y descendió un día al Árbol del Mundo. Allí puso sus huevos chamánicos y los empolló o hizo empollar durante los muchos días que suman tres vueltas completas de la Tierra en torno del Sol. Y cumplido el tiempo de la incubación de los huevos se abrieron, y los grandes chamanes de los nidos más altos y los medianos de los nidos intermedios y los más pequeños de los nidos de las ramas mas bajas abrieron sus ojos nuevos ¡y supieron qué debían hacer!

Desde entonces son guías de los hombres y mantienen vivo el sagrado contacto entre las criaturas y el Padre Creador.

Y en memoria de la Gran Ave-Madre se adornan con elementos ornitomórficos, que magníficamente los devuelven a sus orígenes, y a su divina facultad de volar al Más Allá. Por eso usan garras y plumas de águila…, quizás del águila mora o calquín, la que habla con Dios. Y otras veces toman los atributos del cóndor, también sagrado, ave maligna a la que el mítico Elal de los tehuelches cazó con una flecha y en castigo ejemplar por llevarse niños le sacó todas las plumas de la cabeza…

Y así no podemos detener la pregunta: ¿por qué las aves ocupan un lugar tan vertebral en los mitos de la humanidad?...

Tal vez porque las aves han representado siempre para el hombre el vuelo y por ende el contacto con lo lejano, difícil o inaccesible. Si la flecha tiene plumas volará lejos hasta la presa… Si la cabeza o el cuerpo lucen plumas, el indio estará dotado de vista aguda o ligereza o invisibilidad, en todo semejantes a las cualidades del pájaro del que las tomó. Sí, posiblemente esto explique el por qué es tan rico y variado el repertorio mágico en torno a las aves en distintas culturas aborígenes.

Entre los mapuches y araucanos de la Patagonia es sagrado el ñamco de pecho blanco, al que se reverencia especialmente porque su ubicación durante el vuelo indica al viajero buenos o malos augurios: si va de espaldas o avanza por la izquierda, ¡lo mejor es volverse!… pero aún es si se posa en el vuelo, porque con eso dice que morirá el ganado que se arrea. Y hay quién afirma que el vómito cubierto de lana y pelos de animales es el más preciado amuleto, pero quién lo posea y honre verá multiplicarse su buena suerte.

También es mágico el arisco rerré: si uno lo lleva consigo en el cuerpo no hay bala que lo alcance… Y en el pequeño chucao cordillerano se reconoce la virtud de la suerte y las variaciones del tiempo según sea el canto: si canta dulcemente a la derecha del que viaja le anuncia felicidad, si lo hace por la izquierda, y con tono áspero, tendrá contratiempos y habrá lluvias.

Es ave de mal agüero el guairao ó guarivao, la garza nocturna que engaña con un grito igual al del zorro y de la que se dice es portadora del alma de algún brujo. Y son pájaros mágicos el pidel negro que predice la lluvia y cuya carne aumenta la leche de las madres cuando crían, y el nuco (buho) y la huala lastimera, y el tordo huérfano y unos cuantos más.

Entre todos, ¿cuál es el pájaro más temido por el indio?

A no dudarlos el chonchón o chuncho o quilquil o tué tué, especie de caburé fabuloso al que se considera rey cruel de los seres alados, porque los convoca para elegir el mejor, destruirlo y comerlo.

Los que saben entre los mapuches afirman que se trata de un brujo o bruja que se ha separado la cabeza del cuerpo, y ha hecho crecer desmesuradamente sus orejas como las alas para volar a las salamancas (cuevas de los brujos) y participar de las orgías y maleficios. La creencia popular cuenta que si este pájaro nocturno o cabeza voladora ríe: habrá muerte cercana, y si canta: se producirá un casamiento… Pero es tanto el temor que suscita el chonchon que se siempre se intenta ahuyentarlo con rezos, las extrañas doce palabras redobladas, o conjuros de todo tipo…

También la mitología aborigen de la Patagonia es fecunda en fantásticas criaturas zoomorfas como el ñivirilú, la serpiente-zorro de los grandes ríos y lagos cordilleranos que se enrolla en las patas de los caballos y los arrastra a las profundidades. O la Calchona, la bruja desgreñada que aparece de noche a los viajeros a veces como oveja de largas calchas o mechones… y otras como una perra negra lanuda. De ella dicen que fué una mujer que habiendo sido descubierta en su transformación, ya no pudo volver más a su estado natural, y desde entonces vagabundea por los campos sin consuelo. O el chivato portero de las salamancas, o el quiltro lanudo conductor de almas…

Otros Entes o seres interesantísimos resultan ser el toro y el caballo de la Leyenda del Domuyo: los lugareños creen en pié juntillas que el cerro se enoja cuando algún forastero intenta escalarlo, y por eso ruedan enormes piedras y se desatan tormentas para acabar con el atrevido curioso. Afirman algunos que en realidad lo que el Domuyo no quiere es que se conozca a la hermosa joven que peina allá en la cima sus cabellos rubios con peine de oro, siempre vigilada por un toro colorado y un potro lustroso y renegrido. Es el toro que despeña las grandes rocas, el caballo el con sus carreras y resoplidos logra despertar al trueno y originar el rayo castigador…

Los viejos más viejos entre los araucanos son los que saben de lo que pasó en los tiempos del Diluvio, cuando Trentren, la serpiente mitológica del agua, para impedir la extinción del género humano, y salió vencedora… Ellos son los que recitan decenas de leyendas del ciclo de Elal, donde el mítico héroe-dios, el creador de los tehuelches, se relaciona con los animales y organiza la creación poniéndola al servicio del Hombre. Allí aparecen, fantásticos pero ya con sus cualidades características, el zorro, el jaguar, el puma, la serpiente, el piche, el lobo marino, la ballena.

Sus enojos dejan huellas memorables: la locura y la muerte en el mejor de los casos… y en el peor: la eterna agonía del huitrán che cura o la transformación del hombre en piedra…

En la topografía del sur de América hay cientos de rocas con formas humanoides ante las que el indio tiembla o eleva su respetuoso homenaje. Son riscos huitrán che, y allí están sus hermanos de raza purgando la antigua culpa…

¿No son huitrán che cura las indiecitas del trompe en el volcán Epuïlche?

¿Y acaso el Collón Cura (espantajo de piedra) que también se vuelve invisible a su gusto?

¿O la piedra Pintada, idéntica a un cristiano de un metro de estatura?

¿O la sagrada piedra azul de Calfucurá, a la que venera anualmente la gran tribu Namuncurá?

Las piedras encierran misterios poderosos para el hombre, sea huinca o mapuche, no ha logrado descifrar. Porque, ¿cómo explicar el caso de la Piedra Saltona de cajón Chico, allá en la Cordillera del Viento, que en el blanco y largo invierno del '43 subió sus veinte toneladas unos cincuenta metros más arriba de su habitual emplazamiento de siglos, se encaramó sobre el lomo de la sierra y allí se detuvo, calzada por una insignificante piedrecita?

¿O el de la Piedra Pesada, que pese a su tamaño mediano era imposible levantar ni aún por varios hombres, y que hoy ha desaparecido misteriosamente… o se ha vuelto invisible, burlándose de todos…?

Y como puede ser que no caiga ladera abajo la gran piedra trapezoidal del cerro, pese a que la empujan con violencia vientos de doscientos kilómetros por hora?

Más aún: ¿qué fuerza operó para formar la gran cruz roja sobre la superficie granítica de la piedra del Quillén?...

¿O para mimetizar el paisaje alucinante la mítica Ciudad de los Césares?

Los mapuches distinguen entre piedras diabólicas y piedras santas.

No se acercan a la gran Pillán Cura también llamada Piedra del Diablo, ni a la Kalkufurá o piedra bruja, porque son asiento del Maligno; ni pasan entre los bloques de la Piedra Partida porque la hendidura es obra del Diablo y acarrea desgracias…

Sin embargo desde tierras muy lejanas acuden con fervor a pedir gracia ante la Piedra Milagrosa de Cochico, o la Piedra Santa del Arroyo Blanco del tromen, en la región del Pehuén.

Con sabiduría de siglos las culturas patagonienses saben que hay piedras que "caminan"… Sin importar su tamaño o peso, hoy pueden estar aquí y mañana a cinco o cincuenta metros… aunque ni ley natural ni humana puedan explicarlo. Y el indio de ojos viejos lo acepta sin cuestionamientos, porque ha aprendido que para el orden sagrado no caben razones de pequeños mortales. Eso sí, no pisará el rastro que dejó la piedra… porque puede secarse y volverse polvo, como han contado los que vivieron cerca, en sus familiares o amigos, el castigo de la huella prohibida, de la marca que se come la vida…

¿Quién se animará a discutir, ante un fervor tan puro y tan añejo, la virtud de algunas piedras mágicas?

¿Podrá el blanco negar propiedades curativas de ciertas piedras?

¿Las llancas sagradas del cultrún no inspiran a la machi en las rogativas?

¿Acaso con la catán cura chamánica no sopla el daño y adhiere sabiduría infinita, y usada en los instrumentos agrícolas no asegura con su poder sobrenatural buenas cosechas?

¿Las boleadoras hechas con fragmentos de cherufe (aerolito) no tiene la virtud de no fallar el tiro en la caza del guanaco y el avestruz?...

Las piedras que vienen del cielo son las más poderosas. Tal vez porque las descargó sobre la tierra el hacha del Pillán, el gran guerrero celeste…

Por eso es sagrado el meteorito de Kaper-Aike, y las esquiarlas y limaduras de las estrellas caídas son infalibles para la curación, el rito o la cacería.

Ya lo sabían y practicaban las culturas más viejas de América, y por el gran cordón cordillerano llegó al sur el conocimiento.

Ente los tehuelches y araucanos cada linaje ha tenido y tiene su piedra secreta de color distintivo. Con ella la machi prepara a cada uno el amuleto protector. También con piedras de uámek fabrica amuletos auspiciosos, zoomorfos, para asegurar la preservación y fecundación de los ganados representados en ellos… y amuletos contra el enojo, y de la piedra se sirve para las prácticas.

Una Vieja Leyenda

Imagen
infinitomisterioso.blogspot.com

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jueves, 25 de junio de 2009

LAS TRES PASCUALAS


DANZA LAS 3 PASCUALAS


Alineación al centro

A fines del siglo XVIII, en la ciudad Concepción, Barrio Norte, Chile; vivían tres hermanas, a quienes se las conocía como las tres Pascualas. Como era su costumbre lavar juntas la ropa en una laguna cercana a su hogar, se las veía frecuentemente afanadas en esta labor.

Una tarde, algunas mujeres encontraron sus cadáveres flotando en el agua.

¿Qué había pasado?

Según se cuenta, las hermanas se enamoraron del mismo hombre, quien las sedujo y, luego, las abandonó.

Desesperadas, ellas decidieron terminar con sus vidas y se arrojaron a la laguna. Inexplicablemente, se formó un gran remolino y las aguas, furiosas, se desbordaron.

Cuando la quietud volvió, la laguna tomó la forma de la luna en cuarto menguante.

Desde entonces, los lugareños cuentan que algunas noches suelen ver lavando a las tres Pascualas.

Otra versión de la leyenda dice que a la casa donde vivían con su padre habría llegado a hospedarse un forastero. El hombre se enamoró de las tres muchachas y cada una, en secreto, le correspondió su amor. Sin embargo, él no supo a cuál de las tres escoger, así que las citó a la laguna en la noche de San Juan. Las esperó sentado en un bote y cuando vio su reflejo, desesperado, comenzó a gritar: ¡Pascuala!...

¡Pascuala!... ¡Pascuala! Las tres creyeron ser las elegidas, entraron en la laguna y se ahogaron.

Desde entonces, se dice que en las noches de San Juan, en la laguna aparece un bote y se escucha una voz angustiada que llama a las muchachas.

Fuente: http://www.icarito.cl/enciclopedia/articulo/primer-ciclo-basico/lenguaje-y-comunicacion/lectura/2009/12/53-7055-9-3-mitos-y-leyendas-chilenas.shtml
Imagen
glamorama.cl

http://www.youtube.com/watch?v=5IKpvqjOV4o

domingo, 21 de junio de 2009

CURRUF – TAIEL

Joyas Mapuches


MUSICA MAPUCHE
- Pali palin- Premiada en Festival de Molina 89.


Canción y video de CECIL GONZALEZ, premiada en Festival Nacional en Molina 1989. Interpretada por Soledad Domímgues, con ritmo de purrún, sobre el juego de palín, déporte tradicional mapuche conocido también como chueca.


EL CANTO SAGRADO DEL VIENTO

Allá en las tierras del sur americano donde la realidad es mito y leyenda de antigua estirpe, los más viejos entre los viejos afirman que el padre - creador de la música es el viento. Y no les faltan razones, porque es cierto que allá curruf (viento) sopla su flauta en los pajonales, se vuelve trompeta en los remolinos, redobla como timbal, entre las piedras y el agua, y es manso violín en los cañadones largos y protegidos...

En efecto, posiblemente del viento las culturas australes aprendieron a hacer música. Quizás del mítico Elëngasen, su progenitor y señor, el autor de los curruf-taieles…

Dicen que en la lengua araucana no existe una palabra para designar la música. No hace falta. Los instrumentos musicales hablan por sí solos de su presencia en el pueblo y su cultura…

¿Cómo negarla cuando suenan el quinquercahue o la pifilca?

Y aunque todavía no hubiera ritmos indígenas ni instrumentos, el viento -músico si existiría, y seguiría dando notas para sus legendarios taieles…

Entre todos los instrumentos musicales Nguenechen, el Padre de las razas aborígenes, eligió el cultrún y lo puso en las manos de la machi. Desde entonces es sagrado. Su vientre resonador tiene el perfume y las voces misteriosas de las maderas con que se talla: el foye (canelo) el triwe (laurel), el ciprés o el raulí. Y es para que no se escapen que los artesanos le ponen bien ajustado sobre la redonda boca el parche de cuero pelado.

Es el cultrún el instrumento chamánico por excelencia, y esto ocurre desde sus antepasados, el tambor divino de los magos hindúes y el tibetano. Por eso el rito acompaña su nacimiento como instrumento compañero e inspirador del trance mítico. Quienes lo han visto dicen que antes de tensar la membrana del cultrún la machi mete adentro su canto y con él parte de su pullú o alma… Y es fama que introduce las propiedades mágicas o curativas al colocar por la abertura a punto de cerrarse, piedritas de colores, plumas, pelo de animales o hierbas medicinales…

Los mapuches aseguran que cuando la meica hechicera toma el cultrún tiene el mundo en su mano. Y así debe ser nomás, no solo por su forma semiesférica característica sino también porque los dibujos que lo ornamentan, con sus sagrados azules, amarillos y blancos, con su cruz abarcadora y sus extrañas figuras, representan posiblemente el orden y equilibrio entre el cosmos y sus criaturas.

Con el cultrún junto a su pecho la mediadora sagrada está a la altura de su dios, y con el palo percutor de cabeza de rellmú (arco iris) puede invocarlo y obtener la gracia o petición. Con él hace sus rogativas, y con él vuela el más allá, con él acompaña los taieles y danza en torno al rehue (altar sagrado), con él se instala el camaruco y bate sin cesar… Como antes, ¿como siempre?

Allá en el cerro sagrado de Yanquenao hay un cultrún de piedra. El misterio envuelve su presencia fósil.

¿Cuanto hace que su cuerpo es mineral?

¿Lo petrificó el Gualicho, celoso por el poder de la machi?

¿Algún espíritu envidioso aprisionó así su alma de música?

Muchas lluvias y soles largos han caído desde entonces sobre el cultrún de piedra, pero no han borrado sus curiosos petroglifos.

Quizás aparezca el Elëngasen cuando sopla pueda contar la historia de la Creación... ¡quién sabe!

Al cultrún sagrado loa compaña en los nguillatunes (rogativas), la también sagrada pifïlca.

Cuenta la leyenda que los valientes mapuches al son de la pifïlca pudieron rechazar a los poderosos incas conquistadores.

Pero perdieron la pifïlca mágica… y todavía la buscan.

Por eso la reproducen en madera o hueso y con sus timbres agudos parecen que las llaman en las rogativas…

Especialmente cuando el munday las bendice con su agua de trigos maduros.

¿Volverán a ser fuertes e invencibles cuando la encuentren?

En las rogativas rituales los mapuches acompañan los sonidos sagrados del cultrún y la pifïlca con los tonos graves de la trutruca.

Esta hermana del erque norteño buscó el sur de la leyenda promisoria para vivir por sí misma, y tanto se aquerenció que no falta en el corazón de los nguillatunes.

Claro que un buen pillantún (orquesta sagrada) se completa con otro noble instrumento como el cull cull, el cuerno que es pariente del erquencho y que antiguamente hacia sonar sus graves alarmas en caso de peligro para la tribu. Y hasta con la wada, la rítmica sonaja aborigen.

Los músicos mapuches han recibido de sus hermanos americanos la inspiración y el impulso para trasplantar y adaptar formas instrumentales. Por eso también hacen música con el koolo o violín tehuelche, el ñolquín hermano menor de la trutruca el quinquercahue o gran violín araucano hecho con costillas de yeguarizo, el piloiloi descendiente de los incas que imita en madera o piedra la mítica flauta de Pan, el trompe con su diminuto cuerpo de hierro con forma armoniosa lira, o las cascavillas de sonantes pezuñas de huemul…

Los aborígenes de los confines patagónicos guardan viva memoria de los orígenes sagrados de la música, y han representado por siglos mitos y tabúes en la relación con la ejecución de los instrumentos musicales.

Por ejemplo no pueden tocarse indistintamente o en cualquier ocasión… y hasta hay claras jerarquía, por orden social, o sexo, o edad, para ejecución de algunos. De este modo la machi batirá el parche del pichicultrún… y las pifilcas estarán a cargo únicamente de acólitos masculinos.

¡Y hay del transgresor que no respete las normas!

Puede pasarle lo que a las indiecitas desobedientes que, ignorando la prohibición que impide a los más jóvenes soplar el trompe de coloridos pompones, se fueron con él a la montaña y lo tocaron despreocupadamente bajo las barbas mismas de futa chao, el padre grande…

No se dejó esperar el castigo divino. Dicen que un espíritu maligno las transformó en estatuas de piedra. Y para memoria de sus hermanos allí están todavía, ¡quietecitas y fosilizadas en el volcán Epuilche las dos niñas!

Supongamos que por un momento que ahora el pillantún está completo y muestra su variedad de sonidos y matices orquestales. Los ejecutantes están listos y ensayan…

Sin embargo aún falta el instrumento entre los instrumentos: la voz humana, el don con el que el hombre se lanza a la vida con el primer llanto sonoro… En realidad los instrumentos musicales son sólo el complemento y realce para el canto aborigen.

Los pueblos del Sur cantan sus taieles sagrados como invocaciones a sus dioses en las rogativas, o como invocaciones a su origen en las canciones del linaje. Pero también cantan a la vida en el ülcatún profano, o en los "romanceros" improvisados, o en los de memoria que preservan lo que fué: patria, historias, amor, magia, costumbres… para que no mueran con el tiempo y el olvido en los hermanos dispersos…

Si, la música es algo que las culturas de la Patagonia aprendieron de currúf.

Elëngasen les enseñó a celebrar el gozo, el ruego o el dolor de vivir, con sonidos humanos o con instrumentales… Mientras canten no estarán ni se sentirán solos, mientras repitan las viejas melodías el hilo sagrado de la raza mantendrá unidas las generaciones, y mientras hagan música, no habrá ocaso para los hombres.

Este es el misterio que nos contó anoche el viento… En uno de sus curruf-tailes…


Fuente
UNA VIEJA LEYENDA

Imagen
carolinaeg-carolina.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/pifilka-mapuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/01/el-camaruco.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/los-caballos-blancos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-pehuen.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/nquilli.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/historia-de-los-mapuches.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/nanculahuen.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/trentrn-y-caicai.html


http://www.youtube.com/watch?v=OsFvFQKfEeo

lunes, 1 de junio de 2009

EL BERGANTÍN ORIFLAMA


El navío de línea de dos puentes "El Oriflama" fue construido para la armada Francesa en Toulon, en el año de 1743, por el ingeniero y constructor Pierre Blaise Coulomb (1699-1753), miembro de una destacada familia de constructores navales franceses.

El Oriflama poseía las siguientes dimensiones: 41,3 metros de eslora; 40,18 metros de quilla; 10,78 metros de manga; 4,0 metros de plan; 5,16 metros de puntal y 1,72 metros de entrepuentes, con un desplazamiento de 1,500 toneladas.

Portaba 50 cañones, aunque se llegó a artillar con 56, de la siguiente manera: 24 cañones de a XVIII en la primera batería, 26 cañones de a XII en la segunda batería y 6 de a VI en el alcázar, por lo que se clasificaba como un navío de Cuarto Rango, Primer orden.

Así sirvió a la Armada francesa hasta abril de 1761, cuando es capturado por los ingleses, que estaban en guerra contra Francia desde 1756. No utilizándolo en su armada, fue transformado en navío mercante, conservando su nombre.

Aunque no sabemos con exactitud en virtud de que circunstancias pasó a manos Españolas, suponemos que el echo ocurriera a fines de diciembre de 1761, cuando en medio de la escalada de hostilidades que presagiaban la declaración de guerra entre España e Inglaterra, Carlos III ordena la captura de todos los barcos Ingleses anclados en puertos Españoles. Entre los españoles mantuvo su condición de mercante pero se rebautiza con el nombre de "Nuestra Señora del Buen Consejo y San Leopoldo", pero siempre mantuvo el alias de "El Oriflama". Clausurándose la primera batería de cañones para transformarla en bodega, quedando artillado solo con 26 cañones de a VIII en la segunda batería.

Suponemos que luego de la apropiación se subasta a particulares y de esta forma lo obtiene su último propietario Juan Baptista de Uztaris, Hermanos y Compañía. Entre los años 1763 y 1768 realiza varios viajes a la Nueva España.

Durante este período, varios documentos denuncian su derrota desde Cádiz hacia Veracruz, desde allí a la Habana, y retornar a España cargado con los caudales de México.

Su último viaje, con destino al Callao, lo realizó posiblemente, en conserva del navío "San Joseph" alias "El Gallardo" (por cuanto este último conducía el registro del Oriflama por duplicado). Así el 18 de febrero de 1770 zarpó del puerto de Cádiz con una tripulación de 176 hombres y 38 pasajes, a cargo del capitán Joseph Antonio de Alzaga. Su Maestre, Joseph de Zavalsa se comprometió a viajar "derechamente" hacia el puerto de la mar del sur, sin tocar ningún otro puerto bajo pena de multa.

Con una carga total de 108.000 palmos cúbicos de mercancías y excediéndose en 3.584 palmos cúbicos las 628.5 toneladas de arqueo de su bodega, El Oriflama totaliza un registro igual a 436 que incluía: 1.658 cajones de todo tipo y 1.738 cajones arpillados conteniendo cristalería de la granja de San Ildefonso, por encargo del Rey para ser vendidos en el virreinato, en beneficio de las fabricas de Talavera. Este será sin dudas el cargamento más valioso a bordo y el objeto de todos los esfuerzos del rescate luego del naufragio.

Casi al término de su viaje y luego de cinco meses de navegación El Oriflama es avistado, el 25 de Julio de 1770, aproximadamente en los 34º 09' de latitud Sur, entre los puertos de Concepción y Valparaíso, por el navío español San Joseph, alias El Gallardo, capitaneado por Juan Esteban de Ezpeleta, quién ordena ponerse al pairo, a fin de identificar al otro navío. El Oriflama no responde al cañonazo disparado ni a la bandera de señales izada como aviso en El Gallardo, por lo que dispone que un bote se dirija hacia el otro barco, distante unas dos leguas.

De esta forma, el segundo piloto de El Gallardo, Joseph de Álvarez, a bordo del bote, pudo conocer la identidad del Oriflama y enterarse del estado desastroso de los pasajeros y tripulación, víctimas del frío, hambre y escorbuto. Desde su partida habían echado 78 cadáveres al mar, quedaban a bordo 106 enfermos graves, y sólo 30 hombres podían maniobrar en forma limitada las velas inferiores, siendo incapaces de subir más arriba de la primera cofa.

El capitán Ezpeleta ordenó se embarcase de inmediato en el bote una tripulación de auxilio y provisiones para brindarles ayuda inmediata, "jamones, un barril de sémola, una barrica de harina, quesos y vino".

No obstante, la calma que había posibilitado la reunión de ambos navíos, se transformó de improviso en un viento fuerte del norte que impidió el acercamiento del bote con provisiones.

Ante esto, Ezpeleta ordenó arriar las velas para mantener su posición, y dispara un segundo cañonazo para que El Oriflama, con el viento a su favor, viniese hacia El Gallardo, "a fin de meterle dentro todo cuanto estaba en el bote y socorrerle con cuarenta hombres, pero El Oriflama, sin hacer caso ni demostración ninguna, prosiguió la vuelta de afuera, que había emprendido con las cuatro principales rizadas y el sobremesana". En vista de la sorpresiva y errada maniobra del Oriflama, el capitán de El Gallardo optó por seguirlo, ejecutando idéntica maniobra, además de señalar su posición con faroles dispuestos estratégicamente sobre los mástiles. A las diez de la noche se vio la última luz de un farol del Oriflama, la que se perdió después, por haber arreciado el viento. Al día siguiente 26 de Julio, sobre las dos y media de la tarde, el Oriflama es avistado nuevamente por el Gallardo y por última vez.

En horas del mediodía del 27 de Julio de 1770 y bajo una terrible tempestad de viento y agua, El Capitán Feliciano Lottelier divisó el navío que venia por la costa y que al acudir con gente a la orilla del mar, ya estaba encallado sobre la misma reventazón y cerca de la desembocadura del Huenchullami. Desarbolado a ras de cubierta con la popa separada de la proa, y con alrededor de ocho hombres en el bauprés pidiendo socorro, el Oriflama se pierde para siempre con su tripulación bajo una fuerte tempestad la que impidió cualquier ayuda.

Al día siguiente aparecieron sobre la playa algunos cajones y fardos, fragmentos del casco y arboladura junto a 12 cadáveres.

Ocho meses después del naufragio, El 8 de Marzo de 1771 llegó al paraje de Huenchullami, procedente de Lima, Juan Antonio de Bonachea, con 9 marineros y 3 buzos expertos; bajo órdenes directas del Virrey Amat de encontrar los restos y su cargamento a cualquier costo. Sin embargo pese a todos los esfuerzos estos no aparecieron y se informó " Que durante todo el tiempo que se encontraba en el sitio no había visto la mar tranquila tres días, por lo que consideraba casi imposible el rescate aún en caso de encontrar la carga. Dando por finalizada la búsqueda en los primeros meses de 1772.


Imagen, Fuente
http://arquehistoria.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/01/el-oriflama.html

domingo, 31 de mayo de 2009

COMO NACIERON LOS PICAFLORES

Picaflor cabeza rubí


Cerca del lago Paimún, oscuro y silencioso como un estanque, donde el tiempo se amansa junto con la corriente, el preferido de los patos y los juncos, vivían hace mucho tiempo dos hermanas: Painemilla y Painefilu.

Las dos eran jóvenes y hermosas, y un día un gran jefe extranjero se enamoro de Painemilla. La muchacha y el inca se casaron y se fueron a vivir a su hermoso palacio de piedra, construido en la cercana montaña de Litran-Litran.

Pronto Painemilla supo que esperaba un hijo, y el inca convoco a los sacerdotes para que hicieran sus profecías. Uno de ellos dijo que nacerían un varón y una mujer, y que los dos, en señal de distinción, tendrían en el pelo una hebra de oro.

Como se acercaba el momento del nacimiento y el inca tenia que viajar al norte, Painemilla le pidió a Painefilu que subiera al palacio para hacerle compañía.

Así se reencontraron las dos hermanas, pero las cosas ya no fueron como antes, Painefilu sentía una envidia inconfesable de Painemilla, de su vida que parecía tan fácil, tan placida, colmada de abundancia y de amor... Odiaba su facilidad para hacerse querer y su aparente ignorancia de los malos sentimientos… le dolía verla acariciar distraídamente su vientre que crecía, mientras se sentaba a tejer o a trenzar los Kupulhues, y sola, durante muchas noches, no pudo pensar en otra cosa mas que en los ojos amantes con que el inca había mirado a su hermana al despedirse.

Painefilu trataba de disimular sus sentimientos y cuidaba mucho a Painemilla, pero sentía que el mundo se achicaba a su alrededor, que el corazón se le volvía pesado y duro y que ya no podía levantar la cabeza para mirar a nadie a los ojos.

Con el nacimiento pareció enloquecer: convenció a su hermana de que había parido una pareja de perritos y escondió a los hermosos mellizos que habían recibido en sus brazos. Hizo fabricar un cofre, acomodo en él a los bebes y mandó que lo arrojaran en la zona más correntosa el lago Huechulafquen.

En el palacio Painemilla lloraba espantada, mientras amamantaba a dos perritos.

Cuando el inca estuvo de vuelta, no hubo manera de que perdonara a su mujer. Furioso, dando enormes pasos que resonaban sobre las piedras del piso, con su mano alzada como para castigarla, echo a Painemilla, la mando a vivir a la cueva de los perros e hizo matar a los cachorritos. Painefilu, sombría, siguió viviendo en el palacio, cada vez más callada, como si todo lo que había pasado pudiera tragárselo el silencio.

El agua del Huechulafquen se abrió para recibir el cofre donde dormían los hijos de Painemilla y sé cerro sobre el cubriéndolo de espuma. Pero la caja se asomo unos metros mas allá y se mantuvo milagrosamente a flote, oscilando entre las olas, nadando en círculos en los remansos, atascándose a veces entre las piedras y las plantas de la orilla… dicen que Antü, el padre Sol, desde le cielo, descubrió el cofre por el brillo de su cerradura de oro y decidió protegerlo, dándole calor o sombra según lo necesitara… hasta que, cierto día, un hombre viejo que pasaba junto al lago vio el cajoncito brillante, muy cerca de la costa, entonces lo saco del agua y se lo llevo a su casa, admirado de su hermosa cerradura dorada, pero no lo abrió enseguida porque era la hora de comer y no quería hacer esperar a su vieja esposa.

La pareja comía su chaskiñ cuando escucho unos sonidos extraños, como el entrechocar de huesos, que provenían del cofre. Lo abrieron con cuidado y encontraron a los rubios mellizos de hermosos cabellos entre los cuales se destacaba, más largo y brillante, un pelo de oro.

Los viejos mapuches se asombraron mucho de los recién nacidos, que se pusieron a crecer ostensiblemente apenas los alzaron del cajón. Y los criaron con amor, aun sabiendo que nunca serian como ellos esos extraños y hermosos niños que nunca comían, y que, sin embargo, se hacían tan grandes como hijos de dioses.

Un día, mientras el inca paseaba tristemente por las inmediaciones del lago, pensando, como siempre, en que era un padre sin hijos, un esposo sin esposa y en que nunca comprendería bien por que, vio a los mellizos que jugaban junto al bosque. Le atrajeron de inmediato esos chicos solitarios, un niño y una niña, que tendrían la edad de los suyos si estos hubieran sido humanos como se esperaba… quiso conversar con ellos y, al acariciar la cabeza del varón, sintió en su palma el pelo de oro. Y de esa manera, en un instante, los tres se reconocieron.

Pero el muchachito enfrento al inca con violencia:

- ¡¡¡No podemos llamarte padre!!! ¡¡¡Echaste a mama del palacio!!! ¡¡¡Pasa frío y hambre entre los perros!!! Se abriga con un cuero pelado y tiene que disputarle la comida a los animales
Era una reina y vive peor que un perro, porque piensa y recuerda…
Te repito: ¡¡¡no podemos llamarte padre!!!

Conmocionado, el inca mando que llevaran a los mellizos al palacio de Litrán. Una vez allí, su hijo volvió a increparlo:

- ¡¡¡Queremos ver a mama ahora mismo!!!!
¡¡¡No nos quedaremos ni un minuto si no la liberan y le devuelven el respeto que se merece!!!
¡¡¡Si no es así, te juro que no mandaras por mucho tiempo!!!!

El inca obedeció, y así fue como Painemilla y sus hijos se reunieron, se conocieron y no se separaron nunca más.

De Painefilu, la traidora, se vengaron sus propios sobrinos. La ataron, la empujaron afuera del palacio y la obligaron a sentarse sobre una roca. Entonces el muchacho saco un objeto que tenia guardado, alzo hacia el sol la pequeña piedra transparente y rogó:

- ¡¡¡Ayúdame, Antü!!!
¡¡¡Que todo tu calor atraviese mi piedra mágica!!!

Que se convierta en rayo, en antorcha, en la llama más azul, para destruir a Painefilu

El prodigio se cumplió, y de Painefilu solo quedo un montón de cenizas. Pero un pedacito de su corazón no alcanzo a quemarse, y cuando llego el viento a dispersar los vestigios, de entre el remolino ceniciento salió volando un pajarito tornasolado.

Era el pinsha, el picaflor, que según los mapuches predice la muerte, que vive inquieto y triste como Painefilu.

No se posa en las ramas ni roza con sus alas el follaje como los otros pájaros; tiembla, tiembla de miedo constantemente y, como si esperara un castigo, se esconde en cavernas oscuras o se aferra con desesperación a los acantilados.


Imagen
flickr.com
Galería de tierra_magica_bariloche

jueves, 28 de mayo de 2009

EL FUEGO SAGRADO



PILLÁN QUITRAL


En la antiquísima cosmogonía tehuelche se cuenta que "El que siempre existió" vivía rodeado por densas y oscuras neblinas allí donde se juntan el cielo y el mar, hasta que un día, pensando en su terrible soledad, lloró y lloró por un tiempo incontable... y así sus lagrimas formaron a Arrok, el mar primitivo...

El eterno Kóoch al advertirlo dejó de llorar, y suspiró... Y su suspiro fue el principio del viento...

Entonces Kóoch quiso contemplar la creación: se alejó en el espacio, alzó su mano y de ella brotó una enorme chispa luminosa que rasgó las tinieblas. Había nacido el Sol.

Con él la sagrada creación tuvo la primera luz y el primer fuego, y con él nacieron las nubes...

Y los tres elementos del espacio armonizaron entonces sus fuerzas para admirar y proteger a la tierra de la vida perecedera que Kóoch había hecho surgir de las aguas primeras.

Andando el tiempo Elal, el héroe-dios, el nacido de la Nube cautiva y el cruel gigante Nóshtex, creó a los Chónek (hombres) de la raza tehuelche en las tierras del Chaltén... y fue su organizador, protector y guía.

Y entre otras muchas cosas, como Elal viera que sus criaturas tenían frío y oscuridad, cuando el Sol no estaba en el Cielo, les enseño a hacer fuego, el mismo que les permitiera vencer a la nieve y al frío en las laderas del Chaltén, el que brota cuando golpean ciertas piedras...

Dicen que a partir de entonces los tehuelches ya no temieron a la oscuridad ni a las heladas porque eran dueños del secreto del fuego, y el fuego era sagrado para ellos porque se los había dado su padre creador...

Este es un hermoso mito del ciclo de Elal, el progenitor de los tehuelches... Claro que las otras razas del cono sur de América han explicado a su modo el origen del fuego, el preciado elemento que aseguró la vida de las culturas aborígenes patagonienses...

Una antigua leyenda cuenta que los mapuches no conocían el fuego, pero que lo aprendieron de los niños, más exactamente de dos hermanitos que se desafiaron para quien hacías girar más rápidamente un palito en un nido de pasto seco...

¡Y el resultado fue que casi queman todo con su juego inocente!

Parece ser que el gran incendio devoró los bosques y corrió los animales hasta atraparlos... De este modo los indios se quedaron sin caza. ¿Cómo harías para sobrevivir sin un alimento tan importante?...

Pero los ancianos de la tribu dijeron que la carne de esos animales quemados no podía ser impura porque el fuego venía del Dios Padre... Y comieron así carne asada y la hallaron sabrosa... Tanto que, a partir de entonces, también los mapuches quisieron hacer fuego y conservarlo... porque les permitía no sólo cocinar sus alimentos sino disfrutar de su luz y su calor, todos reunidos en torno de la llama que era como el Sol.

Como todos los pueblos primitivos, los que habitaban las mágicas tierras de la Araucanía lograron encender el fuego por fricción de un palo sobre un lecho de yesca, o por percusión de piedras de pedernal hasta que el saltar de la chispa hace arder la hierba seca...

Y si resultaba laborioso encenderlo, aún más difícil era conservarlo...

¿Cómo lograr que no lo apagaran los vientos que trae y lleva Elëngansen? ¿Cómo protegerlo de enviado de Gualichú que intentaría robarlo? ¿Cómo entretenerlo para que no se cansara de arder y se fuera de nuevo...?

Por eso los tehuelches lo encerraban en vasijas de barro, y le prodigaron alimento y cuidados. Las mujeres eran las que se ocupaban del fuego, y cuando lo necesitaban secaban brasitas y con ellas encendían nuevos fuegos... Pero, ¡ay si se apagaba el fuego!. Muchos relatos cuentan de los terribles castigos para la mujer que se dormía o se olvidaba... Es que fueron tiempos muy duros y los hombres no podían permitirse perder el sagrado tesoro.

Porque era un don de Dios, el fuego volvía a Dios a través de ceremonias donde ofrendaban al Supremo, en el pillan quitral, animales o frutos de la tierra, o bien objetos culturales de manufactura indígena.

También celebraron con homenajes y regalos el fuego de Pillán, el fuego de lo más hondo de la tierra que escupen las bocas enojadas o dolientes volcanes. ¿Acaso Pillán, el que vive arriba de las montañas, no comanda las terribles tormentas de fuego del Cielo y de la Tierra? ¿Sus rayos no destruyen y queman el corazón de la vida?. Por eso lo respetan y veneran, para que no se enoje y traiga el fuego que devora...

Y sacralizaron el cherufe, el fuego celeste de los aerolitos que caen y que misteriosamente se vuelven piedra colorada y ya nunca más arden... Aunque: ¿qué habrá pasado con el fuego?, ¿estará sólo dormido o se habrá ido como los innombrables al más allá?

Y hasta honran mudamente a los fuegos fríos de las lejanas estrellas, porque los viejos de los loncos dicen que allí viven los espíritus de los antepasados, las almas de los que se fueron, y desde arriba contemplan sus parientes con el permiso del Elal...

Es creencia aborigen del Sur de América, que viven desde hace incontables lunas, entidades mágicas en relación con fuegos malditos... como los de Anchimallén araucano, el duende enano que sirve a los brujos del diablo, el que roba para "el daño", el que ciega con su presencia por que la lucen la que se transforma es maligna... cuando su radiación brillante y fugaz aparece en los campos o en las montañas o en las ramas de los árboles o en los techos de las rucas... el indio tiembla porque significa la muerte para alguien: ¿a quién se llevará esta vez la luz mala?.

Dicen en voz baja que los anchimallenes son criaturas que los brujos alimentan con las míticas leche, sangre y miel, y que quién posea uno multiplicará su hacienda y tendrá protegidos sus ganados... Hay quién paga mucho al brujo para tener un niño anchimallén, y también quien lo roba, y hasta quien lo seduce para sus propios huertos, observando bien cuál es el alimento que le gusta más y poniéndola su alcance en abundancia en determinados lugares del campo... y es fama entonces que "por goloso pierde la vida" el anchimallen, pues los astutos hechiceros, sus verdaderos dueños, siempre se enteran, ¡y lo castigan con la muerte por su negligencia!...

Claro que la memoria de los mapuches siempre ha tenido un lugar para el ideal luminoso de la mítica Antú Malguén. Es la joven, y bella amada de Antü (el sol), la que parece flotar, delicada y frágil, junto al estanque de las totoras, allá en la cumbre del Domuyo. Dicen que cantan melodías que son como suspiros de la brisa mientras peina sus largos cabellos rubios con peine de oro reluciente... ¿Por qué a veces su canto es un lamento y otra una risa feliz?. Nadie lo sabe, pero la fina voz que parece agua y que parece viento rueda ladera abajo por las rocas del volcán divino.

Sólo unos pocos osados que burlaron al toro y al potro del Domuyo han logrado ver Antü Malguén en la cima sagrada. Para unos huye disuelta en llama de cherufe al sentirse sorprendida, para otros se sumerge veloz en las aguas porque es la sirena Coñi Lafquén (hija del lago)... pero ni unos ni otros han podido olvidar el hechizo fascinador de la doncella de oro luz. Tal vez se deba a que Antü Malguén se funden el fuego de la creación: el Sol.

Por eso mientras viva en el gran volcán andino y peine sus fantásticos cabellos los fuegos de las tribus milenarias no se apagarán, y los viejos continuarán contando y recordando su historia y las historias de todos los mitos, nacidos al calor de la llama que un día les regalará Elal...
VOCABULARIO

ANCHIMALLÈN: Duende de la mitología mapuche. Es enano, no tiene tripas y exhibe una cola luminosa.
CHALTEN: Montaña azul.
CHERUFE: Nombre de un monstruo gigantesco y antropófago que habita en las montañas y es capaz de provocar terremotos y erupciones.
DOMUYO: El que rezonga y tiembla.
ELAL: Personaje central de la mitología tehuelche. Hijo del gigante Nóshtex y de una
Nube, es el héroe creador y educador de los tehuelches.
KÒOCH: El creador, en la mitología tehuelche.
NÒSHTEX: En la mitología tehuelche, uno de los gigantes que habitaban en la isla creado por KÔOCH. Rapto a una Nube, en quien engendro a ELAL, luego la asesino y persiguió a ELAL hasta la Patagonia.
PILLÀN: Según los mapuches, espíritu protector o vengador que habita generalmente en un volcán.


Fuente:
http://www.turemanso.com.ar/larevista/leyenda/fuego.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/kooch-el-creador-de-la-patagonia.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/12/el-sacrificio-que-apago-el-lanin.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/walichu.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/el-tronador.html
creador-de-la-patagonia.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/pillan-quitral.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/el-fuego-sagrado.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/el-gualicho.html

martes, 26 de mayo de 2009

LA RUKA



La ruka, vivienda, tradicional tiene una sola entrada abierta hacia el Este, orientación que expresa la preferencia cosmológica mapuche por el Puelmapu (Tierra del Este) lugar donde moran las deidades.

No tiene ventanas. En su interior, a los costados, se disponen las camas y al centro el kütral o fogón. El humo que inunda la casa mapuche y cuyo hollín ennegrese sus paredes interiores, sale por los güllonruka, dos abertutras dispuestas a ambos lados de la cumbrera.

Al interior se disponen espacios para guardar víveres, y hay una multitud de artefactos domésticos que cuelgan del techo y paredes. Los más característicos son:

El wenku (banco), pequeño taburete labrado en un sólido bloque de madera. Cerca de la entrada, siempre estarán los witral o telares, que usan en el interior cuando el tiempo está malo y se sacan al sol en caso contrario.

La impermeabilización se hace por el humo y la grasa de los alimentos que van recubriendo la paja hasta formar verdaderas estalactitas de carbón. El fuego permanece siempre encendido en el centro. La construcción de la ruka se celebraba con una fiesta llamada rukatun en la cual se bailaba con mascaras de madera, llamadas kollón.


Imagen y Fuente
www.serindigena.cl

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lunes, 25 de mayo de 2009

EL REGALO DE NGUENECHÉN


Fruto Milenario del Pehuén/Araucaria, el Nguillio/Piñón forma parte de la identidad teritorial del pueblo mapuche pehuenche asegurándo su soberanía alimenticia. Su recolección durante los meses otoñales resulta una práctica ancestral cargada de simbolismos que vinculan a todo un pueblo con su patrimonio natural y cultural.


Desde que Nguenechen los puso en le mundo, los mapuches veneraron el Pehuén, la araucaria patagónica, el árbol extraordinario que se yergue solamente en las laderas y los valles de Neuquén.

Debajo de su sombra generosa, junto al grueso tronco, se reunían los grupos a rezar, brindaban sus ofrendas de carne, sangre y humo, y colgaban de sus fuertes ramas regalos de agradecimiento.

El invierno, muy crudo, estaba durando demasiado, y la tribu se había quedado sin recursos: los ríos estaban helados, los pájaros habían emigrado y los arboles esperaban la primavera. La tierra se encogía debajo de la nieve. Muchos resistían el hambre, pero los chicos y los viejos se morían. El gran Chau no escuchaba las plegarias, también Él parecía dormido...

Entonces se tomo una medida desesperada: el toki decidió que los jóvenes se dispersaran, que se fueran lejos hasta encontrar alimentos, que cada cual buscara, por donde le pareciere, bulbos, bayas, hiervas, cualquier grano o raíz, y los trajeran al campamento.

Hubo un muchacho que, muy alejado de su ruca, recorría una región de montañas arenosas y áridas, barridas sin tregua por el viento.

Volvía hambriento y aterido, con las manos vacías y la vergüenza de no haber encontrado nada para llevar a casa cuando, después de una loma, un viejo desconocido se le puso a la par.

-Caminaron juntos un buen rato, y el muchacho le hablo de su tribu, de sus hermanitos, de los enfermos, de los que tal vez ya no volvería a ver cuando llegara.

El viejo lo miro con extrañeza y le pregunto:

- ¿No son suficientemente buenos para ustedes los piñones? Cuando caen del Pehuen ya están maduros, y con solo una cápsula se alimenta una familia entera.

El muchacho le contesto que siempre habían creído que Nguenechen prohibía comerlos, que resultaban venenosos y que, además, aprecian tan duros...

Entonces el viejo le explico que a los piñones había que hervirlos en mucha agua o tostarlos al fuego, y que en invierno había que enterrarlos para preservarlos de la helada. Y apenas le hubo dado estas indicaciones, se alejo.

El muchacho siguió su camino pensando en lo que había escuchado:

¿Era posible que la comida hubiese estado siempre al alcance de la mano? ¿Acaso no sabían todos, desde siempre, que no se puede comer el árbol sagrado?

Apenas llego al bosque busco bajo los arboles, entre la helada, allí donde en verano crecen las pequeñas violetas amarillas, todos los frutos que encontró, y los guardo en su manto. Corriendo como podía, los llevo ante el Toki y le contó las instrucciones del viejo.

El jefe escucho atentamente, se quedo un rato en silencio y finalmente dijo:

- Ese viejo no puede ser otro que Nguenechen, nuestro gran Chau, que bajo otra vez para salvarnos. Vamos, no desdeñemos este regalo que nos hace.

La tribu entera participo de los preparativos de la comida. Muchos salieron a buscar mas piñones, se acarreo el agua y se encendió el fuego. Después tostaron, hirvieron y comieron las semillas dulces el fruto dorado. Fue una fiesta inolvidable.

Se dice que, desde ese día, los mapuches nunca mas pasaron hambre. Inventaron las tortillas de harina de piñón y la chicha que llamaron Chawü. E inauguraron una tradición: el gran viaje de recolección de principios del otoño, cuando grandes grupos se reunían en los bosques de Pehuén a juntar la reserva para el invierno y agradecían a Nguenechen haberlos salvado de la hambruna.

Y todos los días, a la hora de rezar, cuando un mapuche se para frente al sol naciente y extiende hacia el su mano limpia y abierta, lleva en ella una ramita de Pehuén y dice:

- A ti que no nos dejaste morir de hambre,
A ti que nos diste la alegría de compartir,
A ti te rogamos que no dejes morir nunca al Pehuén,
El árbol de las ramas como brazos tendidos.

Fuente:
Una Vieja Leyenda
Imagen
rutadelpinon.blogspot.com
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sábado, 23 de mayo de 2009

EL CAMAHUETO


El Camahueto es un personaje que aparece en la mitología chilota.

Se trata de un ternero parecido al unicornio, de pelaje color plomizo muy brillante. En la frente posee un cuerno dorado que brilla a la luz de la luna.

Los que lo han visto dicen que es un animal muy ágil y vigoroso, de gran hermosura. Nace y habita en las quebradas donde existe una caída de agua, y en lagunas pantanosas.

En ese lugar permanece hasta los 25 años y después emigra al mar, pero para llegar a su destino destruye la naturaleza circundante y los sembrados de los agricultores.

Según la leyenda, cuando alguien sabe que se está desarrollando un Camahueto en su terreno, busca un machi o brujo para que lo atrape en el plenilunio, laceándolo con una soga de sargazo, y lo conduzca al mar sin provocar daño.

El machi que captura al Camahueto recibe una recompensa en dinero o especies y el cuerno del animal.


Imagen
edelect.latercera.cl

Fuente: http://www.icarito.cl/enciclopedia/articulo/primer-ciclo-basico/lenguaje-y-comunicacion/lectura/2009/12/53-7055-9-3-mitos-y-leyendas-chilenas.shtml

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jueves, 21 de mayo de 2009

EL TRAUCO DEL POZO



Don Ricardo tuvo un padrino que salió de Tac y se vino a vivir a Palqui.

"-A los años lo pasó a visitar -recuerda- pero le encontró todo desfigurado. Su cara torcida, sus dedos... y apenas caminaba.

-¿Qué le tocó padrino -le preguntó- que está tan cambiado?

-Este es el Trauco que me está maltratando, me respondió.

Enseguida empezó a contarme su desgracia:

-Aquí, en tiempo de verano hay un solo pozo que da agua y nos juntaremos 18 vecinos que tenemos que venir a buscar agua. Y como yo estoy más cerca llego siempre más temprano.

Entonces vio la apariencia esa.

-Por dos veces. Es como un hombre, pero bajito. Con sombrero, con manta... todo igual como cuando se viste un chico, como por travesura.

Pero en la primera oportunidad no le hizo nada. Sólo lo observó y llegó a contarle a su señora. Y la señora dizque la avivó.

-Ese Trauco -que le dijo- no te va a dejar de molestar. Siempre que vayas a traer agua lo vas a tener que ver. Tienes que hacerle alguna cosa.

Entonces la señora lo aconsejó:
-Córtate un palo, de un metro más o manos, y yo lo voy a sanquear.

Tiene que ser saltado por una mujer para que sirva.

Mi padrino con esto ya tuvo su arma para defenderse. Cada vez que iba a buscar agua lo llevaba. Hasta que un día lo encontró. Le tiró el palo y le aforró medio a medio.

Eso fue todo, no volvió a aparecer por el pozo, pero pronto comenzaron sus males. Una mañana, al prender fuego, se dio cuenta que al soplar el aire le salía por el lado: tenía toda la boca torcida.

Y con el tiempo estas deformidades se extendieron a todo su cuerpo.

Buscó a un Curioso para trabajar el mal. Llegó el machitunero y le preguntó a la señora, que había sido quien lo contactó.

-¿Me tienen lo que yo les pedí?

Le presentó unas piedras blancas, coloradas, que las acarreó del bajamar.

-¿Cómo las obtuvo, insistió el Curioso?

-Como usted me indicó. Sacadas en el punto de marbajo y una piedra de cada punta que se forma en la playa, hasta enterar cuatro.

-Muy bien. Ahora necesito agua de mar, de viento sur, sacadas de la cresta de las tres olas grandes, que aparecen siempre juntas.

Todo eso lo tenía la mujer. Además lo acompañó el chamán y dos o tres otras plantas muy usadas en estas brujerías.

Las piedras las puso a caldear como cuando se hace curanto. Le regó el agua de mar con las ramas y finalmente recogió las cenizas y las distribuyó en los cuatro costados de su terreno y en el centro una de las cuatro piedras coloradas, bien enterrada. Así dicen que los deja de molestar.

Finalmente salió del lugar y se fue a vivir a Punta Arenas. Es la forma más segura de evitar la magia."


(Ricardo Tureuna. Tac. 1994)
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/
Imagen:

http://www.google.com.ar
folcloreyculturachilena.bligoo.com
Ilustración Ornar Larrain y Julio González


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miércoles, 20 de mayo de 2009

CUEVA DE QUICAVÍ


En la Cueva de Quicaví habitaría el supremo de todos los brujos.



Se dice que en la localidad de Quicaví (comuna de Quemchi) se encuentra una cueva que también es llamada Casa Grande. Esta sería la guarida donde vive el supremo de los Brujos (un rey o gobernador) y estaría resguardada por el Imbunche.

En ella se encuentra una serie de objetos de brujería, como, por ejemplo, uno que revela el pasado, el presente y el futuro, y todo cuanto el Supremo desee conocer. También está el Macuñg, que es un chaleco luminoso que llevan los brujos por las noches y que les sirve para volar; este está hecho de piel humana.

Los brujos, cuando desean quedar a oscuras, se bajan el poncho, y si quieren luz, se lo suben.

Otros dicen que allí estaría el Libro o Revisorio, un instrumento usado para hacer diversos exámenes, y el Chayanco, utilizado para vigilar a todos los miembros de la comunidad de brujos.

La Cueva tendría su entrada en una quebrada y mediría aproximadamente 200 metros de largo y sería un sitio subterráneo con muchas dependencias.

Fuente: http://www.icarito.cl/enciclopedia/articulo/primer-ciclo-basico/lenguaje-y-comunicacion/lectura/2009/12/53-7055-9-3-mitos-y-leyendas-chilenas.shtml
Imagen: icarito.cl

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viernes, 24 de abril de 2009

EL TRONADOR

El Tronador


HISTORIA DE LA MONTAÑA QUE TRUENA


Cuentan que hace muchísimo tiempo vivía en la cordillera un pueblo de guerreros, un pueblo al que los otros llamaban "El enemigo invencible".

No tenían vecinos ni aliados, porque el primero que se animaba a entrar en su territorio sin autorización era esclavizado o aniquilado.

Dicen que no hubo país donde las piedras y las flores fueran más rojas, porque allí la sangre de las guerras había penetrado hasta las capas mas profundas de la tierra.

Entre los invencibles no había lugar para los débiles: los niños mamaban el valor, de los pechos ceñidos de sus madres y allí mentándose con carne cruda se convertían en hombres altos y fuertes como montes.

Este pueblo tuvo un jefe valiente y formidable llamado Linko Nahuel, el “tigre que salta”. Era tan valeroso como feroz, y cuentan que si alguien hubiera podido navegar en los ríos de sus venas hubiera visto hervir la sangre.

Entre todas las montañas del país de Linko Nahuel se distinguía el pico nevado del cerro Amun-Kar, el monte sagrado que es el trono de Dios.

Dominaba el paisaje con sus laderas que subían verdes y boscosas.

A veces, la montaña se transformaba, lanzaba humo y fuego hacia el cielo, bombardeando a los Mapuches con rocas incandescentes que parecían las tokikuras de Dios.

Y la gente le tenía más miedo que a la furia de Linko Nahuel.

Un amanecer, mientras acampaban en el gran valle que se encontraba a los pies del Amun-Kar, los centinelas, bajaron corriendo las laderas para contar lo que habían visto. Miles y miles de enanos armados, avanzaban por la cuesta de la montaña sagrada.

Linko Nahuel sintió como la cólera le subía por el pecho, como sus brazos ansiaban descargar un golpe contra los invasores que ni permiso habían pedido; él los aplastaría, una vez más la sangre correría por las sendas y los arroyos.

Pero Linko Nahuel también era astuto, y conocía el valor de los planes. Por eso llamo a sus segundos y les ordeno:

Vayan a entrevistarse con el jefe de los enanos. Cúbranse con cueros de guanacos y puma, píntense la cara del modo más horroroso y adórnense con las plumas de choike mas largas y oscuras que tengan. Y sobre todo, ya saben, mirada severa y pocas palabras. Así los intimidaremos. Ya van a ver cuando comiencen la retirada, ahí caeremos sobre ellos”.

Los emisarios se fueron confiados, pero volvieron humillados y furiosos a rendir cuentas ante Linko Nahuel: -“Los enanos son gente de montañas y planean quedarse a vivir en el Amun-Kar, no conocen tu nombre y no tienen miedo de la ira de Dios. Son tan chiquitos como un anchimallen, pero hay que reconocer que son valientes y tantos, que cuando nos rodearon no veíamos nada mas allá”.

Entonces Linko se dispuso para la guerra y partió. Trepaban la cuesta, cuando sorpresivamente los enanos se lanzaron desde arriba sobre ellos, hiriéndolos con miles de flechas y lanzas diminutas.

Defenderse era difícil. Linko alentaba a los suyos para alcanzar a los pigmeos, pero estos se protegían detrás de paredones y salientes, y desde allí empujaban la nieve y piedras que caían en alud sobre el ejercito invencible.

Los enanos eran muchos y rodearon a los mapuches.

La tierra y la nieve se teñían de sangre, y Linko Nahuel, enfurecido, pedía refuerzos con gritos desaforados.

Los enanos se dieron vuelta y comenzaron a huir con extraordinaria agilidad montaña arriba dejando atrás a Linko Nahuel, que los perseguía. Pero los guerreros de Linko eran gente de los valles y de las hondonadas y no podían competir con sus enemigos, que milagrosamente se perdieron de vista.

La trampa estaba tendida: los enanos salieron de sus escondites y los atraparon uno por uno.

El cacique de los enanos dictaminó su sentencia: “Todos los prisioneros mapuches deberían subir hasta la cumbre y desde allí serian precipitados; él último en caer seria Linko Nahuel, para que viera la muerte muchas veces antes de dar su último salto”.

Penosamente subía el tigre derrotado pisando por primera vez las rocas de la cima. Cuando el enano dio la orden de detenerse ataron a los prisioneros de pies y manos y comenzó el castigo.

Empujaron al primer mapuche al precipicio.

Erguido y rígido, Linko miraba la distancia, ese paisaje nuevo que no lo dejaba recordar, que aplacaba por primera vez su sangre huracanada. Entonces se escucho el primer estruendo, los estallidos interiores de la montaña de Dios.

Las rocas volaron en mil pedazos. Un viscoso lago de fuego arrastró a los mapuches y enanos, que mezclaron sus gritos Y quedaron confundidos en la misma ceniza.

Y Dios dispuso que los dos jefes se sentaran frente a frente, para que contemplaran juntos el horror, provocado por la osadía de llevar la guerra a su montaña. Para que el castigo fuera eterno los convirtió en piedra; y desde ese entonces fueron cubiertos muchas veces por la lava ardiente o el hielo, condenados a escuchar el tronar intermitente de su furia.

Por eso la gente del valle ya no llama al cerro Amun-Kar sino Tronador, y dicen los mapuches que los dos caciques esperan en vano el día en que Dios se duerma y puedan despertar ellos para vengar a sus pueblos.


Fuente: Mauchaulil. Cultura fálica en Chile.

miércoles, 22 de abril de 2009

EL PALO NEGRO

PALO NEGRO - Leptocarpha rivularis


Para las grandes mareas -llamadas pilcanes- la playa se llena de mariscadores, pero esa mañana había una joven solitaria en ella.

La gente trabajaba en su agricultura, aprovechando el buen tiempo.
Ella había completado su carga y andaba dando vueltas las piedras por si encontraba huevos de pescado.

En eso se topa con un palo negro, debajo de un peñasco, que comienza a hablarle. Ella quiso arrancar, pero la voz le dijo que se espere y en un de repente ¡zas!, y aparece un hombre pequeñísimo y le dice:

_"¡Oye! ¿Cómo te va?"

_"Yo como siempre", le contestó. ¿Tú debes ser el Trauco?, inquirió turbada la joven.

Pero el hombrecito no le respondió.

_"Mira -continuó- yo ando buscando mujer y me gustaría que tú fueras mía".

_"Pero yo soy a cuenta una niña", se defendió la chica, tratando de escapar, pero no podía porque sus alientos ya se los tenía él.

_"Eso no debe preocuparnos, agregó, porque podemos cambiar de figura". Y, en un abrir y cerrar de ojos, ya no fue más chiquitín, sino un hermoso joven, bien trajeado, con dientes de oro y reloj de oro.

Y para hacerle creer a la niña que la quería se sacó uno de sus dientes dorados y se lo pudo a ella. Y la niña que era engañada, le creyó que la quería y dejó que fuera su esposo.

El Trauco partió con ella a vivir a la orilla de un río. A la chica la convirtió en piedra y él entró a vivir debajo de ella. Y la niña, que nunca imaginó que iba a ser así su vida, lloraba su cautiverio y de dolor, porque la dejó muy pequeña y dura.

Los domingos se convertían en pancoras de mar, pero también era incómodo. Bajaban hacia la playa y se distraían mordiendo a los marisqueros.

Pero en uno de esos viajes el Trauco se fue enamorando de una pacora verdadera. Con esto el Trauco le devolvió sus alientos a la joven, y ella quedó liberada, pudiendo así recuperar su forma humana y regresar a su hogar.


(Relato de la tradición).
Renato Cárdenas Alvarez.
"EL LIBRO DE LA MITOLOGÍA historias, leyendas y creencias mágicas obtenidas de la tradición oral".
Chiloé, 1997.
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

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domingo, 19 de abril de 2009

TAKAURR, EL ANCIANO




Así se iban dando las cosas por la Patagonia. Los animales estaban distribuidos en ella; los bosques rebosaban de vida; los Chónek gozaban del Guanaco, su inagotable fuente de alimento y vestimenta.

Elal se veía satisfecho por su creación y disposición de lo hecho.

Constantemente acompañaba a grupos de cazadores para enseñarles mayores detalles y trucos de cómo hacerse de Chulengos y Choiques.

A todo esto, el padre de Elal-Nóshtex-, a raíz del fracaso de su hermano Gosye ya convertido en Ballena, decidió ir personalmente a la Patagonia para terminar de una buena vez con la amenaza que representaba su hijo. Para eso, el gigante se transformó en un anciano curandero llamado Takaurr.

La mejor forma que tenía él de acercarse a su hijo sin ser descubierto era ganándose la confianza del cazador fiel al héroe mítico. Este se llamaba Wekne; era el símbolo de la lealtad y el valor entre el pueblo Chónek.

El legendario cazador, persiguiendo una vez a un Chulengo herido, se internó en el bosque, tras la presa que ya creía segura.

Allí se extravió y al salir, en el deslinde del bosque fue atacado por un feroz Puma que de un zarpazo le desgarró la garganta. Antes de caer, Wekne logró tender su arco y atravesar el cuello del Puma con una flecha que le dio muerte.

Herido, llamó a sus camaradas; tan sólo se le apareció un anciano desconocido que, después de alzarlo, se lo llevó a su cueva. Mientras marchaba cargando con el nativo al hombro, el viejo le habló en voz alta diciéndole que el Puma le temería, porque era fuerte y valiente como Elal. Profetizó que los Chónek gritarían el nombre de Wekne.

Ese día y esa noche, el cazador permaneció inconsciente en la cueva.

Al amanecer, despertó, somnoliento, completamente curado.

Asombrado, apenas si cambió palabras con el anciano curandero.

Cuando regresó con los suyos, contó la extraordinaria aventura que había vivido. Sin embargo, nadie le creyó -a pesar de su insistencia-, ni siquiera habiendo traído el cuero del Puma con la flecha clavada en su cuello, y la cicatriz que aquel le había causado con sus garras.

El brujo Takaurr apareció posteriormente en la toldería de los Chónek y ratificó las palabras de Wekne. El anciano les enseñó a los viejos el arte de curar las heridas y les entregó el talismán, atributo de los brujos.

Elal sospechaba del viejo curandero, pero nada podía hacer para desenmascarado ya que este era muy cuidadoso de cada paso que daba.

Como Takaurr no lograba ganar la confianza de su hijo, convocó a uno de los Malos Espíritus para que lo ayudase.

Vino Maip, quien aletargó y durmió con su aliento helado a Terr-Werr, la "abuela" del héroe.

Esta permaneció dormida mucho tiempo.

Cuando trascendió la fama de los milagros que realizaba el brujo Takaurr, Elal fue a su encuentro para pedirle que sanara al Tucotuco.

El anciano cumplió de inmediato con el mandato de Elal.

El roedor, apenas abrió los ojos, descubrió la verdadera identidad del brujo, pues advirtió que cuando este se asomó a la entrada de la caverna, todas las Nubes rápidamente se dispersaron por el firmamento, asustadas al darse cuenta de que en realidad Takaurr era el gigante Nóshtex, quien había dado muerte a la nube Teo.

El gigante se vio acorralado; temeroso de Elal, regresó por ayuda a la Isla Legendaria.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/shintaukel.html

jueves, 16 de abril de 2009

SHINTAUKEL

Guadal característico de la Meseta Central patagónica.
Al fondo el cerro Ventana.
Banco de imágenes E.E. A. Santa Cruz.



Shintaukel, el nativo impostor que bajo la protección de los gigantes trató de ocupar el lugar de Elal entre los Chónek, fue seducido por el brujo Takaurr y lo acompañó en su huida a la Isla Legendaria, cuando ambos se enteraron de que Elal había descubierto la superchería del anciano.

De allí regresó Shintaukel acompañado de un gigante que lo protegía, volando en alas del Chimango. Pronto se incorporó a las tribus diciendo que venía a deshacerse de Elal y que este, por temor, rehuía enfrentarlo, alejándose con grupos de cazadores.

El primer encuentro entre ambos tuvo lugar junto al lago Cardiel.

Shintaukel hirió a traición a Elal, aprovechando que este creyó hallar a su camarada, a quien suponía extraviado. Alegremente Elal quiso abrazar a su amigo, que lo apuñaló seriamente. Mal herido, Elal parecía caer, cuando apareció un grupo de Pumas hambrientos.

Los Chónek que presenciaban la lucha, convencidos de que su héroe sería devorado, corearon entusiasmados el nombre de Shintaukel, aclamándolo como el nuevo héroe de los hombres.

Tras aniquilar a los Pumas, ambos contrincantes se buscaron afanosamente sin poder encontrarse. En ese lapso, Elal recuperó sus fuerzas, y cuando volvieron a trabarse en lucha, logró imponerse fácilmente dominando al impostor, en el mismo instante en que los nativos volvían a gritar su nombre.

Durante el segundo encuentro, Elal vio que detrás de las montañas asomaba un gigante.

Creyendo que su adversario era uno de los monstruos que lo perseguían, maniató a Shintaukel y lo llevó a una caverna. Tras meditar en lo sucedido, pensando que su prisionero era realmente un gigante -y no su camarada-, Elal le sacó el corazón en presencia de su "abuela" Terr-Werr.

Ella le reprochó semejante proceder, haciéndole notar que los gigantes tenían el corazón de piedra y que su vencido no. Mas el héroe, exasperado, desoyó los consejos de su "abuela" y terminó por comerse el corazón de su contrincante.

Cuenta la leyenda que, mientras luchaban frente al lago Cardiel, gotas de sudor de ambos héroes salpicaron las aguas del lago, y desde entonces estas son amargas y con un fuerte sabor a sudor.

Otras gotas que salpicaron los alrededores, originaron los extensos guadales, tierras estériles, donde no crece ni una brizna de pasto.

La zona donde tuvo lugar la lucha, era poco visitada por los Chónek, quienes rehuían internarse en esa región.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
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miércoles, 15 de abril de 2009

TRES GOLPES PARA CREAR A LOS CHÓNEK





Elal no creó el universo ni las fieras, en cambio, fue el creador de los Chónek o Tehuelches.

Apenas Elal había logrado organizar el nuevo mundo, creó a los Tehuelches, a los que llamó Chónek. Para ello lanzó tres gritos y dio tres golpes con el pie antes de crear a los hombres y a la selva.

Consiguió un poco de barro y le dio forma a dos muñecos: uno parecía un varón y el otro una mujer. Tanto los maleó que consiguió darles sangre y corazón; al fin estaban con vida. Crecieron, y tuvieron hijos y fueron más y más gente.

A los hombres les reveló el secreto del fuego, les brindó las primeras armas, les enseñó el arte de la caza y, como seres creados a su imagen y semejanza, no sólo les proporcionó todo lo necesario para sobrellevar la vida, sino que les inculcó algunos principios de conducta y moral.

Inventados el arco y la flecha, creados el guanaco, la selva y los hombres, Elal les enseñó a construir y a utilizar las armas, incorporándose a los grupos que partían en expediciones de caza.

Gracias a la presencia del guanaco, el pueblo nativo pudo cubrirse y basar su economía y su industria en la caza de ese animal. Elal les enseñó a los paisanos a hacer capas de guanaco, para taparse; les decía: "Saquen el cuero del chulengo y hagan capitas para atárselas al cuerpo, mocasines para los pies y toldos para dormir y guarecerse".

Para coserlos, hacían agujas con cuchillos de piedra y pasaban tendones en crudo. A las mujeres les enseñó a estaquear y coser el cuero del guanaco. A los hombres, a guanaquear -matar a los guanacos chicos, sacarles el cuero y sobarlos.

Nacía de esta manera uno de los mejores ejemplos del equilibrio entre la Naturaleza y el uso que los hombres hacían de ella.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
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